Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Almodóvar del Río › Ermita de Nuestra Señora del Rosario y San Sebastián, Almodóvar del Río: audioguía

Ermita de Nuestra Señora del Rosario y San Sebastián, Almodóvar del Río: audioguía

Una ermita que nació en el borde de Almodóvar del Río y acabó en mitad del barrio que lleva su nombre. En tres paradas recorrerás su fachada, su portada y su interior, con una campana secuestrada, un inventario casi vacío y un edificio que fue templo, cuartel, granero y cine.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de Nuestra Señora del Rosario y San Sebastián, Almodóvar del Río: audioguía

Historia y emplazamiento de la ermita en el Barrio del Santo

El templo que el pueblo alcanzó

Colócate en la calle El Santo, frente a la fachada principal, con la espadaña a la vista.

Hoy la rodean casas, pero hubo un tiempo en que esta ermita quedaba fuera del pueblo. Almodóvar era un caserío pequeño y el templo se levantó extramuros. Cuenta la crónica local que los vecinos colaboraron voluntariamente en la obra. Nadie sabe la fecha exacta de aquella primera construcción, y a mí me gusta que sea así: un edificio hecho con aportaciones sin nombre.

La dedicaron a San Sebastián por algo concreto. Su advocación se relaciona con la protección contra las epidemias y con la memoria de la peste. Quizá levantarla en el borde del pueblo fuera una forma de poner un guardián entre la enfermedad y las casas.

Con los años, el pueblo creció hacia ella, la alcanzó y la rodeó. Por eso existe el Barrio del Santo. El barrio lleva el nombre del templo que antes lo miraba desde lejos.

Ahora mira la fachada, sencilla y popular, rematada por una espadaña. Lo que ves es del siglo dieciocho, barroco andaluz, y se terminó en mil setecientos setenta y cinco. Y aquí viene lo bueno: hay quien habla de una fundación mucho más antigua. Una historia local sitúa una ermita primitiva entre mil trescientos setenta y mil trescientos ochenta. La tradición que habla de Fernando tercero no encaja con esa fecha. Justo encima hay una historia de campanas esperándote.

Para profundizar

Esta ermita ha visto pasar la historia grande desde su rincón. Cuando terminó la Guerra de la Independencia, su campana sirvió de llamada: el quince de agosto de mil ochocientos catorce los vecinos fueron convocados a su toque para elegir a sus representantes. Un templo pequeño, convertido por un día en punto de reunión del pueblo entero.

Los años siguientes fueron menos solemnes. En mil ochocientos cincuenta y seis se desplomaron las paredes del cementerio anexo, y la misma crónica recuerda que la escuela del lugar quedó en ruinas. Era un rincón donde se enterraba, se rezaba y se enseñaba, y todo a la vez se vino abajo.

La campana que acabó en el reloj

Punto de escucha: Frente a la entrada principal, eleva la vista sobre la puerta hasta la parte alta de la fachada.

Relato esencial:
En mil ochocientos setenta y tres alguien se llevó la campana de esta ermita para ponerla en el reloj del Ayuntamiento. Piensa en lo que es eso. Tu campana, la que llamaba a tu templo, empieza a dar las horas en un edificio civil.

El párroco en funciones, Rafael Navarro Rosal, protestó con energía. No sabemos cómo terminó la discusión, pero sí que el hueco quedó ahí arriba. La portada es sencilla, adintelada, probablemente del siglo dieciocho. Sobre ella hay un frontón partido y, dentro, una hornacina con la Virgen del Rosario. Y aquí está el giro: la imagen que ves es de factura reciente. El nicho guarda una Virgen joven en una fachada con siglos encima.

Es un edificio hecho de capas. Una campana que se fue, una imagen que llegó después, un frontón que sigue partido, sin prisa por cerrarse.

Entra, si puedes. Dentro hay un inventario que cuenta cuánto puede quedarse vacío un templo.

Para profundizar:
Tras la campana vino el abandono. En mil ochocientos ochenta y uno, el párroco Juan Fuentes Ríos pidió al Ayuntamiento que reparase la ermita para poder recuperar el culto. El alcalde, Miguel Salazar, y la corporación aprobaron la solicitud.

El olvido llegó más lejos. El catálogo histórico-artístico de Ramírez de Arellano ni siquiera la mencionó. Un edificio con más de un siglo de vida, a pocos pasos de las casas, y fuera de la lista.

Un templo casi vacío

Punto de escucha: Dentro, si el interior está abierto, colócate en la nave mirando hacia el crucero y la bóveda.

Relato esencial:
En mil novecientos veintitrés, el párroco Tadeo Millán Moreno hizo el inventario de esta ermita y anotó algo poco habitual: prácticamente no quedaba mobiliario. Un templo con paredes, techo y poco más.

Levanta la mirada. La planta es de cruz latina, con una sola nave, y sobre el crucero se alza una bóveda semiesférica. El espacio es sencillo, y quizá por eso se nota tanto lo que le falta.

En mayo de mil novecientos treinta y seis, ese mismo párroco entregó la ermita y el antiguo cementerio anexo al Ayuntamiento. Hubo excepciones: el campanillo, el púlpito y la pila de agua bendita se trasladaron a la parroquia.

Después vino la Guerra Civil. El edificio sirvió de cuartel y de cárcel para personas detenidas por su ideología, custodiadas por militares del Regimiento de Granada número seis. Quédate un momento en silencio con eso. Estas paredes escucharon cosas que no figuran en ningún inventario.

Al salir, vuelve la vista a la fachada. Ese edificio ha sido muchas cosas, y sigue en pie.

Para profundizar:
Hay un detalle que rompe la idea de una ermita recién llegada a la historia. Consta una cofradía de San Sebastián en mil quinientos ochenta y nueve y una hermandad del Rosario en mil setecientos diez. Es decir, la devoción es anterior al edificio que pisas, que se terminó en mil setecientos setenta y cinco. Las personas rezaban a estas dos advocaciones antes de que existiera esta bóveda.

El edificio tuvo todavía otras vidas. Desde la década de mil novecientos cuarenta fue granero y cine. Un lugar donde se guardó grano y se proyectaron películas, con una bóveda de crucero por encima.

Si el interior está abierto, busca las dos imágenes en los espacios de culto. La Virgen del Rosario es obra de Martínez Cerrillo. Entre ella y el San Sebastián hay casi dos siglos de diferencia, pero comparten la misma casa.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora del Rosario y San Sebastián (Almodóvar del Río

Una fachada sencilla con espadaña, una portada adintelada con frontón partido y una hornacina con la Virgen del Rosario. Dentro, si está abierta, destacan la planta de cruz latina, la bóveda semiesférica del crucero y las imágenes de la Virgen y San Sebastián.

¿Cuál es la historia de la ermita

El edificio actual es del siglo 18 y se terminó en 1775. Una historia local sitúa una ermita primitiva entre 1370 y 1380. Fue cuartel y cárcel en la Guerra Civil y, desde los años 40, granero y cine.

¿Cómo llegar a la ermita

Se encuentra en la calle El Santo, en el Barrio del Santo de Almodóvar del Río. - **Pregunta:** ¿Cuál es el horario de visita? / **Respuesta:** No hay un horario confirmado para esta guía. El interior puede no estar abierto al visitante, así que lo más prudente es consultar la web oficial de turismo de Almodóvar del Río o la oficina de turismo antes de ir.

¿Cuánto se tarda en visitarla

La audioguía tiene tres paradas: fachada, portada e interior. Las dos primeras se escuchan desde la calle, con calma. La tercera depende de si el interior está abierto. Es una visita pensada para hacerse sin prisa, como parte de un paseo por el pueblo.

¿Por qué se llama Barrio del Santo la zona de la ermita

Según la crónica local, cuando se levantó la ermita el caserío era pequeño y el templo quedaba extramuros. El crecimiento posterior del pueblo llevó las casas hasta ella, y de ahí el nombre de Barrio del Santo.

¿Qué pasó con la campana de la ermita

En 1873 la campana se llevó al antiguo Ayuntamiento para incorporarla al reloj público. El párroco en funciones, Rafael Navarro Rosal, protestó con energía por el traslado.

Cerca de aquí