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Centro de Interpretación de la Historia de Adamuz (Antiguo Pósito): audioguía

Un antiguo almacén de grano con cárcel en la planta baja, una portada con otra vida anterior y un pedestal romano de más de dos mil años. Esta audioguía te lleva por el Centro de Interpretación de la Historia de Adamuz, una de las visitas imprescindibles si te preguntas qué ver en Adamuz. Tres paradas, muchas historias y ninguna prisa.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Centro de Interpretación de la Historia de Adamuz (Antiguo Pósito): audioguía

Fachada y portada del Mesón del Obispo en el Antiguo Pósito de Adamuz

La puerta que vino de otra casa

Colócate frente a la fachada principal, a unos pasos de la entrada, y mira la portada y la piedra rojiza que la rodea.

¿Y si te dijera que la puerta por la que vas a entrar no nació para este edificio? Según la web turística municipal, la portada conservada es la antigua fachada del desaparecido Mesón del Obispo, y alguien decidió que merecía una segunda vida aquí.

El edificio, en cambio, sí es de la casa. Es del siglo dieciocho y alojó el Pósito Municipal. Un pósito era un almacén municipal de grano, y aquí se guardaba el del pueblo. Formó parte de un conjunto administrativo levantado, según la fuente oficial, sobre los terrenos del castillo derruido. Los castillos caen y los papeles se quedan.

Fíjate en el color de la piedra. Ese tono rojizo es la piedra molinaza, un rasgo de la arquitectura tradicional de Adamuz. Parece que el edificio se hubiera teñido de atardecer.

Ahora, el viaje de la portada. Lo que se cuenta en Adamuz es un testimonio local, recogido por el grupo municipal socialista: la portada del mesón quedó desmontada, perdió varias piezas y después fue recolocada. Ese mismo relato añade que las piezas se guardaron un tiempo en la propiedad de Manuel Leyva, hasta que se les encontró ubicación. No he podido contrastarlo con otra fuente, así que quédate con él como memoria del pueblo, no como acta notarial.

Dentro, el edificio guarda otra sorpresa: su planta baja no hacía lo que imaginas.

Para profundizar

Esa portada ha despertado muchas imaginaciones, pero conviene separar dos cosas. Que la fachada de la entrada es la del Mesón del Obispo lo afirma la ficha turística municipal. Lo que es conjetura, según la fuente local, es otra cosa: que ese mesón sea el que aparece en la literatura. Una versión local relaciona un mesón de Adamuz con una comedia de Lope de Vega, de la que no se da el título, y advierte de que identificarlo con el Mesón del Obispo no está demostrado.

Hay más pistas sueltas. En mil seiscientos cincuenta y nueve, el viajero francés François Bertaut elogió una posada de Adamuz. Nadie puede probar que fuera esta. Y se recuerda que Azorín situó parte de una obra de mil novecientos cincuenta y cuatro en un mesón de Adamuz, sin que se pueda asegurar cuál; tampoco consta aquí el título.

Tres menciones, ninguna prueba. Es el tipo de rompecabezas que a mí me gusta, porque cada uno puede quedarse con la pieza que prefiera.

Patio, rampa y antigua cárcel del Pósito de Adamuz

Grano arriba, rejas abajo

Patio y rampa de carga del Antiguo Pósito en el Centro de Interpretación de la Historia de Adamuz

Entra al patio interior y busca la rampa; después, localiza el sector de la antigua cárcel en la planta baja.

Aquí subían burros y mulas. No por una apuesta, sino por trabajo. La rampa que ves en el patio, conservada, se relaciona con la subida de las bestias al pósito para cargar y descargar el grano. Fíjate en su pendiente y en cómo une el patio con la antigua zona de almacenaje. Eso sí: el edificio fue restaurado, y no consta qué parte del material visible es íntegramente original.

Piensa en el trajín. Animales, sacos, gente que sube y baja, y el grano del pueblo guardado en lo alto. Y mientras tanto, en la planta baja, convivían dos usos que no se parecen en nada: carnicerías y cárcel.

Ahora busca en el sector de la antigua cárcel una reja vieja. Todavía se conserva. No hace falta saber nada más para entender lo que fue. Es de esas piezas que se explican solas, y que callan mejor que cualquier cartel.

Y aquí viene lo bueno, aunque ya no se vea: en la planta superior hubo columnas que sostenían seis arcos. Ese sector fue demolido y no se conservan ni las columnas ni los arcos; no queda constancia de más detalles. Imagínalos tú.

Un pueblo que guardaba su pan arriba y a sus presos abajo. Las salas del museo, en cambio, no son las de la planta alta: la exposición está en la planta inferior, y la superior se destina a audiovisuales, exposiciones, cursos y charlas. Allí, en la planta baja, te espera lo que se guardaba mucho antes.

Para profundizar

El centro nació de una restauración pensada para uso museístico. La ficha municipal habla de una restauración total, y una descripción patrimonial sitúa el inicio de las obras en dos mil siete. No he encontrado la fecha de apertura del centro ni qué elementos concretos se restauraron. La oficina de turismo destaca que se respetaron la estructura del edificio y sus singularidades arquitectónicas.

La guía municipal da para la parte edificada diecisiete metros y medio de fachada por trece y medio de fondo: un edificio más bien recogido.

Prehistoria, Historia y pedestal romano en el Centro de Interpretación de Adamuz

Cuevas, villas y un pedestal romano

Pedestal romano con una inscripción antigua en la Sala de la Historia de Adamuz.

Pasa a la Sala de la Prehistoria y párate ante las vitrinas de cerámica; después, entra en la Sala de la Historia, donde está el pedestal romano.

Más de dos mil años de edad y todavía conserva su inscripción. El pedestal romano de la Sala de la Historia es la pieza que la oficina de turismo destaca entre todas, y cuando te acerques entenderás por qué.

Pero empecemos antes, mucho antes. En la Sala de la Prehistoria, las vitrinas guardan cerámicas neolíticas halladas en la Cueva del Cañaveralejo. Según la ficha municipal, la colección va desde niveles del Neolítico del quinto milenio antes de Cristo hasta la Edad del Bronce. Son varios milenios de cacharros en una misma pared.

La Universidad de Córdoba documenta que la intervención arqueológica en esa cueva, del grupo de investigación HUM 262, se desarrolló entre dos mil cuatro y dos mil siete, y que el corte ampliado se inició en dos mil seis. Imagínalos con pincel y cubo, sacando cerámica de un suelo que llevaba milenios callado.

Luego, la Sala de la Historia reúne materiales ibéricos y romanos, incluidos hallazgos de villas de Adamuz y de Algallarín.

Y ahora el pedestal. Su inscripción es una dedicatoria al emperador Tiberio. No he podido precisar una fecha más exacta que su antigüedad de más de dos mil años. El texto conservado no menciona distancia ni vía alguna.

Aquí viene la parte divertida. Una fuente local lo describe como uno de los diez miliarios de la Vía Augusta entre Epora y Corduba, capital de la provincia romana de la Bética. Un miliario es una columna-hito de camino; un pedestal es una base. Y como la inscripción no nombra la vía, por sí sola no prueba esa identificación. Por eso aquí lo llamamos pedestal. Diez piedras para marcar un camino es una bonita idea; que esta fuera una de ellas, una hipótesis.

Para profundizar

Los relatos sobre la cueva manejan fechas distintas, pero no necesariamente contradictorias. La ficha municipal habla de cerámica desde niveles del Neolítico del quinto milenio. La Universidad de Córdoba presentó como una fase antigua que se preveía investigar la de hacia cinco mil trescientos antes de Cristo. Una versión local atribuye a las excavaciones cerámicas de los milenios sexto y tercero y hogares del segundo milenio. Cada cifra responde a un contexto y a una fuente distintos.

Hay otra sala que conviene no pasar por alto: la paleontológica. Reúne fósiles de distintas etapas geológicas. Lo más bonito es cómo llegaron: gracias a donaciones anónimas de vecinos e investigadores.

Así se construye un museo pequeño: con la generosidad de gente que no sale en ningún cartel.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en el Centro de Interpretación de la Historia de Adamuz

La portada del Mesón del Obispo, el patio con su rampa de carga, la reja de la antigua cárcel, las cerámicas neolíticas de la Cueva del Cañaveralejo, los materiales ibéricos y romanos y el pedestal romano con inscripción.

¿Cuál es la historia del Antiguo Pósito de Adamuz

Es un edificio del siglo dieciocho que alojó el Pósito Municipal, un almacén de grano. Formó parte de un complejo administrativo levantado, según la fuente oficial, sobre los terrenos del castillo derruido. Se restauró para uso museístico respetando su estructura y singularidades arquitectónicas.

¿Qué se guardaba en el Pósito

El almacén de grano estaba en la parte alta. Las bestias subían por la rampa del patio para cargar y descargar. En la planta baja había carnicerías y cárcel, de la que se conserva una reja antigua.

¿De dónde viene la portada del museo

La web turística municipal la identifica como la antigua fachada del Mesón del Obispo. Según un relato local, se desmontó, perdió varias piezas y estas se guardaron un tiempo en la propiedad de Manuel Leyva; este detalle no se ha podido verificar.

¿Qué piezas arqueológicas hay en el centro

Cerámicas de la Cueva del Cañaveralejo, desde niveles del Neolítico del quinto milenio a. C. hasta la Edad del Bronce, materiales ibéricos y romanos de villas de Adamuz y Algallarín, fósiles y un pedestal romano con una dedicatoria a Tiberio.

¿Qué dice la inscripción del pedestal romano

Es una dedicatoria al emperador Tiberio. No menciona distancia ni la Vía Augusta, así que no basta para probar que fuera un miliario de esa vía.

¿Dónde están las salas del museo

La exposición museística está en la planta inferior. La planta superior se destina a audiovisuales, exposiciones, cursos y charlas.

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