Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Villanueva de Córdoba › Menhir de Los Frailes, Villanueva de Córdoba: audioguía del conjunto megalítico

Menhir de Los Frailes, Villanueva de Córdoba: audioguía del conjunto megalítico

Una roca rojiza que apenas te llega a la cintura, una tumba pequeña que la mira desde cien metros y un sepulcro con túmulo más allá. En Villanueva de Córdoba hay un paisaje de piedras que nadie sabe leer del todo, y eso lo hace más interesante. Esta audioguía de tres paradas te enseña a mirarlas, con la historia, las hipótesis y las leyendas bien separadas.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Menhir de Los Frailes, Villanueva de Córdoba: audioguía del conjunto megalítico

El menhir de Los Frailes: qué es y qué significa

Una roca a la altura de la cintura

Colócate junto al menhir, de modo que veas bien su cara sur y su remate redondeado.

Ciento diez centímetros. Eso es lo que sobresale del suelo este monolito. Un niño de diez años lo pasaría de altura, y un adulto podría apoyar el codo en su cabeza. Y sin embargo es la estrella del lugar.

Está hecho de granito rojizo y tiene una forma ligeramente cuadrangular. Sus caras miden entre cuarenta y cuarenta y ocho centímetros. Fíjate en la parte de arriba: acaba en una cúspide roma, redondeada, como si alguien la hubiera suavizado a propósito. También se describen retoques en los laterales. Alguien trabajó esta piedra.

Y ahora, quién la encontró para el mundo de los que escriben. El arqueólogo local Juan Palomo cuenta que un amigo suyo, Antonio Fernández, le enseñó la roca. Estaba en una finca de la familia Fernández. Antonio, sin más ceremonia, la llamaba «monolito». Hay que reconocerlo: una palabra modesta para una piedra que lleva tanto tiempo en pie.

Aquí viene lo bueno. Por su forma alargada y su remate, Palomo planteó una posible relación con la fertilidad. Lo dejó claro: es una hipótesis, no un hecho probado. Y él mismo avisa de que, sin documentos escritos, cualquier lectura de lo que significaba solo puede ser conjetural.

Busca ahora la cara sur. Ahí se describen unas cazoletas, pequeñas huellas redondeadas. Nadie sabe con certeza qué son.

Y si el menhir nos mira en silencio, quizá su vecina, cien metros al oeste, tenga algo más que contar.

Para profundizar

Estás en la zona de Los Frailes, también llamada Serrezuela. Queda a unos seis kilómetros y medio al sureste de Villanueva de Córdoba. El conjunto se extiende por unos seiscientos cincuenta metros, de modo que el menhir es solo una pieza de un paisaje más amplio.

La identificación y la descripción del lugar no llegaron solo por el relato de Palomo. También se difundieron a través de un estudio de Silverio Gutiérrez Escobar, presidente de la asociación local de amigos del museo. Así que este rincón ha sido contado por gente de aquí, que lo conoce desde hace tiempo.

Mientras sigues junto a la piedra, repara en lo poco que se sabe y en lo mucho que se ha dicho. Fertilidad, marca en el paisaje, señal para quienes pasaban. Son lecturas posibles. Ninguna se puede comprobar.

Frailes I, la cista dolménica junto al menhir

La tumba pequeña que mira al menhir

Frailes I, cista dolménica cerca del Menhir de Los Frailes

Camina unos cien metros hacia el oeste y párate ante los bloques de Frailes I. Gírate después para localizar el menhir.

Tiene contacto visual con el menhir. Esta tumba y la piedra se ven, a cien metros de distancia, desde hace muchísimo tiempo. Gírate y compruébalo.

Frailes I es una cista dolménica, una cámara pequeña formada por grandes bloques. Fíjate en el color: la tonalidad rojiza de las piedras recuerda a la del menhir. Parecen salidas de la misma familia.

Ahora, el giro. En 2015, una descripción de campo contó cuatro bloques en pie y dos caídos. La ficha académica cuenta de otra manera. Las piedras se mueven, se caen, se esconden, y el recuento no es un número eterno. Aquí hasta contar es un asunto de opinión.

Su tamaño pequeño dio pie a otra idea de Juan Palomo. Quizá correspondiera a una inhumación secundaria. Es una hipótesis. No se han identificado restos humanos que la confirmen.

Y esta zona tuvo un cronista de verdad. Ángel Riesgo excavó en la comarca veinticinco estructuras y fue anotando los hallazgos en un diario de campo entre mil novecientos veintiuno y mil novecientos treinta y cinco. Catorce años de cuaderno. Quien haya intentado mantener un diario un mes entero sabrá apreciarlo.

Pero Riesgo no estaba aquí cuando se contaron estas piedras. Para el siguiente paso hay que caminar más. Un túmulo de tierra te espera quinientos metros al oeste-noroeste, y con él, unos frailes que no existieron.

Para profundizar

Cerca de Frailes I, Juan Palomo cuenta que reparó en un círculo de piedras. Fue en una visita, acompañado de Juanito. Lo vio y lo dejó en suspenso. Podría ser un cromlech, que es un círculo de piedras, pero su función no está confirmada. Palomo no lo cerró. Y eso también es honestidad.

Hubo un momento en que esta comarca volvió a ponerse de moda entre los investigadores. En la década de mil novecientos noventa apareció el tholos Minguillo cuatro. Su hallazgo impulsó nuevas investigaciones del megalitismo de la zona. Entre ellas, el trabajo de Silverio Gutiérrez Escobar.

Así, entre la tumba que recuentan de manera distinta y el círculo que nadie se atreve a nombrar, aprendes algo bonito: en este rincón, las dudas también forman parte del patrimonio.

Frailes II, sepulcro de corredor y origen del nombre

Los frailes de la finca

Frailes II, sepulcro de corredor junto al Menhir de Los Frailes

Sitúate ante el túmulo de Frailes II, mirando hacia su extremo oeste, donde se levanta el gran bloque de cierre.

¿Quién se imagina a unos frailes en mitad de una finca de piedras? Pues cuenta la tradición que alguien los vio.

Según la narración local, dos megalitos sirvieron como jambas de los portones de la finca. Y su parte superior recordaba las caperuzas de unos frailes. De ahí, dicen, viene el nombre del lugar. Es una explicación tradicional. Me gustaría creerla.

Los propietarios, los hermanos Fernández Fernández, usan otro nombre: Serrezuela. La asociación local explica el origen de ese topónimo por unas piedras de la entrada. Dos nombres para un mismo sitio, y ambos nacen de unas piedras.

Mira ahora lo que tienes delante. Frailes II conserva un túmulo de tierra, que hace que destaque en el paisaje. Es un sepulcro de corredor: se distingue la cámara y el pasillo de acceso. Ese pasillo se orienta a ochenta y dos grados este, una orientación común en los megalitos de la comarca.

Es pequeño. Mide ciento ochenta y tres centímetros de este a oeste y noventa y uno de norte a sur. Poco más de un metro ochenta. Y está hecho de granito gris, distinto del rojizo del menhir. Busca en el extremo oeste el gran bloque de cierre: ciento tres centímetros de alto, cincuenta y nueve de ancho y hasta veintinueve de grosor.

Ahí termina el recorrido. Pero el paisaje sigue ahí, esperando a quien sepa mirarlo.

Para profundizar

Las piedras tuvieron cronistas. Ángel Riesgo llegó a Villanueva enviado en mil novecientos diecinueve. La fuente local indica que localizó veintinueve estructuras. Después, el museo destaca las publicaciones de Manuel Aulló en mil novecientos veinticinco y del matrimonio Leisner en mil novecientos cuarenta y tres.

La asociación local sitúa este grupo en el ámbito del hábitat de Fuente de los Tinajeros. Y atribuye su estudio a Silverio Gutiérrez Escobar.

Fíjate en el detalle: unos investigadores llegaron de fuera, otros nacieron aquí. Todos se pararon ante las mismas piedras con la misma pregunta. Y ninguno la cerró del todo.

Cuando te vayas, mira por última vez hacia el este, hacia donde apunta el pasillo. Y piensa que tú también acabas de formar parte de esa cadena de curiosos.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Villanueva de Córdoba

Entre los lugares de interés está el conjunto megalítico de Los Frailes, a unos 6,5 km al sureste del pueblo. Incluye el menhir, la cista de Frailes I y el sepulcro de corredor de Frailes II. El museo local ofrece más información sobre el patrimonio dolménico de la comarca.

¿Cómo llegar a Menhir de Los Frailes

El menhir se encuentra en la zona de Los Frailes o Serrezuela, a unos 6,5 km al sureste de Villanueva de Córdoba. Está en una finca y no se ha verificado el acceso público, así que conviene consultar antes en la oficina de turismo o en el museo local.

¿Cuál es el horario de visita de Menhir de Los Frailes

No consta un horario oficial de visita. Los monumentos están en una finca y no se ha podido verificar la autorización de acceso público. Antes de ir, confirma las condiciones con la oficina de turismo de Villanueva de Córdoba o con el museo local, y no entres sin permiso.

¿Cuánto se tarda en visitar Menhir de Los Frailes

No hay una duración oficial. El recorrido enlaza tres puntos del conjunto: el menhir, Frailes I a unos 100 m al oeste y Frailes II a unos 500 m al oeste-noroeste. El conjunto completo se extiende por unos 650 m.

¿Cuál es la historia de Menhir de Los Frailes

Es un monolito de granito rojizo que sobresale 110 cm. Juan Palomo cuenta que Antonio Fernández se lo mostró en una finca de su familia. Su significado es incierto: Palomo plantea una posible relación con la fertilidad, solo como hipótesis.

¿Cómo es el menhir de Los Frailes

Es de granito rojizo y tiene forma ligeramente cuadrangular. Sobresale 110 cm del suelo y sus caras miden entre 40 y 48 cm. Presenta retoques laterales y una cúspide roma. En la cara sur se describen pequeñas cazoletas cuya interpretación sigue abierta.

¿De dónde viene el nombre de Los Frailes

Según la tradición local, dos megalitos sirvieron como jambas de los portones de la finca y su parte superior recordaba las caperuzas de unos frailes. Es una explicación tradicional. Los propietarios usan también el nombre Serrezuela, que la asociación local vincula a unas piedras de la entrada.

Cerca de aquí