Dolmen del Torno I, Villanueva de Córdoba: audioguía del dolmen
Entre las dehesas de Los Pedroches, a unos nueve kilómetros al sur de Villanueva de Córdoba, hay una cámara de piedra que guarda una pintura roja que durante décadas nadie supo ver. Es una visita corta, de silencio y piedras, con una leyenda de reina cruel, un guarda de montes tenaz y un souvenir gallego que lo cambió todo.

Historia del descubrimiento del Dolmen del Torno I
El guarda que lo encontró
Colócate en el borde exterior del monumento, donde puedas ver el perfil del túmulo, siempre que el acceso esté autorizado.
¿Qué hace un ayudante de montes en una finca, persiguiendo una plaga, para acabar descubriendo un dolmen? Eso es lo que le pasó a Ángel Riesgo. Recorría fincas de Los Pedroches para combatir una plaga forestal, y de aquel trabajo salió una investigación que ya no soltó.
Lo que tienes delante es un túmulo, un montículo de tierra y piedra con una cámara rectangular y un pequeño pasillo. Recorre con la vista su perfil y su extensión. Parece poca cosa, hasta que sabes lo que escondía.
Riesgo lo descubrió en mil novecientos veintitrés. Un hombre llamado Manuel Aulló consiguió el permiso para excavar, y Riesgo hizo los trabajos en sus días de descanso. Quiero detenerme en eso: vacaciones pagadas con barro.
En mayo de aquel año anotó que la cámara no tenía cubierta y que estaba vacía hasta el fondo.
Los vecinos tenían su propia versión. Cuentan que la cámara tenía que ver con la Reina Caba, figura mítica de Pedroche, que allí martirizaba a cautivos y esclavos. Es una leyenda, y me gustaría tener una prueba para ella, pero no la hay.
Y el nombre, Torno, también tiene su historia. La tradición que recogió Riesgo lo vinculaba a supuestos torneos medievales en la finca. Nadie ha demostrado que fuera así.
Ahora fíjate en esa cámara que te espera. Riesgo la describió vacía. ¿Seguro que no había nada más?
Para profundizar
La vida de Riesgo después del descubrimiento no fue tranquila. Al comienzo de la Guerra Civil, según la crónica periodística, saquearon su casa y le robaron objetos que había encontrado en sus investigaciones.
Sus cuadernos de campo corrieron peor suerte: fueron destrozados. Parte de lo que sabemos hoy se debe a que algunos fragmentos se salvaron y a que él mismo, con su memoria, pudo recomponerlos parcialmente.
Piénsalo un momento. Un hombre que dedicó sus días libres a excavar pierde en un golpe las notas de años. Y aun así, lo que reconstruyó es lo que permite que hoy sepamos cuándo y cómo apareció este lugar. Hay quien deja tras de sí un monumento. Riesgo dejó, sobre todo, una memoria terca.
Si te queda curiosidad, vuelve a mirar el túmulo desde fuera. Esa suave elevación es lo que quedó de un trabajo hecho a ratos, entre plagas y días de descanso.
La cámara funeraria y el pasillo del dolmen
Hogueras en la cámara

Sitúate, desde una posición permitida, frente al arranque del pasillo, con la cámara rectangular delante y sin tocar las piedras.
Durante mucho tiempo, esta cámara sirvió para calentar agua para matar cerdos. Eso es lo que propone la asociación local, y tiene su lógica de campo: unas piedras que resguardan del viento, un espacio cerrado, una hoguera.
Mira lo que tienes delante. Un pequeño pasillo conduce a una cámara de forma rectangular. Imagina el humo subiendo entre esas piedras en pleno invierno, con la matanza en marcha.
Ahora viene lo interesante. Cuando Riesgo describió la cámara, en mayo de mil novecientos veintitrés, la dio por vacía y sin cubierta. No anotó ninguna pintura. Y sin embargo, hay una.
¿Cómo es posible? La asociación local interpreta que quizá Riesgo no la vio. Y plantea una explicación: el humo y el hollín de aquellas hogueras pudieron taparla cuando él inspeccionó la cámara. Es una hipótesis, no una conclusión confirmada.
Lo mismo se dice de las pinturas del lado oeste. La asociación atribuye a las hogueras su deterioro, y hoy las describe como manchas rojizas sin forma.
Y todavía queda la leyenda. Cuentan que aquí la Reina Caba martirizaba a sus cautivos. Es tradición, no hecho probado. Entre una reina cruel y una matanza del cerdo, lo curioso es que el segundo relato, el más humilde, es el que quizá explica por qué una pintura pasó desapercibida.
Acércate con la mirada al lado norte de la cámara. Allí te espera lo que el hollín no se llevó.
Para profundizar
Un detalle de lugar: la divulgación periodística sitúa el dolmen entre dehesas, a unos nueve kilómetros al sur de Villanueva de Córdoba. Es un paisaje de encinas y silencio, donde una cámara de piedra puede pasar inadvertida durante generaciones.
Eso ayuda a entender la historia. Un monumento en pleno campo se usa, se reutiliza y se olvida. Que unos pastores o campesinos encendieran fuego en su interior no tiene nada de extraño si nadie les había dicho qué era aquello.
Lo que sí resulta llamativo es el contraste. Una cámara que pudo ser espacio funerario acaba convertida en caldera improvisada, y años después alguien se tumba a mirar sus paredes y descubre un trazo rojo.
Recuerda que todo esto son hipótesis de la asociación local: las hogueras, el hollín, el daño por calor. Nadie lo ha confirmado. Pero es una explicación sencilla, humana y bastante convincente para algo que a primera vista no tiene explicación.
La pintura esquemática del ortostato norte
Dos círculos y una barra

Desde un lugar autorizado, mira hacia la parte alta del ortostato norte de la cámara, en su zona izquierda.
Un souvenir de las Rías Bajas ayudó a reconocer esta pintura. Suena a broma, pero es lo que cuenta la asociación local.
Alza la vista, arriba a la izquierda del ortostato norte. Verás una figura rojiza: dos círculos unidos por una barra vertical. Mide unos treinta centímetros de alto por veintidós de ancho, poco más que una hoja grande de papel. El color es un rojo vinoso, desvaído. No la toques ni la frotes.
Ahora la historia. Juan Ferrero, miembro de Amigos del Museo, estaba de vacaciones en las Rías Bajas. En una tienda vio una bandeja de recuerdo con un motivo que le sonaba. Era el de esta pintura.
Preguntó al vendedor. Este le dijo que el dibujo copiaba pinturas de unas cuevas gallegas, aunque no supo precisar en qué municipio.
Es un giro precioso: lo que no consiguió nadie en el campo, lo logró una bandeja de recuerdo.
Y sin embargo, qué representa exactamente sigue sin saberse con certeza. El propio museo local reconoce la pintura roja, pero admite que no sabemos qué quiso expresar quien la hizo.
Dos círculos, una barra. Cada visitante ve algo distinto. Quizá eso es lo bonito: que después de tanto tiempo, la pintura sigue preguntando.
Cuando salgas, mira de nuevo el paisaje de dehesa. Quien pintó esto tenía el mismo horizonte.
Para profundizar
El autor local relaciona la figura con imágenes de la Covatilla de San Juan, y cuenta que Henri Breuil había preparado allí calcos en la década de mil novecientos veinte. Es un hilo que conecta este dolmen con otros lugares de arte esquemático.
La asociación recoge además una cadena de citas: Pilar Acosta, citando al profesor Francisco Jordá, valoró el estudio analítico del arte esquemático. Es la forma en que el texto local sitúa la pintura en una tradición de estudio.
Acosta aplicó a figuras de este tipo una cronología muy amplia, desde mediados del tercer milenio hasta el último tercio del segundo milenio antes de Cristo. Son casi mil quinientos años de margen, una horquilla enorme que es, en el fondo, una forma elegante de decir que no hay certeza.
Sobre el color, la asociación plantea que el calor y los agentes atmosféricos pudieron alterar el pigmento. Es otra hipótesis, no una conclusión.
Te vas con una imagen pequeña y mucha pregunta abierta, que es, a veces, la mejor manera de irse de un lugar.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el dolmen está a unos 9 km al sur de Villanueva de Córdoba, entre dehesas.
- El régimen de acceso no está verificado: conviene obtener autorización del titular antes de ir.
- Observa sin tocar las piedras ni la pintura, y no frotes la superficie.
- Confirma horarios y condiciones de visita en el museo de Villanueva de Córdoba o en la oficina de turismo.
- Es una visita corta, que ocupa poco más que el tiempo de escuchar las tres paradas.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Villanueva de Córdoba
Entre sus atractivos está el patrimonio dolménico de Los Pedroches, con el Dolmen del Torno I, un túmulo con cámara rectangular y pasillo que conserva una pintura roja esquemática. Está a unos 9 km al sur de la localidad, entre dehesas.
¿Cómo llegar a Dolmen del Torno I
El dolmen se sitúa entre dehesas, a unos 9 km al sur de Villanueva de Córdoba. El régimen de acceso actual no está verificado, así que conviene obtener autorización del titular antes de ir y confirmar la ruta en el museo local.
¿Cuál es el horario de visita de Dolmen del Torno I
No hay un horario verificado. El acceso al yacimiento y a la cámara no está confirmado, por lo que se recomienda obtener autorización del titular y consultar el museo de Villanueva de Córdoba o la oficina de turismo antes de la visita.
¿Cuánto se tarda en visitar Dolmen del Torno I
Es un monumento pequeño: un túmulo con una cámara rectangular y un pasillo. La visita es corta y se resume en observar el exterior, la cámara y la pintura del ortostato norte, siempre sin tocar las piedras.
¿Cuál es la historia de Dolmen del Torno I
Lo descubrió en 1923 el ayudante de montes Ángel Riesgo. En mayo de ese año anotó que la cámara estaba vacía y sin cubierta. Más tarde se reconoció una pintura roja en el ortostato norte, cuyo significado no se conoce con certeza.
¿Qué representa la pintura del Dolmen del Torno I
Muestra dos círculos unidos por una barra vertical, de unos 30 cm de alto por 22 cm de ancho, en la parte superior izquierda del ortostato norte. El museo local reconoce que no se sabe con certeza qué representa.
¿Qué dice la leyenda del dolmen
La tradición local relaciona la cámara con la Reina Caba, figura mítica de Pedroche, que allí martirizaría a cautivos y esclavos. Es una leyenda, no un hecho probado, y convive con otras explicaciones populares sobre el nombre Torno.
Cerca de aquí
- Antigua Audiencia de Villanueva de Córdoba: audioguía de su arquitectura · Villanueva de Córdoba
- Atalayón de Navalmilano, Villanueva de Córdoba: audioguía del túmulo · Villanueva de Córdoba
- Ayuntamiento de Villanueva de Córdoba: historia y arquitectura de la Casa Consistorial · Villanueva de Córdoba
- Casa de los Seroja en Villanueva de Córdoba: audioguía de arquitectura · Villanueva de Córdoba
- Centro de Interpretación de la Dehesa en Villanueva de Córdoba: guía de la visita · Villanueva de Córdoba
- Convento de las Obreras en Villanueva de Córdoba: historia y audioguía · Villanueva de Córdoba