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Atalayón de Navalmilano, Villanueva de Córdoba: audioguía del túmulo

Cerca de Villanueva de Córdoba hay un montículo con nombre de atalaya y alma de sepulcro. Esta audioguía te cuenta qué es, quién lo excavó y qué se encontró, y por qué se levantó en lo alto. Todo en tres paradas, con la penillanura de los Pedroches como escenario. Un aviso para ir con las expectativas bien puestas: no vas a ver piedras de dolmen, sino el relieve de un túmulo.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Atalayón de Navalmilano, Villanueva de Córdoba: audioguía del túmulo

Historia del Atalayón de Navalmilano: un túmulo, no una torre

Una torre que no lo fue

Colócate frente al promontorio, a una distancia desde la que veas el relieve elevado completo.

¿Y si te dijera que el Atalayón nunca fue una torre? El nombre promete un vigía con la mano en la frente, oteando el horizonte. Pero lo que tienes delante es un túmulo megalítico funerario: un montículo de tierra levantado para enterrar a los muertos, no para vigilar a nadie. Se le llama dolmen por tradición, pero conviene saber algo antes de acercarte. Hoy no se conserva la estructura funeraria. No verás la cámara ni un círculo de piedras en pie. Lo que sobrevive es el relieve, ese promontorio elevado que todavía se reconoce como el Atalayón. Busca ese bulto en el paisaje, porque es el protagonista.

¿Y de cuándo es? Se atribuye al Calcolítico Pleno, la llamada Edad del Cobre. Más preciso no se puede ser: no hay dataciones absolutas para los yacimientos de Los Pedroches, así que nadie puede darte un milenio exacto sin inventárselo.

Un apunte de nombres, para no perderte. Los Atalayones es el paraje donde hubo un conjunto de sepulcros megalíticos. El Atalayón de Navalmilano es el túmulo concreto que, según la fuente consultada, se conserva de aquel conjunto. Es decir: si buscas algo en el campo, buscas uno solo.

Ahora, la persona que lo cambió todo. En mil novecientos veinticuatro, Ángel Riesgo Ordóñez excavó este mismo promontorio. Una fuente escribe su apellido como «Riego», pero la publicación de Silverio Gutiérrez lo identifica como Riesgo, y así lo llamaremos aquí. Imagínalo removiendo la tierra, sin saber cuánto iba a dar que hablar lo que saliera de ella.

Y salió mucho. De la cámara se vinculan tres ídolos falange. Son pequeños objetos hechos sobre falanges, los huesos de los dedos, de cerdo y de ovicáprido, es decir, de cerdo y de oveja o cabra, decorados con incisiones y abrasiones. Décadas después, el arqueólogo Juan Francisco Murillo los dio a conocer. Dónde se conservan hoy no he podido confirmarlo en una fuente fiable, así que no te lo voy a prometer.

Así que no hay torre, pero sí algo mejor: un lugar que ha ido contando su historia por entregas. Y queda una pregunta en el aire. Si no era para vigilar, ¿por qué lo pusieron tan a la vista?

Para profundizar

Si te gustan los enigmas con letra pequeña, aquí tienes uno. Las medidas no son las mismas según quién las cuente. La síntesis de dos mil trece cifra el túmulo en dieciséis metros de diámetro y dos metros veinte de altura, y la cámara en dos metros veinte por uno ochenta. La publicación histórica de mil novecientos treinta y cuatro da otras medidas distintas.

Mientras miras el promontorio, piensa que la excavación de Riesgo es solo una de las capas de su historia. Después vinieron los estudios, los ídolos y las interpretaciones. Y el propio túmulo, calladito, sigue siendo el único testigo que no cambia de versión.

Por qué se llama Atalayón: un túmulo que sobresalía en el paisaje

Por qué se llama Atalayón

Túmulo del Atalayón de Navalmilano destacando en el paisaje de Villanueva de Córdoba

Sitúate en el camino de aproximación, con el túmulo a la vista y el campo abierto a su alrededor.

Fíjate en el contraste entre la penillanura, casi plana, y el túmulo que se alza en ella. La explicación que se ha propuesto para el nombre parte de ahí: las cubiertas tumulares del conjunto sobresalían en el paisaje como pequeñas atalayas. Cuando algo destaca tanto en un llano, la gente acaba poniéndole nombre. Es una explicación recogida por un blog de historia arqueológica local, es decir, una interpretación, no un dato demostrado.

Así que el nombre habla de torres, pero el monumento era de enterramientos. Un bonito malentendido que dura siglos.

Para profundizar

El paraje de Los Atalayones se sitúa a siete kilómetros al sur de Villanueva de Córdoba, según una fuente local: en pleno campo, fuera del casco urbano.

Qué ver en el Atalayón: un túmulo en alto sobre la penillanura

Alto a propósito

Camino de aproximación al túmulo del Atalayón de Navalmilano con el valle al fondo

Quédate en el mismo camino de aproximación, mirando el túmulo y el valle que lo rodea.

Volvamos a la pregunta de antes: ¿por qué en alto? La asociación local Amigos del Museo interpreta que su ubicación y su construcción buscaban monumentalidad y visibilidad. Y propone algo más: que algunos monumentos funerarios servían además de señales de propiedad territorial. Ojo con la etiqueta: es una interpretación de esa asociación, no un consenso académico demostrado, y no se ha probado para cada tumba.

No choca con lo que decíamos en la primera parada. Que fuera un lugar para los muertos y que además se viera de lejos no se excluyen: enterrar y marcar territorio podían ir juntos.

Según esa misma interpretación, los familiares de los enterrados podían convertirse en herederos y propietarios de la tierra. Un lugar de despedida que serviría también de escritura de propiedad, sin notario y sin papeles. Si fue así, el Atalayón habría sido una frase escrita en el paisaje para que la leyera todo el valle, aunque hoy de esa frase solo quede el relieve.

Para profundizar

Después de Riesgo, el lugar recibió otra visita que quedó registrada: la del matrimonio alemán Leisner. Llegaron poco después de la Guerra Civil, según la fuente consultada, como una etapa posterior a la excavación. Una historia con muchas conversaciones a sus espaldas, para ser un montículo en el campo.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo llegar a Atalayón de Navalmilano

El paraje de Los Atalayones se sitúa a unos siete kilómetros al sur de Villanueva de Córdoba, según una fuente local. Es campo abierto y el acceso puede ser por caminos rurales o fincas, así que conviene confirmarlo en la oficina de turismo o en el Museo de Historia Local.

¿Cuál es el horario de visita de Atalayón de Navalmilano

No hay un horario oficial confirmado para el Atalayón. Las condiciones de acceso no están verificadas, por lo que lo más prudente es consultar antes en la oficina de turismo de Villanueva de Córdoba o en el Museo de Historia Local.

¿Cuál es la historia de Atalayón de Navalmilano

Es un túmulo megalítico funerario del Calcolítico Pleno, no una torre de vigilancia. Ángel Riesgo Ordóñez lo excavó en 1924 y décadas después Juan Francisco Murillo dio a conocer los ídolos falange vinculados a la cámara. Poco después de la Guerra Civil lo visitó el matrimonio alemán Leisner.

¿De qué época es el Atalayón

Se atribuye al Calcolítico Pleno. No hay dataciones absolutas para los yacimientos de Los Pedroches, así que no se puede precisar un milenio.

¿Qué son los ídolos falange del Atalayón

Se conocen tres, hechos sobre falanges de cerdo y de ovicáprido, con incisiones y abrasiones, y se vinculan con objetos hallados en la cámara. No se ha confirmado en una fuente fiable dónde se conservan hoy.

¿Por qué se llama Atalayón

Según una explicación recogida por un blog local, las cubiertas tumulares del conjunto sobresalían en el paisaje como pequeñas atalayas. Es una interpretación; el monumento era un túmulo funerario, no una torre.

¿Se conserva la cámara funeraria del Atalayón

No. El Museo de Historia Local indica que no se encuentra estructura funeraria en el yacimiento. Lo que se identifica es el relieve del túmulo, y no hay confirmación de que se conserven restos humanos.

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