Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata, Posadas: audioguía y visita
Un geólogo que da nombre a una mina, unos ingenieros que se topan con pozos romanos y un mineral que viajaba hasta Bélgica. Esta audioguía recorre en tres paradas el Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata, en Posadas, a través de las personas que lo trabajaron, lo soñaron y lo cerraron.

Historia de la mina: Casiano de Prado y Alfred Brandt
El geólogo y el ingeniero
Colócate en el entorno de la entrada, de cara a la explotación, desde donde el terreno se abre hacia el paisaje minero.
¿Qué hace el nombre de un gallego en la entrada de una mina de Posadas? Casiano de Prado y Vallo nació en Santiago de Compostela en mil setecientos noventa y siete. Murió en Madrid en mil ochocientos sesenta y seis. Y sin embargo su nombre sigue aquí, puesto a esta mina como quien deja su firma en la puerta.
Fue geólogo e ingeniero. Dirigió la explotación e hizo excavaciones en el término. Hay que reconocerlo: un hombre que consigue que una mina lleve su nombre no se ha limitado a pasar por allí.
Años después llegó otro ingeniero, Alfred Brandt. A finales del siglo diecinueve dirigió la construcción de buena parte de las instalaciones mineras de la zona. Edificios, estructuras, todo lo que hacía falta para que aquello funcionara.
Y aquí viene lo bueno. De un hombre que levantó tanto, quedó muy poco en casa. Su bisnieto cuenta que Brandt murió de forma inesperada en mil ochocientos noventa y nueve, a los cincuenta y tres años, y que dejó poca documentación familiar sobre su trabajo.
Mira ahora a tu alrededor. Si el recorrido autorizado lo permite, busca restos o huellas en la superficie, cerca de la entrada. Y quédate también con el paisaje entero, hoy considerado patrimonio industrial local.
Dos ingenieros, un mismo lugar. Uno dejó su nombre en la mina. El otro, apenas papeles. Pero los dos se asomaron a lo que había debajo, y lo que encontraron allí abajo era mucho más viejo que ellos.
Para profundizar
La historia de Brandt llega hasta nosotros por una vía poco habitual: la de un descendiente. Un bisnieto suyo declaró que su bisabuelo trabajó en el desagüe de la mina entre mil ochocientos ochenta y cuatro y mil ochocientos noventa y siete. Es decir, trece años peleando contra el agua.
Ese bisnieto cuenta también que busca reconstruir la trayectoria de su antepasado a partir de publicaciones mineras antiguas. Sin cartas ni cuadernos en casa, tiene que perseguir al bisabuelo por revistas del oficio.
Según el relato familiar, Brandt trabajó para la Sociedad Especial Minera Santa Bárbara. Son recuerdos de familia, no un expediente, y conviene escucharlos como lo que son: una historia contada por quien quiere recuperar a su antepasado.
Si te acercas con ese oído, el paisaje cambia. Ya no es solo un enclave industrial. Es el lugar donde un hombre dejó trece años de trabajo y su familia lleva más de un siglo tratando de reunir las piezas.
Un aviso: recorre solo las zonas autorizadas.
Pozos romanos y tesoro ibérico en las galerías
Los pozos que ya estaban allí

Sitúate en un punto seguro de la superficie, cerca de la explotación, mirando hacia el terreno bajo el que se abrían las galerías.
Imagina a unos ingenieros del siglo diecinueve con sus planos, su método y su orgullo, reabriendo una mina. Y abajo, esperándoles, unos pozos que no habían hecho ellos. Romanos. De centenares de metros de profundidad.
Los pozos sorprendieron a los ingenieros cuando se reabrió la explotación industrial a finales de aquel siglo. Cuesta imaginar la cara que pondrían. Venían a inaugurar una época y descubrieron que llegaban tarde, muy tarde.
Pero el subsuelo guardaba más. En las inmediaciones apareció un tesoro de tres mil monedas ibéricas. Y aquí viene el giro, de esos que duelen un poco. Algunas monedas quedaron en manos del médico local, el señor Toscano, y después desaparecieron.
Tres mil monedas, y de una parte de ellas solo sabemos que se esfumaron. Alguien las tuvo en la mano, las miró, las guardó. Y la historia pierde el rastro.
Ahora mira la superficie. Si el acceso está autorizado, y solo desde un punto seguro, busca restos de viviendas o de antiguas estructuras, siempre que sean visibles. Lo que había debajo era el secreto. Lo que había arriba era la vida de quienes trabajaban allí.
Porque la mina no fue solo galerías. Fue un lugar con gente, con trabajo y con un final que llegaría. Pero antes de ese final, hubo años de mucho movimiento, y vale la pena saber cuánto.
Para profundizar
Entre los hallazgos de las galerías se citan utensilios, lámparas funerarias y un sistema de desagüe con tornillos de Arquímedes. Resuelve una pregunta que todo minero se hace antes que ninguna: cómo sacar el agua. Y quien trabajó aquí hace tantos siglos ya tenía una respuesta ingeniosa.
Recuerda, por cierto, que Brandt trabajó en el desagüe de esta misma mina. Dos épocas distantes peleando con el mismo enemigo.
Luego están los números de los buenos tiempos. En los años de mayor actividad llegaron a trabajar hasta setecientos hombres. Es más gente que en muchos pueblos pequeños, concentrada en un solo lugar de trabajo.
Por eso el final dolió tanto. El cierre total provocó paro y emigración de mineros. Cuando una mina se apaga, no se apaga solo una explotación: se apaga el sustento de cientos de familias, y algunas se fueron a buscarlo a otra parte.
Un aviso: no se puede confirmar que las galerías o los pozos sean visitables, así que no entres en túneles ni en pozos.
Qué se extraía y adónde iba la plata de Posadas
El viaje de la plata hasta Lieja

Desde la carretera del Pantano del Bembézar, donde pueden verse restos mineros, mira hacia las laderas de Sierra Morena.
¿Adónde iba a parar la plata de Posadas? No a un horno de aquí. Según la documentación local, las blendas argentíferas se fundían en Bélgica, en Dumont Frères, en la ciudad de Lieja.
Piénsalo un momento. Lo que se arrancaba a la sierra salía hacia el norte de Europa para convertirse en metal. De esta tierra se extraían blendas y galenas argentíferas, y de ellas se obtenían plata, plomo, cinc y barita. Esa cadena dependía de que el camino a Bélgica siguiera abierto.
Y un día dejó de estarlo. La Primera Guerra Mundial interrumpió el destino belga del mineral. El bloqueo dejó a la mina sin otras fundiciones donde colocarlo. Toda aquella producción, de pronto, sin comprador a mano.
Fíjate en lo que eso cuenta. Una mina en la sierra, lejos de cualquier frente, quedó atrapada por una guerra que se libraba en otros países. A veces el mundo es demasiado pequeño para que nadie quede al margen.
Ahora mira alrededor. Verás el paisaje de Sierra Morena y la relación entre el enclave minero y su entorno natural. Y si buscas una fundición conservada, no hay constancia de ninguna: el mineral hacía su trabajo final muy lejos de aquí.
Lo que sí hubo fue un segundo intento. Pero esa es otra historia, y tiene fecha de cierre.
Para profundizar
En mil novecientos veintidós, la mina volvió a abrirse, esta vez a cielo abierto, para tratar las escombreras. Dos vecinos, Ochoa y García Roda, tomaron la explotación en arriendo. Fue una segunda oportunidad con un planteamiento distinto: en lugar de excavar bajo tierra, aprovechar lo que ya se había sacado.
Pero la apuesta duró poco. En mil novecientos veinticuatro la actividad volvió a cerrarse. Dos años, apenas.
Hay algo conmovedor en ese intento. Después de la guerra, del bloqueo y de la quiebra de la cadena belga, alguien todavía vio valor en los restos de la mina y lo intentó. Quizá no resulte raro: quien ha vivido de un lugar tiende a creer que aún le queda algo por dar.
De aquella historia quedan los vestigios exteriores y el paisaje que los rodea. Merece la pena mirarlos con calma desde la carretera, sin buscar más de lo que hay. Lo que ves es, en sí mismo, el resultado: una mina que trabajó para otros países y que acabó, como tantas, esperando.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el recorrido de esta guía se sigue por la carretera del Pantano del Bembézar, en el término de Posadas, desde donde se observan restos mineros.
- Horarios y acceso: confirma horarios y condiciones de visita en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo de Posadas antes de ir.
- Seguridad: no entres en túneles ni en pozos. No consta que galerías o pozos sean visitables.
- Recorrido: limítate a zonas autorizadas y puntos seguros de la superficie.
- Qué mirar: los restos exteriores y el paisaje de Sierra Morena. No se ha documentado ninguna fundición conservada en el yacimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Posadas
Entre lo que ver en Posadas está el Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata, un enclave de patrimonio industrial local. Se pueden observar restos mineros desde la carretera del Pantano del Bembézar y disfrutar del paisaje de Sierra Morena, con historia romana e industrial del siglo XIX.
¿Cómo llegar a Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata
Se llega por la carretera del Pantano del Bembézar, en Posadas, desde la que el plan turístico indica que pueden observarse restos mineros. Conviene consultar el acceso concreto y autorizado en la oficina de turismo o en la web oficial del Ayuntamiento antes de salir.
¿Cuál es el horario de visita de Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata
No hay un horario confirmado en las fuentes consultadas, y tampoco consta que galerías o pozos sean visitables. Lo recomendable es verificar horarios y condiciones en la web oficial del Ayuntamiento de Posadas o en la oficina de turismo antes de planificar la visita.
¿Cuánto se tarda en visitar Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata
No hay una duración oficial establecida. La audioguía tiene tres paradas pensadas para recorrer con calma la entrada, el entorno de las galerías y las vistas desde la carretera del Pantano del Bembézar. El tiempo dependerá del ritmo de cada visitante y de las zonas autorizadas.
¿Cuál es la historia de Yacimiento Arqueológico Minas de la Plata
Se identificaron pozos romanos al reabrir la mina a finales del siglo XIX, con ingenieros como Casiano de Prado y Alfred Brandt. Llegó a emplear hasta 700 hombres. La actividad se interrumpió con la Primera Guerra Mundial, hubo un intento a cielo abierto en 1922 y el cierre definitivo llegó en 1924.
¿Quién fue Casiano de Prado y por qué da nombre a la mina
Casiano de Prado y Vallo nació en Santiago de Compostela en 1797 y murió en Madrid en 1866. Fue geólogo e ingeniero, dirigió la explotación e hizo excavaciones en el término. La mina honra su nombre con ese topónimo.
¿Qué minerales se extraían en las Minas de la Plata
Se extraían blendas y galenas argentíferas, de las que se obtenían plata, plomo, cinc y barita. Según la documentación local, las blendas argentíferas se fundían en Bélgica, en Dumont Frères de Lieja, y no se identifica una fundición local en el yacimiento.
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