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Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto en Pedro Abad: audioguía de arquitectura

Un arco sobre una carretera, un elefante de piedra y un arquitecto al que nadie esperaba en una obra de ingenieros. En este paseo por Pedro Abad descubres cómo el Guadalquivir acabó con aire de palacio neomudéjar. Tres paradas, todas desde el exterior.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto en Pedro Abad: audioguía de arquitectura

El arco sobre la carretera de la presa de El Salto

La puerta que cruza la carretera

Colócate en el entorno de la carretera, junto al estribo de la margen derecha, y mira hacia arriba, hacia el gran arco.

¿Cuántas presas conoces que tengan una puerta? Esta la tiene, y la cruzas con el coche sin darte cuenta. El estribo de la margen derecha se eleva sobre la calzada y forma un arco enorme. Tú estás debajo, o a un lado, y la silueta se recorta como la entrada de una ciudad pequeña.

Pero esto es una presa en el Guadalquivir, y se levantó entre mil novecientos dieciocho y mil novecientos veintidós. Presa y central forman un solo conjunto, comunicadas entre sí, y todo lleva diseño neomudéjar.

Ahora viene lo curioso. Cuando el ingeniero Carlos Mendoza supo que las presas vinculadas a Mengemor las diseñaría un arquitecto, Casto Fernández-Shaw, se sorprendió. Una presa, pensaba, era cosa de ingenieros. Un arquitecto dibujando presas le sonaba raro.

Y fíjate en lo que dejó ese arquitecto: una obra de utilidad pura con una puerta monumental para quien pasa por debajo. Nadie pidió ese arco para que el agua se moviera mejor. Alguien lo quiso para que, al llegar, supieras que aquí había pasado algo importante.

Un detalle de mapa, por cierto. La presa está en el kilómetro tres coma tres de la carretera Pedro Abad-Adamuz, pero el decreto que la protege la sitúa en El Carpio. Las fronteras y el río, ya se sabe, no siempre se ponen de acuerdo.

Y esto es solo la entrada. Sigue hacia el río, que lo que sostiene todo esto está por descubrir.

Para profundizar

La protección llegó tarde, pero llegó. En dos mil tres la Junta de Andalucía formalizó la declaración patrimonial, con Manuel Chaves en la presidencia y Carmen Calvo Poyato al frente de Cultura. Aquel texto no solo mira la obra: la consideran conjunto y extienden la protección a su entorno.

Eso explica algo que quizá notes al caminar. Aquí no importa solo el edificio aislado. Importan el arco, la carretera, el río y el paisaje que los rodea.

También hay un pequeño enredo administrativo que merece una sonrisa. La denominación oficial del conjunto lo ubica en El Carpio, mientras que la carretera de acceso lleva el nombre de Pedro Abad y el ámbito protegido incluye parcelas de Pedro Abad. Así que según desde dónde lo mires, estás en un sitio o en el otro.

Contrafuertes y compuertas: cómo funciona la presa

Cinco contrafuertes y un río

Contrafuertes y compuertas de la presa de El Salto en Pedro Abad

Busca un punto público con vista a la presa, mejor aguas abajo, y deja que tu mirada recorra la línea de contrafuertes.

¿Qué sostiene un río? Aquí lo ves enseguida: dos estribos en las orillas y cinco contrafuertes entre ellos. Son la columna vertebral de la presa. Sobre ellos descansan las contrapuertas y también el tablero del puente.

Cuenta los contrafuertes y fíjate cómo se repiten. Esa sucesión explica casi toda la estructura sin una sola palabra de ingeniero.

Ahora sube la mirada. Encima de los contrafuertes hay una estructura metálica. Allí están las máquinas que accionan las contrapuertas. Si el recorrido te lo permite, observa el tablero desde las zonas de paso autorizadas. Verás los mecanismos de maniobra sin necesidad de entrar en ninguna instalación técnica.

Y vuelve a Mendoza. Su sorpresa no era un capricho. Que el encargo de dar forma arquitectónica a estas obras recayera en Fernández-Shaw era una decisión poco esperada. Lo que él veía como una rareza acabó siendo el sello del conjunto.

Mira otra vez la fila de contrafuertes. Aquí la estructura no se esconde. Se enseña y, al enseñarse, se vuelve bonita.

Y falta la otra mitad de la historia, la que está a un kilómetro de aquí. Allí el arquitecto se desató del todo.

Para profundizar

El piso del puente que atraviesa el río también se apoya en la parte superior de los contrafuertes. Es decir, los mismos elementos cargan con las compuertas, con la maquinaria y con el paso de un lado a otro. Pocas piezas, muchas tareas.

Si te interesa saber cómo acabó todo, hay un final administrativo. En dos mil tres la Junta declaró el conjunto monumento y extendió la protección a su entorno. La norma identifica a Manuel Chaves y a Carmen Calvo en esa decisión.

Hay una forma bonita de pensarlo mientras miras el agua. Una obra pensada para trabajar sin descanso pasó, con el tiempo, a ser algo que se protege para que nadie la toque. Es un cambio curioso de oficio.

La central de El Salto y su cabeza de elefante

El elefante del balcón

Cabeza de elefante en la fachada de la Central Hidroeléctrica de El Salto, Pedro Abad

Sitúate frente a la fachada de la central, en la zona de observación accesible, y busca el balcón con la ménsula esculpida.

Hay un elefante en una central eléctrica. Está bajo un balcón, esculpido en piedra por Juan Cristóbal, y es la ménsula más llamativa de la fachada que se asoma a la vega.

¿Por qué un elefante? Cuenta una leyenda, y me gustaría creerla, que simboliza una potencia superior a la del caballo, esa unidad con la que se medía la fuerza de las máquinas. Es una explicación popular, y encaja con el sitio.

Lo que sí sabemos es quién estaba detrás. Casto Fernández-Shaw trabajó con el ingeniero Carlos Mendoza, y en la central destacan las cúpulas y otros elementos historicistas y neomudéjares. Levanta la vista y busca ese perfil.

Aquí va un dato que humaniza al arquitecto. En mil novecientos veintidós, mientras concluía el Salto del Carpio, Fernández-Shaw se casó con María Josefa Fernández Oronoz e ingresó en el Ateneo madrileño. Año de boda, de ateneo y de central terminada. No está mal para un solo año.

La central está aproximadamente a un kilómetro de la presa, pero forma parte del mismo conjunto hidráulico. Y la obra tuvo premio: una medalla de oro en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París, en mil novecientos veinticinco.

Quédate un momento con el elefante. Un animal de piedra vigila un lugar donde nació la electricidad. Y al fondo, el río sigue a lo suyo.

Para profundizar

Algunos creen que el premio de París reconoció algo concreto: la combinación de arquitectura e ingeniería que defendía Fernández-Shaw en este proyecto. Es una interpretación, pero tiene sentido si recuerdas la sorpresa inicial de Mendoza.

Dentro hay otra historia. La oficina antigua se conserva recreada en una sala expositiva. Entre los objetos históricos se menciona un libro de plata firmado por empleados de la compañía de toda España. Imagina cuántas manos pasaron por esa firma.

Eso sí, no está confirmado si hoy se puede visitar el interior. Lo prudente es disfrutar de la fachada, las cúpulas y el elefante desde el exterior, que ya dan para un buen rato.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Pedro Abad

Una visita clave es la Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto, un conjunto neomudéjar construido entre 1918 y 1922. Destacan el gran arco sobre la carretera, los cinco contrafuertes de la presa y la fachada de la central con su cabeza de elefante.

¿Cómo llegar a la Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto

La presa está en el Guadalquivir, en el kilómetro 3,3 de la carretera Pedro Abad-Adamuz. Allí se ve el arco sobre la calzada. La central queda aproximadamente a un kilómetro de la presa.

¿Cuál es el horario de visita de la Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto

No se ha podido verificar el horario ni si el interior de la central está abierto al público. Lo recomendable es consultar la oficina de turismo o la web oficial. Las observaciones de esta guía se hacen desde el exterior.

¿Cuánto se tarda en visitar la Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto

No hay un tiempo oficial confirmado. Esta audioguía tiene tres paradas exteriores: el arco, la presa y la fachada de la central. Como la central está a aproximadamente un kilómetro de la presa, conviene reservar tiempo para el desplazamiento.

¿Cuál es la historia de la Presa y Central Hidroeléctrica de El Salto

Se construyó entre 1918 y 1922 con diseño neomudéjar. El arquitecto Casto Fernández-Shaw trabajó con el ingeniero Carlos Mendoza. En 1925 obtuvo una medalla de oro en París y en 2003 la Junta declaró el conjunto monumento.

¿Quién diseñó la central de El Salto

El arquitecto Casto Fernández-Shaw trabajó en el proyecto con el ingeniero Carlos Mendoza. En la central destacan las cúpulas y otros elementos historicistas y neomudéjares. La ménsula del balcón es una cabeza de elefante esculpida por Juan Cristóbal.

¿Por qué hay un elefante en la central de El Salto

Es una leyenda popular: el elefante simbolizaría una potencia superior a la del caballo, unidad tradicional de potencia. La cabeza de elefante es la ménsula del balcón de la fachada y fue esculpida por Juan Cristóbal.

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