Cementerio Municipal de San Rafael de Monturque: audioguía y qué ver
Un cementerio de pueblo, modesto y recogido, que esconde bajo sus tumbas una obra hidráulica romana descubierta por casualidad en 1885. En tres paradas recorrerás la portada del siglo diecinueve, las cisternas y el patio donde cada 1 de noviembre la memoria del pueblo sale en procesión.

Portada de 1888 del cementerio de San Rafael
La puerta que sigue en pie
Colócate frente a la portada de entrada, en el acceso principal, antes de cruzarla.
Hace pocos años, esta portada todavía se describía como la única fachada del siglo diecinueve que seguía en pie en Monturque. Data de mil ochocientos ochenta y ocho. Es la puerta que tienes delante, y en el resto del pueblo ya no queda otra como ella.
Cuando entres, fíjate en el sitio. El camposanto ocupa un lugar elevado, junto a la parroquia de San Mateo. Es un rincón recogido, de los que un pueblo elige para que sus vecinos descansen cerca de su iglesia.
El historiador Francisco Javier Rueda ha descrito estas sepulturas como modestas y muy parecidas entre sí. No hay panteones ni esculturas que reclamen la mirada. Pero él veía una diferencia más sutil. Las familias se distinguen por el material de la lápida, no por el tamaño de la tumba ni por la ostentación.
Camina despacio entre las sepulturas y busca alguna lápida antigua de madera o de pizarra. Son materiales sencillos. Quizá por eso hablan tan bien de quienes las eligieron.
Y aquí viene lo que cambia la visita. Rueda recordaba que lo singular de este lugar no son sus tumbas, sino lo que guarda debajo: cisternas romanas. El cementerio más sencillo del pueblo esconde lo más extraordinario.
Sigue por el camino principal. Vamos a ver cómo apareció aquello.
Para profundizar
Rueda lamentaba algo que quizá notes mientras caminas. Cuando se reemplazan las lápidas antiguas por otras nuevas, se pierde también parte del valor histórico y artístico del cementerio. Una lápida de pizarra o de madera que desaparece no vuelve.
Hay una razón práctica. El Ayuntamiento se ocupa de los espacios comunes, pero la conservación de cada lápida queda en manos de su familia. Cada una decide cómo recordar a los suyos, y esa suma de decisiones íntimas es la que va cambiando la cara del cementerio.
Así que lo que ves hoy es una fotografía provisional. Las lápidas sencillas que se conservan son testigos de otra manera de despedirse, más discreta y más parecida entre vecinos. Mira sin tocar, porque cada una pertenece a una familia.
Cisternas romanas de Monturque bajo el cementerio
Las minas bajo las tumbas

Sitúate en la zona alta del cementerio y, cuando accedas al interior visitable de las cisternas, quédate en una de las naves mirando hacia arriba.
En mil ochocientos ochenta y cinco había cólera y hacía falta más sitio para enterrar a los muertos. Se ampliaba el cementerio y los operarios trabajaban contra el reloj. Entonces se rompió una bóveda.
Debajo había una sala. Abrieron un paso y encontraron otra habitación contigua. Nadie en Monturque sabía que bajo aquel suelo dormía una construcción de esa envergadura.
Llegó a verla Rafael Romero Barros, entonces encargado del Museo Arqueológico de Córdoba. Creyó que eran unas termas excepcionales. Que aquello fuera en realidad una cisterna se entendió más tarde.
Lo que hoy se conoce son doce cámaras repartidas en tres naves paralelas, comunicadas por pasos interiores. Podían almacenar unos ochocientos cincuenta mil litros, algo más de un tercio de una piscina olímpica. Era agua guardada para un pueblo entero.
Alza la vista. Verás las bóvedas de medio cañón, y en ellas unos óculos circulares. Servían para ventilar, y por esos mismos huecos entraba el aire que hoy sientes en la cara.
Piensa en aquellos trabajadores de la epidemia. Venían a cavar sitio para los difuntos y se encontraron con una obra pensada para dar de beber.
Ahora sube otra vez a la superficie. Aún queda ver cómo el pueblo ha unido estos dos mundos.
Para profundizar
Los vecinos bautizaron el hallazgo como las minas. Según los estudios, ese nombre sigue vivo en el habla local.
Hay una sombra en la historia. El vaciado del siglo diecinueve se hizo sin metodología arqueológica. Por eso quedaron preguntas abiertas sobre la fecha de construcción y sobre el uso original de la estructura, y los expertos aún no las han cerrado.
En dos mil seis se hizo una intervención para musealizar el monumento y convertirlo en centro de interpretación del agua romana.
Si recorres la nave oriental, busca en su extremo una galería de prolongación. Sale de la nave y termina en un pozo cuadrangular. Es un detalle fácil de pasar por alto y muestra que esta obra tenía más recovecos de los que se ven a primera vista.
Patio de nichos y procesión de Todos los Santos
El patio de la memoria

Ponte en el centro del patio interior, con los nichos a tu alrededor, y levanta la vista hacia los árboles.
Cada 1 de noviembre, una imagen de Jesús Nazareno sale en procesión por este lugar. Se celebra una misa ante ella y después recorre el cementerio. No sale solo para recordar a los difuntos, sino para bendecirlos.
Esa celebración de Todos los Santos une la parroquia con el camposanto. El cronista local Francisco Luque Jiménez investigó la cofradía que la sostiene.
Mira a tu alrededor. El patio central está rodeado de nichos y tiene naranjos, cipreses, arbustos y algunos árboles de gran porte. Es un espacio sereno, hecho para quedarse un rato.
Ahora fíjate en el suelo y en la zona alta. Aparecen los respiraderos de las cisternas, visibles en la superficie. Un técnico local hablaba de hasta una decena. Son pequeñas ventanas desde las que el patio funerario se asoma a la obra hidráulica de abajo.
La memoria de este lugar también se cuenta con teatro. En la visita teatralizada de dos mil veinticinco, personajes como Catalina la del Marqués guiaban al público. Estaba también Pablo Muñoz, presentado como un joven caído en la Guerra Civil, y Carmen Corpas, evocada como la maestra, que buscaba personajes para el Belén. Son recreaciones de la representación, no biografías documentadas.
Así, entre naranjos y respiraderos, el pueblo recuerda a los suyos de varias maneras: con rezo, con teatro y con silencio.
Antes de salir, vuelve a mirar los nichos. Cada uno tiene un nombre.
Para profundizar
La Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico Artístico de Monturque publicó un volumen dedicado al camposanto y a sus cisternas. Que un pueblo pequeño reúna en un libro sus tumbas y su obra romana dice cuánto le importan los dos.
La procesión de Todos los Santos ha cruzado este patio año tras año. Quien la sigue no solo pasa entre tumbas. Acompaña a una imagen que va a bendecir a quienes ya no pueden acudir a la misa.
Si te quedas un momento en silencio, notarás que el patio funciona como un lugar de encuentro. Arriba, los árboles. Abajo, el agua que los romanos guardaron. Y alrededor, los nichos de los vecinos.
Esta visita no termina aquí. Cuando salgas por la portada de mil ochocientos ochenta y ocho, vuelve la vista una vez más. Habrás entrado en un cementerio sencillo y saldrás de un lugar con tres capas de historia.
Prepara tu visita
- Punto de inicio: el acceso principal del cementerio, en la zona alta del pueblo, junto a la parroquia de San Mateo.
- Confirma los horarios de apertura del cementerio y de las cisternas en la web oficial del Ayuntamiento de Monturque o en la oficina de turismo.
- Las cisternas tienen un interior visitable: consulta allí mismo cómo acceder.
- El cementerio sigue en uso. Mantén un tono de voz bajo y evita tocar las lápidas.
- Si quieres ver la procesión de Todos los Santos, ve el 1 de noviembre y confirma la hora con antelación.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en el Cementerio Municipal de San Rafael
La portada de 1888, las lápidas antiguas de madera o pizarra, las cisternas romanas que guarda bajo tierra y el patio central con nichos, naranjos y cipreses. Desde la zona alta se ven también los respiraderos de las cisternas.
¿Cómo llegar a Cementerio Municipal de San Rafael en Monturque
El cementerio está en una posición elevada del pueblo, junto a la parroquia de San Mateo. Para llegar, ve hacia la iglesia y busca el acceso principal, donde está la portada del siglo 19. Si dudas, pregunta en la oficina de turismo.
¿Cuál es la historia de Cementerio Municipal de San Rafael
Su portada conservada data de 1888. En 1885, al ampliarlo durante una epidemia de cólera, aparecieron unas cisternas romanas bajo el terreno. Hoy combina un cementerio sencillo de sepulturas modestas con un monumento hidráulico que se ha convertido en centro de interpretación.
¿Cuál es el horario de Cementerio Municipal de San Rafael
Los horarios pueden variar y conviene confirmarlos antes de ir. Consulta la web oficial del Ayuntamiento de Monturque o pregunta en la oficina de turismo, sobre todo si quieres entrar en las cisternas o acudir el 1 de noviembre.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Cementerio Municipal de San Rafael
Depende del ritmo y de si accedes a las cisternas. El recorrido de esta audioguía tiene tres paradas: la portada, las cisternas y el patio de nichos. Confirma en la oficina de turismo si la visita al interior tiene duración o pases propios.
¿Qué son las cisternas romanas de Monturque
Es un conjunto de doce cámaras en tres naves paralelas, comunicadas por pasos interiores, con capacidad estimada de unos 850.000 litros. Salieron a la luz en 1885. Los vecinos las llaman las minas, y en 2006 se musealizaron.
¿Qué se celebra el 1 de noviembre en el cementerio de Monturque
Se celebra una misa ante la imagen de Jesús Nazareno y después la imagen sale en procesión para bendecir a los difuntos del cementerio. La celebración de Todos los Santos enlaza así la parroquia con el camposanto.
Cerca de aquí
- Cisternas Romanas de Monturque: audioguía del yacimiento bajo el cementerio · Monturque
- Museo Arqueológico de Córdoba: una ciudad apilada dentro de un palacio · Córdoba
- Castillo de Monturque Monturque: audioguía y qué ver · Monturque
- Iglesia Parroquial de San Mateo de Monturque: audioguía y qué ver · Monturque
- Yacimiento Arqueológico de Los Paseíllos en Monturque: audioguía · Monturque
- Abrevadero Medieval (Pilar de la Dehesa Vieja) en Adamuz: audioguía y visita · Adamuz