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Ermita de San Bartolomé de Luque: audioguía

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Ermita de San Bartolomé de Luque: audioguía

Qué ver en la Ermita de San Bartolomé de Luque: exterior y espadaña

La casa que levantó el pueblo

Colócate en la calle Algarrobo, frente a la ermita, a una distancia desde la que puedas ver el edificio entero. Levanta la vista hacia lo alto de la fachada.

Para encontrarte con esta ermita hay que mirar un poco hacia arriba. Se asienta sobre una acera alta, como quien se sube a un escalón para hablar con más calma. Estás en la calle Algarrobo, en Luque, delante de la casa del patrón de la villa: San Bartolomé.

Arriba, sobre la construcción, asoma una espadaña pequeña. Búscala. Es sencilla y sin pretensiones, y da buena idea del carácter del edificio. Tal como hoy lo ves, es obra de factura popular del siglo dieciocho.

Y popular quiere decir de mucha gente. Y hubo donaciones de un vecino con nombre y apellidos: Bartolomé Sánchez de Urraca.

Fíjate en una cosa. Comparte nombre de pila con el santo al que ayudaba a levantar casa. No sé si fue casualidad. Me gusta pensar que no, pero esa es solo una ocurrencia mía.

Así que lo que tienes delante es una suma. Unas monedas de aquí, una donación de allá, y un edificio que se pone en pie porque muchos, a la vez, decidieron que su patrón merecía un techo mejor.

Ahora toca averiguar cómo se llega hasta la puerta. Y para eso, como habrás adivinado, hay que subir.

Para profundizar

Hay una fecha reciente que pesa tanto como las antiguas. La ermita estuvo cerrada cinco años y volvió a abrir en octubre de dos mil once. Cinco años con la puerta echada, en un pueblo donde el patrón tiene casa propia, son muchos años de ausencia.

La obra de la reapertura tiene constructor con nombre: Agustín Arjona. Y en aquella reapertura aparece citado como hermano mayor de la Archicofradía vinculada a la ermita José Antonio Campo Mayorga.

Haz la cuenta. Un vecino del siglo dieciocho que dona, un constructor y un hermano mayor de hace pocos años. Tres épocas distintas, y la misma costumbre de arrimar el hombro para que esta puerta se abra.

Historia de la ermita: la escalera, la Vera Cruz y la archicofradía

Una escalera con memoria

Escalera de acceso de la Ermita de San Bartolomé en Luque, Córdoba

Sitúate al pie de la escalera de acceso, mirando hacia la puerta. Cuando termine el relato, eleva la vista hacia la espadaña.

Hubo un tiempo en que por estos escalones salían hombres dispuestos a disciplinarse en plena calle. Eran los llamados hermanos de sangre y formaban parte de la procesión de la Vera Cruz. Mientras recorrían el pueblo, se azotaban y rezaban la Pasión. Imagina el silencio que debía de tener una calle así.

Ahora fíjate en la escalera que tienes delante. Salva el desnivel entre la acera elevada y la entrada, y por ella pasa todo lo que la ermita guarda y todo lo que la ermita saca al pueblo. Es un acceso humilde, de arquitectura popular. Aquella procesión tenía carácter de penitencia y reunía a las imágenes titulares de la hermandad.

Y hay una fecha que la propia archicofradía da como suya: mil quinientos sesenta, el año de su fundación. Es la fecha con la que una comunidad se cuenta a sí misma, con orgullo y con memoria larga.

Ahora levanta la vista hacia la espadaña, tan pequeña sobre el edificio. Desde aquí parece vigilar la escalera.

Lo que hoy es un acceso tranquilo fue escenario de penitencia. Y dentro esperan las imágenes que salían por aquí.

Para profundizar

Hay un detalle de nombres que cuesta pasar por alto. La imagen mariana de la ermita no siempre se llamó como hoy. Antes se la conocía como Nuestra Señora de las Angustias. Una descripción documental de mil setecientos noventa y dos registra el cambio: pasó a llamarse Los Dolores.

La procesión de la Archicofradía sale de la ermita el Jueves Santo a las veinte treinta, según el programa de dos mil veintidós. A esa hora, la escalera que ahora pisas vuelve a ser lo que fue: el camino por el que la ermita sale al pueblo.

Interior de la Ermita de San Bartolomé: imágenes del patrón, el Cristo y los Dolores

El santo y el diablo encadenado

Talla de San Bartolomé con un cuchillo, un libro y un diablo encadenado a sus pies.

Entra en la ermita y colócate junto a la imagen del patrón, mirándola de frente. Baja la vista hasta sus pies.

Fíjate en lo que hay a los pies del santo: un diablo, y bien sujeto. San Bartolomé lo mantiene atado con una cadena. En las manos lleva un cuchillo y un libro, que son sus señas de identidad.

La talla mide ciento trece centímetros, poco más de un metro. Es una imagen estofada y policromada, y se fecha en el siglo diecisiete. Es más pequeña de lo que uno imagina para ser el patrón de una villa, pero tiene los atributos bien puestos, y eso se nota.

Fíjate en el cuchillo, en el libro y en la cadena. Cada uno cuenta algo, y juntos hacen que el santo se reconozca de un vistazo, incluso para quien no sepa leer.

Esta imagen no está sola. Comparte ermita con el Cristo de la Vera Cruz y con María Santísima de los Dolores. Tres devociones bajo un mismo techo: el patrón del pueblo, el Cristo de la penitencia y la Virgen a la que antes llamaron de otra manera.

Piensa en toda la gente que se ha puesto delante de estas imágenes. Vecinos que dejaron limosna, hermanos que salieron en procesión, y quienes, hace pocos años, volvieron a abrir esta puerta.

Y así, de limosna en limosna, esta casa sigue en pie.

Para profundizar

La arquitectura interior ofrece una pequeña intriga. Una descripción habla de una nave transversal, cubierta con bóveda de medio cañón y arcos perpiaños. Pero las descripciones de la planta y de la cubierta no coinciden del todo entre sí. Mira el espacio, la curva del techo, los arcos que lo recorren, y saca tus propias conclusiones.

Luego está el Cristo de la Vera Cruz. Una ficha lo registra como talla anónima de mil quinientos sesenta y ocho. Algunos estudiosos la consideran protobarroca. Quien la talló dejó la obra y se llevó el nombre.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de San Bartolomé

Merece la pena fijarse en tres cosas. Por fuera, la acera elevada, la escalera de acceso y la pequeña espadaña. Por dentro, la talla policromada de San Bartolomé, con cuchillo, libro y diablo encadenado, junto al Cristo de la Vera Cruz y la Virgen de los Dolores.

¿Cómo llegar a la Ermita de San Bartolomé en Luque

La ermita está en la calle Algarrobo, en Luque, provincia de Córdoba. Se accede mediante una escalera desde una acera elevada. Para planificar la llegada, consulta la oficina de turismo de Luque o la web del Ayuntamiento, donde podrán orientarte sobre el recorrido a pie.

¿Cuál es la historia de la Ermita de San Bartolomé

El edificio actual es obra de factura popular del siglo XVIII, reedificada con limosnas de devotos y donaciones de Bartolomé Sánchez de Urraca. La archicofradía vinculada declara 1560 como año de fundación. Estuvo cerrada cinco años y reabrió en octubre de 2011.

¿Cuál es el horario de la Ermita de San Bartolomé

No hay un horario verificado que podamos darte con seguridad. Lo más fiable es consultar la web oficial del Ayuntamiento de Luque o la oficina de turismo. En Semana Santa, la procesión de la Archicofradía salió en 2022 el Jueves Santo a las 20:30. Calcula un paseo tranquilo y confirma antes los horarios de apertura.

¿Quién es San Bartolomé en Luque

San Bartolomé es el patrón de la villa de Luque. Su talla en la ermita es estofada y policromada, mide 113 centímetros y se fecha en el siglo XVII. Aparece con cuchillo, libro y una cadena que sujeta al diablo bajo sus pies.

¿Qué imágenes se guardan en la ermita

Además de San Bartolomé, la ermita comparte espacio con el Cristo de la Vera Cruz y con María Santísima de los Dolores. El Cristo está registrado como talla anónima de 1568. La imagen mariana fue conocida antes como Nuestra Señora de las Angustias. Calle tranquila de pueblo andaluz, sin personas, sin rótulos ni texto, encuadre a la altura de los ojos de un paseante, colores cálidos y realistas. · Alt: Exterior de la Ermita de San Bartolomé de Luque con su espadaña sobre la acera elevada

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