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Fuente del Caño de Hierro en Hornachuelos: audioguía del abrevadero y las cuevas

Una fuente de ladrillo, un pilar larguísimo y un barranco agujereado por cuevas, todo a la bajada del pueblo. Es una audioguía corta para entender cómo se llegaba a Hornachuelos cuando se llegaba con carro, con bestias y con poco dinero.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Fuente del Caño de Hierro en Hornachuelos: audioguía del abrevadero y las cuevas

Qué ver en la Fuente del Caño de Hierro: la pilastra y el caño

La fuente que ya salía en los libros

Colócate frente a la pilastra de ladrillo, de cara al muro al que está pegada.

Esta fuente lleva casi dos siglos saliendo en los libros, y se nota que siempre estuvo en el camino de alguien. Tienes delante una pilastra rectangular de ladrillo, pegada a un muro de contención. Es sencilla, sin adornos de palacio. Pero fíjate bien: arriba hay una hornacina, y debajo, un caño metálico. Mira cómo cae el agua al pilar. Ese chorro es lo más antiguo y lo más cotidiano del sitio.

Ahora viene lo bueno. En el siglo diecinueve, Ramírez de las Casas la describió al contar la comarca. La situó a la bajada de la villa, junto al cerro de Las Erillas. Su Corografía se publicó entre mil ochocientos cuarenta y mil ochocientos cuarenta y dos. Es decir, cuando un autor quería explicar cómo se entraba en Hornachuelos, esta fuente le servía de señal.

Me hace gracia pensarlo. Hoy buscamos una referencia en el móvil. Entonces la referencia era un caño de agua, y con eso bastaba.

Y si el agua era tan importante, ¿dónde bebían los animales? La respuesta está a unos pasos, pegada a la acera.

Para profundizar

Piensa en lo que significa que alguien escribiera sobre una fuente en una obra que trataba de toda una comarca. No era un monumento de los que se enseñan con orgullo. Era un lugar útil, y precisamente por eso servía para orientarse. Un viajero que bajaba hacia la villa sabía que había llegado cuando veía la fuente y, detrás, el cerro de Las Erillas.

Si te acercas, mira la hornacina como un pequeño marco para el agua. Observa también el modo en que el chorro cae sobre el pilar. Es un sonido sencillo, repetido durante generaciones, que seguramente acompañó a muchos viajeros cansados.

El pilar-abrevadero de Hornachuelos: medidas y uso

Un pilar para las bestias

Un pilar para las bestias · Fuente del Caño de Hierro

Camina junto al acerado y sitúate a lo largo del pilar, mirando su borde.

Cuenta cuántos pasos largos necesitas para recorrer este pilar. Yo me quedé en unos ocho, y no andaba con prisa. Mide siete metros y ochenta centímetros de largo por uno y medio de ancho. No es una pila de pueblo para llenar un cántaro. Es un abrevadero.

Y aquí está el detalle que lo explica. El pretil de ladrillo mide solo cinco centímetros de altura. Es un borde casi a ras, del grosor de un libro gordo. Una persona se sienta mal en él, pero un animal puede acercar el hocico sin esfuerzo. Este pilar se pensó también para el ganado y las bestias de carga.

Ahora imagina el movimiento. Carros que bajan, animales sedientos, gente que se detiene un rato. Y la historia tiene un giro: el lugar no servía solo para el agua. Las cuevas próximas daban cobijo por la noche a carreteros y a viajeros que no podían pagar alojamiento.

Así que aquí se bebía, se descansaba y, si no había dinero para una posada, se dormía bajo la roca. Una fuente, un abrevadero y un dormitorio gratis, todo en el mismo tramo de camino.

¿Y esas cuevas? Están justo al lado, en el barranco.

Para profundizar

Las medidas del pilar cuentan una forma de vida. Un largo de casi ocho metros permite que varios animales beban a la vez sin empujarse, lo que tiene sentido para quien viaja con carro y con prisa por seguir. El borde tan bajo confirma que no se diseñó para sentarse ni para apoyarse.

Imagina ahora al carretero que llega al final del día. Ha cuidado de sus bestias y ha bebido. Tiene el cobijo de las cuevas a pocos pasos y no tiene que gastar nada. Esa economía del camino es la que explica este rincón, y por eso importa más de lo que parece.

Las 20 cuevas del paraje: qué ver en Hornachuelos

El barranco de las veinte cuevas

El barranco de las veinte cuevas · Fuente del Caño de Hierro

Acércate al paseo o a uno de los puntos de observación del paraje y mira hacia la pared rocosa.

Cuenta las bocas oscuras de la roca, a ver cuántas distingues. Hay veinte cavidades excavadas por el ser humano, y eso es lo que impresiona de este barranco. No son grietas que la naturaleza dejó abiertas. Alguien las hizo, golpe a golpe.

Mira las oquedades y mira, más arriba, las casas que asoman sobre la pared rocosa. Es un paisaje con dos pisos. Abajo, la piedra horadada. Arriba, el pueblo mirando al vacío con toda tranquilidad.

Y hay más. En estas cavidades se recuperó material arqueológico. Con ese hallazgo, el lugar deja de ser solo el dormitorio de los carreteros. Me quedo con la pregunta de cuánta gente pasó por aquí y qué dejó. Lo que cuentan las cuevas, hoy por hoy, no está del todo escrito.

El ayuntamiento también se fijó en ellas. En dos mil diecinueve, un plan municipal propuso limpiar y poner en valor el paraje de las Cuevas de las Carretas y sus laderas. Es decir, que alguien decidió que este rincón merecía cuidado.

Te vas con la fuente en la memoria y con un barranco donde la roca guarda más preguntas que respuestas. Y eso, para una parada de camino, no está nada mal.

Para profundizar

El nombre del paraje, Cuevas de las Carretas, ya apunta a su uso. Aquí pararon los carros, y las cavidades fueron el refugio de quienes los llevaban. Esa memoria del camino es lo que el plan municipal de dos mil diecinueve quiso recuperar al hablar de limpieza y puesta en valor.

Mientras recorres el paseo, deja que la vista suba y baje por la pared. Fíjate en cómo las casas se asoman al borde y las cuevas se hunden debajo. Cada hueco es una pequeña habitación sin puerta.

Queda una pregunta abierta. Del material arqueológico recuperado solo sabemos que existe. Lo demás está por contar, y quizá eso lo hace más interesante.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Fuente del Caño de Hierro

Una pilastra de ladrillo adosada a un muro, con hornacina y caño metálico. Después, un pilar de 7,80 por 1,50 metros con borde bajo para animales. Y, junto al barranco, las cavidades excavadas y las casas situadas sobre la pared rocosa.

¿Cómo llegar a Fuente del Caño de Hierro en Hornachuelos

La fuente está a la bajada de la villa de Hornachuelos, junto al cerro de Las Erillas. El pilar discurre junto al acerado, así que se localiza fácilmente al entrar en el pueblo. Para indicaciones concretas, consulta la oficina de turismo.

¿Cuál es la historia de Fuente del Caño de Hierro

Ramírez de las Casas la describió en el siglo XIX, en una obra publicada entre 1840 y 1842, y la situó a la bajada de la villa. El entorno servía además de refugio nocturno en cuevas para carreteros y viajeros sin dinero para alojarse.

¿Cuál es el horario de Fuente del Caño de Hierro

No se ha localizado un horario oficial publicado. Es un elemento de patrimonio junto a la vía pública, pero conviene confirmar las condiciones de acceso en la web oficial de turismo de Hornachuelos o en la oficina de turismo antes de ir.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Fuente del Caño de Hierro

La audioguía tiene tres paradas: la fuente, el pilar y el paraje de las cuevas. Son puntos cercanos entre sí, junto a la bajada de la villa. El tiempo dependerá de cuánto quieras detenerte en el paseo y en los puntos de observación.

¿Cuántas cuevas hay junto a la Fuente del Caño de Hierro

El portal turístico municipal describe veinte cavidades excavadas por el ser humano. En ellas se recuperó material arqueológico. Las cuevas próximas daban cobijo nocturno a carreteros y viajeros que no podían pagar alojamiento.

¿Se puede beber el agua de la Fuente del Caño de Hierro

No. El catálogo municipal indica que el agua está declarada no potable. Que exista un caño no garantiza que sea apta para el consumo, por lo que no conviene beberla.

¿Qué medidas tiene el pilar de la fuente

El catálogo municipal registra un pilar de 7,80 metros de largo por 1,50 de ancho. Su pretil de ladrillo tiene solo cinco centímetros de altura, un borde bajo pensado también para que bebieran los animales.

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