Ermita de San Salvador en Hornachuelos: audioguía y qué ver
Una ermita encalada del siglo XVIII, una parroquia medieval derribada por un huracán y una vecina que oía misa desde un balcón. Cuatro paradas cortas en el casco histórico de Hornachuelos para entender cómo un pequeño templo guarda la memoria de todo un barrio.

Exterior y atrio de la ermita de San Salvador en Hornachuelos
La iglesia que se llevó el viento
Sube al atrio desde la calle Antonio Machado, date la vuelta y colócate frente a la fachada principal.
¿Cómo se pierde una iglesia entera? En Hornachuelos, según un párroco que lo dejó escrito, con un huracán. Estás ante la ermita del Salvador, construida en el siglo dieciocho. La web municipal la llama «del Salvador o del Santo Cristo». Ojo: no la confundas con otra ermita del Santo Cristo, la de la Puerta de la Villa, que era un templo distinto y hoy ya no existe. Has llegado por un atrio de pizarra, con unos escalones semicirculares que salvan el desnivel. Ahora mira la fachada. Arriba, la espadaña remata un volumen encalado, sencillo, de pueblo.
El nombre viene de mucho antes. Recuerda a la antigua parroquia de San Salvador, del siglo trece. En mil setecientos noventa y dos, el párroco Bartolomé Caballero y Durán redactó un informe para Tomás López, geógrafo de Su Majestad. Allí dejó constancia de que aquella vieja parroquia había caído por un huracán en mil setecientos diez. Ochenta y dos años después, la noticia seguía viva en la memoria del pueblo.
O sea: el edificio que tienes delante no es la parroquia que cayó, sino una ermita posterior que heredó su nombre.
Para seguir el rastro de la parroquia perdida, junto a la ermita está el Parque Arqueológico Furnuyûlush, inaugurado en octubre de dos mil dieciocho. La web municipal asegura que allí se contemplan restos de la desaparecida parroquia, además de otras piezas. No sé decirte cuáles son ni si hay panel explicativo, así que echa un vistazo con curiosidad. Pero primero, empuja la puerta y entra en la nave: allí dentro también hay quien tiene algo que contarte. El parque puede esperar a la salida.
Un aviso: los escalones del atrio piden ir con calma.
Para profundizar
Antes de aquel huracán, la historia local recuerda que la antigua parroquia de San Salvador y Santa María de las Flores atendían a los feligreses de Hornachuelos. Cayó una, y quedó la otra.
Y la ermita no estuvo sola. Un relato local enumera tres ermitas dentro del pueblo: la del Santo Cristo de la Puerta de la Villa, la de San Salvador y la de Santa Caridad. Un pueblo pequeño, con tres templos pequeños, cada uno con su historia a cuestas.
La nave de la ermita de San Salvador: bóveda de cañón e historia de Carmen Santiago
La mujer del balcón

Quédate en el umbral y mira a lo largo de la nave. Luego levanta la vista hacia la bóveda.
Hubo una mujer que oía misa desde una especie de balcón, porque no podía salir de su casa. Se llamaba Carmen Santiago y Fernández de Tejada, de la familia Santiago, y vivía en la casa de al lado. La historia se refiere a comienzos del siglo veinte. Así lo cuenta el párroco Francisco Mantas, que habla de una especie de coro o balconada. Las fuentes no precisan dónde estaba exactamente, si era una celosía ni si se conserva, así que no te puedo decir hacia qué muro mirar. Lo que sí sabemos es que ella rezaba sin pisar la nave. Es una de esas historias pequeñas que hacen que un edificio deje de ser un decorado.
Ahora fíjate en el espacio. Es una sola nave, rectangular, dividida en tres tramos. En los laterales se abren hornacinas. Después mira hacia arriba. La bóveda de cañón queda ordenada por arcos fajones, que descansan sobre pilastras con pinjantes. Es un interior sobrio, de líneas claras, que se entiende de un vistazo.
Los estudios académicos describen esta ermita como muy reconstruida. Aun así, la estructura del siglo dieciocho se mantuvo pese a las reformas del siglo veinte. El edificio ha sido retocado más de una vez y conserva el esqueleto con el que nació.
Sigue avanzando hacia el fondo, que allí cambia la cubierta.
Para profundizar
El párroco Francisco Mantas escribió unas cartas tituladas «Cartas a un meloja». «Melojos» y «melojas» son los gentilicios de Hornachuelos, así que el título viene a decir «cartas a una vecina de Hornachuelos». Según el texto local, firmaba con el seudónimo de Francisco de Asís. En ellas aparece esta historia doméstica.
La familia Santiago, la vinculada a Carmen, dejó otra huella en el pueblo. Cedió una casa para la fundación del Hospital de la Caridad, destinado a ayudar a personas necesitadas.
La ermita también tuvo una reforma posterior a un terremoto ocurrido en torno a mil novecientos ochenta. Es una fecha aproximada: la fuente no identifica el seísmo.
Capilla mayor, cúpula y pinturas de la ermita de San Salvador
Una cúpula con pinturas

Avanza hasta el centro de la nave y mira hacia el presbiterio, alrededor de la cúpula y sobre el altar.
Hasta ahora la nave se cubría con una bóveda alargada, y de pronto, al llegar a la cabecera, el espacio se vuelve cuadrado y se corona con una cúpula. Es semiesférica, apoyada sobre pechinas, esos triángulos curvos que permiten pasar del cuadrado al círculo.
Fíjate ahora en la decoración pictórica. La descripción municipal la sitúa en la cúpula del presbiterio. Un cronista local, Óscar Morales, destaca además las pinturas barrocas del ábside, sobre el altar, y las imágenes devocionales repartidas por las paredes. Él las llama «joyas de la corona»: es una valoración suya, no un dato.
Las fuentes no dicen qué temas o figuras representan, ni si las pinturas son originales o fueron repintadas, ni hay pintor documentado. Lo único que sabemos es que se consideran barrocas. Mira con calma y saca tus propias conclusiones.
Y recuerda que el templo ha sufrido: la ermita se incendió durante la Guerra Civil. Las fuentes no dicen qué retablo, imágenes o pinturas se perdieron ni qué se repuso después. Por eso no puedo asegurarte qué de lo que ves es original. Tampoco he encontrado qué imagen titular se venera hoy.
Quédate un momento mirando cómo la luz recorre la cúpula. Después, si sales, mira otra vez la espadaña desde el atrio.
Para profundizar
Esta ermita tiene una vida fotográfica. Óscar Morales presentó imágenes históricas de Hornachuelos en unas jornadas locales de defensa del patrimonio, dedicadas a Curro Mesa. La ermita figuraba entre las fotografías seleccionadas.
Hay otro archivo, más sobrio. Un fondo fotográfico de mil novecientos treinta y siete atribuye las imágenes a Foto Delespro y registra dos fotografías del interior de San Salvador, en el contexto de destrozos de guerra. Son testimonios de una época difícil y conviene mirarlos con respeto.
Las copias de la Biblioteca Nacional llevan anotaciones en el reverso, incluso una etiqueta con número de serie y orden.
Parque Arqueológico Furnuyûlush: restos de la parroquia de San Salvador
El parque de la parroquia perdida

Al salir, baja del atrio y busca el parque que hay junto a la ermita.
Aquí termina el rastro. El Parque Arqueológico Furnuyûlush, inaugurado en octubre de dos mil dieciocho, está pegado a la ermita. La web municipal afirma que allí se contemplan restos de la desaparecida parroquia de San Salvador, del siglo trece, además de otras piezas.
Las fuentes no detallan qué piezas son ni confirman si hay un panel explicativo. Así que haz de arqueólogo aficionado: busca piedras trabajadas y piensa que son lo que queda de la iglesia que se llevó el viento en mil setecientos diez. Y la ermita que acabas de visitar es la heredera de su nombre.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: calle Antonio Machado, en el casco histórico de Hornachuelos, junto al barrio de La Corraliza.
- Acceso: el atrio tiene escalones; ve con calma.
- Parque contiguo: el Parque Arqueológico Furnuyûlush está junto a la ermita.
- Horarios: confirma el horario de apertura y las condiciones de visita en la web oficial de turismo de Hornachuelos o en la oficina de turismo.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Ermita de San Salvador
La espadaña y el atrio, la nave de tres tramos con bóveda de cañón y arcos fajones, y la capilla mayor con cúpula semiesférica sobre pechinas y decoración pictórica. Junto a la ermita está el Parque Arqueológico Furnuyûlush.
¿Cómo llegar a la Ermita de San Salvador en Hornachuelos
Está en la calle Antonio Machado, en el casco histórico, junto al barrio de La Corraliza.
¿Cuál es la historia de la Ermita de San Salvador
Se construyó en el siglo XVIII y recuerda a la antigua parroquia de San Salvador, del siglo XIII, que según un informe de 1792 fue derribada por un huracán en 1710. Sufrió un incendio durante la Guerra Civil.
¿Es lo mismo la ermita de San Salvador que la del Santo Cristo
La web municipal llama a la iglesia actual «del Salvador o del Santo Cristo», pero distingue de ella la desaparecida ermita del Santo Cristo, cercana a la Puerta de la Villa, que era otro templo.
¿Cómo es el interior de la ermita
Es una iglesia de una sola nave, de planta rectangular y dividida en tres tramos. Se cubre con bóveda de cañón y arcos fajones apoyados en pilastras con pinjantes. La estructura del siglo XVIII se mantuvo pese a las reformas del siglo XX.
¿Qué pasó con la antigua parroquia de San Salvador
Un informe de 1792 del párroco Bartolomé Caballero y Durán, dirigido al geógrafo Tomás López, dejó constancia de que fue derribada por un huracán en 1710.
¿Qué restos de la parroquia se ven hoy
La web municipal indica que en el Parque Arqueológico Furnuyûlush, inaugurado en octubre de 2018, se contemplan restos de la parroquia, pero no detalla cuáles son.
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