Ermita de San Sebastián de Fuente Obejuna: historia, qué ver y audioguía
Una ermita levantada de nuevo entre 1957 y 1959, un santo repintado capa tras capa y una tradición que habla de peste, aclamaciones y fiesta. Tres paradas cortas en torno a la Ermita de San Sebastián, uno de los rincones que ver en Fuente Obejuna para entender cómo un pueblo cuida lo que quiere.

La plaza de San Sebastián y la fiesta patronal de Fuente Obejuna
Una fiesta con el luto puesto
Colócate en medio de la plaza de San Sebastián, de cara a la ermita.
¿Qué hace un pueblo cuando su fiesta más querida cae en una semana de duelo? Aquí, en enero de dos mil veintiséis, hizo algo muy sencillo: bajó el volumen.
La plaza donde estás es el escenario de la fiesta de San Sebastián. Ese año, el Ayuntamiento decidió aplazar los aperitivos y una actuación que estaban previstos. Lo hizo por respeto al luto tras el accidente ferroviario de Adamuz. Nadie suspendió la fiesta entera. Se quitó lo que sobraba y se dejó lo que importaba.
Y lo que importaba salió a la calle. La procesión del patrón recorrió esta misma plaza y varias calles cercanas, sin música de fondo ni brindis, con el paso lento de quien acompaña a alguien.
Cierra los ojos un momento y piensa en el ruido que suele tener una plaza de pueblo en día de fiesta. Después quítaselo. Lo que queda es esto: voces bajas, pasos y una imagen que avanza entre vecinos que se conocen de toda la vida.
Una fiesta, a veces, se demuestra más en lo que renuncia a hacer que en lo que celebra.
Ahora levanta la vista hacia el edificio. Si el santo sale en procesión, hay un sitio al que siempre vuelve. Vamos a ver cómo es por fuera.
Para profundizar
La procesión de dos mil veintiséis no fue un acto aislado. Esta plaza es el punto de encuentro de la devoción local. El recorrido pasa por ella y por las calles de alrededor, y el final está siempre en la ermita. Esa regla sencilla, salir y volver al mismo sitio, convierte el edificio en el punto fijo de la fiesta, y la plaza en su antesala.
El gesto del Ayuntamiento tiene algo de lección de tono. Una celebración popular puede cambiar de forma sin dejar de ser ella misma. Aquella vez se dejó sin aperitivos y sin actuación, y sin embargo la fiesta fue reconocible para todos los que estaban en la plaza.
Fachada y soportal de la Ermita de San Sebastián
Una ermita que volvió a levantarse

Acércate a la fachada y colócate frente a la portada, con los arcos delante.
Bajo tus zapatos hay una ermita que ya no se ve. Las ruinas de la construcción anterior están enterradas bajo el suelo, y no hay forma de asomarse a ellas. Lo que sí tienes delante es el edificio que alguien decidió levantar encima.
Se reconstruyó entre mil novecientos cincuenta y siete y mil novecientos cincuenta y nueve. Fueron dos años de trabajo para que este lugar volviera a tener techo, puerta y santo.
Ahora fíjate en el soportal. Son tres arcos que forman una pequeña entrada cubierta antes de cruzar la puerta. Es un lugar muy de ermita, de los que sirven para esperar, para resguardarse o para quedarse hablando un rato antes de entrar. Cuenta los arcos con la vista. Uno, dos, tres.
Tiene algo de humilde y de testarudo que el edificio actual se asiente sobre otro desaparecido. Quien reconstruyó no borró el sitio: volvió a elegirlo. La ermita nueva no sustituye a la vieja, la continúa en el mismo lugar.
Y ahora, si el templo está abierto, empuja la puerta. Al fondo, en la capilla mayor, espera el santo que da nombre a todo esto.
Para profundizar
Piensa en lo que significa reconstruir un edificio pequeño en una localidad pequeña. No hay catedral que lo respalde ni gran institución detrás. Hay un pueblo que quiere recuperar un sitio y lo vuelve a levantar. Entre los primeros cimientos y el último arco pasaron dos años largos, de mil novecientos cincuenta y siete a mil novecientos cincuenta y nueve.
El soportal de tres arcos es el detalle más reconocible de la fachada. Sirve para recordar que una ermita no es solo lo que hay dentro, también es el espacio de antes de entrar. Quédate un momento bajo él, antes de cruzar.
La imagen de San Sebastián y la historia de la ermita
El santo de muchas capas

Entra, si el templo está abierto, y colócate frente a la capilla mayor, mirando la imagen de San Sebastián.
Esta talla lleva encima más pintura de la que cabría en un taller entero. Quienes la han estudiado la describen como muy repintada y la sitúan en el primer tercio del siglo diecisiete. Es decir, lleva cuatro siglos largos recibiendo capas de color.
Cada repinte tiene detrás a alguien que quiso que el santo estuviera bien presentado. Quizá por eso la imagen tiene algo de acumulación de cuidados. Lo que ves es el resultado de muchas manos.
Y ahora, la historia de por qué este santo es patrón. Cuenta la tradición local que durante la peste de mil seiscientos cuarenta y ocho a mil seiscientos cincuenta y uno, el pueblo sintió la protección de San Sebastián y lo proclamó patrón. Es una tradición, y me gusta que se haya conservado como tal.
El mismo relato dice que en la aclamación participaron el clero, los franciscanos y la nobleza. Es memoria devocional, no un documento firmado, pero retrata lo que el pueblo recuerda de sí mismo: un santo aclamado por todos a la vez.
Ahora, el giro. Si preguntas hoy por la imagen que preside la ermita, la guía municipal habla de la Borriquita, Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén. Un santo patrón, y un Domingo de Ramos bajo el mismo techo.
Quédate un momento aquí. Esta ermita guarda más historias que paredes.
Para profundizar
El santo no ha estado solo en este espacio. La ermita ha cobijado también las imágenes de Nuestra Señora de la Piedad y de San Isidro Labrador. Es un templo pequeño, con varias devociones que han pasado por él.
La Semana Santa también tiene aquí su hilo. La hermandad de Nuestro Padre Jesús de las Palmas se fundó en mil novecientos cincuenta y cinco, por iniciativa del entonces párroco, Miguel Castillejo Gorraiz. Dos años después empezaba la reconstrucción del edificio, y la Borriquita acabó teniendo su sitio en él.
Y la tradición sigue viva. En la festividad de dos mil veintiséis, la misa precedió a la procesión en honor al santo, y la procesión volvió a terminar en la ermita. Como en las mejores historias, el final es el mismo lugar del principio.
Prepara tu visita
- Punto de inicio: la plaza de San Sebastián, en Fuente Obejuna, junto a la ermita.
- Interior: el acceso a la capilla mayor depende de que el templo esté abierto.
- Horarios: confírmalos antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo de Fuente Obejuna.
- Fiesta patronal: si quieres ver la procesión, ve en enero, en torno a la festividad de San Sebastián.
- Ritmo: son tres paradas cortas, a pie y sin desniveles que mencionar en el material consultado.
- Respeto: es un templo en uso, así que baja la voz y evita entrar durante los cultos.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Ermita de San Sebastián
Puedes ver la fachada con su soportal de tres arcos y, si el templo está abierto, la capilla mayor con la imagen de San Sebastián, que presenta repintes. La guía municipal indica que allí se encuentra también la imagen de la Borriquita, con Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén.
¿Cuál es la historia de la Ermita de San Sebastián
El edificio actual se reconstruyó entre 1957 y 1959. La tradición local atribuye la proclamación de San Sebastián como patrón a la protección sentida durante la peste de 1648-1651. Es una tradición conservada por la memoria local, no un hecho verificado de forma independiente.
¿Cómo llegar a la Ermita de San Sebastián en Fuente Obejuna
La ermita está en la plaza de San Sebastián, en Fuente Obejuna, y la visita se hace a pie desde ella. Si llegas desde otro punto del pueblo, pregunta en la oficina de turismo por el camino más cómodo desde donde te alojes.
¿Cuál es el horario de la Ermita de San Sebastián
No consta un horario fijo en la información consultada. El acceso al interior depende de la apertura del templo. Lo más seguro es confirmarlo antes de ir en la web oficial del Ayuntamiento de Fuente Obejuna o en la oficina de turismo.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Ermita de San Sebastián
Es un templo pequeño y la audioguía tiene tres paradas breves: plaza, fachada y capilla mayor. Cuenta con un rato corto, que será mayor si quieres detenerte en el interior. El tiempo exacto depende de que la ermita esté abierta.
¿Cuándo se celebra la fiesta de San Sebastián en Fuente Obejuna
La festividad se celebra en enero. En 2026 hubo misa y después una procesión en honor al santo, que recorrió la plaza y varias calles cercanas y terminó en la ermita. Ese año se aplazaron los aperitivos y una actuación por el luto de Adamuz.
¿Se pueden ver las ruinas de la ermita antigua
No. Las ruinas de la construcción anterior están bajo el suelo y no se presentan como elementos visibles durante la visita. Lo que sí puedes ver es el edificio reconstruido entre 1957 y 1959, con su portada y su soportal de tres arcos.
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