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Ermita del Calvario en Fernán Núñez: audioguía e historia

Una ermita sobre un altozano, con espadaña, veleta y un torreón que no estaba al principio. Tres paradas para entender cómo un edificio de 1721 se derrumbó poco a poco, y cómo sus vecinos lo devolvieron a la vida.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita del Calvario en Fernán Núñez: audioguía e historia

El altozano de la Ermita del Calvario

El templo que mira desde arriba

Colócate en el altozano, a cierta distancia de la entrada, y mira la ermita de frente, destacando sobre el terreno.

¿Por qué se pone una ermita en lo alto? Antes de acercarte a la puerta, párate un momento y fíjate en cómo está colocada. El templo se asienta sobre un altozano, un pequeño promontorio, y domina lo que tiene alrededor. Desde aquí se entiende que quien eligió el sitio quería que se viera.

Esta ermita se fecha en mil setecientos veintiuno. Casi tres siglos, y sigue en su sitio, aunque, como vas a descubrir, no siempre entera.

Aquí, además, había un camino. Este entorno se asocia a la antigua Colada del Pozuelo, una de esas vías por donde pasaba la gente y, supongo, el ganado. Piensa en quien subía por aquí hace trescientos años: veía el edificio recortado contra el cielo mucho antes de llegar.

Y el lugar tenía más usos de los que sugiere su nombre. La ermita también se destinó a celebraciones de la Santa Cruz y del Santísimo Cristo de la Expiración. Es decir, no era un templo de una sola fecha en el calendario, sino un punto de encuentro al que el pueblo subía varias veces al año.

Quédate un instante con esa imagen: un edificio pequeño, un promontorio y mucha gente subiendo a pie. Con eso empezó todo. Lo que vino después fue más accidentado, y para contarlo tenemos que acercarnos a la fachada.

Para profundizar

Esta parada es corta porque el material lo es, y conviene decirlo con sinceridad. Sabemos que la ermita se fecha en mil setecientos veintiuno, que se levantó en un altozano y que su entorno se vincula con la antigua Colada del Pozuelo. Sabemos también que acogió celebraciones de la Santa Cruz y del Santísimo Cristo de la Expiración.

Lo que no tenemos es el nombre de quien la encargó ni el de quien la construyó. Esas lagunas forman parte del lugar. Cuando mires la ermita desde el altozano, piensa que lo conocido es solo una parte, y que muchas de las personas que la hicieron posible se quedaron sin nombre.

Un detalle para el paseo: compara lo que ves ahora con lo que te contaré enseguida. Esa elevación que hoy te parece natural fue una decisión. Y el edificio que se alza encima ya no es exactamente el que subieron a ver en el siglo dieciocho.

La fachada, la espadaña y las reconstrucciones

Una fachada que se cayó por partes

Fachada, espadaña y torreón de la Ermita del Calvario en Fernán Núñez

Ponte frente a la fachada y levanta la vista hacia la espadaña; después fíjate en el lado izquierdo, donde está el torreón.

Este edificio no se derrumbó de golpe. Se fue cayendo por etapas, como quien pierde las piezas de un juego una a una. Primero cedió el lateral izquierdo y con él la casa del santero. Más tarde llegaron la espadaña y la puerta.

El santero, por cierto, merece unas palabras. No solo cuidaba la ermita: también era quien hacía sonar sus campanas. Vivía en el lado izquierdo, pegado al templo. Imagínate despertar sabiendo que las campanas dependen de ti y de nadie más.

Tras unas reparaciones posteriores a la Guerra Civil, se añadió un frontón con una cruz sobre la puerta principal. La puerta de aquella fase llevaba adornos geométricos y recibió una veleta nueva.

Y aquí viene lo bueno. Ahora levanta la vista: la espadaña y su veleta se describen como conservadas. Es decir, lo que ves arriba sigue ahí, pese a todo.

Después llegó la reconstrucción de los años ochenta, a cargo de la Hermandad del Calvario, que asumió el edificio. Gracias a ella, la ermita volvió a tener un techo y una puerta.

Mira ahora a tu izquierda. Ese torreón no es antiguo: se adosó a partir de los años dos mil para facilitar la salida de los pasos procesionales. Y la casa del santero ya no existe como espacio aparte; su superficie pasó a formar parte de la ermita ampliada.

Dentro, esperan las tres naves.

Para profundizar

La descripción de la fachada histórica menciona un frontis triangular y una puerta de madera. Es una imagen sencilla, de ermita de pueblo, que contrasta con lo que ves hoy.

Conviene fijarse en cómo se acumulan las capas. Hay un edificio del siglo dieciocho, unas reparaciones posteriores a la Guerra Civil, una reconstrucción de los años ochenta y una ampliación ya en los años dos mil. Cada generación dejó su huella y ninguna borró del todo la anterior.

La espadaña con su veleta funciona como una especie de testigo. Mientras todo lo que la rodeaba cambiaba, ella siguió allí arriba, marcando el viento.

Y el torreón cuenta algo distinto: que la ermita sigue viva. Nadie añade un torreón para que salgan los pasos de un edificio abandonado. Esa pieza nueva es la prueba de que la ermita se sigue usando y de que sus cofrades quieren seguir sacando a sus imágenes a la calle.

Las tres naves y las imágenes del Calvario

Tres naves y dos pilares supervivientes

Interior de tres naves de la Ermita del Calvario en Fernán Núñez

Entra y colócate en el centro, de modo que tengas las tres naves a la vista y los pilares a ambos lados.

Cuentan que, antes del incendio, los vecinos escondieron las imágenes en sus casas. Es una tradición, y quien la recoge la presenta entre leyendas. Me gustaría creerla entera, porque es una imagen hermosa: gente corriente cargando santos a escondidas para salvarlos.

Lo que sí consta es que, tras los derrumbes, las imágenes se trasladaron temporalmente a la ermita de la Veracruz.

Ahora fíjate en el espacio. El edificio tiene planta rectangular, tres naves y cabecera plana. Y el interior conserva la distribución primitiva. Busca entre las naves: hay dos pilares originales que sobrevivieron a los daños y a la restauración. Son lo más antiguo que tienes a tu alrededor.

Las dos imágenes principales son el Cristo del Calvario en su Humildad y la Virgen del Tránsito, descritas como anónimas del siglo dieciocho.

La cofradía se fundó el veintiuno de mayo de mil novecientos veintisiete, obtuvo erección canónica el once de junio y fue refundada en mil novecientos sesenta y seis.

Los pasos son más recientes. El del Cristo lo realizó Andrés Valverde Luján entre mil novecientos noventa y uno y mil novecientos noventa y tres. El de la Virgen se hizo en mil novecientos ochenta y cuatro.

Y cada Miércoles Santo, todo esto sale a la calle. Hay culto en la ermita, recorrido por el pueblo y regreso de madrugada.

Dos pilares, dos imágenes y un pueblo que no se rinde.

Para profundizar

Sobre el paso de la Virgen, la fuente atribuye la obra a Ángel Gabella y señala que fue reformado después. Es un matiz honesto: no todo está cerrado.

La procesión del Miércoles Santo combina dos tiempos. Uno es el culto dentro de la ermita, más recogido. Otro es el recorrido por el pueblo, que termina con el regreso de madrugada.

Piensa en la secuencia completa: un edificio que se cae por etapas, unas imágenes que se refugian en la Veracruz, una hermandad que asume la reconstrucción y un torreón que se añade para que los pasos puedan salir. Todo apunta a lo mismo: la ermita no se conservó por casualidad, sino porque alguien decidió, una y otra vez, que debía seguir en pie.

Antes de salir, vuelve la vista hacia los dos pilares. Han visto el edificio entero, el edificio herido y el edificio reconstruido. Son, probablemente, los testigos más antiguos del lugar.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita del Calvario

Puedes ver la espadaña con su veleta, el torreón añadido para sacar los pasos y, dentro, las tres naves con dos pilares originales. También las imágenes del Cristo del Calvario en su Humildad y de la Virgen del Tránsito, anónimas del siglo XVIII.

¿Cómo llegar a la Ermita del Calvario en Fernán Núñez

La ermita se alza en un altozano de Fernán Núñez, en el entorno de la antigua Colada del Pozuelo. Para la ruta exacta desde tu punto de partida, conviene consultar la oficina de turismo del municipio.

¿Cuál es la historia de la Ermita del Calvario

Se fecha en 1721. Sufrió derrumbes por etapas: primero el lateral izquierdo y la casa del santero, luego la espadaña y la puerta. En los años ochenta la reconstruyó la Hermandad del Calvario, y desde los años 2000 cuenta con un torreón añadido.

¿Cuál es el horario de la Ermita del Calvario

No hay un horario confirmado en la documentación consultada. Lo más recomendable es preguntar en la oficina de turismo de Fernán Núñez o consultar la web oficial del Ayuntamiento antes de la visita.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Ermita del Calvario

Con la audioguía de tres paradas, unos 30 minutos bastan para ver el exterior, la espadaña, el torreón y el interior con sus tres naves. Si coincide con alguna celebración, puede alargarse.

¿Qué es el torreón de la ermita

Es una estructura adosada a partir de los años 2000 en el lado izquierdo. Se añadió para facilitar la salida de los pasos procesionales, ya que la ermita sigue vinculada a las procesiones de la cofradía.

¿Cuándo se funda la cofradía del Cristo del Calvario

Se fundó el 21 de mayo de 1927 y obtuvo la erección canónica el 11 de junio de ese año. Fue refundada en 1966. Cada Miércoles Santo celebra su procesión, con culto en la ermita y regreso de madrugada.

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