Romería y Bajada de la Virgen de la Sierra en Cabra: audioguía
Una imagen de origen gótico, una cumbre de unos mil doscientos metros dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas y un pueblo entero que la baja a hombros hasta casa. Esta audioguía recorre en cuatro paradas el santuario, el camino de las Revueltas, la entrada de la Virgen de la Sierra en Cabra y su regreso a la sierra, con las personas que hicieron de esta romería lo que es. Es la fiesta de la bajada de la Virgen de la Sierra, contada a pie de camino.

Santuario de la Virgen de la Sierra de Cabra: historia y leyenda
La Virgen que vive en lo alto
Sal al exterior del santuario y colócate de cara a la sierra, donde se ve el camino por el que sube la gente.
¿Qué hace una imagen tan pequeña en lo alto de una montaña, con media comarca mirándola desde abajo? Estás en la cumbre del Picacho, a unos mil doscientos metros, en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas. Aquí arriba hasta el aire parece tomarse las cosas con calma. Si el día está claro, desde el mirador se divisan tierras de cinco provincias andaluzas, con Sierra Morena, la depresión del Guadalquivir y la cordillera Bética al fondo.
Cuenta la tradición, y me gustaría creerlo, que un cautivo que huía de jueces árabes encontró la imagen en una cueva de este mismo Picacho. Es una leyenda, pero los papeles no andan lejos. La referencia escrita más antigua que se conserva de Santa María de la Sierra es una venta al Concejo de Cabra. Está fechada el veintitrés de septiembre de mil trescientos noventa y seis.
Y la devoción creció tanto que se volvió un problema práctico. Había tanta gente en la procesión que hizo falta organizarla como se organiza una comitiva real. Una provisión ducal, de la que no tenemos fecha ni el nombre del duque, previó dieciséis alabarderos para abrir paso y contener a la multitud. Dieciséis hombres con alabarda, para acompañar a una Virgen.
Cuando entres en el santuario, mira la imagen de la Virgen, que es la propia talla venerada; no hay otra distinta. Lo que ves es fruto de una historia larga. La pieza era una talla gótica completa que, con el tiempo, se modificó para poder vestirla. En mil novecientos setenta y ocho el artista cordobés Miguel Arjona Navarro la sometió a una profunda recomposición. La talla actual ya no conserva la policromía primitiva. Así que mira con respeto, pero sin esperar un gótico intacto: es una imagen muy rehecha.
Esta Virgen tiene hasta cargo en el pueblo. El seis de agosto de mil novecientos cincuenta y ocho, el Ayuntamiento la nombró Alcaldesa Perpetua de Cabra. Desde aquí arriba se entiende: gobierna con vistas.
Un aviso antes de seguir. Lo que viene en las dos paradas siguientes, la imagen preparada para bajar y el descenso a hombros, ocurre el cuatro de septiembre. Si subes otro día, la Virgen estará en su camarín y el camino estará tranquilo: tómalo como un relato de lo que sucede ese día, no como lo que vas a encontrar.
Para profundizar
El santuario no se hizo de una vez. En mil quinientos cuarenta y uno, el Concejo permitió al licenciado Madaleno vivir de forma permanente aquí como capellán. Imagina el invierno en la cumbre. En mil quinientos cincuenta y nueve, siendo hermano mayor Cristóbal Fernández Tejeiro, se reedificó la ermita y se levantó una capilla nueva. En mil seiscientos veintidós el Concejo acordó ampliarla. La obra duró casi seis años y en ella participó el maestro Luis González Bailén.
También hubo miedo. Durante la peste de mil quinientos ochenta y dos y mil quinientos ochenta y tres, las autoridades temieron que los forasteros instalados cerca de la ermita llevaran el contagio a Cabra. Y hubo crisis. En mil seiscientos setenta y siete, en plena crisis de la cofradía, el duque de Sesa cedió el edificio y la imagen a los trinitarios como residencia y retiro. Cuesta ver este lugar como algo quieto: ha cambiado de manos muchas veces.
Camino de la Bajada y las Revueltas: 10 km con la Virgen
Diez kilómetros con la Virgen a hombros

Colócate en una de las curvas cerradas de las Revueltas, mirando cuesta abajo hacia Cabra. Recuerda que la escena que sigue es la del cuatro de septiembre.
Diez kilómetros de bajada y unos setecientos sesenta y cinco metros de desnivel, entre los mil doscientos del Picacho y los cuatrocientos cincuenta de Cabra, con una imagen a hombros. Haz la cuenta en tu cabeza mientras miras la pendiente y verás que no sale fácil.
La Bajada está prevista el cuatro de septiembre a las cuatro de la tarde, una hora orientativa que conviene confirmar cada año. En el tramo más empinado, quienes llevan a la Virgen utilizan cordeles para frenar el paso, porque aquí la montaña tira hacia abajo y hay que contenerla. Y no es un paseo abierto a todos: los traslados cuentan con una cuadrilla de andas organizada desde mil novecientos cuarenta y dos, y llevar las andas ha sido motivo de disputa desde antiguo. Quien quiera participar debe informarse antes con la archicofradía.
Estas curvas, las Revueltas, tuvieron un Vía Crucis de catorce cruces. La fuente local lo documenta desde el siglo dieciocho. Con el tiempo las cruces se deterioraron, y un vecino, Juan Moral Moral, propuso a la archicofradía sustituirlas. Un grupo de voluntarios sacó adelante el proyecto en este terreno escarpado, y el reemplazo de las catorce estaciones quedó terminado el veinticuatro de febrero de mil novecientos ochenta. Cargar catorce cruces nuevas por una ladera así tiene su mérito, y casi tanto como bajar a la Virgen.
Y aquí viene un paréntesis. La tradición de a pie se interrumpió una vez. En mil novecientos treinta y siete, en plena Guerra Civil, la imagen bajó por carretera en una carroza. Permaneció en Cabra hasta mayo de mil novecientos treinta y nueve, y volvió a la sierra de la misma manera. Fue una pausa breve en una costumbre que sigue viva, y el camino se hace despacio, con la ciudad esperando al final.
Para profundizar
El Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía, del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, recoge esta romería como bien inmaterial. Es lo que cuesta ver con los ojos: una fiesta que vive en las manos y en los pies de la gente.
Hay detalles que la hacen muy humana. Cuando ya existía una carretera sin asfaltar, todavía se subía por las Revueltas con mulos y borricos.
Y no todo ha sido orden. Una crónica local recuerda ocasiones en que jóvenes apartaban las andas del recorrido oficial y llevaban la imagen por otras calles, en contra de autoridades y cofrades. Una fiesta tan querida, a veces, se discute a empujones.
Procesión de la Virgen de la Sierra en Cabra
La Virgen entra en Cabra

Sitúate en una calle de Cabra por donde pase la procesión, mirando hacia donde llega la imagen.
Hubo un tiempo en que los vecinos de Zuheros tenían el privilegio de llevar a la Virgen a hombros desde el santuario hasta un punto concreto del camino. Un artículo de mil novecientos cincuenta conserva ese recuerdo. Llegaban hasta Puertas de Madera, y allí la tomaban los egabrenses. Un relevo entre pueblos, con su ceremonia.
Hoy la entrada en Cabra sigue siendo el gran momento. Las horas varían de un año a otro: el programa de dos mil dieciséis, por ejemplo, la situaba a media tarde en la barriada y de noche en la ciudad, pero eso no vale como referencia actual, así que consulta el programa del año. Y el ocho de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, la procesión recorre las calles al atardecer.
Si la imagen desfila en sus andas, fíjate en ellas. Son de plata y de estilo neogótico, con columnas y templete. Se hicieron en Sevilla en mil ochocientos cincuenta y ocho, y el platero que cita el cronista es Manuel Aceves.
Detrás de tanta fiesta hay una historia de fe muy concreta. En mil seiscientos veintiuno, el cabildo registró la curación atribuida a la Virgen de Pedro Martín Pacho, hortelano de Cabra, que llevaba más de catorce años tullido. Se cuenta como creencia documentada, no como verificación médica. Y el concejo no lo dejó al azar. Encargó a Pedro Fernández de Paredes, procurador de Córdoba, que impulsara el proceso sobre el milagro.
Así que cuando veas pasar la imagen, piensa en un hortelano y en un procurador. Detrás de cada procesión hay gente que se tomó muy en serio sus papeles.
Para profundizar
En mil novecientos ocho, el once de agosto, Pío décimo designó a la Virgen Patrona Principal de Cabra mediante decreto pontificio. El cronista atribuye parte del impulso moderno de la cofradía y de la ermita a Manuel Mora y Aguilar, hermano mayor cuya labor destacó tras aquel patronazgo.
El mismo estudio relata que una niña ciega de Luque habría recuperado la vista el ocho de septiembre de mil seiscientos veintiuno. Dicen que a partir de ahí se multiplicaron las hermandades filiales. Una fue la de Lucena, cuyo hermano mayor era Juan Fernández Rico.
Y la fiesta también fue una cuestión de competencias. El concejo defendió que sus oficiales llevaran las andas, mientras el vicario Juan Bautista Romero pidió aclarar el papel del clero.
Estancia en la parroquia y regreso de la Virgen al santuario
Después de las fiestas: la Virgen en la parroquia y su vuelta a la sierra

Ponte ante la parroquia de la Asunción y Ángeles, en Cabra.
Aquí termina la bajada, pero no la historia. Tras las fiestas, la imagen permanece en la parroquia de la Asunción y Ángeles, y puede visitarse en Cabra. Durante unas semanas la Virgen de la Sierra vive en el pueblo que la esperaba.
Después regresa a su santuario a comienzos de octubre. Ese regreso se conoce como la subida o romería de los costaleros y de la sección de andas. La fecha concreta conviene confirmarla cada año.
Así se cierra el ciclo: la Virgen baja el cuatro de septiembre, recorre Cabra el ocho y, pasadas las fiestas, vuelve a lo alto del Picacho, donde empezamos.
Prepara tu visita
- Inicio: el santuario está en la cumbre del Picacho, en la sierra de Cabra, dentro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas. La Bajada termina en la propia ciudad.
- Cómo subir: se puede subir en coche; desde la A-339 se toma la CO-6212 en la Venta de los Pelaos. También hay un camino peatonal tradicional, y el sendero de Las Cruces tiene un tramo solo para peatones.
- Fechas: la Bajada está prevista el 4 de septiembre a las 16:00, hora orientativa, y la procesión por Cabra el 8 de septiembre. El regreso al santuario es a comienzos de octubre. Confirma horarios cada año en el programa del Ayuntamiento de Cabra o en la oficina de turismo.
- Solo el 4 de septiembre: las escenas de las paradas 1 y 2 (la imagen preparada y el descenso a hombros) solo se ven ese día; en cualquier otra fecha son relato.
- Recorrido: unos 10 kilómetros de bajada con unos 765 metros de desnivel (de unos 1.217 m a unos 452 m).
- Santuario: consulta horarios de apertura antes de subir.
- Procesión: el horario de la entrada en la ciudad puede variar según el programa de cada año.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es la romería
La Bajada está prevista el 4 de septiembre a las 16:00, hora orientativa. La procesión por las calles de Cabra se celebra el 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, al atardecer. Conviene confirmar el programa de cada año en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo.
¿Cómo llegar al santuario
Se puede subir en coche: desde la A-339 se toma la CO-6212 en la Venta de los Pelaos. También existe un camino peatonal tradicional, y el sendero de Las Cruces tiene un tramo solo peatonal. El santuario está en la cumbre del Picacho, a unos 1.200 metros.
¿Qué significa la Bajada
Es el traslado de la imagen de la Virgen desde el santuario del Picacho hasta Cabra. Recorre unos 10 kilómetros y salva unos 765 metros de desnivel. El Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía, del IAPH, recoge la romería.
¿Qué pasa con la Virgen después del 8 de septiembre
Permanece en la parroquia de la Asunción y Ángeles, en Cabra, donde puede visitarse. Regresa al santuario a comienzos de octubre, en la subida o romería de los costaleros y de la sección de andas. La fecha se confirma cada año.
¿Puede cualquiera llevar a la Virgen
No de forma libre. Los traslados cuentan con una cuadrilla de andas organizada desde 1942, y hay antecedentes de disputas sobre quién tenía derecho a portarlas. Conviene informarse con la archicofradía.
¿Desde cuándo es patrona de Cabra
El 11 de agosto de 1908, Pío X la designó Patrona Principal de Cabra mediante Decreto Pontificio. Además, el 6 de agosto de 1958 el Ayuntamiento la nombró Alcaldesa Perpetua de Cabra.
¿Es antigua la imagen de la Virgen
Era una talla gótica completa, modificada después para vestirla. En 1978 el artista cordobés Miguel Arjona Navarro la recompuso en profundidad y la talla actual ya no conserva la policromía primitiva.
¿Cuál es la fecha más antigua del santuario
La referencia documental citada más antigua a Santa María de la Sierra es una venta al Concejo de Cabra fechada el 23 de septiembre de 1396. La tradición cuenta además que un cautivo halló la imagen en una cueva del Picacho.
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