Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Belalcázar: audioguía
Un papa, un fraile con fama en Trento, una campana subastada a la baja y una nave que se vino abajo mientras los niños jugaban en el recreo. Esta audioguía recorre en tres paradas la parroquia de Belalcázar, desde la portada hasta el interior reconstruido, con las personas que la hicieron, la discutieron y la perdieron.

Portada y jubileo de 1564 en la iglesia de Santiago el Mayor
Un perdón venido de Roma
Colócate frente a la portada, un poco apartado para ver la fachada entera.
¿Qué hace falta para que un papa se acuerde de tu pueblo? En mil quinientos sesenta y cuatro bastaba con tener un paisano bien situado. El quince de mayo de ese año, el papa Pío cuarto concedió a esta parroquia un jubileo. Lo hizo a petición de fray Miguel de Medina, franciscano.
Ese fraile, cuenta el cronista local, brilló en el Concilio de Trento. Tanto que otro fraile, Juan Gallo, dijo de él que podía ilustrar el concilio él solo. Piénsalo un momento: un concilio entero, y un hombre que da abasto.
El privilegio no era un adorno. Permitía ganar el jubileo dos días al año, el de la Asunción y el de la dedicación de San Miguel. Y acudían peregrinos de los pueblos vecinos. Esta puerta fue durante generaciones un destino.
Y aquí viene lo bueno. En el siglo diecinueve se planteó trasladar la parroquia a una ermita fuera de las murallas. La junta de restauración dijo que no. La ermita era pequeña y los fieles tendrían problemas para llegar. Así que el templo que tienes delante estuvo a punto de quedarse sin su casa.
Se quedó, y no sin dolor, como vas a ver. Levanta la vista hacia el lado de la torre, porque lleva una obra a medias desde hace siglos.
Para profundizar
Aquella restauración del siglo diecinueve fue de las que se eternizan. Primero se encargó un proyecto al arquitecto Rafael de Luque. Nunca llegó a ejecutarse. Lo sustituyó otro, el de Pedro Tomás Gómez, presupuestado en doscientos ochenta mil reales.
Después llegó el problema del dinero. Había un depositario de los fondos, Manuel de Medina, y murió en mil ochocientos sesenta y siete. El obispo Juan Alfonso reclamó entonces que se devolvieran fondos y materiales. Y amenazó, según la crónica local, con acudir al Ministerio de Gracia y Justicia.
Es una escena muy reconocible. Una obra grande, un dinero que no aparece y un obispo con ganas de llamar a la puerta del ministerio. Algunas cosas no cambian con los siglos. Lo que sí cambia es lo que queda en pie, y eso lo vas a ver arriba.
La torre inacabada y el derrumbe de la nave
La torre que no terminó

Aléjate de la iglesia lo suficiente para abarcar la torre y el tejado en un solo vistazo.
Esta torre mide treinta y tres metros, más o menos como un edificio de diez plantas, y está sin acabar. Fíjate en la base, que es rectangular, y en el remate, que parece una frase interrumpida. Un estudio de arquitectura la sitúa en el siglo diecisiete y la describe como inconclusa.
En aquel siglo, las campanas daban mucho trabajo. En mil seiscientos setenta y cinco, Juan Alonso Pesquero firmó ante escribano el compromiso de fundir y volver a colocar la campana mayor. El contrato fijaba cuatro mil setecientos reales y, si incumplía, el responsable era él.
Ese mismo año aparecieron dos vecinos de Laredo, Juan del Cueto y Andrés de la Fuente. Ofrecieron fundir la campana por dos mil quinientos reales, rebajando su oferta inicial. Casi la mitad que Pesquero.
No sé cómo acabó el regateo y prefiero no inventármelo. Pero imagina la escena: una campana enorme, dos presupuestos sobre la mesa y todo un pueblo esperando oírla de nuevo.
Ahora mira el perfil del tejado, en el costado del templo. Es más bajo que la nave antigua. Esa diferencia de altura es una cicatriz: algo grande se vino abajo aquí.
Para profundizar
La nave central y trasera, con el altar mayor incluido, se derrumbó en mil novecientos cuarenta y ocho. Las fuentes no se ponen de acuerdo con el año. La crónica local sitúa el episodio principal el dos de abril de mil novecientos cuarenta y siete. Es una pequeña intriga que sigue abierta.
Y de ese derrumbe quedó también una tradición. Cuentan que un vecino murió alcanzado por una piedra desprendida y que algunos lo interpretaron como castigo divino. Decían que habría participado en la quema de la iglesia. Es solo un rumor, no un hecho probado, y conviene dejarlo como lo que es: lo que un pueblo se cuenta para explicarse una desgracia.
La reconstrucción se inauguró el doce de marzo de mil novecientos sesenta y siete, presidida por el obispo de Córdoba. Entra, y verás qué quedó dentro.
Interior de la iglesia: qué ver tras la reconstrucción
Una nave que se salvó por los pelos

Entra y colócate de cara al altar mayor, con la nave abierta delante.
Cuentan que unos obreros salvaron la vida por una grieta. Estaban trabajando en la iglesia cuando uno de ellos notó que la grieta de la bóveda se había agrandado. Salieron todos a toda prisa, mientras aún sacaban del templo el carro y las mulas. Poco después, se vino abajo.
Hubo estruendo y una nube de polvo. Desde el recreo, los niños de las escuelas cercanas la vieron. El cronista atribuye este recuerdo a Emilio Martínez. Cuenta también que, pasado el susto, algunos críos se colaban en el recinto vallado a buscar nidos de palomas y de cernícalos. Qué cosa más humana: donde hubo una catástrofe, los niños vieron un buen sitio para los nidos.
Ahora fíjate en lo que tienes delante. La zona del altar es sobria, y eso es consecuencia de esa reconstrucción del siglo veinte. Lo que ves es lo que se pudo levantar, no lo que había.
Porque antes, el templo tenía seis capillas a cada lado del altar mayor y un órgano de grandes dimensiones. Eso ya no está. Una iglesia así no se mide solo por lo que conserva, sino también por lo que ha sabido volver a poner en pie.
Y aun así, algo valioso se salvó. Si la custodia está a la vista, búscala.
Para profundizar
En mil setecientos trece, los hermanos cordobeses Sánchez de Rueda instalaron aquí un retablo barroco. Desapareció durante la Guerra Civil, y es una de esas pérdidas que ahora solo se pueden contar.
Lo que sí se conserva es una custodia documentada en mil ochocientos noventa y siete. La costearon Alfonso y Francisca de Cárdenas y Chacón. El cronista local la describe como una pieza de plata sobredorada, de un metro de altura. Si la ves expuesta, observa la base y esa mezcla de plata dorada, piedras y labores de estilos distintos.
Tres cosas ocurrieron en este lugar: lo que se perdió, lo que se reconstruyó y lo que sobrevivió. Entre las tres está la historia de Belalcázar, y también la tuya mientras la recorres.
Prepara tu visita
- Belalcázar está en la provincia de Córdoba. La iglesia se encuentra en el casco urbano y se recorre a pie.
- Los horarios de apertura pueden variar. Confírmalos en la web de turismo de Belalcázar o en la oficina de turismo antes de ir.
- Si la custodia está expuesta durante tu visita, podrás verla. No está garantizado.
- Para ver juntos la torre y el tejado necesitas alejarte un poco de la fachada.
- Respeta el culto si coincides con una celebración.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Belalcázar
Merece la pena ver la portada, la torre campanario de 33 metros, que quedó inacabada, y el perfil más bajo del tejado de la nave reconstruida. Dentro, destaca la sobriedad del altar mayor y, si está expuesta, la custodia documentada en 1897.
¿Cuál es la historia de la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor
En 1564 el papa Pío IV concedió a la parroquia un jubileo, a petición de fray Miguel de Medina. En 1948 se derrumbó la parte central y trasera de la nave, incluido el altar mayor. La reconstrucción se inauguró el 12 de marzo de 1967.
¿Cuándo se derrumbó la nave de la iglesia
La historia municipal indica 1948 para el derrumbe de la parte central y trasera de la nave, incluido el altar mayor. La crónica local sitúa el episodio principal el 2 de abril de 1947. Las fuentes no coinciden y esa diferencia no está resuelta.
¿Cuánto mide la torre de la iglesia
La torre-campanario alcanza 33 metros, pero quedó inacabada. Un estudio de arquitectura la sitúa en el siglo XVII y la describe como inconclusa, con base rectangular. Se aprecia mejor desde el exterior, alejándose lo suficiente para ver torre y cubierta.
¿Cuál es el horario de visita de la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor
No hay un horario confirmado en nuestros datos. Lo más fiable es consultar la web de turismo de Belalcázar o acudir a la oficina de turismo antes de la visita. Conviene hacerlo también si coincide con alguna celebración religiosa.
¿Cómo llegar a la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor
La iglesia está en Belalcázar, en la provincia de Córdoba, y se visita a pie dentro del casco urbano. Si necesitas indicaciones concretas desde tu alojamiento o desde el aparcamiento, la oficina de turismo del municipio puede orientarte.
¿Qué se perdió del interior original de la iglesia
Antes de las pérdidas del siglo XX, el templo tenía seis capillas a cada lado del altar mayor y un órgano de grandes dimensiones. El retablo barroco, instalado en 1713 por los hermanos Sánchez de Rueda, desapareció durante la Guerra Civil.
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