Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Aguilar de la Frontera › Molino del Duque, Aguilar de la Frontera: audioguía del antiguo molino de aceite

Molino del Duque, Aguilar de la Frontera: audioguía del antiguo molino de aceite

Un paseo corto por las tres caras de un viejo molino de aceite de Aguilar de la Frontera. Descubrirás cómo se exprimía el aceite con vigas enormes y qué pasó con el edificio después. Una visita para quien le gusta que las piedras tengan preguntas sin resolver.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Molino del Duque, Aguilar de la Frontera: audioguía del antiguo molino de aceite

Fachada del Molino del Duque en la calle Molinos

El molino que no tiene partida de nacimiento

Colócate en la calle Molinos, frente a la fachada, a una distancia desde la que puedas verla entera.

¿Quién construyó este molino? Te adelanto la respuesta, y no es muy satisfactoria: nadie lo sabe. No se ha documentado la fecha exacta de su construcción ni el nombre de quienes lo levantaron.

Reconozco que a mí esto me gusta. Un edificio con tantas capas y sin papeles de nacimiento obliga a mirarlo despacio, como a un desconocido que no quiere decir de dónde viene.

Pero la arqueología ofrece una pista. Quienes han estudiado el lugar relacionan la construcción de una estancia monumental con un cambio de manos importante: el paso del señorío de Aguilar al Marquesado de Priego. Ojo, que lo presentan como hipótesis, no como hecho cerrado.

Así que, mientras miras estos muros, piensa que quizá detrás hubo un señor con ganas de dejar claro quién mandaba ahora. Quizá. Los edificios, igual que las personas, rara vez explican sus motivos.

Para entender cómo funcionaba por dentro, vamos a la otra entrada. Rodea el edificio hasta la calle Doña María Coronel.

Para profundizar

Lo que no sabemos de este lugar es casi tan interesante como lo que sí. No se ha encontrado una leyenda local documentada sobre el molino. Tampoco hay testimonios identificables de molineros que trabajaran aquí.

Es raro, porque un molino es un sitio donde se pasan horas, se discute el precio y se cuentan historias. Y sin embargo, los nombres de quienes lo hicieron funcionar se han perdido. Lo que queda son sus estructuras y lo que la arqueología ha podido leer en ellas.

Si te apetece, imagina el trasiego de gente. Pero que quede claro: eso es imaginación tuya, no archivo.

Torre de contrapeso y vigas de prensa: cómo funcionaba el molino

Una viga de veinte metros y una piedra de tres toneladas

Acceso y torre de contrapeso del Molino del Duque, Aguilar de la Frontera

Sitúate en la calle Doña María Coronel, mirando hacia el edificio y la zona donde se alza la torre de contrapeso.

Imagina una palanca de madera de veinte metros de largo. No es un mueble ni un árbol caído: es una herramienta, y aquí se usaba para exprimir aceitunas.

Las vigas de prensa de este tipo medían entre doce y veinte metros. Eran de encina y de pino, y había que ser muy tozudo para moverlas. Con ellas se aplastaba la pasta de aceituna hasta sacarle el último jugo.

Y aquí viene lo bueno. Para que la palanca hiciera fuerza, el mecanismo incluía un husillo rematado por un peso de piedra. Ese peso podía ir de dos mil a tres mil quinientos kilos. Es decir, algo así como colgar un par de coches grandes de un tornillo gigante y dejar que la gravedad hiciera el trabajo.

Por eso hablamos de torre de contrapeso. Era el músculo del molino.

Ahora piensa en quién mandaba por aquí. La investigación sitúa estructuras del molino en tiempos de Alonso Fernández de Aguilar, señor de Aguilar entre mil cuatrocientos cincuenta y mil quinientos uno. Eran años en que la villa tenía un peso estratégico por ser frontera. Mientras unos vigilaban el horizonte, otros necesitaban aceite para comer, alumbrarse y comerciar.

Entra ahora, con la imaginación o con los pies, en la nave donde todo ese esfuerzo daba su fruto.

Para profundizar

La documentación de finales del siglo dieciocho menciona en Aguilar un molino llamado Corral Nuevo, con cinco casas y diez vigas. Diez vigas son muchas vigas, y ayudan a imaginar la escala de un molino así.

La tentación es decir que este es ese. Pero los expertos aún no lo han podido confirmar: no se sabe con certeza si las estructuras halladas corresponden al Corral Nuevo o al Corral Viejo. Un nombre que aparece en un papel y unas piedras que aparecen bajo tierra, sin que nadie haya podido casarlos.

Hay además un detalle de medida. En una de las fases constructivas, los pilares quedaron separados a intervalos de trescientos ochenta centímetros. Eso equivale a cuatro varas castellanas y media. Quien levantó aquello pensaba en varas, no en metros.

Historia del Molino del Duque: de molino aceitero a bodega y ruina

Aceite, cerdos, vino y un final en los setenta

Nave aceitera del Molino del Duque, visita en Aguilar de la Frontera

Si el acceso lo permite, asómate al interior de la nave. Si no, quédate frente al edificio y mira hacia donde se abren las salas.

Una moneda pequeña, de las llamadas blancas, perdida hace más de quinientos años. Eso apareció en la intervención arqueológica. Se acuñó en Sevilla en tiempos de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, y se fecha entre mil cuatrocientos setenta y cuatro y mil quinientos cuatro.

Alguien la perdió aquí. No sabemos quién, y me encantaría saberlo. Pero es una forma bien humana de entrar en el molino: con la mala suerte de una persona que, quizá, nunca la encontró.

El solar funcionó como molino de aceite desde el siglo quince hasta el dieciocho. Trescientos años de aceitunas, de trabajo y de olor a prensa.

Y no se desperdiciaba nada. El residuo sólido que dejaba la prensa también tenía salida: se quemaba como combustible y servía de alimento para los cerdos. Así que los cerdos de Aguilar, hay que reconocerlo, comían de los restos de la mejor cocina del pueblo.

Es una idea de economía total: del fruto salía aceite, calor y comida para el ganado. El molino era también un pequeño sistema para aprovechar hasta la última miga.

Y cuando el aceite dejó de ser el protagonista, el edificio no se quedó quieto. Todavía le esperaban otros usos.

Para profundizar

El estudio interpreta que el aceite se separaba del agua y de los residuos en tinajas de decantación. Los restos líquidos se evacuaban mediante conducciones. Lo plantean como interpretación, así que conviene imaginarlo con cierta prudencia: un proceso lento, de reposo y paciencia.

Después, el edificio cambió de vocación. En los siglos diecisiete y dieciocho se usó como bodega de vino, y se relaciona esa función con tinajas de esa fase. Del aceite al vino, sin salir del mismo suelo.

El final es menos poético. El abandono definitivo llegó en la década de mil novecientos setenta, tras segregarse el conjunto y cambiar el urbanismo del entorno. Parte de las estructuras colapsó o fue demolida.

Lo que ves hoy es, por tanto, un superviviente. Y quien sabe leerlo entiende que no está parado: está esperando.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Molino del Duque (Aguilar de la Frontera

Puedes ver la fachada hacia la calle Molinos, el acceso por la calle Doña María Coronel con la torre de contrapeso y, si es posible entrar, la nave aceitera y las salas interiores, donde se hallaron restos de tinajas y una moneda del siglo XV.

¿Cuál es la historia de Molino del Duque

El solar funcionó como molino de aceite desde el siglo XV hasta el XVIII. En los siglos XVII y XVIII se usó también como bodega de vino. El abandono definitivo llegó en la década de 1970, y parte de las estructuras colapsó o fue demolida.

¿Cómo llegar a Molino del Duque

Está en el casco urbano de Aguilar de la Frontera, en Córdoba. La visita exterior se plantea entre la calle Molinos y la calle Doña María Coronel, donde se encuentra el acceso y la torre de contrapeso.

¿Cuál es el horario de visita de Molino del Duque

No hay un horario confirmado. La accesibilidad al interior y a la zona arqueológica no está clara, y una noticia local del 17 de septiembre de 2026 anunció una nueva rehabilitación prevista. Conviene consultar la oficina de turismo de Aguilar.

¿Cuánto se tarda en visitar Molino del Duque

La audioguía tiene 3 paradas y se recorre con calma en unos 20 o 30 minutos desde el exterior. Si el interior reabre, el tiempo dependerá de las condiciones de acceso que establezcan los responsables del monumento.

¿Cómo funcionaba el molino de aceite

Usaba grandes vigas de prensa de encina y pino, de entre 12 y 20 metros. Un husillo rematado por un peso de piedra de entre 2.000 y 3.500 kg aportaba la fuerza. El residuo sólido se quemaba o alimentaba a los cerdos.

¿Se sabe quién construyó el Molino del Duque

No. La fecha exacta de construcción y la identidad de sus autores no están documentadas. La arqueología relaciona una estancia monumental con el paso del señorío al Marquesado de Priego, pero lo plantea como hipótesis.

Cerca de aquí