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Ermita de la Virgen de las Cruces, Santa Eufemia: audioguía y qué ver

Esta audioguía te cuenta cómo un viaje que se dejó de hacer terminó levantando un templo, y qué quedó de la ermita anterior. Tres paradas, mucho campo y una historia de vecinos con carácter.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de la Virgen de las Cruces, Santa Eufemia: audioguía y qué ver

Cómo llegar a la ermita de Valdefuentes y por qué está aislada

Una ermita a ocho kilómetros del pueblo

Colócate en el exterior, a cierta distancia del edificio, de modo que veas la ermita sola en el paisaje de Valdefuentes. El último tramo de acceso ronda el kilómetro desde un cruce.

¿Qué hace una ermita completamente sola en el campo, a unos ocho kilómetros del pueblo que la visita cada año? Mira a tu alrededor.

Durante mucho tiempo, esta devoción no pertenecía a un solo lugar. Era compartida por El Guijo, Santa Eufemia y Torrecampo. Tres pueblos, una sola Virgen. Y como pasa en tantas familias, compartir funcionaba hasta que alguien faltaba a la cita.

Cuenta la tradición local que en mil ochocientos noventa y siete los vecinos de Santa Eufemia no acudieron a la visita anual. Y aquí viene lo bueno. Según ese relato, la falta les salió cara: perdieron el derecho a compartir la imagen.

Podían haberse resignado. Podían haber dejado la devoción en el cajón de los recuerdos. Hicieron otra cosa. Levantaron un santuario propio en Valdefuentes.

Piénsalo mientras miras el paraje. Tiene una portada que merece que la mires despacio.

Para profundizar

Esa devoción compartida no es solo un relato de pueblo. Un estudio patrimonial confirma que las tres poblaciones vecinas la habían vivido en común, así que la historia de fondo tiene respaldo más allá de la tradición.

Lo curioso es lo que ocurrió después del conflicto de derechos. La costumbre no se apagó. La romería de Santa Eufemia sigue dirigiéndose a la ermita cada uno de mayo, y el paraje queda a unos ocho kilómetros de la localidad. Una pérdida que se convirtió en destino.

Si has llegado por el camino rural, ya habrás notado lo que cuenta el cronista local: un tramo de alrededor de un kilómetro desde un cruce. Ese último trecho, entre campos, hace de antesala. Es fácil imaginar a quienes lo recorren en romería, con la ermita apareciendo poco a poco al fondo, como una promesa que se cumple al final de la caminata.

Portada de granito y ruinas del siglo XIV

La portada que heredó unas ruinas

Portada de granito de la Ermita de la Virgen de las Cruces en Santa Eufemia

Sitúate frente a la portada principal. Después rodea el edificio hasta el extremo de los pies, donde se une con los restos anteriores.

Esta puerta de granito esconde una edad que no le corresponde del todo. Fíjate en el arco apuntado. Fíjate en el marco que lo rodea, el alfiz, un rasgo mudéjar. Tiene aire de edificio antiguo, y sin embargo el templo actual se reconstruyó en mil ochocientos noventa y ocho.

¿Reconstruyó sobre qué? Sobre las ruinas de una construcción anterior que se atribuye al siglo catorce. La fecha llega justo un año después de aquella ausencia de los vecinos en mil ochocientos noventa y siete. Dicen que la historia, a veces, tiene un sentido del orden admirable.

Pero la pregunta de verdad es por qué existe la devoción. La tradición del lugar lo explica con una epidemia. Cuenta que el culto surgió porque sobrevivieron a ella vecinos de tres pueblos. Los mismos tres que después compartirían la imagen. Es una leyenda, y una leyenda bien tejida: quienes se salvaron juntos terminaron rezando juntos.

También hay un nombre propio de carne y hueso.

Ahora camina hacia el extremo de los pies del edificio. Allí verás cómo la ermita actual se une a los restos de la anterior. La historia no empieza en la portada. Empieza aquí detrás.

Y dentro, el techo tiene algo que contar.

Para profundizar

Hay un detalle de nombres que despista al viajero. Un cronista local señala que los mapas del Instituto Geográfico Nacional no la llaman de las Cruces. La identifican como ermita de Atocha. Y no es una confusión suya: la ermita también se denomina de Nuestra Señora de Atocha. Dos nombres para un mismo edificio, como si el lugar guardara una identidad de repuesto.

Sobre los orígenes de la devoción, la fuente que la liga a esa epidemia la sitúa en algún momento entre mil quinientos cuarenta y ocho y mil quinientos sesenta. Es una horquilla amplia, de unos doce años, que invita a imaginar una comarca golpeada durante demasiado tiempo.

Y una advertencia para quien busque papeles. No se ha localizado una noticia histórica que documente directamente la construcción o una restauración concreta de esta ermita. Así que buena parte de lo que sabemos viaja de boca en boca y de ficha en ficha. Eso, lejos de restarle encanto, le da el aire de los sitios que se han contado muchas veces.

Interior, porche y arroyo de Valdefuentes

Vigas, porche y un arroyo cercano

Porche y arroyo junto a la Ermita de la Virgen de las Cruces, Santa Eufemia

Si el interior está abierto, colócate bajo el techo de la nave. Si no, quédate junto al porche, de cara a la ermita y con el arroyo cerca.

¿Se puede criticar un porche y quererlo a la vez? El cronista Juan Bosco Castilla lo hizo. Confesó que el porche de esta ermita le parecía desproporcionado. Y añadió que esa desproporción no le quitaba encanto. Una crítica que se rinde, y que me parece muy sincera.

Si el interior está abierto, levanta la vista. La ermita es de una sola nave. Su cubierta se compone de vigas de madera. Es una arquitectura sencilla, sin artificios, pensada para reunir a la gente bajo un mismo techo.

Fuera, el entorno completa la escena. A él le pareció que alteraba el paisaje. Es una opinión suya, y como tal la dejo. Pero dentro había un tesoro. Redacciones escolares que relataban las vicisitudes del culto antes de construirse la ermita.

Piénsalo. Quizá la forma más tierna de conservar una tradición.

Con eso se cierra el recorrido. La pregunta final es tuya: ¿qué hace falta para que un lugar sea de todos, o de nadie?

Para profundizar

La romería conserva una copla de rogativa que pide lluvia para los campos. Es una pista valiosa. Nos recuerda que la devoción aquí no era solo cosa del alma. Estaba atada a las cosechas, a la tierra, al cielo que se esperaba.

La fecha de la romería, según la información turística provincial, sigue siendo el uno de mayo.

El cronista, además, describió un porche de gran tamaño y la proximidad de las ruinas y del arroyo. Su relato sirve de guía para mirar con calma: el porche, las piedras viejas y el agua componen la postal completa del santuario. Un lugar que no necesita grandes alardes para dejar huella en quien llega caminando.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Santa Eufemia

Entre lo más interesante está la Ermita de la Virgen de las Cruces, en el paraje de Valdefuentes, a unos 8 km de la localidad. Destacan su portada de granito con arco apuntado y alfiz mudéjar, los restos de la construcción anterior y el entorno junto al arroyo.

¿Cómo llegar a la Ermita de la Virgen de las Cruces

La ermita está en Valdefuentes, entre Santa Eufemia y El Guijo, a unos 8 km de Santa Eufemia. Según un cronista local, el último tramo es de alrededor de un kilómetro desde un cruce, por camino rural.

¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de la Virgen de las Cruces

No consta un horario fijo de visita. El interior puede no estar abierto, así que conviene confirmarlo en la oficina de turismo o en la web oficial antes de ir. El exterior y el entorno se pueden contemplar desde el paraje.

¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de la Virgen de las Cruces

La audioguía tiene tres paradas: el paraje, la portada con los restos anteriores y el porche con la nave y el arroyo. Al ser un edificio de una sola nave, la visita es tranquila. El tiempo total depende del ritmo de cada uno.

¿Cuál es la historia de la Ermita de la Virgen de las Cruces

El edificio actual se reconstruyó en 1898 sobre ruinas de una construcción atribuida al siglo XIV. La tradición cuenta que Santa Eufemia perdió el derecho a compartir la imagen tras faltar a la visita anual de 1897 y levantó su propio santuario.

¿Cuándo es la romería de la Virgen de las Cruces

La romería de Santa Eufemia se dirige a la ermita cada 1 de mayo. El paraje de Valdefuentes queda a unos 8 km de la localidad. Es una costumbre que, según la información turística provincial, sigue vigente.

¿Por qué se llama también ermita de Atocha

La ermita también se denomina de Nuestra Señora de Atocha. Un cronista local señala que los mapas del Instituto Geográfico Nacional la identifican con ese nombre, aunque en la localidad se conoce como ermita de la Virgen de las Cruces.

¿Quién cedió el terreno de la ermita

Una de las fuentes atribuye la cesión del terreno a la Marquesa de Torrecilla, a petición del alcalde y del párroco. La devoción, según esa misma fuente, se vincula a una epidemia comarcal situada entre 1548 y 1560.

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