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Altar del Postigo (Altar del Cristo de Limpias) en Montoro: audioguía

Un altar diminuto pegado a la parte trasera de la parroquia de San Bartolomé, en una calle que guarda más preguntas que respuestas. Esta audioguía te lleva a un solo rincón de Montoro, con tres puntos de observación, para contarte quién lo quiso, por qué y qué se canta allí cada Viernes de Dolores.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Altar del Postigo (Altar del Cristo de Limpias) en Montoro: audioguía

Calle Postigo en Montoro: el misterio de su nombre

Una calle con una puerta que nadie encuentra

Colócate en la calle Postigo, junto a los muros traseros de la parroquia de San Bartolomé, y mira las fachadas que rodean el rincón.

¿Por qué se llama Postigo una calle en la que no se ve ninguna puerta? Pregunta en Montoro y recibirás más de una respuesta. Una habla de un antiguo postigo de madera, una puertecilla discreta abierta en un muro grande. Otra cuenta que fue una puerta falsa que se abrió en la parroquia en el siglo dieciocho. El cronista local, con buen criterio, presenta las dos como posibilidades y no como certezas. A mí me gusta que sea así. Una calle que guarda su propio misterio tiene algo de vecina antigua.

Lo que sí tienes delante es un rincón de los de siempre. Fíjate en la piedra. Tiene un tono rojizo, es piedra molinaza, y alrededor se suceden escudos y dinteles que presumen de casas con historia. Tócala, si quieres. Es áspera y cálida.

Pero hay un detalle que cambia la mirada. El mismo cronista describe este lugar como oscuro. Un recoveco entre el muro de la iglesia y las casas, de esos por los que se pasa deprisa. Y justo ahí, no en una plaza amplia ni en una fachada principal, alguien decidió que hacía falta un altar.

Acércate al muro de la iglesia, al punto donde la calle parece recogerse. Allí empieza la historia de ese altar.

Para profundizar

La calle ha ido recibiendo arreglos a lo largo del tiempo. El cronista sitúa mejoras de empedrado y embaldosado en torno a mil ochocientos sesenta y cuatro, y nuevas obras en mil ochocientos setenta y uno. Cuando pisas el suelo de hoy, caminas sobre capas de trabajo de varias épocas.

El carácter de rincón tradicional se lo da el conjunto. La piedra rojiza, los escudos y los dinteles forman un decorado que no se levantó para nadie en particular, sino para vivir en él.

Y sobre la idea del altar, el cronista cuenta que fue el vicario Juan Antonio del Peral quien la impulsó, con la intención de cambiar el uso que tenía aquel rincón. De lo que pidió, y de cómo lo pidió, hablamos ahora mismo en la siguiente parada.

Historia del Altar del Cristo de Limpias: la carta de 1781

La carta del vicario

Altar del Cristo de Limpias en el Altar del Postigo de Montoro, adosado al muro parroquial

Sitúate frente al altar, en el propio rincón de la calle Postigo, y mira el hueco que ocupa en el muro trasero de la parroquia.

El dieciséis de abril de mil setecientos ochenta y uno, un vicario escribió una carta al concejo de Montoro. Se llamaba Juan Antonio del Peral y Buenrostro, y lo que pedía era permiso para un altar. No para una capilla grande ni para una hornacina en la fachada, sino para un hueco del muro de la iglesia, entre las puertas de su propia casa y el postigo, que entonces estaba cerrado. Ahí tienes, por fin, la puerta de la que hablaba la calle: ya no se abría.

El espacio medía unas cuatro varas, que era como se medía entonces. Y el motivo que daba el vicario es de los que no se esperan. Decía que aquel rincón se usaba como lugar insalubre. Su carta presentaba el proyecto como una forma de aumentar el culto y, a la vez, de corregir un uso indecoroso del lugar. Con una sola obra, dos remedios. Hay que reconocer que como argumento ante un concejo tenía su lógica.

Y ahora, el giro. Ese altar que tienes delante, ¿es el que pidió el vicario? Quién sabe. El cronista advierte que no puede confirmarse si el altar actual es el mismo que se pretendió levantar, o reconstruir, a finales del siglo dieciocho. Así que estás ante un lugar con carta de nacimiento, pero con una duda de identidad.

Fíjate ahora en lo que hay dentro. Allí hay un busto, y alguien suele acompañarlo con velas.

Para profundizar

La historia del altar tiene más de una capa de fechas. Una estrategia de desarrollo local atribuye el origen del pequeño altar al siglo diecisiete y apunta a mejoras en la segunda mitad del dieciocho. Esa cronología convive con la carta de mil setecientos ochenta y uno, y entre ambas queda margen para preguntas que aún no tienen respuesta cerrada.

Las cuatro varas de la carta son una cifra de época. La fuente local no ofrece una conversión ni una medición actual del rincón, así que lo más honesto es que lo compruebes tú. Acércate y calcula a ojo cuánto espacio había para tanta intención.

Mira también cómo está colocado el altar, adosado al muro trasero de la parroquia. Es un altar de calle, hecho para que se pase por delante, se mire y, quizá, uno se pare un momento.

Velas y coro del Viernes de Dolores en el Altar del Postigo

Velas, voces y un apóstol desaparecido

Velas votivas ante el busto del Cristo de Limpias en el Altar del Postigo de Montoro

Quédate justo enfrente del altar, a la altura del busto del crucificado, y fíjate en las velas que haya ante él.

Imagina una calle estrecha, de noche, llena de gente que casi no cabe. Delante, un busto del Santísimo Cristo de Limpias y velas que los devotos dejan como ofrenda. Así se describe lo que ocurre aquí el Viernes de Dolores. El horario publicado es a las diez y media de la noche, aunque conviene confirmarlo antes de ir.

El acto reúne al coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de María Santísima de los Dolores ante el altar. Dos advocaciones, dos grupos de devotos, un espacio pequeño. Lo describen como un abrazo fraternal, y en una calle tan estrecha no suena a metáfora. El canto que acompaña el encuentro es el Et Erexit, un detalle sonoro que distingue este momento del recorrido.

Y ahora, lo que casi nadie espera. El cronista recuerda que antes de la Guerra Civil hubo aquí otra imagen. Y la describe: un apóstol con una calavera y una cruz que los asistentes besaban. Esa imagen ya no está. Pero el cronista relaciona este lugar con ella, y piensa en una figura protegida por puertas.

Así que este rincón ha tenido, al menos en el recuerdo, otras presencias antes de la actual. Quédate un momento en silencio. La calle ya ha escuchado muchas voces. ¿Cuántas más guardará su piedra rojiza?

Para profundizar

La idea de una imagen anterior nace en parte de una fotografía de finales del siglo diecinueve o comienzos del veinte. Esa foto llevó al cronista a plantear que allí hubo otra imagen venerada antes de la Guerra Civil. Es una interpretación, y como tal conviene tomarla: una hipótesis razonada, no un dato cerrado.

Según la descripción local, el apóstol llevaba atributos de penitencia. La cruz que sostenía la besaban los asistentes a la procesión de la Vera Cruz. Es decir, el lugar tenía ya entonces un uso devoto, un gesto repetido año tras año.

Si tu visita coincide con el acto anunciado, busca un hueco frente al altar. Si no coincide, quizá encuentres solo las velas y el busto. También eso cuenta una historia, la de quienes pasaron antes que tú y dejaron allí su luz.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en el Altar del Postigo (Altar del Cristo de Limpias

Verás un altar adosado al muro trasero de la parroquia de San Bartolomé, con el busto del Cristo de Limpias y, a veces, velas votivas. Alrededor, la calle conserva piedra rojiza, escudos y dinteles que dan carácter de rincón tradicional.

¿Cómo llegar al Altar del Postigo en Montoro

Está en la calle Postigo, junto a los muros traseros de la parroquia de San Bartolomé, en Montoro. Lo más sencillo es llegar hasta la iglesia y rodearla hasta su parte trasera, donde la calle se recoge y aparece el altar.

¿Cuál es la historia del Altar del Postigo

El 16 de abril de 1781, el vicario Juan Antonio del Peral y Buenrostro pidió permiso al concejo para un altar en un rincón del muro de la iglesia. Una estrategia local sitúa su origen en el siglo XVII, y no se sabe si el actual es el proyectado.

¿Cuál es el horario del Altar del Postigo

El altar está en la calle, por lo que no consta un horario de apertura. Sí hay un acto anunciado: la actuación del coro el Viernes de Dolores a las 22:30. Es un horario publicado y puede cambiar, así que conviene confirmarlo en la web de Semana Santa o en turismo.

¿Cuánto se tarda en visitar el Altar del Postigo

Es un único rincón con tres puntos de observación: la calle, el altar y el busto con las velas. El tiempo depende de cuánto te detengas. Si coincide con el acto del coro del Viernes de Dolores, conviene llegar con margen, porque la calle es estrecha.

¿Qué se canta en el Altar del Postigo el Viernes de Dolores

Según la tradición descrita, se reúne el coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores ante el altar. El encuentro se acompaña con los acordes del Et Erexit y con una ofrenda de velas ante el busto del crucificado.

¿Por qué se llama calle Postigo

El origen no es seguro. El cronista local plantea que podría aludir a un antiguo postigo de madera. Otra explicación lo relaciona con una puerta falsa abierta en la parroquia durante el siglo XVIII. Ambas se presentan como hipótesis, no como certezas.

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