Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez: audioguía en Los Blázquez
Una cima abierta al horizonte, muros de cuarcita que se apoyan en un precipicio y una leyenda de amor con flauta, pozo y emir. Este recorrido de tres paradas por el yacimiento del cerro de Maldegollado te cuenta qué hubo arriba, quién lo estudió y qué sigue siendo hipótesis.

Cima del yacimiento de Los Blázquez: restos de un poblado y vistas
Una ciudad donde solo esperabas un castillo
Sube al punto más alto del cerro, junto al vértice geodésico, y colócate de cara al horizonte más abierto.
¿Cuántas casas caben en una cima que, a simple vista, solo parece guardar un castillo derrumbado? Más de las que imaginas. Estás arriba del todo, junto al vértice geodésico, y lo primero que te llena los ojos es el horizonte. Es amplio, limpio, de los que te convierten en vigía sin haberlo pedido. A tu alrededor afloran los restos del antiguo castillo. Y aquí viene lo bueno. Cuando Juan Bernier recorrió esta cima y escribió su crónica, se fijó en algo que cambia la visita: arriba no había solo una fortificación. Había un poblado. Se describen restos de una ciudad y de casas rectangulares, es decir, puertas, estancias y vida cotidiana donde hoy solo hay piedra y viento. ¿Y de cuándo es todo esto? Bernier miró la cerámica que aparecía por aquí, la campaniense y la ibérica, y propuso una cronología que alcanza el siglo dos antes de Cristo. Fíjate en el verbo: propuso. Es una lectura, no una sentencia. Mientras tanto, tú puedes hacer lo mismo que él: quedarte quieto, mirar la distancia y preguntarte por qué alguien eligió este sitio para vivir. Con este horizonte, la respuesta casi se explica sola. Ten cuidado donde pisas, porque la cima es abrupta. Y ahora rodea el borde hacia el norte, donde la propia montaña hizo parte del trabajo de los constructores.
Para profundizar
La publicación académica sobre este lugar reconoce a Bernier un papel destacado en el trabajo interdisciplinar que lo puso en primer plano. No fue una mirada solitaria: geólogos y estudiosos de distintas ramas se interesaron por el cerro. Hay además cifras que circulan, como cuatro o cinco mil habitantes y dos o tres siglos de continuidad. Los propios autores dejaron claro que son posibilidades estimadas, no un recuento demostrado por excavación. Me parece una honradez rara y bonita: poner el número y avisar de que es una conjetura. Y el terreno tampoco lo puso fácil. La vegetación y lo abrupto de la cima complicaron las tareas de prospección, de modo que quienes querían estudiar este sitio tenían que negociar con él metro a metro. Lo que sabemos, lo sabemos a trozos y con paciencia.
Muralla de cuarcita y despeñadero natural del castillo
La muralla que ya estaba hecha

Sitúate en el borde norte del recinto, donde el terreno cae de golpe, y mira las piedras grises a tus pies.
A veces la mejor muralla es la que ya te ha puesto la montaña. Hacia el norte, la cerca de este lugar no necesitaba levantarse del todo: aprovechaba la línea de un despeñadero natural. El precipicio hacía de guardia y no cobraba. Así lo describía un artículo de mil novecientos veintitrés. En el resto del perímetro, los muros se alzaron con cuarcita de la zona, y los canchales abundaban en las inmediaciones. Imagina el encargo: la cantera ya estaba esparcida por el suelo. Busca ahora el borde donde el terreno se acaba y deja que la vista recorra las piedras que lo rodean. Y piensa en las personas que vinieron mucho después a estudiarlo. En mil novecientos sesenta y siete, Juan Bernier y Javier Fortea ya habían empezado un trabajo sobre recintos y fortificaciones ibéricas de la Bética. Bernier tenía además un proyecto más amplio, sobre las fortificaciones prerromanas del norte de Córdoba. Y aquí viene lo que duele: no llegó a publicarse. El artículo que lo cuenta atribuye el desenlace a su salud. Es decir, que una parte de lo que Bernier sabía de piedras como estas se quedó sin imprimir. Hay libros que no existen y que, sin embargo, se echan de menos. Sigue hacia el interior del recinto. Allí hay agua, o la memoria de ella, y una historia con flauta.
Para profundizar
Las actas citadas en el artículo registran una excursión del Seminario de Geología Antonio Carbonell el once de noviembre de mil novecientos sesenta y siete. Al día siguiente, domingo doce, el seminario volvió para reunir datos complementarios. Dos jornadas seguidas, de fin de semana, subiendo a este cerro: eso es curiosidad de verdad. Y hay otra pregunta abierta, la de cómo se llamaba este lugar. Un informe arqueológico de la Junta recoge la identificación que algunos investigadores han propuesto entre este yacimiento y la antigua Tolote. Es una hipótesis, y como tal conviene tratarla: un nombre antiguo que quizá fue el de estas calles, hoy mudas, y que aún espera confirmación.
Aljibes, dique y leyenda de Zorima en Maldegollado
Zorima, la flauta y el pozo

Entra en el interior del recinto y avanza con calma hacia los sectores norte y sur, buscando huellas de almacenamiento de agua.
Dicen que este cerro se llama Maldegollado por una historia de amor que acabó muy mal. Cuenta la tradición local, y conviene decirlo desde el principio, que es leyenda y no hecho documentado. Zorima vivía bajo la vigilancia de un emir que estaba enamorado de ella sin ser correspondido. Una noche salió siguiendo el sonido de una flauta. La música la llevó hasta un joven juglar, junto a un pozo. El emir, celoso, decidió casarla y reforzó la vigilancia. Y entonces llega la parte más dura del relato. Cuentan que el emir ordenó un regalo cruel: la cabeza del amado sobre una bandeja. Dicen que Zorima, guiada otra vez por la música, entró en el pozo para reunirse con él. Me gustaría creerla, aunque solo sea por la flauta. Ahora busca, dentro del recinto, hacia el norte y hacia el sur. Una crónica local registra dos aljibes, uno en cada lado, aunque nadie garantiza cómo están hoy. El pozo de la leyenda y los aljibes de la crónica no son lo mismo, y ahí está parte del encanto: uno se cuenta y los otros se buscan con los ojos. Cuando bajes, quizá la montaña te suene distinta. Las leyendas hacen eso.
Para profundizar
Si sales del recinto por la bajada meridional, la misma crónica local menciona un dique de tierra arcillosa y piedra. Cuando llueve, se forma allí un charco. Es agua de verdad, de la que se mide con la bota, y no hace falta ninguna leyenda para explicarla. Ese contraste me gusta. Arriba, una historia de pozos y de música que cuenta la tradición oral. Abajo, un dique que quizá sirvió para retener agua y una depresión que se llena cuando el cielo quiere. Mira el terreno con las dos ideas a la vez, la que se cuenta y la que se ve, sin mezclarlas. Lo que sí puedes llevarte contigo es la costumbre de preguntarte, cada vez que veas una hondonada con agua, quién la usó y qué cantaban mientras iba a buscarla.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el yacimiento está en el cerro de Maldegollado, en Los Blázquez. Pregunta la mejor ruta de acceso en el ayuntamiento o en la oficina de turismo.
- Horarios: confirma en la web oficial o en la oficina de turismo si hay horario de visita.
- Terreno: la cima es abrupta y hay vegetación. Lleva calzado cerrado y cómodo.
- Mejor punto de inicio: empieza por arriba, junto al vértice geodésico, y baja después hacia el interior y el sur.
- Aljibes: la crónica registra dos, pero su estado actual no está garantizado.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez
Tres lugares: la cima junto al vértice geodésico, con restos de un poblado y un gran horizonte; el borde norte, donde la muralla aprovechaba un despeñadero; y el interior y la bajada sur, con aljibes, un dique y la leyenda de Zorima.
¿Cómo llegar a Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez en Los Blázquez
El yacimiento está en el cerro de Maldegollado, en Los Blázquez. La ruta concreta conviene consultarla en el ayuntamiento o en la oficina de turismo. En lo alto del cerro, el punto de referencia es el vértice geodésico.
¿Cuál es la historia de Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez
En la cima hubo un poblado, con restos descritos como de una ciudad y de casas rectangulares. Juan Bernier propuso por la cerámica una cronología que alcanza el siglo 2 a. C. Algunos investigadores lo identifican con la antigua Tolote, aunque es una hipótesis.
¿Cuál es el horario de Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez
No hay un horario confirmado. Lo recomendable es consultarlo antes de ir en la web oficial o en la oficina de turismo de la zona, y confirmar así si hay condiciones o limitaciones de visita.
¿Cuánto tiempo se tarda en visitar Yacimiento Arqueológico Castillo de Los Blázquez
El recorrido de la audioguía tiene tres paradas: la cima, el borde norte y el interior con la bajada sur. El tiempo depende de tu ritmo, y conviene contar con que la cima es abrupta y tiene vegetación.
¿Cuántos habitantes tuvo el poblado del castillo de Los Blázquez
Se barajan cuatro o cinco mil habitantes y dos o tres siglos de continuidad. Son estimaciones recogidas por una publicación académica, no un dato confirmado por una excavación publicada.
¿Qué cuenta la leyenda de Zorima en Maldegollado
Según la tradición oral local, Zorima vivía vigilada por un emir. Siguió la música de una flauta hasta un juglar, junto a un pozo. El emir, celoso, ordenó un final cruel y ella entró en el pozo. Es una leyenda, no un hecho documentado.
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