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Molino del Rey de La Carlota: audioguía de un molino con nombre de rey

Un edificio blanco con nombre de realeza, un olivar que se hizo demasiado grande y una descripción de 1830 que enumera hasta las tinajas. En tres paradas recorres la historia del Molino del Rey de La Carlota, desde las cuentas de la Real Hacienda hasta su uso cultural de hoy.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Molino del Rey de La Carlota: audioguía de un molino con nombre de rey

Historia del Molino del Rey: del Olivar del Rey a la Real Hacienda

Un molino con nombre de rey

Colócate en el exterior, frente a la fachada principal, en la Plaza de España, número quince. Si hay actividad municipal, quizá puedas asomarte al interior.

¿Qué hace un rey con un molino de aceite? Pues tenerlo, resulta. Para entenderlo hay que retroceder hasta 1767, cuando Carlos tercero promulgó el Fuero de las Nuevas Poblaciones. Era un plan para asentar colonos, entre ellos alemanes y flamencos, en tierras poco pobladas de Sierra Morena y Andalucía. La Carlota nació como una de esas nuevas poblaciones, en el partido de Andalucía. Pablo de Olavide dirigió la colonización como superintendente, y Fernando de Quintanilla fue subdelegado en La Carlota.

Tienes delante una fachada encalada con su portón de madera, y el nombre del edificio ya lo cuenta casi todo. La Real Hacienda era propietaria del molino y también de una finca de olivos, el Olivar del Rey. Lo que daba ese olivar contribuía a sufragar los gastos de la colonia.

Todo empezó con unos olivos. Olavide y Quintanilla impulsaron el cultivo en la zona, y la cosecha creció tanto que hizo falta un sitio donde procesarla. Quintanilla defendía construir molinos aceiteros, y al final fue la Real Hacienda quien levantó este. Las fuentes lo sitúan en los últimos años del siglo dieciocho, y ya funcionaba en 1802.

Hay que reconocerlo: plantar es la parte fácil. Lo difícil es descubrir, con el árbol cargado, que no tienes dónde moler la fruta.

En 1807 Carlos cuarto cedió el molino y el Olivar del Rey al marqués de Villaseca. Cambió el dueño, pero el nombre del rey siguió pegado al edificio. Ojo: no esperes verlo rotulado en la fachada; el nombre lo conserva la memoria del lugar, no un cartel.

En 1818 el marqués añadió un segundo molino junto al original para ampliar la molienda. Ese anexo acabó demolido años después, y perduró el molino original. Hoy el proyecto patrimonial local presenta el edificio conservado como el único superviviente de los molinos que hubo en el casco urbano carloteño.

Los nombres, a veces, resisten mejor que los propietarios.

Para profundizar

Ten presente una cautela sobre lo que ves. La ficha patrimonial de la Junta indica que se conservan dos frentes y que parte del patio trasero se incorporó al espacio público. No precisa qué elementos son del molino original y cuáles de reformas posteriores. Una fuente local habla de rehabilitaciones recientes, sin fecharlas, que convirtieron el antiguo espacio aceitero en un salón diáfano de usos múltiples.

Qué ver en el Molino del Rey: la casa y sus linderos

La casa y sus linderos

Exterior de la casa del antiguo molino en la Plaza del Duque.

Sigue en el exterior y mira el conjunto del edificio. Imagina las calles que lo rodean: Molinos, Paz y Las Postas.

Hoy el edificio figura en la Plaza de España, número quince. Pero una descripción registral histórica lo sitúa en la antigua Plaza del Duque, número nueve, con linderos en las calles Molinos, Paz y Las Postas. Con ese nombre, la calle Molinos casi sobra como pista.

Lo curioso es cómo lo etiquetó aquella descripción registral, sin fecha precisa en nuestras fuentes. No habla de gran almazara ni de edificio real. Dice casa de cuarta clase con molino de aceite, bodega y dependencias auxiliares. Un nombre de rey, y una ficha de lo más modesta.

Luego vienen los números. La medición registral da mil ochocientos cuarenta y siete metros cuadrados con diez decímetros, contando los muros. El autor que la cita añade un patio de unos mil metros cuadrados. No sabemos cuánto era superficie construida, así que no podemos repartir el recinto entre techado y abierto, pero sí imaginar un patio enorme.

Piénsalo. Un molino de aceite no era solo una piedra que giraba. Necesitaba sitio para entrar, para esperar, para guardar y para trabajar. Lo que ves por fuera es la cáscara de una finca más amplia de lo que parece.

Para profundizar

Una descripción de 1830 entra por el portal y va contando lo que encuentra. Tras la entrada aparece una bodega con seis tinajas y una caballeriza. Seis, ni cinco ni siete: quien contó aquello fue anotando una a una.

En 1880, la inscripción registral primera atribuyó la propiedad primitiva a Rafael Cabrera Pérez de Saavedra Fernández de Córdoba, marqués de Villaseca. Ojo con las cuentas: eso no significa que él mismo siguiera vivo ni fuera dueño en 1880. La misma fuente menciona herencias posteriores a su hijo José y a su nieto Rafael. Un apellido largo para un edificio de nombre corto.

El patio del Molino del Rey: de la molienda al cine de verano

El patio donde se molía

Patio abierto del antiguo molino, visto desde el acceso.

Si el recinto está abierto y el acceso está autorizado, entra al patio. Si no, imagina su amplitud desde el exterior.

Un pozo, zonas para secar y una piedra para moler aceitunas. Así describe el documento de 1830 el patio abierto, con el cielo encima y el trabajo debajo. Esa piedra del patio es una; otra, distinta, aparece luego entre las piezas del cuerpo del molino, junto a vigas, alfarje y una caldera de cobre. Cuesta leerlo sin imaginar el olor.

Pero ninguna fuente confirma que esas piezas sigan allí. Lo que sí sabemos es que el antiguo espacio aceitero es hoy un salón diáfano de usos múltiples, tras rehabilitaciones que no están fechadas ni detalladas.

Y el patio tiene vida nueva. Según la ficha arquitectónica, se celebran actividades culturales al aire libre, como cine de verano. Un patio de trabajo convertido en patio de películas. Los molineros no lo habrían imaginado. O quizá sí: un buen patio siempre acaba reuniendo gente.

Para profundizar

El Instituto Andaluz de la Mujer sitúa en el Molino del Rey el Centro Municipal de Información a la Mujer de La Carlota. Es un uso que conviene confirmar con el Ayuntamiento, igual que el cine de verano. Del almacén de aceite de la Real Hacienda a servicios para los vecinos: el molino no se quedó detenido en 1830.

Si puedes entrar, mira sin buscar piezas antiguas. Quizá encuentres otra distribución y otra luz.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Molino del Rey

El exterior del edificio en la Plaza de España y, si el acceso está autorizado, el patio interior. Es un buen punto para entender cómo era un molino de aceite y cómo se usa el edificio hoy en La Carlota.

¿Cómo llegar a Molino del Rey en La Carlota

Está en el casco urbano, en la Plaza de España, número quince. Históricamente se situaba en la antigua Plaza del Duque, número nueve, con linderos en las calles Molinos, Paz y Las Postas.

¿Cuál es la historia de Molino del Rey

Lo levantó la Real Hacienda a finales del siglo dieciocho para procesar la cosecha del Olivar del Rey; ya funcionaba en 1802. En 1807 Carlos IV lo cedió al marqués de Villaseca, que en 1818 añadió un segundo molino, después demolido. Perduró el original, presentado como único superviviente de los molinos del casco urbano.

¿Para qué se usa hoy el Molino del Rey

Según las fuentes, el recinto acoge actividades culturales al aire libre, como cine de verano, y el Instituto Andaluz de la Mujer ubica allí el Centro Municipal de Información a la Mujer. Conviene confirmarlo con el Ayuntamiento.

¿Quién fue el marqués de Villaseca en la historia del molino

Fue el titular al que Carlos IV cedió el molino y el Olivar del Rey en 1807 y que en 1818 añadió un segundo molino. La inscripción registral de 1880 atribuye la propiedad primitiva a Rafael Cabrera Pérez de Saavedra Fernández de Córdoba, marqués de Villaseca.

¿Qué eran las Nuevas Poblaciones

Un plan fijado por el fuero de 1767 de Carlos III para asentar colonos, entre ellos alemanes y flamencos. La Carlota nació como una de ellas, bajo Olavide como superintendente.

¿Qué se conserva del molino original

La ficha patrimonial de la Junta indica que se conservan dos frentes y que parte del patio trasero pasó al espacio público. No precisa qué elementos son originales y cuáles de reformas.

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