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Ermita de San Bartolomé, Hinojosa del Duque: audioguía y qué ver

Una ermita de campo, rodeada de escorias y minas antiguas, que se descubre bajo una alameda. Tres paradas para leer su portada, entrar con la vista en su nave y entender por qué cada año la imagen del santo vuelve a pie hacia el pueblo.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de San Bartolomé, Hinojosa del Duque: audioguía y qué ver

El entorno de Los Almadenes: ruinas, escorias y minas

Una ermita entre minas

Colócate en el acceso a la ermita, bajo la alameda y antes de la fachada. Mira hacia el terreno que rodea el edificio.

¿Quién se pone a fundir metal junto a una ermita? La pregunta quizá está al revés. Puede que la ermita llegara a un lugar donde ya había mucho trabajo hecho.

Estás en el paraje de Los Almadenes, junto al camino viejo a Córdoba. Lo primero que te recibe es una pequeña alameda. Es el vestíbulo verde de San Bartolomé, y se recorre mejor despacio, porque esa sombra tiene algo de antesala.

Ahora mira el terreno alrededor. Hay ruinas. Hay escorias de fundición, que son los restos que deja el metal cuando se trabaja. Y hay excavaciones mineras. Todo eso se relaciona con la época romana. Es decir, que mucho antes de que alguien levantara aquí un lugar de oración, por este paraje ya había gente cavando, encendiendo hornos y sacándole provecho a la tierra.

La ermita, en cambio, se sitúa hacia el siglo catorce. Sería la recién llegada de un sitio con mucha más biografía de la que aparenta. Hay que reconocerlo: el campo tiene mejor memoria que los papeles.

Quien llegaba por el camino viejo se encontraba primero con los árboles, luego con las huellas del trabajo antiguo y al final con la ermita. Hoy el orden es el mismo.

Ahora acércate a la puerta. Allí hay un arco que no es como los de alrededor.

Para profundizar

Esta ermita no es una rareza que haya sobrevivido por casualidad. El planeamiento municipal la incluye entre los elementos singulares protegidos del suelo no urbanizable. La Junta la enumera junto a otras ermitas rurales de Hinojosa, de modo que forma parte de una pequeña familia de edificios repartidos por el campo.

Antes de entrar, haz un ejercicio sencillo. Quédate quieto y separa con la vista tres planos. Cerca, la alameda. En medio, el edificio. Y alrededor, el suelo irregular donde asoman las ruinas y las excavaciones. Con un poco de atención, el paisaje se lee como un libro con varias capas.

No todo lo que ves tiene que ser un resto reconocible. Basta con que te des cuenta de que el terreno no es llano ni inocente. Fue trabajado.

Portada y pórtico: arco apuntado, alfiz y procesión

El arco y el camino de vuelta

Portada y pórtico de la Ermita de San Bartolomé en Hinojosa del Duque

Ponte frente a la portada, bajo el pórtico o justo delante de él. Mira la puerta y el marco que rodea su arco.

Cada año, cuando cae la tarde, la imagen titular de esta ermita se va andando a hombros hacia el pueblo. Y lo hace con música.

Antes, mira lo que tienes delante. Un pórtico de arcos de medio punto, redondos, que descansan sobre pilares. Pasa por debajo y fíjate en la puerta. Su arco es apuntado, y alrededor lleva un marco rectangular, un alfiz. Dos formas distintas, una detrás de otra. Primero el redondo y, al fondo, el que termina en punta.

Este umbral ha visto muchas salidas. Te cuento la de 2025. El uno de junio hubo función religiosa, presidida por el sacerdote Jean Patrice Basolé. Después, la imagen titular dio una procesión por los alrededores de la ermita. Y a las siete y media de la tarde, fieles y devotos la cargaron a hombros hacia Hinojosa.

El recorrido terminaba en San Sebastián, con acompañamiento musical. Imagínate el trayecto desde donde estás: el camino, la imagen que se balancea sobre los hombros, la música abriendo paso.

Pocas veces un pórtico tiene una función tan clara. Aquí se despiden los que se van, y por eso conviene fijarse en él.

Pasa ahora al interior, si puedes. O al menos asómate con la vista. Dentro hay una sucesión de arcos que va dibujando el camino hasta el altar.

Para profundizar

La fiesta no empieza el día grande. En el programa de 2025, la víspera de la romería se anunció una verbena popular junto a la ermita. Es decir, que el entorno de la ermita pasaba de campo tranquilo a lugar de encuentro.

Ese mismo programa fijó el rosario de despedida de la ermita a las siete de la tarde. Media hora después, la imagen ya salía hacia el pueblo. Hay una cadencia en esa tarde. Primero, el rezo. Después, los hombros. Más tarde, la música por el camino.

Mientras sigues mirando la portada, prueba a hacer algo. Coloca mentalmente al grupo de personas bajo los arcos del pórtico, a punto de salir. Verás que el espacio, pequeño y sencillo, se entiende mejor con gente dentro.

Nave, cabecera y altar de la ermita

Nave, cabecera y altar

Nave y cabecera con bóveda de granito de la Ermita de San Bartolomé en Hinojosa del Duque

Si el interior está abierto, colócate en la nave y mira hacia el altar. Si no lo está, quédate en el pórtico y haz el recorrido con la imaginación.

Un inventario pedía a las cofradías la lista de sus bienes. Y las cofradías, con toda su buena voluntad, no sabían entregarla.

Esa queja práctica viene de un estudio sobre la parroquia de Hinojosa en los años de 1900 a 1914. Es una escena muy humana. Alguien pide papeles, y quienes cuidan las cosas no tienen un papel con todo lo que cuidan.

Ahora mira dentro. La ermita tiene una sola nave, de planta rectangular, con cuatro arcos apuntados. Deja que la vista avance de arco en arco. Es como bajar una escalera sin escalones. Al fondo, un arco gótico separa la nave de la cabecera.

La cabecera es cuadrada y está cubierta por una bóveda de cuatro nervios de granito. Levanta la mirada. Cuatro líneas de piedra suben y se encuentran arriba.

Y el altar. El inventario de 1914 lo describe sin adornos. La mesa del altar era de mampostería. El retablo, de madera pintada, de estilo churrigueresco. Una mesa de piedra a secas, y encima, madera pintada.

Hay algo bonito en esto. La piedra más humilde sostiene lo más decorado. Y el granito del techo parece vigilar a las dos.

Eso es todo lo que una ermita necesita para ser un lugar completo. Y quizá por eso se recuerda cada año la salida de la imagen: porque esta casa sencilla sabe hacerse querer.

Para profundizar

Piensa en el inventario de 1914 como una foto fija del altar. En ella aparecen la mesa de mampostería y el retablo de madera pintada. Lo que no aparece son nombres ni historias de los objetos, porque el interés de quien escribía era contar y describir.

Si estás dentro, prueba a ordenar lo que ves como lo haría ese inventario. Primero la nave, luego el arco que separa, después la cabecera y, por último, el altar. Es una manera de recorrer el espacio igual que lo recorrerían quienes entraban a rezar.

Mira también cómo cambia la luz entre la nave y la cabecera. No hace falta saber de arquitectura para notar que el espacio se recoge al llegar al fondo. Basta con quedarse un momento en silencio.

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Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de San Bartolomé

Merece la pena fijarse en la alameda de entrada, en el pórtico de arcos de medio punto y en la portada con arco apuntado y alfiz. Por dentro destacan la nave con cuatro arcos apuntados y la cabecera cuadrada con bóveda de cuatro nervios de granito.

¿Cómo llegar a la Ermita de San Bartolomé en Hinojosa del Duque

La ermita se encuentra en el paraje de Los Almadenes, en las afueras de Hinojosa del Duque, junto al camino viejo a Córdoba. Para planificar el trayecto, consulta la oficina de turismo del municipio o su web oficial.

¿Cuál es la historia de la Ermita de San Bartolomé

La información turística local sitúa sus orígenes en el siglo XIV. Se alza en un paraje con ruinas, escorias de fundición y excavaciones mineras que se relacionan con época romana. Hoy el planeamiento municipal la protege como elemento singular del suelo no urbanizable.

¿Cuál es el horario de la Ermita de San Bartolomé

No hay un horario fijo confirmado para esta ficha. Lo más seguro es consultar la web oficial de turismo de Hinojosa del Duque o la oficina de turismo antes de ir, sobre todo si quieres ver el interior de la ermita.

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar la Ermita de San Bartolomé

Es una ermita pequeña, de una sola nave. El exterior, con la alameda, el pórtico y la portada, se recorre con calma sin prisa. Si el interior está abierto, añade un rato para contemplar los arcos y la cabecera.

¿Cómo es la portada de la Ermita de San Bartolomé

La entrada tiene un arco apuntado enmarcado por un alfiz. Delante hay un pórtico con arcos de medio punto que descansan sobre pilares. Es un buen sitio para detenerse antes de entrar y fijarse en la combinación de arcos redondos y apuntados.

¿Qué se celebra en la Ermita de San Bartolomé

En el programa de 2025 hubo verbena la víspera de la romería, función religiosa el 1 de junio y procesión por los alrededores. Por la tarde, la imagen titular fue llevada a hombros hasta Hinojosa, con final en San Sebastián.

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