Dovoya · audioguías y visitas guiadas
Dovoya › Córdoba y provincia › Espejo › Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza en Espejo: historia y visita

Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza en Espejo: historia y visita

Una ermita blanca en el extremo del Paseo de las Calleras. Su edificio actual se bendijo en mil ochocientos diez, y entre sus usos tuvo el de escuela gratuita para niños sin recursos. Tres paradas, de la fachada al interior y de vuelta a la calle, para conocer a quienes la promovieron, la rehicieron y la llenaron de pupitres.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza en Espejo: historia y visita

Fachada y origen de la ermita en el Paseo de las Calleras

Dos edificios bajo la misma cal

Colócate en el extremo noroeste del Paseo de las Calleras, junto a la calle Carrera, de frente a la ermita y con la mirada en lo alto de la fachada.

Tienes delante una ermita encalada, coronada por una cruz de hierro. Se llama de Nuestra Señora de la Cabeza porque se levantó para venerar a esa advocación de la Virgen. Y lo curioso es que este edificio es el segundo que se alzó en este lugar.

El primero lo promovió, en mil seiscientos doce, la hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza, que pidió que se emprendieran las obras. Según la fuente municipal, aquella primera construcción habría durado dos siglos. En el siglo dieciocho estaba tan deteriorada que se acordó levantar otra.

La decisión la tomaron el mayordomo de la cofradía del Rosario y su capellán. Las fuentes que manejamos no dan sus nombres, pero sí que ellos fueron quienes decidieron empezar de nuevo.

El resultado es lo que ves. La nueva iglesia fue bendecida el treinta de agosto de mil ochocientos diez y quedó como auxiliar de la parroquia de San Bartolomé. Así que lo que tienes delante tiene más de dos siglos, mientras que el primer edificio, el de mil seiscientos doce, ya no está.

Más tarde, tras una autorización de mil ochocientos noventa y cuatro, el edificio se convirtió en escuela. De eso hablaremos en la tercera parada. Antes, entremos a ver cómo es por dentro.

Para profundizar

La historia de esta ermita nace de una devoción compartida y vive de la constancia de pocos. Intervienen dos cofradías distintas: la hermandad titular, la de la Virgen de la Cabeza, que impulsa el proyecto en mil seiscientos doce, y la del Rosario, cuyos responsables deciden rehacerlo en el siglo dieciocho.

Sobre el uso actual, las fuentes discrepan. Una menciona actos parroquiales, de cofradías y catequesis; otra dice que permanece cerrada al culto y sirve como espacio cultural. No hemos podido confirmar si hoy está abierta al culto ni qué imagen se venera en ella. Lo más prudente es preguntar en la oficina de turismo.

Antes de entrar, recorre con la vista la superficie encalada de arriba abajo. Hay edificios que presumen de piedra; este presume de blancura y de una cruz de hierro que lo remata sin pedir nada más.

Interior: nave, arco toral y cúpula de la capilla mayor

Una sola nave hacia la cúpula

Nave y arco toral hacia la capilla mayor de la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza de Espejo

Si el edificio está abierto, entra y colócate en la nave, mirando hacia la cabecera. Si no, continúa en el exterior.

La ermita tiene una sola nave, y aquí dentro todo te lleva en una dirección. Al fondo se abre un arco de medio punto, el arco toral, que comunica la nave con la capilla mayor. Esa capilla está cubierta por una cúpula rebajada, es decir, achatada, sostenida sobre pechinas.

Las pechinas son los triángulos curvos que permiten que una cúpula redonda descanse sobre un espacio cuadrado.

Fíjate en cómo se encadenan las tres piezas: la nave que te recibe, el arco que te invita y la cúpula que te espera.

Ahora date la vuelta, hacia los pies de la nave. Allí se describen dos hornacinas rematadas en forma de concha. Son dos huecos pequeños, pero con un adorno que lleva el mar a una iglesia de interior.

Este espacio se bendijo en mil ochocientos diez para funcionar como auxiliar parroquial y servir al culto.

Y como el siguiente capítulo de esta ermita no tiene que ver con las bóvedas, sino con pupitres, salgamos a la calle a conocer a un maestro.

Para profundizar

Si no puedes entrar, la parada sigue teniendo sentido desde fuera: piensa en esa secuencia de nave, arco y cúpula, y en las dos conchas escondidas a los pies. El acceso al interior puede no estar permitido, así que conviene comprobarlo antes.

Trinidad Comas y la escuela de la ermita

Trinidad Comas, el maestro que quiso una escuela

Exterior de la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza de Espejo, antigua escuela de Trinidad Comas

Sal al Paseo de las Calleras y mira de nuevo la fachada desde cierta distancia.

El maestro de esta historia se llamaba Trinidad Comas y Castro. Era presbítero y, antes de lo que vamos a contar, había enseñado durante más de treinta años en una escuela elemental pública de Espejo.

En mil ochocientos noventa y cuatro obtuvo autorización diocesana para reparar esta ermita y establecer en ella una escuela católica. La fuente municipal añade que reparó la ermita a sus expensas: pagó él las obras para instalar las aulas.

La escuela estaba pensada para quienes menos podían pagar. La enseñanza era gratuita y se dirigía a alumnos muy pobres de la localidad. Piensa en lo que eso significa: un edificio levantado para la devoción, convertido también en lugar donde aprender sin tener que pagarlo.

Comas murió el dieciséis de septiembre de mil ochocientos noventa y cinco, apenas un año después de su autorización. El municipio recordó su generosidad dando su nombre a una calle.

Mira la fachada desde aquí. Ninguna señal exterior documentada cuenta esta historia, y quizá por eso conviene contarla en voz alta.

Para profundizar

La vida escolar de la ermita no terminó con su fundador. Tras la Guerra Civil, el edificio se usó como Escuela Nacional de Párvulos, es decir, para los más pequeños. El uso escolar terminó a finales de los años sesenta.

La secuencia, según la fuente municipal, fue esta: ermita, iglesia auxiliar de San Bartolomé y, tras la autorización de mil ochocientos noventa y cuatro, escuela. Es una de esas continuidades silenciosas que tienen los edificios de pueblo.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza (Espejo

La fachada encalada con su cruz de hierro y, si está abierta, la nave única con arco toral de medio punto, la cúpula rebajada sobre pechinas de la capilla mayor y dos hornacinas con forma de concha a los pies.

¿Cuál es la historia de la ermita

La hermandad titular promovió las obras en 1612. Por su estado ruinoso en el siglo XVIII se decidió levantar otra fábrica, bendecida el 30 de agosto de 1810 como iglesia auxiliar de San Bartolomé. Más tarde acogió una escuela.

¿Dónde está la ermita

Se encuentra en el extremo noroeste del Paseo de las Calleras, junto a la calle Carrera, en Espejo (Córdoba).

¿Quién fue Trinidad Comas

Fue un presbítero espejeño que trabajó más de treinta años como maestro en una escuela elemental pública. En 1894 obtuvo autorización para reparar la ermita y fundar una escuela católica gratuita para alumnos pobres. Murió el 16 de septiembre de 1895.

¿Para qué se usó la ermita como escuela

Con Trinidad Comas, desde 1894, para enseñar gratis a alumnos pobres. Tras la Guerra Civil funcionó como Escuela Nacional de Párvulos, y dejó de tener uso escolar a finales de los años sesenta.

¿Cómo es el interior de la ermita

Tiene una sola nave y una capilla mayor cubierta por cúpula rebajada sobre pechinas, comunicada con la nave por un arco toral de medio punto. A los pies se describen dos hornacinas con remate de concha.

¿Está abierta al culto hoy

No está confirmado: unas fuentes mencionan actos parroquiales y catequesis, y otras dicen que está cerrada al culto y se usa como espacio cultural. Conviene consultar en la oficina de turismo de Espejo.

Cerca de aquí