Ermita de San Gregorio, Conquista: audioguía y visita
Una ermita blanca en un claro del encinar, levantada para que no se olvidara una aldea desaparecida. En tres paradas descubrirás quién pagó la obra, cómo bendijeron la ermita en 1945 y por qué el santo no vive siempre en su casa.

Qué ver en Conquista: Nava Grande, la aldea desaparecida
Un pueblo sin paredes
Colócate a la llegada al paraje de Navagrande, antes de acercarte a la fachada, y mira la ermita desde lejos, en su claro entre las encinas.
¿Cómo desaparece un pueblo entero? Aquí ocurrió, y no queda una sola pared a la vista.
Quédate donde estás, con la ermita al frente. Fíjate en cómo se asienta en un claro del encinar y en cómo se abre el paisaje alrededor. Parece el sitio más tranquilo del mundo, un lugar donde nunca pasó nada.
Pues pasó. Esto se llamó Nava Grande y fue una aldea de Pedroche. No era un puñado de casas perdidas. En mil quinientos setenta y uno contaba con ochenta vecinos, ochenta nombres propios con sus cosechas, sus deudas y sus discusiones de vecindad.
Dieciséis años después, en mil quinientos ochenta y siete, ya estaba despoblada. Es lo que tarda un niño en pasar de la cuna a los primeros años de colegio. Un día había aldea y, cuando ese niño aprendió a leer, ya no.
Los datos que tenemos no cuentan qué se dijeron aquellos vecinos el último día. Confieso que me gustaría saberlo.
Hoy no queda más que el nombre del paraje, Navagrande, pegado a la tierra como una etiqueta que nadie ha querido quitar. Y esa memoria es la que vas a ver convertida en piedra.
Acércate despacio al espacio abierto que hay delante de la ermita.
Para profundizar
Hay un detalle que cambia la lectura de este lugar. Un estudio sobre el pasado medieval de Pedroche, el que sitúa Nava Grande en torno a la ermita actual, plantea con cautela una idea. Los antiguos habitantes de la aldea pudieron fundar la cercana Conquista.
Es una hipótesis, no una certeza, y conviene tratarla así. Pero imagínala un momento. Si fuera cierta, Nava Grande no habría muerto. Se habría mudado unos kilómetros más allá y habría cambiado de nombre, y quienes hoy viven en Conquista serían, en cierto modo, los herederos de este claro.
Quizá por eso el paisaje se siente tan habitado para ser un lugar vacío. Mientras caminas hacia la ermita, piensa en esa posibilidad. Nadie sabe todavía si es verdad.
Historia de la Ermita de San Gregorio: una obra de vecinos
Una ermita hecha entre todos

Sitúate en el espacio abierto ante la ermita. Busca la encina, la fuente y el murete de ladrillo que hay en el entorno inmediato.
¿Quién pagó esta ermita? Un duque, un obispo o un gran señor es lo que uno espera. La respuesta es más humilde y mejor: la pagaron los vecinos, con rifas.
Antes de nada, mira alrededor. En el entorno de la ermita hay una encina, una fuente y un murete de ladrillo, pensados para sentarse y descansar. Es un sitio hecho para quedarse un rato.
Y para eso se construyó. La tradición local vincula la elección de este sitio con el recuerdo del origen de Conquista en Nava Grande. El relato cuenta que la idea era levantar la ermita para perpetuar la memoria del antiguo poblado.
Ahora viene lo bueno. No hubo un benefactor único con la bolsa abierta. Los vecinos reunieron el dinero con rifas, con funciones de teatro y con donativos. Piensa en eso. Alguien vendió papeletas, alguien se subió a un escenario y alguien echó unas monedas.
Una ermita así no se levanta con un cheque. Se levanta con muchas manos pequeñas.
Quedan los cimientos de algo más duradero que la piedra, que es el esfuerzo compartido. Ahora entra en el edificio con esa idea en la cabeza, y busca por dentro al patrón que esas rifas hicieron posible.
Para profundizar
El texto local que recuerda la construcción la describe como modesta, pero hecha, en sus propias palabras, con decoro y cariño. Es una buena manera de mirarla. No busques grandeza, busca cuidado.
La fiesta también fue creciendo. Cuando el ganado que venía de la feria de Puertollano pasaba por aquí, las autoridades aprovecharon para organizar un concurso. Así la romería ganó público y animación.
Y queda otro gesto de aquel mundo. Se animaba a los ganaderos del lugar permitiéndoles pastar gratis en el ejido. Era una manera práctica de apoyar a los vecinos que vivían de sus animales.
Mira otra vez el claro de hierba y encinas. Con un poco de imaginación, entre la sombra y el murete, cabe todo aquello: el pasto compartido, el concurso y el ganado de paso.
La imagen de San Gregorio y la romería de Conquista
El santo que viaja

Ponte frente a la fachada y levanta la vista hacia la parte alta. Después entra en la nave, si el interior está abierto durante tu visita.
Nueve de mayo de mil novecientos cuarenta y cinco. Un párroco, Juan Murillo Rico Algaba, espera en esta ermita una imagen que viene de lejos, trasladada en procesión desde el cementerio.
Ese día se bendijo la ermita, y quien la bendijo recibió al santo en mitad de un cortejo de vecinos.
Antes de entrar, mira hacia arriba, a la parte alta de la fachada. Allí hay una espadaña discreta con su campana. Parece pequeña, pero es la voz de este lugar.
Dentro, si encuentras la puerta abierta, verás la imagen del patrón de Conquista, San Gregorio. Es el motivo de que exista todo esto. El resto, el claro, la hierba y las rifas, es el camino que condujo hasta él.
Aquí viene el giro. Su casa es esta ermita, pero el santo no se queda siempre en ella. Hoy la celebración lo traslada desde el santuario hasta el pueblo y, el fin de semana siguiente, lo devuelve.
Es un santo que viaja, y cada vez que regresa, el claro del encinar vuelve a llenarse.
Tal vez ese sea el mejor final para una aldea desaparecida. Un nombre que ya no tiene casas aún tiene una cita anual.
Para profundizar
El ciclo festivo tenía su ritmo. El primer fin de semana de mayo, los hermanos iban a recoger la imagen para llevarla a Conquista. El traslado y la misa se repetían cada año, y esa repetición convertía el gesto en costumbre comunitaria.
La romería incluía concursos de caballerías engalanadas, carrozas, parejas de jinetes y carreras de caballos. Era un día de ruido, polvo y fiesta alrededor de un santuario sencillo.
Y hubo un año distinto. En dos mil veinte, con las restricciones de la pandemia, la prensa local describió la romería suspendida y a los vecinos sin su encuentro anual con el patrón.
Fue un año en que el claro se quedó callado, y que sirve para entender cuánto pesa esta cita. Una ermita pequeña, pensada para recordar un pueblo perdido, sostiene todavía el calendario de otro vivo.
Prepara tu visita
- La ermita está en el paraje de Navagrande, en el entorno de Conquista, en la provincia de Córdoba. Ese es el punto de inicio de la visita.
- El interior puede no estar abierto en el momento de tu visita. Si es así, la fachada, la espadaña y el entorno merecen igualmente el paseo.
- Confirma horarios y acceso en la web del Ayuntamiento de Conquista o en la oficina de turismo antes de ir.
- Las fechas de la fiesta del patrón, con el traslado al pueblo y el regreso al santuario, conviene consultarlas en la información oficial de turismo de Córdoba.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Ermita de San Gregorio (Conquista
Verás la ermita en su claro del encinar, la encina, la fuente y el murete de ladrillo del entorno, la espadaña con su campana y, si el interior está abierto, la imagen de San Gregorio, patrón de Conquista.
¿Cuál es la historia de la Ermita de San Gregorio
Se levanta donde estuvo la aldea de Nava Grande, que tenía 80 vecinos en 1571 y estaba despoblada en 1587. La tradición local dice que se construyó para perpetuar su recuerdo. La bendición se fecha el 9 de mayo de 1945.
¿Quién pagó la construcción de la ermita
Según el relato local, no hubo un único benefactor. Los vecinos reunieron el dinero con rifas, representaciones de teatro y donativos. El mismo texto describe una construcción modesta, hecha con decoro y cariño, que refleja ese esfuerzo compartido.
¿Cómo llegar a la Ermita de San Gregorio
La ermita está en el paraje de Navagrande, en el entorno de Conquista, en la provincia de Córdoba. Antes de ir conviene consultar el acceso concreto en el Ayuntamiento de Conquista o en la oficina de turismo, que podrán indicarte la mejor ruta.
¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de San Gregorio
No consta un horario fijo publicado. Puede que el interior no esté abierto cuando llegues, aunque el exterior y el entorno se ven igualmente. Lo más seguro es confirmar horarios en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo.
¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de San Gregorio
Depende del ritmo de cada uno. La guía tiene tres paradas: la llegada al paraje, el espacio ante la ermita y el interior con la imagen. Si quieres descansar junto a la encina y la fuente, reserva algo más de tiempo.
¿Qué se celebra en la ermita de San Gregorio
La celebración en honor al patrón traslada la imagen desde la ermita hasta el pueblo y, el fin de semana siguiente, la devuelve al santuario. La romería ha incluido concursos de caballerías engalanadas, carrozas, parejas de jinetes y carreras de caballos.
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