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Castillo de Azuel (Cerro del Guijarro) en Cardeña: audioguía y tesoro

Un torreón gastado, una ermita pegada a las ruinas y una dehesa donde, en 1874, un arado sacó un vaso de plata. Esta audioguía de Cardeña recorre tres paradas para entender qué queda del Cerro del Guijarro y qué fue del tesoro que se llevó el nombre de Azuel.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Castillo de Azuel (Cerro del Guijarro) en Cardeña: audioguía y tesoro

Qué ver en el Castillo de Azuel: el torreón doble del Guijarro

Un castillo que casi no está

Sube al punto más elevado al que se pueda llegar por el entorno del castillo, sin entrar en zonas cerradas. Colócate de frente a los restos del torreón, con la ermita a un lado, en la misma cima.

Lo más difícil de encontrar en un castillo, a veces, es el castillo. Aquí tienes los restos de un torreón doble, y quien llega esperando almenas se lleva una sorpresa. La ficha patrimonial que hemos consultado habla de ruina progresiva y de algo casi desaparecido. Me encanta ese adjetivo, progresiva. Suena a que la ruina sigue trabajando, a que cada invierno avanza un poquito más.

Un apunte sobre los nombres, para no perderse. Azuel es una localidad del municipio de Cardeña. La ficha identifica el Castillo del Guijarro junto a la ermita, al suroeste de Azuel, y dice que allí se halló el Tesoro de Azuel. De ahí que el castillo y el tesoro se nombren a veces con el topónimo de la aldea. Las fuentes consultadas no aclaran si «Cerro del Castillo» y «Cerro del Guijarro» son dos nombres del mismo cerro, así que aquí te hablo del Guijarro y lo dejo ahí.

Y ahora, lo que no sé, porque no quiero inventártelo. Las fuentes que hemos manejado no dicen de qué época es esta fortaleza, quién la levantó, qué función tuvo ni cuándo se abandonó. Tampoco hay planta ni medidas del torreón. Así que hoy toca otra cosa: mirar con calma lo poco que queda. Fíjate en cómo se reparten la cima las ruinas y la ermita. Parecen dos vecinos que se han puesto de acuerdo para compartir el mejor sitio.

Un castillo que se ha ido quedando en casi nada tiene una virtud: te obliga a preguntar. Y en este cerro la pregunta buena no es qué torres hubo, sino qué pasó en los alrededores. Porque aquí cerca apareció un tesoro de monedas y platería que hoy ya no existe como conjunto. Para empezar su historia, quédate en la cima y da un par de pasos hacia la ermita.

La ermita de la Virgen del Romero y la protección del castillo

La ermita y el estado del monumento

Ermita de la Virgen del Romero junto al Castillo de Azuel

Colócate frente al exterior de la ermita de la Virgen del Romero, sin acceder a zonas cerradas. Deja los restos del torreón a un lado.

Lo que tienes delante es la ermita de la Virgen del Romero. La ficha del lugar la considera integrada entre los restos de la fortificación: culto y defensa casi compartiendo muro. Las fuentes consultadas no dicen de qué época es el templo, ni qué parte es original y cuál reconstrucción o añadido moderno, así que no voy a ponerle fecha a ninguna piedra.

Sobre la protección: la ficha menciona el decreto de mil novecientos cuarenta y nueve, que amparaba de forma genérica a los castillos españoles, y el marco de la Ley dieciséis de mil novecientos ochenta y cinco de Patrimonio Histórico Español. Con esa ley, los castillos protegidos por aquel decreto tienen la consideración de Bien de Interés Cultural. Lo que no he podido comprobar es si el Castillo del Guijarro figura hoy con ficha propia en el catálogo patrimonial andaluz. Si te interesa el estado administrativo exacto, pregunta en el Ayuntamiento.

Su estado actual ya lo has visto desde la cima: ruina progresiva, casi desaparecido.

El tesoro de Azuel: Muñoz del Valle, Cabré y Rivas Gay

El tesoro de Azuel: compradores y pujas

Cima del cerro del Castillo de Azuel con la ermita y vistas a la dehesa

Sigue junto a la ermita, sin entrar en zonas cerradas, mirando hacia la dehesa que se abre más allá.

El tesoro que lleva el nombre de Azuel no se encontró junto a la ermita. Una fuente secundaria lo sitúa de forma aproximada en la dehesa, a unos quinientos metros del castillo y cerca de un camino. Es una referencia aproximada, no un punto exacto. Es un buen comienzo, porque casi todo el mundo da por hecho que un tesoro aparece bajo las piedras de la fortaleza, y no fue así.

Ahora, la historia de las personas. El terreno era de José Muñoz del Valle. En mil ochocientos setenta y ocho no hubo excavación arqueológica moderna, sino una venta: Muñoz del Valle vendió el hallazgo al jesuita Antonio F. Cabré. Había otro interesado, Rivas Gay, que quedó fuera. Antes de ser un asunto de museos, esto fue una pequeña pugna entre compradores.

Las monedas, además, se clasificaron. Un especialista llamado Visconti las ordenó en ciento veintinueve clases. La fuente que lo recoge no lo fecha ni detalla su trabajo, y aquí no podemos comprobar esa atribución. Lo que sí dice es que la cifra da idea de lo variado del conjunto, aunque no resuelve todas las atribuciones.

El lote viajó también a París y regresó, según la fuente, sin consecuencias. No se documenta quién lo examinó ni qué ocurrió allí.

Para profundizar

Gómez-Moreno propuso asignar cinco monedas a cecas concretas, es decir, a talleres monetarios determinados. Lo hizo como propuesta probable, no como identificación segura de cada pieza. Con este tesoro, hasta los expertos hablan en condicional.

La dehesa del Castillo: dónde se halló aproximadamente el tesoro en 1874

La dehesa, el arado y el vaso de plata

Dehesa del Castillo de Azuel en Cardeña, zona aproximada del hallazgo del tesoro

Busca un camino o espacio público con vistas a la dehesa; puede que tengas que alejarte un poco del cerro. Mira hacia el campo abierto y no entres en fincas sin permiso.

Todo empezó con un vaso de plata y un arado. Un campo normal, un día normal, y de pronto la tierra devuelve algo que no cuadra. Era la víspera de la Navidad de mil ochocientos setenta y cuatro, en la dehesa, cerca del camino entre la Venta de Cardeña y Villanueva de Córdoba. El lugar exacto no queda precisado en las fuentes. Lo que tienes delante es el paisaje, y el punto preciso sigue sin localizar.

Del tesoro se cuentan cifras que no coinciden. Una publicación numismática registra mil noventa y seis denarios, además de joyas y recipientes de plata. Otra síntesis recoge unos dos mil, atribuidos a Gómez-Moreno. No vamos a decidir quién tiene razón: la discrepancia es parte de la historia.

¿Por qué importa? Los denarios romano-republicanos llegan hasta hacia noventa y seis a noventa antes de Cristo, y esa es la fecha que sitúa el conjunto. Las fuentes no explican por qué se ocultó ni lo vinculan a un conflicto concreto, así que no lo afirmo. Sí documentan su relevancia para estudiar los tesoros monetarios hispanos: mezcla monedas ibéricas, como ciento treinta y nueve denarios de Ikalonsken, con denarios romanos y platería. Esa es la transcripción de un estudio numismático; la bibliografía puede dar variantes del nombre de la ceca.

Luego vino la dispersión. Cabré vendió los objetos y la mitad de las monedas a compradores que las fuentes consultadas no identifican. La otra mitad quedó en el gabinete del colegio de Chamartín de la Rosa.

Y ahí llega el final, que es triste. El once de mayo de mil novecientos treinta y uno, el asalto al colegio provocó la pérdida o destrucción del material que quedaba allí, el tesoro conservado incluido.

¿Se conserva algo? Las fuentes consultadas no señalan ninguna pieza identificada ni vaciado en museo o colección, y no consta que lo hayamos podido comprobar más allá de ellas. Parte del conjunto se dispersó ya antes de mil novecientos treinta y uno, y de esa parte no se sabe más.

Para profundizar

La reconstrucción del conjunto nombra piezas concretas: dos cuencos, un torques, un brazalete, un anillo, un pendiente y una campanita. Esa campanita, tan pequeña entre tanta plata, me hace pensar en quien la llevó. Hoy esa mezcla nos llega solo en descripciones.

Prepara tu visita


Preguntas frecuentes

¿Qué ver en el Castillo de Azuel (Cardeña

Los restos casi desaparecidos del torreón doble en lo alto, la ermita de la Virgen del Romero junto a las ruinas y la dehesa donde en 1874 apareció el tesoro. Es una visita de paisaje e historia más que de grandes estructuras conservadas.

¿Cuál es la historia del Castillo de Azuel

Del castillo quedan restos de un torreón doble, en ruina progresiva. Las fuentes consultadas no precisan su época, quién lo construyó ni cuándo se abandonó. Su nombre se asocia al tesoro hallado en la dehesa en vísperas de la Navidad de 1874, vendido en 1878 al jesuita Antonio F. Cabré y después dispersado.

¿Qué es Azuel y por qué da nombre al tesoro

Azuel es una localidad del municipio de Cardeña. El Castillo del Guijarro está al suroeste de Azuel, junto a la ermita, y allí se sitúa el hallazgo que dio nombre al Tesoro de Azuel.

¿Cómo llegar al Castillo de Azuel

Está en el entorno de Cardeña, junto a la ermita de la Virgen del Romero. La dehesa del hallazgo se sitúa cerca del camino entre la Venta de Cardeña y Villanueva de Córdoba. Conviene confirmar el acceso concreto en el Ayuntamiento.

¿Se puede visitar el Castillo de Azuel y cuánto se tarda

No hay horario, entradas ni condiciones de acceso confirmados; consulta en el Ayuntamiento de Cardeña o en la oficina de turismo. Los restos son modestos, así que el tiempo depende sobre todo de tu ritmo de escucha.

¿Cuántas monedas tenía el tesoro de Azuel

Las fuentes no coinciden. Una publicación numismática registra 1.096 denarios, además de joyas y recipientes de plata, mientras que otra síntesis recoge unos 2.000 atribuidos a Gómez-Moreno. La discrepancia se mantiene sin resolver.

¿Está protegido el Castillo de Azuel

La ficha consultada cita el decreto de 1949 y la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, que da a los castillos amparados por ese decreto la consideración de Bien de Interés Cultural. No hemos podido confirmar su ficha actual en el catálogo andaluz.

¿Se conserva alguna pieza del tesoro de Azuel

Las fuentes consultadas no señalan piezas identificadas ni vaciados en museos. El material que quedaba en el colegio de Chamartín de la Rosa se perdió o destruyó en el asalto del 11 de mayo de 1931.

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