Ermita de Nuestra Señora del Castillo en Carcabuey: historia y visita
Una ermita encalada se alza dentro de los restos de un castillo, en lo alto de Carcabuey. Este paseo de tres paradas recorre su exterior, su portada y su interior, con una leyenda de traiciones y la historia de unos vecinos que no se rindieron.

Qué ver en Carcabuey: la ermita en la explanada del castillo
Una ermita blanca entre piedras
Colócate en la explanada del castillo, frente a la fachada de la ermita, con los restos de la fortaleza a tu alrededor.
Una capilla blanca, sentada en medio de una fortaleza de piedra. Es lo primero que ves, y ya plantea una pregunta: ¿cómo acaba una ermita encalada en el corazón de un castillo?
Fíjate en el contraste. La cal brilla. La piedra que la rodea es más oscura, más áspera, y la abraza por todos lados. Da la impresión de que la ermita se hubiera colado en una casa ajena y se hubiera quedado a vivir.
La ermita que ves se construyó en las dos últimas décadas del siglo dieciocho. Se cree probable que antes hubiera aquí una iglesia, aunque nadie sabe cómo era.
Pero este cerro guarda un relato más viejo, de los que se cuentan en voz baja. Cuenta la tradición que este fue el castillo de la traición. En el centro están Nuño Tello y el infante don Sancho. Y una joven: la hija de Nuño.
Dicen que ella mantenía una relación con Álvaro de Lara. Dicen también que gente del entorno del infante la convenció para huir con él. La huida fue descubierta, sonó la alarma y Nuño Tello, según el relato, obedeció la orden de no abandonar la fortaleza.
Es una leyenda, y nadie la ha probado, ni mucho menos la liga con la ermita. Pero mientras miras estos muros, cuesta no preguntarse qué se oyó aquella noche. Y cómo acabó todo. Eso te lo cuento enseguida. Antes, acércate a la puerta.
Para profundizar
La leyenda no se detiene en la huida. Sigue años más tarde, cuando don Sancho ya es rey. Cuenta que quiso recompensar a los nobles que habían sido leales a su padre. Y que entre los convocados a Sevilla estaba Nuño Tello.
Aquí la tradición se vuelve sombría. En su versión, el relato termina con Nuño Tello muerto en sus aposentos. Y deja un mensaje de lealtad dirigido al rey.
Quien lo cuenta lo hace con la ternura de las historias que nadie puede comprobar. No sabemos qué hay de cierto. Sí sabemos que el cerro conserva el nombre de aquella traición, y que la ermita blanca ha crecido en su sombra.
Si te quedas un momento en silencio, notarás que la explanada tiene algo de escenario. La ermita ocupa el centro y los restos de la fortaleza ocupan los bordes. Es fácil imaginar a alguien asomado a esos muros, esperando noticias que no llegaron a tiempo.
Portada y espadaña de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo
Un arco, una campana y un año de trabajo

Sitúate frente a la portada y levanta la vista hacia el brazo derecho de la ermita.
Un solo hueco para una sola campana. Mira hacia arriba, sobre el brazo derecho de la ermita. Ahí está la espadaña, de ladrillo, con un único vano. No hay dos ni tres. Hay uno, y tiene algo de elegante en su austeridad.
Ahora baja la vista hasta la puerta. Es un arco de medio punto, también de ladrillo. Y alrededor tiene un marco muy ordenado: un dintel, pilastras a los lados y un entablamento por encima. Es como si alguien hubiera querido que la entrada de una ermita pequeña se tomara en serio.
Todo esto corresponde a una construcción de finales del siglo dieciocho. Y sin embargo, esta fachada estuvo a punto de no llegar hasta ti.
El diecinueve de enero de mil novecientos cincuenta y uno, un terremoto dañó la ermita. Al año siguiente, en mil novecientos cincuenta y dos, estaba reconstruida. Y la reconstruyeron vecinos de Carcabuey.
Piénsalo un momento. Gente que seguramente tenía otros trabajos y otras preocupaciones subió hasta aquí a levantar una capilla. No sabemos sus nombres. Sabemos que fueron ellos, y que lo hicieron en poco tiempo.
La próxima vez que oigas hablar de monumentos, recuerda que algunos se mantienen en pie gracias a las manos de quienes viven al lado.
Cuando puedas entrar, la luz cambiará, y con ella la escala.
Para profundizar
Tómate un minuto para leer la portada de dentro hacia fuera. Primero, el arco de medio punto, que es lo que abre el paso. Después, las pilastras que lo flanquean. Y por último el entablamento, que lo corona como una frase bien cerrada.
Luego fíjate en cómo dialoga el ladrillo con la cal de la fachada. Uno aporta el color cálido y el otro la claridad. La espadaña, arriba, repite la misma materia que el arco y cierra el conjunto.
Los nombres se han perdido. Queda el trabajo colectivo, que es quizá la forma más antigua de firmar una obra.
Interior de la ermita: cúpula, retablo y camarín de la Virgen
Cúpula, retablo y la Virgen del camarín

Colócate bajo la cúpula, en el centro del crucero, y mira hacia el presbiterio.
La Virgen que te mira desde el camarín va vestida a la usanza del siglo dieciséis. Así la han querido, y así la ves.
Pero antes levanta la cabeza. Estás en una ermita de planta cruciforme, y sobre ti se abre una cúpula gallonada, dividida en gajos como una fruta. Es un espacio pequeño que parece más alto de lo que es.
Al frente, el retablo mayor, realizado hacia mil setecientos setenta. Alguien lo pagó, y no sabemos quién. En el centro, el camarín, de planta polilobulada, con sus curvas suaves. Allí se venera la imagen de la Virgen.
Entre los objetos que se mencionan en el interior hay un sagrario de madera dorado. Y una reliquia de Santa María Egipciaca.
Esta imagen fue coronada en mil novecientos ochenta y dos. Es un dato que se cita en las noticias sobre las coronaciones marianas de la diócesis.
Y cada año, el ocho de septiembre, la ermita se llena de gente con motivo de la romería. El domingo anterior, la imagen se traslada a la iglesia parroquial. Así que esta Virgen, que ahora ves en su camarín, también sabe lo que es salir de casa.
Cuando salgas, mira otra vez hacia la explanada. La ermita blanca, los muros de piedra, el cielo. Todo cobra otro sentido.
Para profundizar
La coronación de mil novecientos ochenta y dos tiene un matiz que se agradece. La noticia que la recoge la distingue de otras posteriores. Esta se concedió antes del cambio de procedimiento canónico de mil novecientos noventa y cuatro.
El mismo artículo explica que algunas coronaciones anteriores a esa fecha se hicieron ya bajo la nueva legislación. La Virgen del Castillo de Carcabuey no aparece entre esos ejemplos.
Es un detalle de archivo, sí, pero revela algo: incluso las ceremonias más solemnes siguen reglas, y esas reglas cambian con los años.
La fuente consultada sobre el traslado previo a la romería tampoco precisa quién lo realiza. Quizá es mejor así. Deja la imagen en manos de una comunidad entera, sin nombres propios, como el resto de esta ermita.
Prepara tu visita
- La ermita se encuentra en la explanada del castillo de Carcabuey, en la localidad cordobesa del mismo nombre. Pregunta por el camino al castillo en el pueblo.
- Confirma los horarios de apertura en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de subir.
- El interior se ve mejor con la puerta abierta, así que conviene asegurarse de que se puede entrar.
- La romería se celebra el 8 de septiembre. Si vas en esas fechas, comprueba el programa local.
- Lleva calzado cómodo: se trata de una explanada con restos de fortaleza.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en la Ermita de Nuestra Señora del Castillo (Carcabuey
Puedes ver la ermita encalada rodeada de los restos del castillo, la portada con arco de medio punto de ladrillo, la espadaña de un solo vano y, dentro, la cúpula gallonada, el retablo mayor y el camarín de la Virgen.
¿Cuál es la historia de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo
La ermita actual se construyó en las dos últimas décadas del siglo XVIII. El terremoto del 19 de enero de 1951 la dañó y fue reconstruida en 1952 por vecinos de Carcabuey. Se considera probable que hubiera antes una iglesia.
¿Cómo llegar a la Ermita de Nuestra Señora del Castillo
La ermita está en la explanada del castillo de Carcabuey, en la provincia de Córdoba. Una vez en el pueblo, hay que subir hasta los restos de la fortaleza, donde se alza la capilla blanca.
¿Cuál es el horario de visita de la Ermita de Nuestra Señora del Castillo
No hay un horario confirmado en la documentación consultada. Lo recomendable es consultar la web oficial del Ayuntamiento de Carcabuey o la oficina de turismo antes de la visita, sobre todo para entrar al interior.
¿Cuánto se tarda en visitar la Ermita de Nuestra Señora del Castillo
La visita tiene tres paradas breves: el exterior y la explanada, la portada con su espadaña y el interior. El tiempo exacto depende de tu ritmo y de si la ermita está abierta.
¿Cuándo es la romería de la Virgen del Castillo en Carcabuey
La romería local se celebra el 8 de septiembre. El domingo anterior, la imagen se traslada a la iglesia parroquial, según la descripción patrimonial consultada.
¿Qué leyenda se cuenta del castillo de Carcabuey
La tradición local habla del castillo de la traición, con Nuño Tello, su hija, Álvaro de Lara y el infante don Sancho. Es un relato legendario, no un hecho probado, y no está vinculado con la ermita.
¿Cuándo fue coronada la Virgen del Castillo de Carcabuey
La imagen titular recibió la coronación en 1982, según una noticia sobre coronaciones marianas de la diócesis de Córdoba. Se concedió antes del cambio de procedimiento canónico de 1994.
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