Yacimiento Arqueológico El Castellar, Cañete de las Torres: audioguía
Esta audioguía te enseña a leer el paisaje en las afueras de Cañete de las Torres, a entender por qué alguien eligió esta ladera y a descubrir qué sabemos de quienes vivieron aquí y qué todavía se discute.
Cómo llegar a El Castellar desde la CV-149
Quinientos metros de nada
Colócate en un punto de la CV-149 donde sea legal y seguro detenerse, mirando hacia el oeste. Si no hay un lugar así, escucha esta parada con calma durante la aproximación.
Cinco campos de fútbol puestos en fila. Esa es, más o menos, la distancia entre la carretera y un poblado que hace mucho dejó de tener vecinos. El Castellar está a unos quinientos metros al oeste de la CV ciento cuarenta y nueve, y a unos once kilómetros al sur-suroeste de Cañete de las Torres.
Lo primero que notarás es que no hay nada que notar. Campo, relieve suave, cielo. Pero fíjate bien en cómo se reparte el terreno hacia el oeste, porque ese paisaje corriente es todo el decorado.
Ahora, la historia. En mil novecientos ochenta y siete, un equipo de arqueólogos recorrió el término municipal de Cañete y localizó ciento dieciocho yacimientos. Ciento dieciocho. Y además se llevó abundante material arqueológico, que acabó en el Museo Histórico local.
Con tantos sitios para elegir, un investigador llamado Morena tomó una decisión curiosa. Dedicaría su estudio solo a El Castellar, como caso monográfico, y dejaría para otro trabajo el análisis global de los asentamientos. Entre ciento dieciocho, un solo nombre.
Hay que reconocerlo: elegir bien también es una forma de descubrir. Lo que pasa es que el elegido no se enseña a sí mismo. Para encontrar su rastro hay que subir la mirada hacia la ladera, y ahí es donde empieza lo bueno.
Para profundizar
Esa prospección de mil novecientos ochenta y siete funcionó como un censo de todo un territorio. Pocas veces se aprecia lo que significa una cifra como ciento dieciocho: el término de Cañete estaba salpicado de huellas de gente que vivió, trabajó y desapareció sin dejar un solo cartel.
Por eso conviene mirar este lugar sin buscar un monumento. Lo que tienes delante es la relación entre un punto del campo y una carretera, y esa relación es justo la que quedó escrita en el estudio.
Si ves campos cultivados o parcelas cerradas, tómalos como parte del mapa y no como un obstáculo. No sabemos si hay un acceso público señalizado, así que lo prudente es quedarse en el borde legal del paisaje y dejar que la ladera se explique desde lejos.
La ladera del asentamiento: cerámica y muros enterrados
Una casa bajo el trigo

Desde un punto permitido y seguro, mira hacia la ladera dentro del ámbito del asentamiento. Fíjate en la pendiente y en los cambios del relieve.
Imagina un poblado entero del tamaño de una pista de tenis, o algo menos. Entre cien y doscientos metros cuadrados: esa es la superficie que se atribuye a este tipo de asentamientos, y siempre en ladera. Si buscas muros, no los verás. El estudio señala que la topografía sugiere muros muy superficiales, pero no permite saber ni su forma ni cómo se construyeron. Todo lo que el suelo guarda, lo guarda en secreto.
Lo que sí hay es cerámica. Entre los hallazgos estudiados aparecían piezas hechas a mano, unas lisas y otras decoradas. Y en una misma pieza se describen técnicas distintas, como si quien la hizo no se conformara con una sola manera de trabajar el barro.
La delimitación oficial habla de un asentamiento protohistórico identificado por dispersión de materiales. Dicho sin rodeos: se supo que estaba ahí porque los fragmentos asomaban por el terreno.
Por eso, si ves algún trozo en superficie, déjalo donde está. Ese trozo es una página suelta de un libro que solo se lee entero con todas las páginas en su sitio.
Y la ladera, ¿por qué esta ladera? Eso lo explica el agua.
Para profundizar
Hay un debate sobre esa cerámica más tosca, la de factura sencilla.
Lo interesante es lo que implica. Un fragmento de barro basto puede servir para discutir quién lo hizo, con qué herencia cultural y en qué mundo vivía. Una pieza que cabe en la palma de la mano acaba cargando con un debate entero.
También sirve para entender qué estás mirando. La pendiente y los cambios de relieve no son un paisaje de fondo. Son, según el estudio, la pista de posibles muros enterrados. El terreno guarda la forma de lo que ya no se ve, como el hueco de una almohada.
Historia de El Castellar: el agua y el abandono del poblado
El agua que eligió el lugar

Si hay un punto permitido en el entorno de la ladera, mira hacia el sureste, donde el estudio sitúa la Fuente de la Sierra. No te acerques a parcelas privadas.
¿Por qué aquí y no cien metros más allá? La respuesta, esta vez, no es una leyenda. Es una lista de nombres de agua.
Morena, al describir el emplazamiento, enumera tres referencias cercanas: el arroyo de la Fuente de los Pastores al oeste, el de las Monjas al este y la Fuente de la Sierra al sureste. Entre las evidencias económicas aparecen fusayolas, esas piezas que se usaban para hilar y que hablan de trabajo textil. Y molinos de mano, ligados a una agricultura de cereal. Gente que hilaba y molía, en un rincón pequeño.
Este tipo de asentamientos se describe como pequeños núcleos rurales, muchos fundados hacia los siglos ocho y siete antes de Cristo. Los autores creen que ese patrón pudo relacionarse con el crecimiento de comunidades que ya existían. Pero no hay una causa única demostrada.
Y ahora el giro. El autor propone que el poblado fue abandonado antes de la llegada de los romanos. Lo deduce de los materiales, no de ningún relato. Y el propio Morena advierte que esa cronología es aproximada, porque se apoya en piezas de superficie y en comparaciones con yacimientos cercanos.
Un final con signo de interrogación. ¿Quién fue el último en llenar un cántaro aquí?
Para profundizar
Es fácil dejarse llevar por el romanticismo del abandono. Conviene resistirse un poco. Lo que hay es una conclusión de estudio, no un drama documentado. Se miran los fragmentos del suelo, se comparan con otros yacimientos de la zona y se construye una fecha razonable. Es un trabajo de paciencia, más parecido a ordenar un puzle sin la caja que a leer un documento.
Sobre el terreno, la Fuente de la Sierra es una referencia geográfica documentada, pero no se ha confirmado que su entorno tenga acceso público. Así que mira la relación entre la ladera y el agua desde donde puedas hacerlo legalmente, sin esperar restos visibles. Lo que importa aquí es entender la elección, no encontrar piedras.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: El yacimiento está a unos 11 km al sur-suroeste de Cañete de las Torres, unos 500 metros al oeste de la CV-149.
- Acceso: No consta un acceso público señalizado. Observa solo desde puntos donde esté permitido detenerse.
- Propiedad privada: No entres en parcelas sin permiso del propietario.
- Patrimonio: No recojas fragmentos de cerámica ni otros materiales que veas en superficie.
- Qué esperar: No hay muros visibles. El interés está en la ladera, el relieve y el paisaje.
- Horarios y entradas: Confirma las condiciones de visita en el Ayuntamiento de Cañete de las Torres o en la oficina de turismo.
- Seguridad: Si te detienes junto a la carretera, hazlo solo en un punto seguro y visible.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Yacimiento Arqueológico El Castellar (Cañete de las Torres
Más que monumentos, se observa el paisaje: la ladera donde se asentó el poblado, el relieve que sugiere muros enterrados y el entorno del agua. - Pregunta: ¿Cuál es la historia de Yacimiento Arqueológico El Castellar? / Respuesta: Es un asentamiento protohistórico identificado por dispersión de materiales. Se describe como un pequeño núcleo rural en ladera, con evidencias de trabajo textil y agricultura de cereal. El autor del estudio propone que fue abandonado antes de la llegada de los romanos, con una cronología aproximada.
¿Cómo llegar a Yacimiento Arqueológico El Castellar
Se encuentra a unos 11 km al sur-suroeste de Cañete de las Torres y unos 500 metros al oeste de la carretera CV-149. No consta un acceso público señalizado, por lo que conviene observar desde puntos donde esté permitido detenerse.
¿Cuál es el horario de visita de Yacimiento Arqueológico El Castellar
No hay un horario de visita confirmado ni constancia de un acceso público organizado. Para saber si hay visitas guiadas o permisos, lo mejor es preguntar en el Ayuntamiento de Cañete de las Torres o en la oficina de turismo.
¿Qué tamaño tenía el poblado de El Castellar
El estudio describe este tipo de asentamientos con una superficie de entre 100 y 200 m² y ubicados en ladera. Eran pequeños núcleos rurales, muchos fundados hacia los siglos VIII-VII a. - Pregunta: ¿Se pueden recoger restos de cerámica en El Castellar? / Respuesta: No. Los fragmentos que aparecen en superficie son materiales arqueológicos y forman parte del patrimonio. Si ves alguno, déjalo en su sitio. - Imagen parada 1: Campo abierto al oeste de una carretera comarcal secundaria, visto desde el arcén al atardecer. Terreno suave de cultivo y tierra seca en tonos ocres y verdes apagados, con una ladera baja al fondo y cielo claro. Sin edificios singulares, sin cartel ni ruinas visibles. Luz cálida y lateral, encuadre de paseante, colores realistas. · Alt: Paisaje rural junto a la CV-149 en la aproximación al Yacimiento Arqueológico El Castellar, Cañete de las Torres
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