Parroquia de San Sebastián de Villanueva de Córdoba: audioguía
Una espadaña de granito, un pórtico de tres arcos y una historia que los propios investigadores locales siguen discutiendo. Esta audioguía te lleva de la fachada al interior de una ermita levantada en las afueras que hoy queda dentro del pueblo. Por el camino conocerás a un cardenal con una campana que reclamar, a una vecina generosa y a una cofradía que desfilaba armada.

Fachada y espadaña de la Parroquia de San Sebastián
La campana que hubo que reclamar
Colócate frente a la fachada, a una distancia que te deje ver entera la espadaña, en lo alto del Alto del Santo.
Levanta la vista hasta la espadaña. Es de granito y tiene dos cuerpos, dos huecos pensados para colgar campanas. Y precisamente por una campana empieza esta historia.
En mil seiscientos ochenta y ocho, el obispo-cardenal Salazar tuvo que intervenir en un asunto muy poco solemne. Una campana de esta ermita había acabado en San Miguel, y hubo que ordenar que la devolvieran. Imagina el tono de la reclamación. Un templo pequeño pidiendo lo suyo a otro más grande.
La ermita no siempre estuvo en el centro. Se levantó en las afueras del poblado, junto al camino de Córdoba, y el Alto del Santo no era entonces el barrio que ves ahora. Fue la Hermandad de San Sebastián quien costeó la obra. La devoción de los vecinos, además de rezar, pagó las piedras.
Fíjate en los muros. Esa fábrica de piedra es la habitual en las ermitas de la comarca. Según la documentación local, la ermita se reconstruyó hacia mil quinientos ochenta y cinco. En mil setecientos cincuenta y siete se repararon el edificio y la casa del santero.
Y aquí viene lo bueno. Todo el conjunto ocupaba cuatrocientos veinticinco metros cuadrados, más o menos dos pistas de pádel. Una ermita modesta, con una campana por la que merecía la pena pelear.
¿Y desde cuándo es parroquia? Acércate al pórtico y te lo cuento.
Para profundizar
El investigador local Juan Palomo relaciona la devoción a San Sebastián con la protección contra la peste. Él mismo distingue esa idea de una prueba sobre una epidemia concreta. Es una hipótesis razonable, nada más.
También circula una tradición que sitúa la primera ermita en la calle Casas Blancas. El cronista Juan Ocaña la recogió, pero la documentación que cita Palomo no la confirma. Es una de esas historias que se cuentan con cariño y se dejan como historia.
La parroquia actual se estableció en mil novecientos cincuenta y cuatro, y se abrió al culto el veintiocho de julio de ese año. Hubo antes un episodio duro. En julio de mil novecientos treinta y seis la ermita se usó como cárcel y, según lo documentado, sus imágenes y altares fueron destruidos. Es parte de la memoria del edificio, y conviene recordarla con sobriedad.
Portada y pórtico de granito: historia de la ermita
Un toro en el arco

Sitúate en el pequeño atrio, bajo el pórtico, de cara a la puerta principal.
Dicen que en uno de los arcos de esta ermita hubo un toro tallado en granito. Lo describió el cronista local, aunque nadie asegura que siga a la vista. Si te animas, mira bien las piedras. Si no lo encuentras, estarás en buena compañía.
Ahora fíjate en lo que sí tienes delante. Un pórtico de tres arcos, de granito, apoyados en columnas toscanas. Observa cómo resguarda la puerta, como quien tapa a un niño del frío. Y bajo él, el vano principal, con su arco de medio punto y la moldura que lo enmarca.
Entre esas piedras hay una pista de fechas. El año mil quinientos ochenta y cinco se vincula a una pieza rosada del antiguo campanario y a una inscripción atribuida a Martín Ruiz en un arco de entrada. Pero hay documentos más antiguos.
Un inventario notarial de mil quinientos treinta y cuatro ya menciona una ermita de San Sebastián junto al camino real. El investigador local concluye que estaba justo aquí. Es una interpretación, pero sugiere que el edificio es más viejo de lo que dice la inscripción.
Y hay quien cuenta otra cosa. Según la tradición, el primer oratorio estaba en Casas Blancas, y la hermandad habría trasladado el culto hasta este camino de las afueras.
¿Cuál es la verdad? Los expertos todavía discuten. Entra y descubre qué hay dentro.
Para profundizar
El relato de Casas Blancas viene de una tradición oral que Ocaña Prados recogió en mil novecientos once. Quienes la defienden la cuentan así, y quienes la dudan señalan el documento de mil quinientos treinta y cuatro. El investigador local pone una frente a otra y deja claro que la historia del edificio sigue abierta.
Esa incertidumbre no resta nada. Piensa en lo que supone. Un templo con casi cinco siglos de documentos, y todavía hay preguntas sobre dónde empezó.
Antes de pasar, otro detalle. Las tres arcadas del pórtico y la puerta forman un pequeño atrio, un espacio de transición entre la calle y el interior. Aquí la gente se paraba, esperaba y se saludaba antes de entrar. Hoy tú haces lo mismo, solo que con auriculares.
Interior de la Parroquia de San Sebastián: nave, cúpula e imágenes
La vecina que devolvió un santo

Entra y colócate en el centro de la nave, mirando hacia el presbiterio.
En mil novecientos treinta y nueve, una vecina de Villanueva regaló a esta ermita la imagen de San Sebastián. Tres años antes habían sido destruidos los altares y las imágenes, y el templo se había quedado sin su santo. Aquel gesto privado ayudó a devolverle una imagen de culto.
Mira ahora hacia delante. Los arcos diafragma, apoyados en pilares de granito, dividen la nave en cuatro tramos. Cuenta uno a uno. Marcan el ritmo del espacio, como los compases de una canción lenta.
Al fondo, en el presbiterio, verás una cúpula con linterna y capillas laterales con bóvedas de cañón. Son añadidos en la cabecera, y no son habituales en las ermitas de Los Pedroches. El interior cambió mucho con los años, y lo que ves mezcla la estructura de ermita con reformas posteriores.
Y aquí viene el giro. Esta iglesia tan sobria tuvo una cofradía que procesionaba armada, como una compañía de soldados. La antigua Hermandad Soldadesca tenía capitán, sargento, alférez y diputados. Las autoridades prohibieron las armas en mil novecientos dieciocho, en un contexto de tensión social.
Fíjate cómo cambia la imagen. Donde ahora hay silencio, hubo desfiles con uniforme.
Sal despacio. Has recorrido una ermita que fue cárcel, reconstrucción y parroquia, y que sigue escribiéndose cada día.
Para profundizar
La Soldadesca dejó huella escrita. En mil setecientos noventa y cinco quedó por escrito la ratificación del capellán José del Castillo. Es un detalle pequeño, pero muestra una cofradía con cargos, papeles y orden.
El conjunto devocional de hoy es, en buena parte, posterior a la destrucción de mil novecientos treinta y seis. Al Cristo de la Buena Muerte se le atribuye como autor el escultor Antonio Castillo Ariza. La imagen de la Borriquita está fechada en mil novecientos sesenta y uno. La Virgen de la Alegría, de mil novecientos sesenta y cinco, es obra del imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo.
Así que casi todo lo que ves tiene menos años que muchos de los vecinos que lo veneran. La ermita pasó siglos acumulando objetos, lo perdió casi todo de golpe y volvió a llenarse, imagen a imagen, gracias a la gente del pueblo.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: la parroquia está en el Alto del Santo, en Villanueva de Córdoba. Es el punto de inicio de esta audioguía.
- Horarios: confírmalos antes de ir en la web oficial del ayuntamiento o en la oficina de turismo, porque es un templo en uso.
- Respeto: si hay culto o actos religiosos, espera o vuelve más tarde.
- Audio: descarga la audioguía antes de llegar para no depender de la cobertura.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en Villanueva de Córdoba
Una parada clave es la Parroquia de San Sebastián, en el Alto del Santo. Destacan su espadaña de granito, el pórtico de tres arcos y una nave de cuatro tramos. Es una antigua ermita que se estableció como parroquia en 1954 y que conserva siglos de historia local.
¿Cómo llegar a la Parroquia de San Sebastián
La iglesia está en el Alto del Santo, en Villanueva de Córdoba. Allí empieza la audioguía, frente a la fachada con la espadaña. Antes de ir, consulta la web del ayuntamiento o la oficina de turismo para confirmar accesos y posibles cambios por actos religiosos.
¿Cuál es el horario de visita de la Parroquia de San Sebastián
Al ser un templo en uso, el horario puede variar según el culto y las celebraciones. Lo más seguro es confirmarlo en la web oficial del ayuntamiento de Villanueva de Córdoba o en la oficina de turismo antes de planificar la visita.
¿Cuánto se tarda en visitar la Parroquia de San Sebastián
La audioguía tiene tres paradas: fachada y espadaña, portada y pórtico, e interior. Cada una combina relato y detalles para mirar. El tiempo real depende de tu ritmo y de si el templo está abierto, así que conviene dejar margen.
¿Cuál es la historia de la Parroquia de San Sebastián
Era una ermita en las afueras, junto al camino de Córdoba. Un inventario de 1534 ya menciona una ermita de San Sebastián, y la documentación local sitúa una reconstrucción hacia 1585. Se abrió al culto como parroquia el 28 de julio de 1954.
¿Qué pasó con la ermita en 1936
En julio de 1936 se usó como cárcel y, según la información disponible, sus imágenes y altares fueron destruidos. En 1939 una vecina donó la imagen titular de San Sebastián, que ayudó a devolver una imagen de culto al templo.
¿Cómo es la arquitectura de la Parroquia de San Sebastián
Tiene una nave única de cuatro tramos, con arcos diafragma sobre pilares de granito. Delante hay un pórtico de tres arcos con columnas toscanas. En la cabecera se añadieron una cúpula con linterna y capillas laterales con bóvedas de cañón.
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