Yacimiento arqueológico de Plaza de Armas, Nueva Carteya: audioguía
Un recinto fortificado en lo alto de Nueva Carteya, con muros que quizá se esconden bajo la ladera y un acueducto romano que empezaba a andar desde aquí. Tres paradas para entender cómo se defendía un asentamiento antiguo y cómo se llevaba el agua a una ciudad. Y para aprender a mirar piedras sin dar por hecho lo que todavía se discute.

Murallas y recinto fortificado del Yacimiento de Plaza de Armas
Piedras en fila
Colócate en el borde norte del recinto y mira a lo largo de la línea de piedras que se conserva.
¿Cuántas murallas hacen falta para sentirse seguro? Aquí, al parecer, una no bastaba. La descripción de este recinto habla de dobles y hasta de triples murallas, y de taludes levantados a mano para que el terreno ayudara a defenderse.
Ahora mira lo que tienes delante. Busca tramos de muro, piedras trabajadas y algún sillarejo, esas piedras medio labradas que se colocaban en hilera. Con calma, porque nadie puede decirte con seguridad qué resto corresponde a cuál de esas murallas. Y eso, lejos de ser un fallo, es parte del juego. Quien construyó esto pensó en capas, en obstáculos uno detrás de otro, en que el enemigo tuviera que ganarse cada metro. Nosotros, dos mil años después, tenemos que ganarnos cada identificación con la misma paciencia.
Lo que sí se sabe es que no estás en un lugar de una sola época. El yacimiento se describe como un asentamiento protohistórico que siguió vivo en tiempos romanos. Es decir, que alguien levantó estas defensas antes de que Roma llegara, y que cuando llegó, el sitio seguía teniendo sentido.
Eso dice mucho de la elección del lugar. Se escogió bien, tan bien que nadie quiso cambiarla durante siglos.
Y ahora, camina hacia el sur. Allí el terreno guarda otra pregunta, y esa sí que viene con un «quizás».
Para profundizar
Lo más fácil, en un sitio así, es ver muralla en cada piedra caída. La tentación es humana: queremos que el pasado se deje reconocer a la primera.
Pero conviene quedarse con la imagen de conjunto. Un recinto con varias líneas defensivas y con taludes artificiales no se lee como un único muro, sino como una sucesión de barreras. Si recorres la línea de piedras conservadas, fíjate en cómo se alinean y en cómo el terreno acompaña. Lo que la vista no te resuelva, déjalo como pregunta. Es una manera honesta de visitar un yacimiento, y probablemente la que más se parece a la de quienes lo estudian.
El talud sur: ¿defensa natural o muralla oculta?
El talud y el «quizás»

Sitúate en la ladera meridional y mira hacia abajo, hacia el desnivel, y luego hacia arriba, hacia el recinto.
Hay una sola palabra en toda la historia de este yacimiento que me parece más elocuente que cualquier muro: «quizás».
Una descripción del lugar cuenta que la defensa del sur es un talud muy pronunciado, y añade que quizás oculte otra línea de muralla. Quizás. Quien lo escribió no lo afirmó, y yo tampoco voy a hacerlo.
Así que haz este ejercicio. Compara la altura de la ladera con la elevación del recinto que tienes encima. Siente cuánto cuesta, solo con la vista, subir hasta allí. Ahora piensa en alguien que quisiera atacar esto por el sur. Con ese desnivel, tendría el trabajo medio hecho en contra.
Y aquí viene lo bueno. Ese talud puede ser una muralla enterrada, puede ser obra humana o puede ser, sencillamente, la forma que la naturaleza dio a la colina y que alguien supo aprovechar. Los expertos plantean la posibilidad, pero no cierran la cuestión. Así que no busques un muro donde nadie asegura que lo haya.
Para hacerte una idea del tamaño de todo esto, la superficie fortificada alcanza un eje máximo de quinientos metros. Son unos cinco campos de fútbol puestos en fila, rodeados de defensas.
Cuando termines de mirar la ladera, sube a la parte alta. Allí empieza otra historia, una que se mide en kilómetros y que acaba en agua.
Para profundizar
Un talud es, por definición, una pendiente. Y una pendiente puede defender igual de bien tanto si la hizo una cuadrilla de personas como si la hizo el paso de milenios. Esa es la gracia de este rincón del yacimiento: obliga a mirar con dos ojos a la vez.
Con uno, ves la defensa natural, el desnivel que cansa solo de contemplarlo. Con el otro, imaginas una muralla debajo de la tierra, esperando que alguien la confirme. Ninguno de los dos ojos tiene todavía la última palabra. Quédate con ambos, y notarás que la ladera, de pronto, se vuelve más interesante que cualquier ruina a la vista.
El acueducto romano que nacía en Plaza de Armas
Donde nacía el agua

Sube a la meseta superior y quédate en el punto más alto que encuentres, con vistas abiertas hacia el entorno.
Estás a unos setecientos cincuenta metros de altitud, y desde aquí empezaba a viajar el agua.
En las inmediaciones de Plaza de Armas se situaba el caput aquae de un acueducto romano, que en latín viene a ser la cabeza del agua, el punto donde nacía la conducción. No hacía falta un gran río. Hacía falta un buen punto de partida, y este lo era.
Desde aquí, el agua emprendía un recorrido de unos dieciocho kilómetros. Es casi media maratón, pero hecha sin prisa, por gravedad y a favor de la pendiente. Su destino era la colonia romana de Claritas Iulia Ucubi, que hoy conocemos como Espejo.
Piensa en la gente de aquella colonia, abriendo un grifo, llenando un cántaro o una fuente, sin saber que ese agua llevaba un día de camino de ventaja. Y piensa en quienes, desde esta meseta, la veían salir.
La conducción no iba en línea recta hacia la nada. Pasaba por la Fuente de la Mora y por Las Neverías, antes de llegar al actual núcleo de Nueva Carteya, y de ahí seguía hasta su destino. Si conoces el pueblo, esos nombres te sonarán. Si no, te servirán de pista.
Este es el giro. Lo que parece un yacimiento de murallas y defensas fue también el punto de arranque de una obra pensada para dar de beber a otra ciudad.
Baja ahora hacia el pueblo, y sigue el camino que seguía el agua.
Para profundizar
Fíjate en la secuencia de nombres: Plaza de Armas, Fuente de la Mora, Las Neverías, Nueva Carteya, Espejo. Son cinco lugares unidos por una sola línea invisible.
Esa línea es lo más sorprendente del conjunto. Un yacimiento suele contarse hacia dentro, desde sus muros. Este, además, se cuenta hacia fuera, hacia dieciocho kilómetros de distancia. Cuando pasees después por Nueva Carteya, acuérdate de que el pueblo actual está en medio de ese trayecto, como una parada intermedia de algo mucho más antiguo que él.
Prepara tu visita
- El yacimiento se encuentra en Plaza de Armas, en el término de Nueva Carteya, en la provincia de Córdoba.
- Para llegar, toma como referencia el núcleo urbano de Nueva Carteya y consulta el acceso concreto en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo.
- Confirma horarios y condiciones de visita en la web oficial del Ayuntamiento de Nueva Carteya o en su oficina de turismo antes de ir.
Preguntas frecuentes
¿Qué ver en el Yacimiento arqueológico de Plaza de Armas
Tramos de muralla y piedras conservadas en el borde norte, el talud pronunciado de la ladera sur y la meseta superior, donde se situaba el origen de un acueducto romano. Es un recinto fortificado con dobles y triples murallas, según su descripción patrimonial.
¿Cuál es la historia del Yacimiento arqueológico de Plaza de Armas
Se describe como un asentamiento protohistórico con continuidad en época romana. Cerca de él se situaba el caput aquae de un acueducto de unos 18 km que llevaba el agua hasta la colonia romana Claritas Iulia Ucubi, la actual Espejo.
¿Qué tamaño tiene el yacimiento
Una fuente divulgativa señala un eje máximo de 500 metros para la superficie fortificada. Es una cifra orientativa que ayuda a imaginar la escala del recinto, rodeado por murallas y taludes artificiales según la descripción patrimonial del lugar.
¿Había una muralla en la ladera sur
No está confirmado. Una descripción del yacimiento sitúa la defensa meridional en un talud pronunciado que quizá oculte otra línea de muralla, pero la propia fuente lo plantea como posibilidad. También podría tratarse de una defensa natural del terreno.
¿Qué relación tiene Plaza de Armas con el acueducto romano
El caput aquae, el punto de origen del acueducto, se situaba en las inmediaciones de Plaza de Armas, a unos 750 metros de altitud. La conducción recorría unos 18 km hasta Claritas Iulia Ucubi, la actual Espejo.
¿Por dónde pasaba el acueducto antes de llegar a Nueva Carteya
La conducción pasaba por la Fuente de la Mora y por Las Neverías antes de llegar al actual núcleo de Nueva Carteya. Desde allí continuaba hasta la colonia romana de Claritas Iulia Ucubi, que hoy corresponde a Espejo.
¿Cómo llegar al Yacimiento arqueológico de Plaza de Armas en Nueva Carteya
El yacimiento está en el término de Nueva Carteya, en Córdoba. Lo más recomendable es tomar como referencia el núcleo urbano y consultar el acceso concreto en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo, que también informan de horarios y condiciones de visita.
¿Cuál es el horario del Yacimiento arqueológico de Plaza de Armas
No hay un horario publicado en la información disponible. Conviene confirmarlo en la web oficial del Ayuntamiento de Nueva Carteya o en su oficina de turismo antes de la visita, igual que las condiciones de acceso al recinto.
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