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Yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca, Guadalcázar: audioguía

**Punto de escucha:** Sube hasta la parte más alta del cerro y colócate de cara al horizonte, con la colina bajando a tus espaldas.

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca, Guadalcázar: audioguía

Alineamiento de muros en la cota alta del Cerro de la Horca

Lo que dejaron anotado en lo alto

Sube hasta la parte más alta del cerro y colócate de cara al horizonte, con la colina bajando a tus espaldas.

Una pared no sale sola. Alguien eligió dónde ponerla.

Y aquí viene lo bueno. Que el informe lo registrara no significa que hoy lo veas. Quizá el suelo no te lo enseñe, y tendrás que fiarte de la libreta. Mira la cumbre con ese ojo: el de quien sabe que algo estuvo ahí y debe imaginar el resto.

¿Qué había? La interpretación publicada propone que este asentamiento fue una villa romana, ocupada hasta el siglo cuatro después de Cristo. Es una hipótesis, no una certeza.

Hay lugares que se explican solos. Este prefiere que lo preguntes.

Y para saber qué más dejó esa gente, hay que bajar la cuesta y mirar al suelo.

Para profundizar

Los yacimientos tienen, además de historia, un número de registro. El de este aparece en el inventario con el código cero uno uno cuatro cero tres tres cero cero cero dos.

Un yacimiento así vive en papeles antes que en piedras. Esa colina está en un inventario, con su código, su descripción y su alineamiento de muros anotado en la cota alta. Por eso, cuando te preguntes qué hay que ver en el cerro, la respuesta honesta tiene dos partes: lo que el terreno te muestre hoy y lo que la documentación te permite imaginar.

Materiales romanos en la ladera: ánforas, tejas y ladrillos

Un asa entre la tierra

Ladera del yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca, Guadalcázar

Baja por la ladera y párate donde el terreno se abra, con el cerro detrás de ti y el campo delante.

Un asa de ánfora cabe en la palma de una mano, y aun así llegó a un informe arqueológico.

El inventario describe este sitio como una extensa zona arqueológica. Entre los materiales registrados hay fragmentos de ánforas, ladrillos y tejas. Es decir, cosas de todos los días: recipientes, techos, paredes.

Entre esos trozos, el informe identifica un asa de ánfora del tipo llamado Dressel veinte, cerámica hispánica y un tipo de vajilla conocido como sigillata clara D, forma cincuenta y cuatro. Nombres de catálogo para algo que alguien usó sin pensar que algún día se catalogaría.

Y detrás del informe hay una persona. Los datos conocidos de varios yacimientos de Guadalcázar se atribuyen a las prospecciones de Michel Ponsich en los años setenta del siglo veinte.

Haz lo mismo, con una condición: observa sin recoger nada. Que lo que hay en el suelo siga contando su historia al siguiente.

Ahora toca alejarse para ver el conjunto.

Para profundizar

Estos fragmentos no están pensados como una vitrina. Proceden del registro arqueológico, y no se puede asegurar que estén a la vista hoy. Eso cambia la forma de recorrer la ladera: no es una exposición, es un terreno donde esos objetos fueron localizados y anotados.

Lo curioso es el contraste de escalas. Una zona extensa se reconstruye a partir de piezas diminutas: un asa, un trozo de teja, un fragmento de ladrillo. Cada una es una pista pequeña, y juntas dibujan la silueta de un lugar habitado.

Villa romana de los siglos I al IV d. C. en Guadalcázar

Cuatro siglos desde lejos

Vista del Cerro de la Horca desde el entorno de Guadalcázar

Aléjate unos pasos del cerro, hacia el entorno de Guadalcázar, y míralo entero, como una silueta contra el cielo.

Desde aquí, el cerro parece una colina más. Y sin embargo, en un registro oficial tiene hasta coordenadas propias.

La ficha lo clasifica como villa y le atribuye cronología romana, entre los siglos uno y cuatro después de Cristo. Dicho de otro modo: la historia que se le adjudica no es un episodio breve, sino un tramo larguísimo, del siglo uno al siglo cuatro.

Piensa en lo que cabe en ese tiempo.

Aquí no hay leyenda ni anécdota firmada. Y creo que eso es parte de su encanto: lo que sabemos cabe en un informe, y todo lo demás es el cerro, el cielo y tu imaginación.

Quédate un momento mirando la silueta. Una colina que guarda cuatro siglos sin hacer ruido.

Para profundizar

El registro sitúa el yacimiento en unas coordenadas concretas: equis trescientos veintinueve mil quinientos noventa y dos, ye cuatro millones ciento ochenta y un mil quinientos setenta y seis, en el sistema llamado Europeo mil novecientos cincuenta. Es el modo en que los técnicos fijan un punto en el mapa.

Es curioso que un lugar con tanta historia se defina, para la administración, con dos cifras largas. Pero esas cifras son la manera de decir: aquí, y no en otro sitio, hubo una villa.

Y recuerda lo que el dossier no permite afirmar: qué restos se ven hoy sobre el terreno. Esa incógnita, bien llevada, no resta. Obliga a mirar con más atención.

Prepara tu visita

- Cómo llegar: el cerro se encuentra en el entorno de Guadalcázar. Pregunta en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo cómo llegar al punto de inicio.
- Horarios y acceso: confírmalos en la web oficial del Ayuntamiento o en la oficina de turismo antes de ir.
Los restos citados pueden no estar visibles.
- En la ladera: observa sin recoger materiales.
- Coordenadas del registro: X 329592, Y 4181576, en el sistema ED 1950.

Preguntas frecuentes

¿Qué ver en Yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca

Es un yacimiento documentado, con tres puntos de interés: la cota alta, donde se registró un alineamiento de muros; la ladera, con materiales como ánforas, ladrillos y tejas; y la vista del cerro desde el entorno. No se puede asegurar qué restos son visibles hoy.

¿Cuál es la historia de Yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca

La ficha lo clasifica como villa con cronología romana, entre los siglos I y IV d. C. La interpretación publicada propone que fue una villa romana ocupada hasta el siglo IV d. C. Su conocimiento se atribuye a prospecciones de Michel Ponsich en los años setenta.

¿Cómo llegar a Yacimiento arqueológico de Cerro de la Horca en Guadalcázar

El yacimiento está en el entorno de Guadalcázar. El registro lo sitúa en las coordenadas ED 1950 X 329592, Y 4181576. Para el acceso concreto, conviene preguntar en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo. Lo recomendable es consultarlo en la web oficial del Ayuntamiento de Guadalcázar o en la oficina de turismo antes de planificar la visita. La audioguía tiene tres paradas: la cota alta, la ladera y una mirada al cerro desde el entorno. El tiempo dependerá de tu ritmo y de las condiciones de acceso, que conviene confirmar antes.

¿Qué materiales arqueológicos se han registrado en el Cerro de la Horca

El informe recoge fragmentos de ánforas, ladrillos y tejas, además de un asa de ánfora Dressel 20, cerámica hispánica y sigillata clara D, forma 54. No se puede asegurar que estén expuestos o sean visibles actualmente.

¿Se puede recoger material en la ladera del Cerro de la Horca

No. La recomendación es observar el terreno sin recoger materiales. Los fragmentos citados proceden del registro arqueológico y forman parte de la información que permite entender el yacimiento.

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