Puente de la Dehesa de Añora: audioguía y qué ver

Historia del Puente de la Dehesa: ¿origen romano o siglo XVIII?
¿Romano o no? El puente que no se deja fechar
Colócate en un punto seguro junto al cauce del Guadarramilla, mirando hacia los arcos. Después, si puedes, aléjate hasta una vista lateral del puente.
¿Cuántos puentes conoces que tengan dos edades posibles y ninguna confirmada? Este es uno. Tienes delante el agua del Guadarramilla pasando bajo los arcos, y detrás una conversación que lleva años abierta.
En la imaginación popular, este puente es romano. Es una idea con mucho encanto. Y tiene un argumento sencillo: cerca hay un yacimiento arqueológico de aquella época. Un escritor local dedicó al puente una crónica en dos mil cuatro y recogió esa posibilidad. Pero la dejó ahí, como posibilidad. No como certeza.
Y aquí viene lo bueno. El mismo cronista se fijó en una inscripción de uno de los laterales. Esa inscripción le llevó a pensar en algo distinto: que el puente pudo ser reedificado a finales del siglo dieciocho. Tampoco cerró la cuestión, porque la propia transcripción deja abierta esa lectura.
Así que el puente tiene dos edades en el aire, y nadie ha zanjado el asunto. A mí me gusta que sea así. Hay monumentos que se explican en una frase, y este exige que te quedes un rato.
Ahora, desde ese punto lateral, intenta contar los ojos del puente. Son cinco, y cada uno es más pequeño que el anterior, si la perspectiva te deja distinguirlos.
Cinco arcos que van menguando. Vamos a acercarnos, porque el ladrillo tiene mucho que contar.
Para profundizar
El puente salva el Guadarramilla junto a la carretera comarcal CP-310. Otra descripción lo sitúa en el camino de Añora a la dehesa de la Vera, cerca de la A-420. Así que es un puente que se deja encontrar desde más de una dirección.
El cronista de dos mil cuatro tenía su sentido del humor. Llegó a bromear con que ya había escrito tantas veces sobre el puente que no sabía qué más decir. Y, sin embargo, escribió. Hay querencias que no se agotan.
También fue más allá de los datos. Convirtió el puente en una metáfora de lo que, a su juicio, ocurría con el patrimonio local. Eso es una valoración personal, no historia, pero ayuda a entender por qué le importaba tanto.
Cuando vuelvas a mirar el agua bajo los arcos, piensa en esa relación: un paso que existe porque existe un río. Todo lo demás, romano o dieciochesco, vino después.
Arcos de ladrillo y tablero a dos aguas del Puente de la Dehesa
El día que empezaron a desmontarlo

Sitúate frente a la cara visible del puente, mejor en una vista lateral, donde se vea el perfil completo.
A mediados de los años ochenta, alguien empezó a desmontar este puente. No fue un temporal ni una riada. Fue el Ayuntamiento, según cuenta un escritor local, y la razón era construir otro puente a su lado.
Quien levantó aquel primer tramo de trabajo se llevó por delante las grandes losas que cubrían los pretiles. Esas piedras anchas, que coronaban los bordes, fueron lo primero en caer. Y entonces, la obra se detuvo. El puente no llegó a destruirse del todo. Aunque el cronista aseguraba que el daño ya estaba hecho.
Ahora date cuenta de lo que tienes delante, que es justo lo que se salvó. Cinco ojos abovedados, de ladrillo rojo, de medio punto. Cada arco más pequeño que el anterior. Y encima, un tablero a dos aguas: sube, llega arriba y baja, de modo que el puente dibuja un perfil triangular.
Ese perfil, por cierto, es un rasgo que el cronista comparó con otros puentes antiguos de la comarca. Es decir, no es una rareza suelta, sino parte de una familia.
Piensa en lo que hay en juego. Un puente de ladrillo no tiene la apariencia de un monumento que se defiende solo. Pero ahí sigue, con su silueta de tejado.
Para profundizar
El mismo escritor estimó que este puente había servido al menos durante dos siglos antes de perder su función principal. Es una estimación suya, pero da una idea de cuántas generaciones pudieron cruzarlo.
Además, el portal municipal fecha su reconstrucción en el siglo dieciocho. Eso encaja con la lectura de la inscripción que sugería el cronista, aunque la página no aporta el documento o estudio que sostiene esa fecha. De nuevo, una fecha con una pregunta al lado.
En su crónica de dos mil cuatro, el autor denunciaba que el puente llevaba veinte años en abandono. Fíjate en el matiz: es un testimonio de aquel momento, no un retrato de hoy. Por eso conviene que seas tú quien juzgue lo que ves.
Si quieres un ejercicio sencillo, sigue con la vista la línea del tablero, de un extremo al otro. Luego baja la mirada a los arcos y comprueba cómo la silueta de arriba y el tamaño de abajo se responden. Tiene una lógica que se entiende mejor mirando que explicándola.
Pretiles e inscripción: la visita al Puente de la Dehesa
Pretiles, losas y una inscripción por leer

Acércate a uno de los laterales de la fábrica y recorre con la vista el borde superior del puente.
¿Quién derriba casi por completo un tramo de pretil, y para qué? En dos mil cuatro, el cronista local contaba que personas anónimas lo habían hecho. Y confesaba que no conocía el motivo.
Si recuerdas, ya te hablé de las grandes losas que protegían los bordes. Pues el mismo escritor decía que al otro pretil le habían quitado las losas de protección. Eso dejaba los flancos expuestos a la lluvia. Una piedra de remate, ya ves, es como un sombrero: parece decorativa hasta que llueve.
El autor no se quedó en la queja. Reprochó a sucesivos alcaldes, de distintos partidos, que no se hubieran interesado por conservar el puente durante años. Terminó su crónica pidiendo al alcalde atención y dinero para una restauración definitiva.
Ahora te toca a ti hacer de inspector, con calma. Mira los pretiles y las losas que los coronan, y fíjate en cómo están hoy. Lo que se describió en dos mil cuatro era de entonces. Lo que veas ahora es lo que cuenta.
Y busca también, en uno de los laterales, la inscripción de la que hablábamos al principio. Te confieso que no sé qué dice. No tengo una transcripción fiable. Quizá tú tengas más suerte, si es legible desde donde estás.
A veces la mejor pregunta es la que sigue abierta.
Para profundizar
El cronista describió los pretiles como protegidos por grandes losas, algunas de las cuales habían sido retiradas o derribadas en episodios distintos. No fue un solo daño, sino varios, en momentos diferentes.
Calificó la restauración de urgente. Esa urgencia era su valoración en dos mil cuatro, y no dice nada sobre el estado presente del puente. Tampoco sabemos si hubo restauraciones posteriores.
Lo que sí queda es la imagen de un vecino que escribe, pide y espera. A veces el patrimonio de un pueblo depende de que alguien insista durante años en que merece atención.
Cuando te despidas del puente, haz una última prueba. Colócate de nuevo en una vista lateral y deja que la silueta triangular, los cinco ojos y el agua te lo expliquen otra vez. Ahora ya sabes qué puede faltar, qué puede sobrevivir y qué sigue sin leerse.
Prepara tu visita
- Cómo llegar: el puente está sobre el río Guadarramilla, junto a la carretera comarcal CP-310, en el camino de Añora a la dehesa de la Vera.
- Otra referencia de ubicación lo sitúa cerca de la A-420.
- Para ver el cauce, busca un punto de observación seguro junto al agua.
- La vista lateral es la mejor para distinguir los cinco arcos y el perfil triangular del tablero.
- Horarios y condiciones de acceso: confirma en la web del Ayuntamiento de Añora o en la oficina de turismo antes de ir.
Preguntas frecuentes
¿Es romano el Puente de la Dehesa
No está confirmado. La atribución romana forma parte de la tradición popular y se apoya en la cercanía de un yacimiento de esa época. No se ha localizado un estudio arqueológico que lo acredite, y una inscripción lateral sugirió una reedificación a finales del siglo XVIII.
¿Cómo llegar a Puente de la Dehesa
El puente cruza el río Guadarramilla junto a la carretera comarcal CP-310. Otra referencia lo sitúa en el camino de Añora a la dehesa de la Vera, cerca de la A-420. Conviene localizar un punto seguro junto al cauce para observarlo.
¿Cómo es el Puente de la Dehesa
Tiene cinco ojos abovedados de ladrillo rojo sobre el Guadarramilla, descritos como arcos de medio punto. El tablero a dos aguas le da un perfil triangular, rasgo que un cronista local comparó con otros puentes antiguos de la comarca.
¿Qué pasó con el Puente de la Dehesa en los años ochenta
Según una crónica local de 2004, a mediados de los años ochenta el Ayuntamiento comenzó a desmontarlo al construir otro puente a su lado. Afectó a las losas de los pretiles y la retirada se detuvo antes de destruirlo por completo.
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