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Yacimiento de La Losilla en Añora: audioguía y visita

Bajo la tierra de la finca Torrequillo Bajo, en Añora, hay una basílica, tumbas, un epitafio recompuesto pieza a pieza y los restos de un asentamiento que se apagó hace más de mil doscientos años. Esta audioguía te cuenta quién lo buscó, qué daños sufrió y quién lo está rescatando. Seis paradas para entender un lugar donde lo más importante, muchas veces, es lo que ya no está a la vista. Información de visita sin fecha de verificación cerrada: confírmala antes de ir (ver "Prepara tu visita").

Hazlo antes de entrar: dentro puede no haber cobertura.
Yacimiento de La Losilla en Añora: audioguía y visita

Historia y nombre del Yacimiento de La Losilla en Añora

Un nombre que despista

Colócate en la loma, con el campo abierto delante, mirando hacia el recinto protegido.

Empecemos por una confusión. El yacimiento se conoce como La Losilla, pero no está en la parcela que lleva ese nombre. Está en la finca Torrequillo Bajo. Por eso, en esta guía lo llamamos yacimiento de La Losilla, en Añora, que es también el nombre habitual en la literatura científica. Si alguien del pueblo te explica que la parcela de La Losilla queda aparte, tiene razón: el nombre se pegó al sitio aunque la historia ocurriera al lado.

Y de historia, aquí hubo mucha, aunque durante décadas nadie supo contarla bien. Tras una intervención arqueológica en mil novecientos noventa y cuatro, el lugar pasó unas dos décadas de abandono y expolio, según describió la prensa en dos mil trece. Se saquearon una decena de tumbas, según informa el Ayuntamiento de Añora, y se robó piedra para reutilizarla en otras construcciones. Las fuentes no identifican a los responsables ni precisan cuándo ocurrió cada saqueo. Ese es el motivo de la mala fama del lugar.

El regreso empezó con una curiosidad casi doméstica. En dos mil nueve, un arqueólogo llamado Jerónimo Sánchez Velasco empezó a interesarse por este enclave mientras preparaba su tesis doctoral. Un tema de tesis, un lugar con mala fama y un montón de preguntas sin respuesta.

Qué se ve hoy: casi todo sigue bajo tierra. Desde fuera del vallado que protege los restos de la iglesia desde dos mil quince, solo asoman algunos restos entre el derrumbe. Lo demás, tumbas, epitafio y estructuras, son hallazgos arqueológicos que hay que imaginar.

Para profundizar

Antes del expolio hubo otro problema, más discreto. En los años setenta, las llamadas misiones rescate impulsaron búsquedas arqueológicas hechas por aficionados. Había entusiasmo, y eso hay que reconocerlo. Pero el cronista local advierte que no siempre acabaron en estudios rigurosos.

Piénsalo como una receta cocinada sin apuntar las cantidades. El plato puede salir, pero luego nadie sabe repetirlo. Un yacimiento es igual: cada piedra importa por el lugar exacto donde estaba, y esa información, una vez removida sin anotar, no se recupera.

La basílica del Yacimiento de La Losilla: naves, arcadas y pilares

La basílica que se cayó

Restos de la basílica del Yacimiento de La Losilla visita

Sitúate en el borde del vallado, de cara a los restos de la iglesia.

Esta es una basílica visigoda: se habría fundado en el siglo seis o a comienzos del siete, y en seiscientos cuarenta y seis ya existía, porque lo prueba un epitafio que conoceremos enseguida. El asentamiento se abandonó en el siglo ocho.

Tenía tres naves y un ábside en el extremo oriental. Las arcadas que separaban las naves descansaban sobre pilares, separados entre sí aproximadamente un metro y veinticinco centímetros. No tenemos aquí sus dimensiones totales, así que no te daremos un tamaño.

Lo primero que te cuenta esta basílica es lo que se ha caído. Desde fuera del vallado verás los restos que asoman, y enseguida notarás que leer una planta entre escombros es un ejercicio de paciencia. El derrumbe lo mezcla todo: lo que fue pared, lo que fue arco y lo que fue suelo.

Fíjate en cómo se tumba el terreno, en las líneas que sugieren alineaciones. Ahí empieza el juego de reconstruir con los ojos: la nave central en medio, una nave a cada lado y, al este, el ábside.

Aviso: el acceso al interior debe confirmarse localmente.

El ábside oriental: qué ver en La Losilla

El ábside oriental

Ábside oriental del Yacimiento de La Losilla en Añora

Desde fuera del vallado, mira hacia el extremo oriental de la basílica, donde estuvo el ábside, salvo que dispongas de autorización de acceso.

Los arqueólogos tienen un gesto que se repite: se agachan donde dos muros se encuentran. Allí está la clave, porque en los encuentros se ve quién llegó antes y cómo se sostenía el conjunto. En el ábside, el punto interesante es justo ese: dónde se une con la nave y dónde aparece el contrafuerte.

Un contrafuerte es un refuerzo que ayuda al muro a no abrirse.

Ese encuentro solo se aprecia de cerca en el área excavada, con autorización. Desde el vallado, lo que ves es el lugar; lo que sigue enterrado no puede reconstruirse a ojo.

Tumba 5 y ajuar de vidrio en La Losilla

Tumba cinco y un frasco de vidrio

Nave norte del Yacimiento de La Losilla, tumba 5

Desde fuera del vallado, mira hacia la nave lateral norte de la basílica, que queda dentro del área protegida.

Un frasquito de vidrio de pie alto, hecho para guardar perfumes o ungüentos, acompañó a alguien en su último viaje. Apareció en la tumba cinco, en la nave norte.

La pieza, restaurada, no se conserva en el yacimiento. Está en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba, antes llamado Museo Arqueológico Provincial, en la capital, a unos ochenta kilómetros al sur del yacimiento. Si vienes a buscarla, no la encontrarás entre estas piedras.

Pero sí puedes situar el lugar. La posición aproximada de la tumba queda en el sector de la nave lateral norte. La cista que se excavó no tiene por qué verse hoy.

Aviso: la nave norte está dentro del área protegida y solo se accede con autorización.

Hieronimus y su epitafio: qué ver en Añora

Hieronimus, un epitafio recompuesto

Sepultura de Hieronimus en el Yacimiento de La Losilla Añora

Desde fuera del vallado, mira hacia el centro de la nave central, donde estuvo la sepultura veintidós.

Un epitafio es un mensaje que se escribe pensando en que alguien lo leerá mucho después. Este conmemora a Hieronimus: describe su vida piadosa, pide la salvación de su alma, dice que vivió treinta y cinco años y fecha su muerte el catorce de abril de seiscientos cuarenta y seis.

La lápida apareció en dos mil diecinueve, en su emplazamiento original, en la parte central de la nave central, rota en once fragmentos. En dos mil veintiuno se excavó la sepultura y apareció el fragmento número doce, que faltaba, en el relleno junto al sarcófago de la sepultura once, inmediatamente al este de la de Hieronimus. Como el último trozo de un puzle que llevaba años esperando en la tierra.

Ahí descansaba Hieronimus, y no estaba solo. La superposición de los huesos llevó a proponer que una niña fue enterrada junto a él. Los autores no saben si tenían parentesco: es una hipótesis, y conviene dejarla así.

Es un lugar para bajar la voz. La lápida restaurada está en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba; en el yacimiento solo puede señalarse su antiguo emplazamiento, si el área es accesible.

Para profundizar

El esqueleto de Hieronimus guardaba un detalle muy humano. Mostraba la enfermedad de Scheuermann, que provoca una curvatura en la espalda. Los autores del estudio bromean con que era un tanto cheposo, con un cariño que se agradece.

Ese dato convierte un nombre en una persona: alguien que quizá caminaba un poco encorvado.

Alrededores del yacimiento: horno, puerta y abandono

Alrededores: hornos, puerta y despedida

Alrededores del Yacimiento de La Losilla, qué ver en Añora

Aléjate de la basílica por el exterior del vallado y mira el conjunto desde el sureste, donde se hicieron sondeos; la puerta documentada quedaba al noroeste de la parcela.

¿Cuándo se apaga un pueblo? Casi nunca de golpe, y casi nunca sabemos la fecha exacta. Aquí hay una pista de carbón. El edificio A es una estructura distinta de la basílica, situada al sureste de ella; los investigadores documentaron allí un horno, aunque su función exacta no está establecida. De una muestra de carbón de ese horno, la datación por radiocarbono dio entre los años seiscientos cincuenta y seis y setecientos sesenta y cuatro. Es un intervalo amplio, y los propios autores lo advierten.

Varias muestras apuntan en la misma dirección. Los investigadores proponen que el asentamiento se abandonó en el siglo ocho, quizá no mucho después de la invasión árabe del año setecientos once. Es una interpretación: los datos la sostienen, pero queda margen para la duda.

Un sitio que se quedó callado, y que hoy se escucha con paciencia.

Para profundizar

En el noroeste de la parcela se documentó una estructura de puerta construida con sillares. Además aparecieron estructuras cerca de la iglesia, lo que sugiere un entorno más amplio que la basílica sola.

Los sondeos del sureste y del noroeste fueron pequeñas ventanas abiertas en la tierra para asomarse a lo que hay debajo. Los muros y la puerta excavados pueden no estar hoy expuestos. Te quedas con la pregunta de cuánto más hay bajo el suelo.

Prepara tu visita

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la historia de Yacimiento de La Losilla

Es un asentamiento con basílica, sepulturas y estructuras auxiliares. Tras la intervención de 1994 sufrió unas dos décadas de abandono y expolio. La investigación se retomó y en 2021 se excavó la sepultura de Hieronimus. Se abandonó en el siglo VIII, quizá poco después del 711.

¿Cómo llegar a Yacimiento de La Losilla

Está en la finca Torrequillo Bajo, en Añora, unos 80 km al norte de Córdoba capital, y no en la parcela conocida como La Losilla. Conviene preguntar en el Ayuntamiento o en la oficina de turismo por la ruta y el acceso actuales.

¿Cuánto se tarda en visitar Yacimiento de La Losilla

La audioguía recorre 6 paradas que pueden escucharse con calma desde el exterior del vallado. El tiempo real depende del ritmo de cada visitante y de si hay acceso autorizado.

¿Dónde están los objetos hallados en La Losilla

El recipiente de vidrio de la tumba 5 y la lápida restaurada de Hieronimus se conservan en el Museo Arqueológico y Etnológico de Córdoba. En el yacimiento solo puede señalarse dónde estuvieron.

¿Qué dice el epitafio de Hieronimus

Describe su vida piadosa, pide la salvación de su alma, dice que vivió 35 años y fecha su muerte el 14 de abril de 646.

¿De qué época es la basílica

Se habría fundado en el siglo VI o a comienzos del VII; ya existía en 646. El asentamiento se abandonó en el siglo VIII.

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