Oceanogràfic de València: historia, qué ver y audioguía gratis
Del Mediterráneo al Ártico sin salir de València. El Oceanogràfic, el acuario de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, junto al antiguo cauce del Turia, te espera con túneles bajo el agua, un laboratorio donde nacen medusas y una cúpula de hielo donde viven belugas rescatadas de una guerra. Diez paradas con historias reales de animales, científicos y cuidadores.
Las paradas

Las cubiertas de Candela y el lago central del Oceanogràfic Valencia
Las cubiertas de CandelaEstás en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, junto al antiguo cauce del Turia, y lo que tienes delante es su acuario: el Oceanogràfic. Antes de mirar un solo pez, mira el techo. Esas cubiertas curvas que se levantan junto al agua, sobre el edificio de accesos y sobre el restaurante, son la firma del arquitecto Candela.
Si preguntas por aquí quién diseñó estas formas, mucha gente responderá Calatrava. Su fama es tan grande que tiende a eclipsar a quien tiene alrededor. Pero el Oceanogràfic es obra de Candela.
La cubierta del restaurante es un paraboloide hiperbólico, una superficie que se curva hacia arriba en un sentido y hacia abajo en el otro, como una silla de montar. Bajo ella está el Restaurante Submarino, donde se come rodeado de acuario y de peces. No esperes ver el comedor asomar bajo la superficie del lago: desde aquí lo que se ve es su cubierta, y el comedor queda dentro, con el agua al otro lado del cristal. Fíjate también en cómo se reflejan los edificios en el lago cuando no sopla el aire.
Nada de lo que ves es antiguo ni una reconstrucción. Es arquitectura contemporánea, levantada a propósito para ser un acuario. Y, como pasa en las mejores familias, tuvo dos cumpleaños. En diciembre de 2002, el presidente valenciano José Luis Olivas lo inauguró oficialmente. El público esperó hasta febrero de 2003, y con muchas ganas: antes de abrir, la prensa ya hablaba de unas 300.000 peticiones de reserva. Aun así, al principio se limitó la entrada diaria para que los animales se adaptaran a la presencia de visitantes.
En cuanto a tamaño, el recinto ocupa unos 110.000 metros cuadrados y guarda cuarenta y dos millones de litros de agua salada.
Con tanta agua alrededor, lo lógico es empezar por el mar que tenemos más cerca: el Mediterráneo.
Cuando el centro se presentó en 2002, la prensa señaló el restaurante submarino como una de sus grandes novedades. Y contó un detalle que tiene su encanto: el acuario del restaurante albergaba miles de jureles. Es decir, que quien se sentaba a la mesa lo hacía con un banco entero de peces como paisaje. Una forma original de decorar un comedor, desde luego. También resume bien la idea del lugar desde el primer día: que el agua no se queda al otro lado del cristal de una sala de exposición, sino que se cuela en todas partes, incluso en la hora de la comida.

Edificio del Mediterráneo y el Projecte Posidònia
Mediterráneo: bajar sin mojarseUn caracol diminuto del Mediterráneo recibió nombre por primera vez en 2025. Lo bautizaron investigadores de esta casa. Su nombre científico es Steromphala federicii. Eso sí: no lo vas a encontrar en ninguno de estos acuarios.
Antes de buscarlo, observa cómo está pensado este edificio. El recorrido es una inmersión. Empiezas cerca de la costa y, acuario a acuario, vas bajando hacia aguas más profundas. Cada vez que cambia la profundidad representada, cambia también el ecosistema. Es como bucear sin botella y sin quedarte sin aire.
Entre esos fondos está la posidonia. Desde 2022, la Fundación Oceanogràfic desarrolla el Projecte Posidònia para que la ciudadanía entienda el valor de este ecosistema. La idea es que dejemos de verla como un fondo bonito para las fotos y la entendamos como lo que es: un ecosistema con un papel ecológico propio.
Vuelvo al caracol. Se encontró en el banco de Skerki, entre Sicilia y Túnez, lejos de aquí. Las muestras salieron de expediciones de 2023 y 2024. Un hallazgo que parece repentino había empezado a gestarse años antes, en alta mar. Y el equipo, formado por investigadores de la fundación y colaboradores italianos, no se fió de las apariencias. Una concha distinta no basta para hablar de especie nueva. Así que la cotejaron en el laboratorio con análisis de su forma y de sus medidas, hasta confirmarlo.
Los científicos creen que el pequeño caracol podría ser endémico de esa zona, es decir, que solo viva allí. Si es así, plantea una pregunta incómoda: ¿cuántas especies del mar que tenemos al lado todavía no conocemos?
Dejamos las profundidades y subimos a la orilla, donde el agua salada se encuentra con la dulce.

Esfera de Humedales y lago vivo del Oceanogràfic
Dos pantanos dentro de una esferaEsta esfera mide 26 metros y dentro guarda dos humedales de dos continentes. Uno es el manglar americano. El otro es el marjal mediterráneo, un paisaje que cualquier valenciano reconocerá. Compáralos un momento: dos maneras de vivir donde la tierra y el agua no terminan de decidir quién manda.
Ahora sal y busca la lámina de agua dulce que hay fuera. Es el lago vivo, y aquí se rompe la idea de que un acuario es un mundo cerrado. Este lago está en proceso de naturalización y lo usan aves acuáticas locales y visitantes. Muchas llegan, principalmente, del Parque Natural de l’Albufera y del antiguo cauce del Turia. Nadie las invita ni les cobra entrada: vienen porque les conviene. Mira el agua y quizá veas alguna.
Esa conexión con los humedales cercanos funciona también en sentido contrario, del acuario hacia fuera. En junio de 2025, el equipo de la fundación liberó en l’Albufera samarucs, galápagos europeos y crías de petxinot, varias especies valencianas en una misma acción de conservación. No fue un gesto aislado. Ese año, la fundación cerró su balance con más de 400 animales reintroducidos en el medio natural.
Así que unas aves vienen a este lago desde los humedales cercanos y otros animales salen de aquí hacia l’Albufera. Unos vienen, otros se van. Y en medio, un equipo humano que trabaja por la conservación.
Toca volver bajo techo. Nos esperan aguas mucho más cálidas y un laboratorio con las paredes de cristal.
El trabajo de campo no fue lo único que se hizo en 2025. El balance de ese año contó también 42 publicaciones científicas. Las sueltas en l’Albufera fueron la parte más visible, pero detrás hubo investigación y colaboración con otras instituciones. Una liberación de animales dura una mañana. Lo que la hace posible lleva mucho más tiempo, y casi siempre ocurre lejos de la vista del visitante.
Túnel submarino de Templados y Tropicales y Medusa Lab
El túnel cálido y el laboratorio de medusasMás de 70 metros de túnel. Así lo describió la crónica del día de la apertura, en 2003: un pasillo bajo el agua. Mientras lo cruzas, piensa en la temperatura que hay al otro lado del cristal. Las aguas superficiales tropicales rondan de media los 25 grados. Las templadas, en cambio, suben y bajan a lo largo del año. Son dos mundos que viven al ritmo de su termómetro.
Al salir llega lo más nuevo de toda la visita. Medusa Lab abrió en abril de 2026, así que no formaba parte del acuario original. Es un laboratorio visitable donde se concentra el cultivo de medusas. Según publicó la web del centro el uno de abril de 2026, aquí se reproducían 65 especies, y 19 de ellas se exponían al público. Son cifras que cambian deprisa, así que tómalas como una foto de ese momento.
A través de los ventanales puedes ver los microscopios. Al otro lado trabajan biólogos y acuaristas que supervisan los cultivos, ajustan los parámetros del agua y preparan los traslados de medusas a otros acuarios. Lo normal es ver la medusa adulta, flotando como un paraguas transparente. Aquí puedes ver también lo que suele quedar oculto: los pólipos y las éfiras, sus primeras fases de vida. Es como conocer a alguien por las fotos de cuando era bebé.
Busca ahora metal en el mobiliario. El equipo lo evita a propósito, porque algunos metales pueden soltar en el agua iones que son tóxicos para las medusas. Un animal capaz de picar a un bañista no soporta, en cambio, una mesa de acero.
Siguiente parada: dos océanos enteros metidos en un mismo tanque.
Medusa Lab no es solo un escaparate. La instalación colabora con varios centros de investigación, entre ellos la Universidad de Alicante. Uno de los estudios en marcha analiza cómo influyen los campos magnéticos en las medusas. Es una pregunta que suena a ciencia ficción y que necesita algo muy poco espectacular para responderse: cultivos estables, medidas repetidas y paciencia. Precisamente lo que ves hacer a través del cristal.
Océanos: tiburones y rayas en el túnel entre dos torres
Océanos: tiburones entre dos torresAquí el Pacífico y el Atlántico comparten piscina. El hábitat junta los dos océanos en un único espacio sumergido. Dos torres submarinas se comunican por un túnel de 35 metros que atraviesa un mismo tanque. Ese tanque tiene 6000 metros cúbicos de agua.
Levanta la vista y espera. Los primeros en llamar la atención suelen ser los tiburones. En este tanque nadan varias especies, entre ellas el tiburón toro, el gris, el cebra, el nodriza y el de puntas blancas. Verlos pasar por encima de tu cabeza, sin ninguna prisa, es uno de los grandes momentos de la visita.
Busca también un animal con un hocico largo y lleno de dientes, como una herramienta de carpintero: es el pez sierra. Y la raya águila, cuyas aletas anchas se mueven como alas, como si volara en vez de nadar. Con el hocico rastrea presas enterradas en el fondo. Si ves otra raya cuya silueta recuerda a una túnica que ondea, puede ser la raya obispo, que debe su nombre precisamente a eso: a la forma que adopta al nadar, parecida a las vestiduras de un obispo.
Compara esas siluetas de rayas y tiburones con las de los peces óseos que las rodean y verás maneras muy distintas de moverse en el agua.
En este tanque también hay una historia de viaje. En 2025 llegaron cuatro rayas tiburón desde el acuario de Okinawa, en Japón. Al llegar a València, las cuatro pasaron primero por cuarentena. Después, dos hembras se quedaron aquí con un objetivo claro: formar un grupo reproductor. El equipo pudo participar en ese traslado porque ya tenía experiencia: el Oceanogràfic había incorporado su primera raya tiburón en 2018. Siete años de oficio antes de viajar hasta el otro lado del mundo a por dos más.
Ponemos rumbo al sur del planeta, donde el suelo es de hielo y los vecinos van de esmoquin.
Antártico: pingüinos Juanito, rey y saltarrocas
Antártico: un nido de piedrasElectra y Viola, dos pingüinas, empezaron a construir juntas un nido en 2020. Sus cuidadores lo observaron y lo contaron. Busca los nidos en el recinto: son montones de piedras, porque así es como los hacen los pingüinos Juanito. En esta especie, además, macho y hembra comparten la incubación. Cuidar los huevos es aquí un trabajo de dos.
Para saber quién es quién, mira la cabeza. Los Juanito llevan una marca blanca detrás de los ojos. En el hábitat viven también pingüinos rey y saltarrocas, así que esa mancha es tu mejor pista para distinguirlos.
Un recordatorio, por si alguien duda: el pingüino es un ave. Tiene plumas, pone huevos y respira con pulmones. Lo que pasa es que vuela bajo el agua.
Y otro, de geografía. La Antártida es un continente, una enorme masa de tierra cubierta de hielo y rodeada por el océano Austral, a diferencia del Ártico, que verás en la siguiente parada.
Estos pingüinos, además, trabajan a su manera para la ciencia. Profesionales del Oceanogràfic participan en proyectos internacionales de investigación en la Antártida junto al Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. Antes de colocar dispositivos de seguimiento a pingüinos salvajes, el equipo los probó aquí, con estos animales, para comprobar que eran seguros.
Al otro extremo del planeta nos espera una cúpula de hielo y un nacimiento que hizo historia.
Uno de esos proyectos se llama Perpantar y parte de una pregunta muy humana: ¿tienen personalidad los pingüinos? Más en concreto, estudia si las diferencias de carácter y de comportamiento entre individuos influyen en cómo se adaptan al cambio climático. Dicho de otro modo, si el pingüino más atrevido y el más prudente responderán igual a un mundo que cambia. Mirando la colonia un rato, cuesta no ponerse a buscar cuál es cuál.

Ártico: Kylu, la primera beluga nacida en Europa que sobrevivió
Ártico: Kylu, la beluga que salió adelanteKylu sí.
Antes de buscarla, mira dónde estás. El Ártico se recrea bajo un iglú de 12 metros de altura. Por dentro se divide en dos niveles. Desde arriba ves la superficie, el mundo de hielo tal como lo vería un oso o un explorador. Desde abajo, por la ventana submarina, ves lo que pasa bajo el agua. Recórrelos en ese orden: primero arriba, después baja.
Kylu no solo fue noticia por nacer. Su llegada abrió una puerta que pocos científicos tienen a mano: escuchar cómo se comunican una cría de beluga y su madre, Yulka. El equipo reunió más de 300 horas de grabaciones. Las belugas son animales muy vocales, y en esas horas quedó registrada una conversación que en libertad sería casi imposible de seguir tan de cerca.
Cuando bajes a la ventana submarina, observa a las belugas con calma. Su cabeza redondeada y su cuerpo claro se distinguen muy bien contra el agua.
Pero esta cúpula guarda otra historia, mucho más reciente y mucho más dura. Te la cuento abajo, frente al cristal.
Belugas de Valencia: el rescate de Járkov y Canadá
Ártico: las belugas que vinieron de lejosJárkov, en Ucrania, estaba bajo bombardeos. Su acuario ya no podía garantizar la seguridad de los animales, y entre ellos había dos belugas, Miranda y Plombir. Se organizó entonces su evacuación, una operación internacional de varios días que el centro describe como una de las misiones de rescate animal más complejas y peligrosas que se han hecho. Miranda y Plombir llegaron a València el 19 de junio de 2024.
Llegar no era el final. Aquí ya vivían Kylu y su madre, Yulka, y juntar a cuatro animales sociales que no se conocen exige tiempo. La integración fue gradual. Al principio, las dos parejas solo podían verse y escucharse a través de compuertas. Después llegó el contacto directo, y la primera con quien Miranda se relacionó fue Kylu. Al final, el equipo logró integrar a las cuatro en un mismo grupo.
La historia no terminó ahí. En agosto de 2026 llegaron desde Canadá otras dos belugas, Cleopatra y Jelly Bean. Venían de Marineland, un parque que había cerrado en 2024. Cuando se organizó su reubicación, allí quedaban todavía 30 belugas y cuatro delfines que necesitaban un nuevo hogar. Jelly Bean murió el 17 de septiembre de 2026, durante su adaptación.
Con datos de septiembre de 2026, la web del centro nombra cinco belugas: Kylu, Yulka, Miranda y Plombir, que forman el grupo integrado, y Cleopatra, que llegó después. Es una cifra que cambia con cada llegada y cada pérdida, así que puede no coincidir con lo que veas hoy.
Cuando mires por esta ventana, piensa que algunos de estos animales llegaron aquí escapando de una guerra o de un parque cerrado. Cada beluga que nada al otro lado del cristal tiene detrás una historia propia.
Salimos al aire libre. Nos esperan unos vecinos ruidosos de la costa sudamericana.

Islas: los leones marinos sudamericanos
Islas: leones marinos al aire libreEn este recinto nacieron mellizos por primera vez en 2026. Si ves alguna cría, es fácil de reconocer: la especie tiene al nacer un pelaje casi negro.
Lo primero que llama la atención aquí es el cielo. Después de tanto túnel y tanta ventana submarina, por fin ves a los animales al aire libre, tumbados, peleando por un sitio o entrando y saliendo del agua. La instalación reproduce un tramo de la costa meridional de Sudamérica, y los protagonistas son de allí.
Son leones marinos, no focas, aunque la confusión es de lo más común. En concreto, leones marinos sudamericanos, cuyo nombre científico es Otaria flavescens.
En el grupo, busca diferencias de tamaño entre los ejemplares y observa cómo se comporta cada uno. El recinto está pensado para eso: para que veas la vida cotidiana de un grupo, sus roces, sus siestas y sus prioridades, y no solo un decorado bonito de rocas. Pocas escenas resultan tan familiares como la de un grupo disputándose el mejor rincón para tumbarse al sol.
Delfinario del Oceanogràfic: presentaciones, cuidado animal y debate
Delfinario: cuidado, ciencia y debateVeinticuatro millones de litros. Este tanque guarda más de la mitad de toda el agua del Oceanogràfic. Tiene 10 metros y medio de profundidad.
Lo primero que se pregunta casi todo el mundo aquí es si hay sesiones con los delfines. Sí: hay presentaciones de delfines programadas. Sus horarios cambian según el día y pueden variar por la afluencia, el clima o las condiciones biológicas de los animales, así que conviene consultarlos en el apartado «Hoy en el acuario» de la web oficial antes de venir.
Aquí conviven tres cosas que no siempre encajan con facilidad: el cuidado de los animales, la investigación y el debate público.
Empiezo por el cuidado. En agosto de 2026 llegaron desde Canadá cuatro delfines y dos belugas, dentro de una operación internacional de reubicación. Procedían de Marineland, el parque canadiense que cerró en 2024. El seguimiento de cada animal fue individual: alimentación, conducta, adaptación y estado de salud. Una de las delfinas, Echo, llegó con graves problemas de visión y otros antecedentes clínicos. Murió el 23 de septiembre de 2026, tras un rápido deterioro. Su muerte fue objeto de una investigación veterinaria, y el centro comunicó públicamente su estado y su historial. Estos datos son de septiembre de 2026; el grupo puede haber cambiado desde entonces.
Y el debate. Este delfinario ha recibido críticas desde hace años. En 2009, Proyecto Gran Simio pidió cerrar los delfinarios españoles y cuestionó el uso de delfines en espectáculos. En 2011, una activista de AnimaNaturalis se vistió de sirena para protestar contra el cautiverio de los animales. Distintas organizaciones animalistas han pedido cambios en la cría y en los espectáculos.
Son preguntas abiertas que la sociedad sigue discutiendo, y este tanque está en el centro de esa conversación.
Mira el agua una última vez. Este fue el recorrido de los mares del planeta, del Mediterráneo al hielo de los polos. Ahora puedes volver al lago del principio, bajo las cubiertas de Candela, con todo lo que has visto en la cabeza.
Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta audioguía · Actualizado el 19/10/2026
Preguntas frecuentes
¿Dónde está el Oceanogràfic de València y cómo llegar?
Está en el Carrer d’Eduardo Primo Yúfera, 1, dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, junto al antiguo cauce del Turia. Se puede llegar a pie por el cauce, en metro (línea 10) o en autobús (líneas 95 y 15).
¿Quién diseñó el Oceanogràfic?
El Oceanogràfic es obra del arquitecto Candela, no de Calatrava, aunque a menudo se le atribuya. Sus cubiertas curvas destacan en el edificio de accesos y en el restaurante, cuya cubierta es un paraboloide hiperbólico. Se inauguró oficialmente en diciembre de 2002 y abrió al público en febrero de 2003.
¿Qué animales se pueden ver en el Oceanogràfic?
Belugas (Kylu, Yulka, Miranda, Plombir y Cleopatra, según la web oficial en septiembre de 2026), delfines, pingüinos Juanito, rey y saltarrocas, leones marinos sudamericanos, tiburones, rayas tiburón, pez sierra, rayas águila y obispo, medusas y aves acuáticas en el lago vivo.
¿Hay tiburones en el Oceanogràfic?
Sí. En el hábitat Océanos nadan varias especies de tiburones, entre ellas el tiburón toro, el gris, el cebra, el nodriza y el de puntas blancas. Se ven pasar sobre la cabeza desde el túnel que une las dos torres submarinas, junto a rayas y al pez sierra.
¿Qué belugas hay en Valencia?
Su madre es Yulka. Miranda y Plombir llegaron rescatadas de Járkov en 2024. Cleopatra llegó de Canadá en agosto de 2026; Jelly Bean, que viajó con ella, murió en septiembre.
¿Hay presentaciones de delfines en el Oceanogràfic?
Sí, hay presentaciones de delfines programadas. Sus horarios varían según el día y pueden cambiar por afluencia, clima o condiciones biológicas de los animales, así que conviene consultar el apartado «Hoy en el acuario» de la web oficial antes de la visita.
¿Qué es Medusa Lab?
Es un laboratorio visitable abierto en abril de 2026 que centraliza el cultivo de medusas. Muestra pólipos y éfiras, sus primeras fases de vida, y el trabajo diario de biólogos y acuaristas. Según la web oficial, el 1 de abril de 2026 reproducía 65 especies y exponía 19.
¿Qué ecosistemas marinos representa el Oceanogràfic?
El Oceanogràfic recrea el Mediterráneo como una inmersión desde la costa, humedales como el manglar americano y el marjal mediterráneo, aguas templadas y tropicales, el Pacífico y el Atlántico en un mismo tanque, el Antártico, el Ártico y un tramo de la costa meridional de Sudamérica, con leones marinos al aire libre.
Fuentes consultadas
Cada dato de esta guía lleva una cita comprobada en su fuente. Las principales:
- oceanografic.org · registro oficial · 65 datos
- elpais.com · hemeroteca · 6 datos
- es.wikipedia.org · divulgación · 6 datos
- cadenaser.com · 5 datos
- fundacionoceanografic.org · estudio · 3 datos
- europapress.es · 2 datos
- valenciaplaza.com · voz local · 1 dato
Visitas guiadas y experiencias que pasan por aquí
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Créditos de las fotos
- Diego Delso · CC BY-SA 3.0
- Joanbanjo · CC BY-SA 3.0
- 19Tarrestnom65 · CC BY-SA 4.0
- Coralma* · CC BY-SA 4.0
- Steven Lek · CC BY-SA 4.0
- Alberto-g-rovi · CC BY-SA 3.0
- Steven Lek · CC BY-SA 4.0
- Alberto-g-rovi · CC BY-SA 3.0
- Diliff · CC BY-SA 3.0
Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.


