Toledo · Audiodescrita
Pozo de El Salvador, Toledo: historia, qué ver y audioguía
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Las paradas
Plaza de El Salvador: cómo apareció el pozo en 2002
El hallazgo que nadie buscabaTú te encuentras entre los dos edificios. Bajo tus pies está el pavimento de la plaza y, en él, las tapas o accesos a los espacios subterráneos. Lo que vas a visitar no se ve desde aquí: está debajo.
Esta versión está pensada para recorrerla con un acompañante: las indicaciones del camino son para quien te acompaña.
Aquí iba a ir un contenedor de basura. Así de simple. En 2002 se preparaba la instalación de un contenedor soterrado, y antes de cavar hubo que hacer control arqueológico. Lo que salió de aquella obra tan corriente fue un pozo.
Y no es el pozo que imaginas. No es un pozo con brocal visible. Lo que tienes debajo es un espacio subterráneo, y por eso lo que hay en la superficie son tapas y accesos en el pavimento. La ficha turística municipal lo describe como un aljibe abovedado de los siglos XII y XIII, parte del patrimonio hidráulico de Toledo.
Piensa por un momento en cómo se vivía aquí. Un aljibe como este formaba parte del patrimonio hidráulico de la ciudad, y por eso conviene preguntarse de dónde bebía la gente.
Ahora vuelve la atención hacia la iglesia y hacia San Marcos. Esa cercanía explica el siguiente capítulo: el pozo acabó dentro de un complejo conventual. Y cuando se descubrió, el Consorcio de Toledo lo musealizó para enseñarlo y usar el agua como puerta para contar la vida diaria de la ciudad.
Los pozos suelen mirarse desde arriba. Este se visita por dentro. Vamos a bajar.
Para profundizar
El pozo forma parte del conjunto histórico de Toledo, declarado Bien de Interés Cultural en 1940. Es una forma de recordar que la ciudad entera es el monumento, y que a veces el monumento está bajo los pies.
Cómo se accede al pozo: escalera, sala y arco de ladrillo
Escalera, sala y arco: de la calle al depósitoDejas la plaza y bajas por una escalera de caracol, que gira sobre sí misma mientras desciendes. Al llegar abajo estás en la primera sala, que es rectangular. Sus paredes son de mampostería, es decir, de piedras colocadas unas junto a otras. En uno de los extremos se conserva un tramo del techo abovedado, curvo, que cubría este espacio.
La escalera de caracol por la que bajas es el acceso actual. Tiene instalación eléctrica y también la iluminación que te acompaña. Todo eso es moderno. La musealización está documentada desde finales de 2004, así que ni escalera ni luces pertenecen a la fábrica medieval.
Lo que conserva la sala es lo que queda de verdad, no una recreación completa.
Desde esta sala pasas a una estancia pequeña. Al fondo hay un arco de medio punto, es decir, de forma semicircular, construido en ladrillo. Es el umbral entre la entrada y la sala principal, que une una bóveda de cañón con otra semicircular, ambas de ladrillo.
Aquí viene lo curioso. El aljibe es anterior al claustro de los frailes trinitarios. En el siglo XV ellos reutilizaron el ámbito, y el claustro de su convento se extendió por la plaza. El espacio cambió de uso al ritmo de la vida religiosa de la ciudad: primero guardó agua y después los frailes lo reutilizaron.
Y hoy cumple otra función. Forma parte de las rutas de patrimonio recuperado y se visita con guía y aforo limitado. La idea era enseñar la ciudad que hay bajo los pies del visitante.
Cruza el arco. Lo mejor está al otro lado.
Aljibe y patrimonio hidráulico de Toledo: óculo y canal
El óculo y el camino del aguaEstás en el centro de la sala principal. Sobre tu cabeza se abre una abertura circular en lo alto, por donde entra la luz del día. A tu alrededor, la sala se curva en semicírculo en torno a ese punto. Techo y paredes son de ladrillo, y la sala combina una bóveda de cañón, que es como un túnel de techo curvo, con otra bóveda semicircular.
Esa luz que cae desde arriba tiene una historia. El óculo ocupa el lugar donde estuvo el brocal. Lo que hoy deja entrar el día era el cuello del pozo. Quizá por eso la sala tiene algo de ojo abierto al cielo.
La parte semicircular mide 30 metros cuadrados y el Consorcio calcula un aforo aproximado de 25 personas. Más o menos, el salón de un piso grande con todos los vecinos dentro.
Ahora atiende al suelo y al arranque del depósito, según el tramo que se pueda recorrer durante la visita. Allí hay un canal que conduce el agua recogida hasta el depósito. Es un detalle fácil de pasar por alto, pero organiza el recorrido del agua hacia el centro.
Y aquí está el giro. Esto no era un agujero excavado para sacar agua. El sistema combinaba dos procedencias: lluvia recogida y filtraciones del subsuelo. Era una pequeña obra de ingeniería hidráulica.
Para terminar, un detalle de memoria. En 1908 Juan de Moraleda anotó el pozo de San Salvador en la plaza que le daba nombre. Es decir, la ciudad no lo había olvidado del todo, aunque la obra del contenedor lo devolvió a la luz.
Sube despacio. Cuando salgas a la plaza, la sentirás distinta.
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Créditos de las fotos
- Ramses Gr. · CC BY-SA 3.0
- Bernard Gagnon · CC BY-SA 3.0
- Emiliano García-Page Sánchez from Toledo, España · CC BY-SA 2.0
Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.