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Real Fábrica de Tabacos de Sevilla: historia, qué ver y audioguía gratis

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Las paradas

Parada 1

Portada principal y estatua de la Fama

El rostro del monopolio
Ponte aquí: Colócate en la fachada norte, frente a la calle San Fernando, de cara a la portada de doble altura y a la figura que la corona.

Orientación: estás en la fachada norte, con la calle San Fernando a tu espalda. Delante de ti, de frente, tienes la portada principal del edificio. A un lado y a otro de esa portada hay dos edificios independientes, enfrentados entre sí: de ellos hablaremos más adelante.

Descripción: te la describo de abajo arriba. En la base está el acceso, el único que tuvo la fábrica original. Sobre él se levanta una portada barroca de doble altura, esculpida con relieves. En lo más alto, coronándola, hay una estatua: la Fama. Todo el conjunto se concibió a gran escala, tanta que un viajero lo comparó con un palacio de reyes.

¿Qué pensarías si te dijera que lo más elegante de este edificio se diseñó para presentar un negocio? Dirige la atención hasta lo alto de la portada. Esa figura es la Fama, obra de Cayetano da Costa, y junto a la portada barroca forma la imagen más reconocida de la fábrica. Hoy también es la imagen de la Universidad de Sevilla, que tiene aquí su Rectorado.

La construcción arrancó en 1728 y terminó en 1770. El proyecto quedó en manos de ingenieros militares: Ignacio Sala lo inició y Sebastián van der Borcht dirigió la fase principal.

La escala impresiona. Por eso el viajero Richard Ford la bautizó como «Escorial tabaquero».

La monarquía borbónica quiso que una industria del Estado se presentara con aspecto monumental y moderno. La portada daba cara pública al monopolio del tabaco. Era un cartel de piedra.

Pero hay un detalle: no todo lo que te rodea es de la fábrica. La reforma universitaria de 1950 alteró las fachadas sur, este y oeste, y abrió portadas nuevas. La que tienes delante, en cambio, sí es el acceso monumental original.

El edificio fue declarado monumento histórico-artístico y tiene protección de Bien de Interés Cultural.

Y pronto sabrás por qué esta fachada tan bella parecía temer que entrase o saliese cualquiera.

Parada 2

Foso y garitas de la Fábrica de Tabacos

Foso y garitas: una fábrica vigilada
Ponte aquí: Sigue el lado accesible del perímetro exterior y presta atención a la zanja que rodea el edificio y a las garitas.

Orientación: estás en el exterior del edificio, siguiendo su perímetro. A un lado tienes el muro del conjunto; junto a él corre la zanja del foso, que rodea el edificio por completo. Tu acompañante te indicará por qué lado del recorrido os conviene avanzar.

Descripción: el foso es una zanja continua que da la vuelta al edificio y a sus jardines. Tu acompañante puede ayudarte a reconocerlos.

Esto no es un adorno: es una zanja con intención. El foso rodeaba el edificio y sus jardines, y las garitas reforzaban la vigilancia del recinto. Un palacio con foso y garitas te dice que dentro había algo que cuidar.

Lo que había era una actividad muy lucrativa. El control de hurtos y fraudes explica el diseño: el acceso original se concentraba en una sola puerta al norte, la de la portada que acabas de recorrer. Con una única entrada, resultaba más fácil inspeccionar a quienes entraban y salían. El foso se asociaba al temor al contrabando y al robo de materias primas.

Ten presentes también esos salientes angulares de las esquinas. Le dan aspecto defensivo, además de industrial. Industria, palacio y fortaleza a la vez.

El conjunto se levantó extramuros, es decir, fuera de las murallas de la ciudad. Estaba cerca de la muralla del Alcázar, de los antiguos conventos de San Diego y San Telmo y del cauce del Tagarete. Ese arroyo bordeaba la muralla del Alcázar y fue encauzado como parte de la gran operación urbanística ligada a la fábrica.

Ahora te toca cruzar al interior, donde el edificio cambia de escala.

Parada 3

Patio del Reloj y patios de la Universidad

Patio del Reloj y patios gemelos
Ponte aquí: Entra al Patio del Reloj y localiza el reloj en el eje norte-sur, las galerías y la estatua de Maese Rodrigo.

Orientación: acabas de atravesar la portada y estás en el interior.

Descripción: el patio está rodeado por galerías, pasillos cubiertos que lo bordean. Sobre la cornisa superior, la línea que remata el edificio por arriba, y centrado en el eje norte-sur, está el cuerpo del reloj. Es la referencia más alta del patio. En uno de los huecos de la galería hay una estatua de bronce de Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Siguiendo el mismo eje se llega a otro patio con una fuente y una galería de arcos rebajados, es decir, arcos poco curvados, más achatados que un medio círculo.

Aquí dentro no hay una fábrica a la vista y, sin embargo, la fábrica manda. Tras la portada se suceden el vestíbulo, el zaguán y dos escaleras simétricas que suben al nivel del paraninfo. Después aparece el Patio del Reloj. El reloj ocupa el eje norte-sur. En una galería está la estatua de Maese Rodrigo Fernández de Santaella, fundador de la Universidad. La fuente del patio es obra de Cayetano da Costa, el mismo de la Fama, y organiza un eje transversal este-oeste.

Las naves de fabricación eran enormes y algunas superaban los 150 metros. Hoy, con aulas y despachos, esa dimensión productiva queda oculta.

¿Y cómo pasó de fábrica a universidad? La producción se trasladó a unas instalaciones nuevas en Los Remedios a mediados del siglo XX, y en 1948 la Universidad trasladó su sede a la antigua fábrica. La estatua del fundador conecta esas dos vidas del edificio: la fábrica borbónica y la Universidad que lo ocupa desde entonces.

Pero hay un giro. Algunos patios que te parecerán de siempre no lo son. La reforma de 1950 abrió dos patios simétricos de grandes dimensiones para las nuevas facultades. No forman parte del trazado fabril original. Se inspiraron en la Casa Lonja, obra de Juan de Herrera. Las nuevas entradas abiertas para las facultades recibieron en 1956 ornamentación escultórica de Antonio Cano Correa y Carmen Jiménez Serrano.

Compara este patio central con los patios gemelos y notarás la diferencia entre lo pensado para producir y lo pensado para enseñar.

A ambos lados de la portada principal hay dos edificios exentos, enfrentados entre sí. El primero que visitaremos guarda una devoción ligada a las trabajadoras.

Parada 4

Las cigarreras, el motín de 1885 y el mito de Carmen

Las cigarreras: plantilla, motín y mito
Ponte aquí: Quédate en el patio o en cualquier punto del interior desde donde imagines las grandes naves de trabajo.

Orientación: sigues en el interior del edificio, en el patio o cerca de él. Donde ahora hay aulas y despachos hubo grandes naves de trabajo. Cierra los ojos, si quieres, e imagina un espacio larguísimo: algunas naves superaban los 150 metros de largo.

Esta fábrica no se entiende sin las personas que la llenaron. En el siglo XIX las cigarreras llegaron a ser varios miles. Cada una pasaba aquí la jornada, en naves enormes, bajo reglas propias.

La plantilla cambió con el tiempo. En 1859 terminó imponiéndose el trabajo femenino en la manufactura sevillana.

En marzo de 1885 estalló un motín. Las cigarreras temían que las máquinas Bonsack eliminaran puestos de trabajo. El director de la fábrica escribió al ministro de Hacienda que los rumores sobre las máquinas habían alarmado a las trabajadoras por el posible descenso del trabajo manual. Las máquinas no se instalaron de inmediato: bastó la amenaza percibida para movilizarlas.

Y está Carmen. Prosper Mérimée convirtió el mundo fabril sevillano en literatura, y en 1875 la ópera de Georges Bizet difundió por todo el mundo el mito de la cigarrera sevillana. Pero Carmen es un personaje literario, no una cigarrera histórica identificable. Las cigarreras reales formaron una comunidad de trabajadoras con jerarquías propias, de la que se conservan imágenes y testimonios.

Ahora, quien te acompaña te llevará de vuelta a la portada: a un lado y a otro te esperan dos edificios gemelos. Empezamos por la capilla.

Parada 5

Capilla junto a la fábrica y Hermandad de las Cigarreras

La capilla junto a la fábrica
Ponte aquí: Sitúate junto a la portada principal, de cara a la capilla exenta, que está al lado de la antigua cárcel.

Orientación: vuelves a estar junto a la portada principal. La capilla es uno de los dos edificios que flanquean la portada, y enfrente de ella, al otro lado, está la antigua cárcel. Tu acompañante te situará ante la capilla.

Descripción: es un edificio exento, es decir, separado del cuerpo principal de la fábrica, y está pensado en relación con su gemelo, la cárcel. Por dentro, en origen, era un espacio reducido, de una sola nave. Si el acceso está abierto, el interior tendrá el carácter recogido de un espacio religioso.

Esta capilla no está dentro del cuerpo principal de la fábrica: es uno de los dos edificios exentos situados a ambos lados de la portada principal, enfrentado a la antigua cárcel. Su exterior se diseñó en relación con el de la cárcel.

Originalmente tenía una sola nave y una linterna sobre el crucero para iluminar el interior. El retablo de la Virgen de los Remedios lo hizo Julián Jiménez hacia 1762, y la escultura de la Virgen se atribuye a Benito Hita del Castillo.

En 1904 la Hermandad de las Cigarreras se instaló en esta capilla, y así se estrechó el vínculo entre la devoción y las trabajadoras del tabaco.

Más tarde llegó la Hermandad de los Estudiantes. El Cristo de Juan de Mesa pasó al presbiterio, y el retablo de los Remedios se desplazó a una nave lateral. En el cambio, el retablo perdió una figura: San Fernando, que remataba el ático, tuvo que retirarse por la diferencia de altura entre las naves. Hoy se habla de naves, en plural.

Si el acceso está abierto, pide a tu acompañante que te describa el retablo lateral y cómo se organiza el espacio. Cada ajuste cuenta una etapa distinta de la vida del edificio.

Y al otro lado de la portada, con apariencia casi idéntica, espera el edificio donde la disciplina tenía nombre.

Parada 6

Antigua cárcel de la Fábrica de Tabacos

La antigua cárcel
Ponte aquí: Cruza hacia el lado opuesto a la capilla y sitúate ante la fachada exenta de la antigua cárcel.

Orientación: has cruzado la portada hacia el lado contrario al de la capilla. Ahora la capilla queda enfrente de ti, al otro lado de la portada, y tienes delante la antigua cárcel.

Descripción: es un edificio exento, separado del cuerpo principal de la fábrica. Desde fuera tiene una apariencia muy parecida a la de la capilla: si has recorrido una, ya tienes en la cabeza la forma de la otra. Por dentro, en cambio, es distinta: tenía un patio que daba ventilación a las antiguas celdas.

Desde fuera, cárcel y capilla se parecen mucho; por dentro, no. La cárcel era un edificio exento del conjunto fabril. Tenía un patio que ventilaba las antiguas celdas, y hoy sus espacios se usan como dependencias de la Facultad de Geografía e Historia.

Su existencia recuerda que el recinto funcionaba como una ciudad industrial con reglas propias, y no solo como lugar de producción. También era un lugar de disciplina interna.

Quien se acerca hoy a esta fachada encuentra un edificio universitario. Detrás, también hubo mujeres que defendieron su sustento.

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Créditos de las fotos

Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.