Santiago de Compostela · Audiodescrita
Barrio de San Pedro de Santiago: historia y qué ver en la entrada del Camino Francés
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Las paradas
Porta do Camiño: la muralla de Cresconio y la entrada a Compostela
Una bandeja con las llaves de la ciudadEstás en el arranque de la rúa de San Pedro, de pie en el lugar donde estuvo la Porta do Camiño. Delante de ti queda el centro de la ciudad. A tu espalda queda el lado de fuera, el del arrabal, el barrio del que trata esta guía. De la puerta de la muralla no te voy a describir piedra alguna, porque en este punto lo que cuenta es lo que ya no está: imagina un paso por el que entraba el camino en la ciudad. A tu izquierda y a tu derecha no hay nada que yo pueda describirte con certeza, así que déjate guiar por tu acompañante y por los sonidos de la calle.
Cuenta la documentación que, cuando llegaba un séquito importante, el capellán mayor salía a recibirlo con las llaves simbólicas de la ciudad. Las llevaba sobre una bandeja, como quien sirve un café, solo que el café era Compostela entera.
Esas llaves tenían sentido porque Compostela estaba cerrada. La muralla medieval la ordenó levantar el obispo Cresconio entre 1037 y 1068. Tenía cerca de dos kilómetros de recorrido y siete puertas. Era una ciudad que se podía rodear entera, y por eso mismo una ciudad con un dentro y un fuera muy claros.
Ahí estás tú ahora: en el punto donde el camino dejaba de ser campo y pasaba a ser ciudad. Esta es la puerta por la que el peregrino del Camino Francés entraba en Compostela, y ese gesto de entregar las llaves marcaba el paso de un lado a otro.
Pero la historia de este barrio es la del lado de fuera, la de quienes se quedaban al otro lado de la puerta. Empieza justo detrás de ti.
Rúa de San Pedro: historia del barrio y Concheiros
La calle de las conchasVas por la rúa de San Pedro, alejándote de la antigua puerta.
Esta calle tiene un secreto de reloj: durante siglos, quien llegaba tarde se quedaba fuera. Las puertas de la ciudad se cerraban al atardecer, y los peregrinos que no llegaban a tiempo buscaban dónde dormir en el arrabal. Este barrio se llamó San Pedro de Fóra, San Pedro de Fuera, porque estaba extramuros, pegado al tramo final del Camino Francés.
La rúa creció a lo largo del camino, entre la iglesia de San Pedro de Fóra y la puerta de la muralla. Peregrinos del siglo XV ya hablan del Burgo de San Pedro. Y no era un barrio de paso: convivían peregrinos, artesanos, comerciantes y gente acomodada, todos junto a la entrada de Compostela.
Fíjate en el nombre de una calle que arranca de aquí: Concheiros. Se relaciona con la probable fabricación y venta de conchas metálicas de peregrino.
Y ahora el giro. En Compostela a este barrio lo llaman, con cariño, Os Estados Unidos. Un párroco lo explicó por la antigua división de la parroquia: la parte derecha de la rúa y Concheiros pertenecía a Sar, y la zona alta a Santa María. Dos territorios en una misma calle, como dos estados bajo un mismo nombre.
Para profundizar
Las casas cuentan lo que fue el barrio. Verás casas tradicionales bajas y galerías de comienzos del siglo XX que asoman sobre la calle. En puertas y fachadas hay huellas de antiguas confrarías, las cofradías. En algunas casas aún aparecen escudos de antiguas propiedades religiosas: son señales de quién era el propietario. No están en un único monumento, sino dispersos por las calles, así que conviene ir con ojo de buscador.
Iglesia de San Pedro de Fóra: monasterio y peregrinos
El monasterio que ya no estáEstás en el atrio de la iglesia de San Pedro, de frente a su fachada. La iglesia queda delante de ti. Del conjunto no puedo darte medidas, materiales ni forma concreta, porque el material no los recoge, y prefiero no inventarlos.
Esta iglesia fue la cabeza de un monasterio entero, y de él casi nada te dirá su nombre. La abadía benedictina de San Pedro de Fóra se fundó probablemente en el último tercio del siglo XI. En la segunda mitad del 12 se construyó una iglesia conventual románica.
Mucho antes de que existiera el gran Hostal de los Reyes Católicos, este monasterio ofrecía hospitalidad a quienes llegaban a Compostela. La atención a peregrinos duró hasta finales de la Edad Media. En el atrio se han encontrado enterramientos que se atribuyen probablemente a monjes y peregrinos de los siglos XII a XV.
Los estudiosos creen que la fundación pudo estar relacionada con el cambio de advocación de Antealtares a San Paio, aunque lo plantean como probable, no como seguro.
Del monasterio en sí, una memoria local sitúa en 1839 su demolición. Y añade algo curioso: parte del material habría acabado en la Quintana y en una calzada hacia la Alameda. Si es así, hoy pisas y miras piedras de San Pedro sin saberlo, repartidas por la ciudad.
Para profundizar
El estudio histórico plantea que, al desaparecer hacia 1075 la iglesia monacal de Antealtares, se quiso mantener la memoria de San Pedro, uno de sus altares. Sería una forma de que el nombre no se perdiera.
Cruceiro de San Pedro y cómo llegar a Bonaval
Ven e valmeHas subido hasta la praza do Cruceiro de San Pedro. Notarás que el camino hasta aquí ha sido una subida, y que estás en el extremo alto del barrio. De la plaza salen varias calles: Concheiros, Lagartos y la Costa do Veedor. Hacia Bonaval se sigue subiendo. El material no detalla el tamaño del cruceiro, su forma ni los materiales de la plaza, así que no te los describo. Tu acompañante podrá ponerle imagen a lo que tienes delante.
Cuenta la tradición que un reo, camino del patíbulo, pasó junto a una puerta lateral de un convento y pidió a la Virgen: «ven e valme», ven y ayúdame. De ahí vendría el nombre de Bonaval. Es una leyenda, y me gustaría creerla, pero lo seguro está a la vista: la plaza articula el extremo alto del barrio y reúne calles como Concheiros, Lagartos y la Costa do Veedor.
Un detalle te ahorrará confusiones. El cruceiro de la plaza da nombre al punto de encuentro, pero no es el histórico que se atribuye a Vicente Ferrer, recordado como «home santo predicador». Él levantó un cruceiro a comienzos del siglo XV, y la pieza fue trasladada a Lavacolla.
Muy cerca estuvo también la capilla da Angustia, levantada junto al Camino Francés a mediados del siglo XV. El monasterio de San Pedro de Fóra cedió el terreno a Cristóbal Francés. Ese camino también servía para conducir condenados, así que en este lugar se tocan peregrinación y justicia penal.
Si el barrio conserva casas bajas y pequeñas huertas es porque quedó encajado entre grandes propiedades religiosas, entre ellas las huertas de Bonaval y Belvís. La subida te lleva al convento de Santo Domingo de Bonaval, hoy sede del Museo do Pobo Galego y del Panteón dos Galegos Ilustres.
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Créditos de las fotos
- Diego Delso · CC BY-SA 4.0
- Luis Miguel Bugallo Sánchez · CC BY-SA 4.0
- Ramon Canivell · CC BY-SA 3.0 es
- Diego Delso · CC BY-SA 4.0
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