Salamanca · Audiodescrita
Parque Arqueológico del Botánico de Salamanca: historia y qué ver
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Las paradas
Mirador del Parque Arqueológico del Botánico
Dos gigantes que ya no estánEstás en un punto alto, en el mirador al comienzo del recorrido. Voy a describirlo de abajo arriba. En el suelo, a distancia, están los restos de dos edificios: el Colegio Mayor de Cuenca y el Convento de San Agustín. Son restos arqueológicos, cimientos y muros bajos, no edificios en pie.
Lo que tienes delante es una cuarta parte de algo. El Convento de San Agustín llegó a ocupar 10.000 metros cuadrados, y lo que se ve hoy es apenas esa porción. Del resto, nada. Junto a él se levantaba el Colegio Mayor de Cuenca, y entre los dos formaban un barrio de estudio y de rezo.
El convento tuvo fama de «casa de sabios y casa de santos». Entre sus figuras más célebres estuvieron fray Luis de León y Santo Tomás de Villanueva. Los franceses ocuparon y destruyeron los edificios durante la Guerra de la Independencia, y desde aquí se calcula bien la escala de aquella pérdida.
Hay otro giro curioso. Las antiguas pistas de atletismo de la Universidad cubrieron el solar durante años. Fue el proyecto de una biblioteca el que llevó a excavar, en varias campañas, entre ellas la de 2001. Y lo que salió fue una secuencia que va de la etapa prerromana a la Edad Moderna.
Ahora el paseo mezcla dos clases de cosas. Los muros son auténticos. Las gafas de realidad virtual, en cambio, reconstruyen visualmente edificios que ya no existen. Cuando las uses, recuerda que lo que aparece con ellas es una recreación digital, no piedra.
Y para empezar a entrar, hay que cruzar una puerta que no es lo que parece.
Para profundizar
Se han informado obras de mejora en el parque, con actuaciones en iluminación, recorridos y pavimentos. Algunos pasos del itinerario son, por tanto, bien nuevos.
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Baja del mirador y dirígete al acceso al parque, donde está el arco.
El arco de San Gregorio trasladado en 1991
El arco que cambió de sitioEstás junto al acceso al parque, y el arco está justo delante de ti. Lo describo de abajo arriba. Está formado por piedras antiguas, los restos del arco original, encajadas en un marco de hormigón. El hormigón es la estructura moderna que las sostiene y las rodea; las piedras son los fragmentos antiguos. El conjunto funciona como un arco de triunfo.
Este arco viajó. Es un resto de la entrada de la antigua ermita de San Gregorio, que estaba en la calle del mismo nombre, cerca del Puente Romano, y no donde estás ahora.
En 1991 sus fragmentos se trasladaron al parque y se integraron en una estructura de hormigón. Por eso conviene prestar atención: las piedras son antiguas, pero el marco que las sostiene es contemporáneo. La ficha municipal advierte expresamente de que se construyó en hormigón.
Es una pieza reubicada, no una ermita conservada en su sitio. La decisión de entonces fue conservar el resto en otro lugar y hacerlo visible a los visitantes. Una restauración puede salvar piedras sin salvar su emplazamiento original.
El nombre de San Gregorio quedó unido a aquella ermita junto al río, y este arco es su testimonio material.
Cruzado el arco, empieza el primero de los dos grandes edificios.
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Cruza el arco y avanza hasta el extremo norte del solar del Colegio de Cuenca.
Colegio Mayor de Cuenca en Salamanca
Los cimientos de una fachadaEstás en el extremo norte del solar del Colegio de Cuenca. Delante de ti hay una línea baja de cimientos, a ras de suelo. Detrás de esa línea, hacia el interior del solar, se extiende el espacio donde estuvo el claustro. Lo describo de delante hacia atrás: primero la línea de cimientos, después el espacio abierto que queda tras ella.
Para levantar este colegio hubo que comprar y derribar al menos 36 casas. Su impulsor fue Diego Ramírez de Villaescusa, obispo de Cuenca y antiguo estudiante en Salamanca. La construcción comenzó en 1527.
El proyecto se atribuye a Juan de Álava, y las obras se alargaron hasta el siglo XVIII, con maestros de distintas generaciones. La fachada principal fue obra de Andrés García de Quiñones, y era una de las partes más suntuosas, coronada por esculturas de asuntos cultos y profanos. De todo aquello quedan hoy los cimientos. Donde está esa línea baja de piedra estuvo la portada monumental.
Detrás de esa línea estaba el claustro, el corazón de la vida del colegio. No se ha excavado, así que no esperes una ruina visible: es un espacio que sigue bajo tierra. Alberto de Churriguera también dejó huella aquí: su escalera monumental daba acceso a las galerías superiores del claustro.
Un colegio con tantas ambiciones, sin embargo, no consiguió terminar su capilla.
Para profundizar
Cuesta imaginar tanta generación de arquitectos para una obra que acabó en cimientos. Andaba Juan de Álava en el inicio, y los barrocos al final.
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Desplázate hasta el área de la capilla del colegio.
La capilla inacabada y la fábrica de electricidad
La capilla que nunca se terminóEstás en el área de la capilla. A tus pies, a ras de suelo, los cimientos dibujan una curva: es un contorno semicircular, la cabecera de la capilla, que mira hacia el este. A su alrededor los restos son bajos, irregulares y discontinuos, con huecos entre unos tramos y otros.
Esa curva en el suelo es la cabecera de una capilla que nunca se acabó. Los cimientos conservan un ábside semicircular orientado al este. No hubo cambio de diseño: faltó dinero.
En 1798, Carlos IV suprimió los Colegios Mayores y encontró la capilla todavía a medias. Con esa decisión llegó el final institucional del colegio.
El solar tuvo después otra vida. A comienzos del siglo XX se instaló aquí la segunda fábrica de electricidad de Salamanca. Aquello no fue inocuo: sus instalaciones dañaron los restos de la capilla y de la fachada principal. Lo que hay aquí, con sus huecos y discontinuidades, está arrasado, no reconstruido.
Y una curiosidad para el nombre. El proyecto de convertir el antiguo colegio en Jardín Botánico nunca llegó a hacerse realidad, así que el nombre actual puede inducir a error.
Ahora sal del colegio y busca la línea que lo separaba de su vecino.
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Sal del área del colegio y busca el empedrado que lo separa del convento.
La calle de San Pedro y la judería de Salamanca
La calle entre dos mundosEstás sobre el empedrado de una antigua calle. A un lado queda el área del Colegio de Cuenca y al otro la del convento. Es un suelo hecho de piedras, que dibuja una línea entre ambos lados. Se reconocen solo tramos, no la calle entera.
Esta calle tuvo tres nombres. En la etapa medieval fue la Calle Mayor de la Judería, eje del barrio judío, con talleres y tiendas a ambos lados. Tras la desaparición de la comunidad pasó a llamarse San Pedro y después Cuenca.
La expulsión de los judíos en 1492 alteró la propiedad del barrio y abrió paso a nuevas instituciones en los solares. La calle conducía hacia el Alcázar de San Juan, donde residía el gobernador y se encontraba una de las entradas principales de la villa.
Cuando se construyó el Colegio de Cuenca sustituyó parte de ese tejido anterior. Entre los inmuebles demolidos se documenta una sinagoga.
Más tarde, la calle desapareció con las transformaciones urbanas posteriores a la destrucción de los dos grandes edificios. Hoy se reconocen solo tramos empedrados, que dibujan el eje entre ambos.
Una calle que separaba un colegio y un convento. Ahora entramos en el segundo, por la despensa.
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Dirígete a la zona sur del yacimiento, junto al aparcamiento.
La cilla del convento de San Agustín
La despensa del conventoEstás en la zona sur del yacimiento, junto al aparcamiento. Delante de ti hay un muro largo. Lo describo de izquierda a derecha: a lo largo del muro se abren grandes aberturas inclinadas, en forma de rampa.
Las aberturas en rampa servían para descargar el cereal desde fuera, y el acceso estaba conectado con las cocinas. Quizá así el grano llegaba al almacén sin atravesar todas las dependencias del convento.
Un monje tenía a su cargo la cocina y el granero. Según la guía patrimonial, era una obligación poco apreciada y rotatoria, repartida entre los miembros de la comunidad en lugar de recaer siempre en el mismo fraile.
En las excavaciones aparecieron vajillas con el monograma IHS y el emblema de la Orden Agustina. Hasta en la despensa están las marcas religiosas de la comunidad. Junto a la cilla, un panel muestra esos fragmentos.
La intervención arqueológica identificó además el refectorio, las cocinas y el granero.
Y todavía queda un rincón para los enfermos, y para algo anterior.
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Avanza hacia el sector conventual, junto a las viviendas medievales excavadas.
La enfermería, la casa judía y fray Luis de León
Enfermería, casa judía y fray LuisEstás en el sector conventual, junto a las viviendas medievales excavadas. Delante de ti hay una estancia con el suelo cubierto de baldosas de barro cocido. A su alrededor quedan los restos de las viviendas medievales, superpuestos a las dependencias del convento.
Esta estancia se identifica como la antigua enfermería. Debía ofrecer a los frailes un espacio cálido en invierno, fresco en verano y con aire exterior.
Debajo apareció algo más antiguo: restos de una vivienda del siglo XV, anterior al convento y perteneciente al barrio judío. Dos momentos históricos, uno sobre otro. Su modestia constructiva no significa que sus habitantes fueran pobres: la guía patrimonial los sitúa en un barrio privilegiado.
Y aquí llegó, en 1856, una comisión a buscar los restos de fray Luis de León entre las ruinas del convento. Vigilaban la apertura de sepulturas por turnos, para que siempre hubiera alguien presente. El diario de excavación registra el hallazgo el 13 de marzo, y lo firmó Vicente de la Fuente.
Una búsqueda que cerró un diario. Nada mal para un solar que fue pista de atletismo.
Para profundizar
La secuencia excavada distingue fases celtibéricas, romanas, plenomedievales y bajomedievales, además de la ocupación moderna.
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Es la última parada. Puedes quedarte aquí o volver al mirador para una última panorámica.
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Créditos de las fotos
- Jesusccastillo · CC BY-SA 4.0
- MARIA ROSA FERRE ✿ from Vilafranca del penedes, Catalunya · CC BY-SA 2.0
- muffinn from Worcester, UK · CC BY 2.0
- Tamorlan · CC BY-SA 3.0
- Danisd75 · CC BY-SA 3.0
Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.