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Cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca: historia, tumbas ilustres y audioguía

Un recorrido por el camposanto histórico de Salamanca, desde la huerta donde un obispo lo fundó en 1832 hasta el nicho de Unamuno. Seis paradas para entender quién descansa aquí, qué se ha restaurado y qué memoria guardan estos muros.

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Las paradas

Recreación ilustrativa: Fachada principal del cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca
Parada 1

Historia del cementerio histórico de Salamanca y su fachada

La puerta que no es la primera
Ponte aquí: Colócate frente a la fachada principal, antes de entrar. Cuando cruces, mira hacia el eje central.

La puerta que tienes delante no es la primera que tuvo este cementerio. Una crónica cuenta que una sobrina del obispo, Teresa Valera, de 13 años, estuvo entre los primeros enterramientos. Lo que ves hoy es la fachada que José Secall reformó en 1867, cuando además amplió el recinto. La primera entrada fue otra.

Todo empezó con una huerta, la de Villasandín, y con un obispo, Agustín Lorenzo Varela, que impulsó levantar aquí el cementerio. El arquitecto Tomás Francisco Cafranga hizo el proyecto. Por eso la planta no es un rectángulo ordenado: sigue la forma irregular de la antigua huerta.

Salamanca había tardado en decidirse. Un general francés, Thiebault, promovió un primer cementerio en 1811, pero dejó de funcionar cuando las tropas francesas se retiraron. Unos años después se barajó el convento de los Mínimos, y se descartó porque las autoridades temían que estar tan cerca de las murallas perjudicara la salud. Lo que por fin venció las resistencias fue una epidemia de cólera, en 1832. A veces las ciudades necesitan un susto para decidir lo que llevan años aplazando.

Ahora mira las calles interiores y los muros de nichos. No salieron de un solo golpe: son el resultado de varias fases de crecimiento.

Para profundizar

El plano primitivo organizaba el recinto con dos ejes principales y cuatro campos de enterramiento. Todavía puedes reconocer esa lógica al mirar el eje central. A comienzos de la década de 1920, José Yarnoz proyectó una nueva ampliación. Del convento de los Mínimos se habló en 1814. Los primeros enterramientos tienen su propia intriga: el estudio académico los sitúa en mayo de 1832, pero una visita informó de que el primero conocido databa de 1833.

Recreación ilustrativa: Capilla del cementerio de San Carlos Borromeo en Salamanca
Parada 2

La capilla del cementerio de San Carlos Borromeo

Una procesión en octubre
Ponte aquí: Sitúate frente a la capilla del cementerio, de manera que la veas completa.

El 29 de octubre de 1832 salió una procesión de la iglesia de San Martín. Iba el clero con las cruces de las parroquias, y su destino era esta capilla, que el obispo Varela había autorizado bendecir. Aquel día, el cementerio dejó de ser un proyecto y empezó a ser un lugar con rito.

Pagarlo fue otra historia. El presupuesto de las obras iniciales de la capilla y sus dependencias fue de 33.070 reales, y preveía repartir el coste entre las parroquias, los partícipes de los diezmos y el Ayuntamiento. Los investigadores creen que el respaldo del Ayuntamiento fue, al principio, más teórico que económico. Figuraba en el reparto, pero el dinero tardaba en llegar.

Lo que tienes delante, además, no es la capilla de 1832 tal cual. En 1924 se encargaron nuevos planos y presupuestos, y las obras demolieron la antigua casa del conserje, la sacristía y la capilla de los Dolores. Después han llegado reformas sucesivas. Es un edificio que ha ido cambiando con el cementerio, y cada generación le ha añadido su capa.

Quien se acerca hoy ve un espacio de culto sereno, con la luz de Salamanca sobre la piedra. Detrás hay casi dos siglos de obras, cuentas y decisiones.

El siguiente lugar guarda una cruz mucho más antigua que el propio cementerio, y una pierna que falta a propósito.

Recreación ilustrativa: Crucero de San Cebrián restaurado en el cementerio de Salamanca
Parada 3

Crucero de San Cebrián, la cruz restaurada en 2025

La cruz a la que le falta una pierna
Ponte aquí: Ve al centro de la glorieta de San Cebrián y rodea la columna para ver las dos caras de la cruz.

A este Cristo le falta la pierna derecha, y es a propósito. Cuando se restauró la cruz en julio de 2025, las restauradoras, Carmen Diego Espinel y Carmina Fernández Bermejo, decidieron no reconstruirla. No querían crear un falso histórico. Prefirieron mostrar la pieza como ha llegado hasta hoy.

La intervención incluyó limpieza, consolidación y un tratamiento protector, y costó 16.032 euros con 50. Lo que ves, por tanto, es una cruz del siglo XVI restaurada en el siglo XXI.

Mira las dos caras. En una está Cristo, y en la otra, san Cebrián obispo. Recuerda a una parroquia desaparecida: la iglesia de San Cebrián fue suprimida en el siglo XVI. De aquel templo solo subsiste la conocida Cueva de Salamanca. La cruz pasó a ser su memoria, y a finales del siglo XVIII fue trasladada al cementerio católico.

Hubo un tiempo en que había cruces como esta en varias plazas salmantinas. Se retiraron, y el estudio dice que esta es la única que se conserva. Ese mismo año de 2025, el Ayuntamiento presentó una réplica de bronce y granito en la plaza de Carvajal, el emplazamiento original. Allí hay, por tanto, una copia moderna. Aquí está la cruz verdadera.

Al recorrer el círculo, verás que las tumbas miran hacia el crucero, como si toda la glorieta se organizara alrededor de una memoria.

Ahora sal del círculo: la siguiente parada trata de una frontera que existió aquí dentro, y de cómo se derribó.

Recreación ilustrativa: Cementerio civil y memorial de la Guerra Civil en Salamanca
Parada 4

Cementerio civil y memorial de la Guerra Civil en Salamanca

La tapia que se derribó, la tapia que se recuerda
Ponte aquí: Dirígete al sector del cementerio civil siguiendo los rótulos del recorrido. Allí queda cerca el memorial dedicado a víctimas de la guerra y del franquismo.

En 1932, el alcalde Casto Prieto dio personalmente el primer golpe de piqueta contra la tapia que separaba el cementerio católico del civil. La República había establecido que los cementerios quedaran bajo jurisdicción civil y sin separación por motivos religiosos. Aquel día, un muro de décadas empezó a caer.

Cinco años después, en enero de 1937, se acordó devolver el cementerio al Seminario de San Carlos. Aquello supuso dar marcha atrás respecto a lo que se había decidido en 1932.

Esta es también una parada de memoria. La Asociación Salamanca Memoria y Justicia recuerda a 133 personas fusiladas en la tapia del cementerio. Un nieto de Unamuno dijo que en Salamanca no hubo batallas, pero sí fusilamientos, y señaló el memorial como el lugar para hacerlos visibles.

Aquí conviene caminar despacio. El cementerio civil y el memorial están cerca el uno del otro, y esa vecindad cuenta más que cualquier explicación.

Para profundizar

El origen del cementerio civil es anterior. En 1879 se destinó una parcela extrema a los llamados disidentes. El Ayuntamiento municipalizó el cementerio el 1 de julio de 1932 y abrió la separación entre los recintos. El derribo de la tapia empezó el 21 de julio de ese año, con Casto Prieto presidiendo. La memoria del lugar no se limita a las víctimas de la guerra: la asociación vincula su mapa a lugares de la Guerra Civil y del franquismo.

Recreación ilustrativa: Ángel de la Muerte del cementerio de Salamanca, obra de los Seseña
Parada 5

El Ángel de la Muerte de Salamanca y los Seseña

El ángel de los Seseña
Ponte aquí: Busca el punto señalizado como Ángel de la Muerte y colócate frente al monumento. Si encuentras el panteón de la familia Seseña, quédate cerca.

Ángel Seseña García era escultor y marmolista, y levantó un mausoleo familiar en este cementerio. Con su hijo Ángel levantó un mausoleo familiar de mármol de Macael, coronado en origen por un ángel de la muerte. Aquella primera escultura no era exenta: estaba integrada en el mausoleo, con las alas extendidas y un ramo de rosas.

Al morir el hijo, Ángel Seseña Debén, el monumento familiar se sustituyó por otro de características distintas. Por eso, cuando mires el ángel, conviene recordar que lo que ves puede no ser la versión primera.

Hay una historia más íntima. Cuando murió su hija Concha, Seseña hizo una máscara de escayola de su rostro y la colocó dentro de la sepultura. Es un gesto de escultor y de padre al mismo tiempo: hacer una última forma del rostro que ya no estaría.

Una fuente local relaciona la amistad de Seseña con Miguel de Unamuno con la muerte del hijo pequeño del escritor. De dolor, por lo visto, sabían los dos.

Para profundizar

Ángel Seseña murió en Salamanca el 2 de julio de 1955. Él mantuvo que descendía de una familia Tenorio, pero el autor local señala que no lo documentó. Quizá los Seseña popularizaron este motivo funerario en el camposanto.

Recreación ilustrativa: Nicho de Unamuno en la galería de San Antonio, cementerio de Salamanca
Parada 6

Tumbas ilustres de Salamanca: Unamuno, Villalobos y Rafael Farina

Tres nombres, una galería
Ponte aquí: Ve a la galería de San Antonio y localiza el nicho 340, el de Unamuno.

Miguel de Unamuno murió el 31 de diciembre de 1936 y fue enterrado en el nicho 340, junto a su hija Salomé. Estás en el recinto católico, y para enterrarlo aquí hizo falta la autorización del párroco. El nicho familiar estaba en este sector.

Cerca están también su hija y su esposa, Concha Lizárraga. El epitafio de Concha lo escribió de puño y letra el propio Unamuno.

Su nieto contó que el escritor fue marginado por instituciones salmantinas después del 12 de octubre de 1936. En un homenaje afirmó también que falangistas secuestraron el cadáver de su abuelo tras su muerte. Es un testimonio de la familia, y así se cuenta.

Otro nombre de este recorrido es el de Filiberto Villalobos, médico, político y ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes durante la Segunda República. La prensa local recordó su entierro como uno de los funerales más multitudinarios de Salamanca. Rafael Farina también reposa aquí, y su tumba forma parte del recorrido de personalidades.

El proyecto de señalización organiza la visita en 39 puntos de interés. Tú has pasado por seis. Cada uno de los demás guarda, probablemente, otra historia.

Al salir, mira la puerta una vez más: la de 1867 ha visto pasar a todos ellos.

Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta audioguía · Actualizado el 19/10/2026

Preguntas frecuentes

¿Quién está enterrado en el cementerio de San Carlos Borromeo?

Entre las personalidades enterradas están Miguel de Unamuno, Filiberto Villalobos, médico y ministro de Instrucción Pública durante la Segunda República, y Rafael Farina, cuya tumba forma parte del recorrido de personalidades del cementerio.

¿Dónde está la tumba de Unamuno en Salamanca?

Unamuno murió el 31 de diciembre de 1936 y fue enterrado en el nicho 340 de la galería de San Antonio, junto a su hija Salomé. Cerca están también los enterramientos de su esposa Concha Lizárraga.

¿Qué es el Ángel de la Muerte del cementerio salmantino?

Es un punto señalizado del recorrido, relacionado con el mausoleo de la familia Seseña. El escultor Ángel Seseña y su hijo lo construyeron en mármol de Macael, y la primera versión del monumento fue sustituida tras la muerte del hijo.

¿Se puede visitar el cementerio de San Carlos Borromeo?

Sí. El proyecto de señalización organiza la visita en treinta y nueve puntos de interés y el Ayuntamiento ha organizado visitas guiadas. Conviene confirmar los horarios en la web oficial o en la oficina de turismo.

¿Cuándo se fundó el cementerio de San Carlos Borromeo?

Se estableció en 1832 en la huerta de Villasandín, por impulso del obispo Agustín Lorenzo Varela. El proyecto inicial fue del arquitecto Tomás Francisco Cafranga, y la epidemia de cólera de ese año aceleró su creación.

¿Qué es el crucero de San Cebrián?

Es una cruz del siglo XVI con Cristo en una cara y san Cebrián obispo en la otra, en recuerdo de una parroquia desaparecida. Se restauró en julio de 2025 y la pierna derecha de Cristo no se reconstruyó.

¿Qué es el cementerio civil de Salamanca?

Su origen está en 1879, cuando se destinó una parcela extrema a los llamados disidentes. En 1932 se derribó la tapia que separaba los recintos civil y católico. Cerca se halla un memorial dedicado a víctimas de la guerra y del franquismo.

Fuentes consultadas

Cada dato de esta guía lleva una cita comprobada en su fuente. Las principales:

y 1 fuentes más consultadas.

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