Málaga · Audiodescrita
Parque Natural de los Montes de Málaga: historia, senderos y miradores
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Las paradas
El Cerrado y el incendio de 1989
El Cerrado: el bosque que volvió después del fuegoDelante de ti se abren laderas cubiertas de pinar, con claros entre los árboles. Cuando echéis a andar, el itinerario entrará en terreno que sí ardió. Tendrás el pinar que escapó al fuego a un lado y el que se está recuperando al otro. Entre los pinos, ocupando los huecos, crece el matorral mediterráneo. En el Mirador del Cochino te espera una escultura con forma de cochino, hecha con chatarra.
¿Y si este bosque que tienes delante no fuera el original? Lo que tienes delante es una recuperación. El 15 de agosto de 1989 un incendio arrasó unas 40 hectáreas de este monte. Empezó junto al carril de acceso y en dos horas ya había alcanzado la carretera. Dos horas. Basta ese dato para entender lo rápido que corre el fuego por estas laderas.
Hay una rareza que ayuda a leer el paisaje. La zona recreativa donde estás se salvó de las llamas, pero el itinerario atraviesa parte del terreno que sí ardió. Compara los dos lados en los claros y en el tramo donde se nota el límite del incendio. Presta atención también al matorral mediterráneo, que ocupa los huecos.
Ese mismo año, 1989, el espacio fue declarado parque. En marzo de 2025 recibió además la declaración de Zona Especial de Conservación, con nuevos planes de ordenación y gestión. Y entre 2025 y 2026 se han anunciado actuaciones de prevención de incendios, mejora forestal y respuesta al decaimiento de las coníferas. Es gestión de hoy, no un elemento antiguo del paisaje.
Hay otra historia, más ligera. En el Mirador del Cochino te espera esa escultura. Francisco Martín la hizo con chatarra encontrada en el propio parque, y de ella toma el nombre el mirador. Y si guardas silencio, quizá oigas o descubras jabalíes, ardillas o rapaces, que suelen huir de las personas.
El fuego explica el bosque de hoy, pero no el de antes. Para entender por qué hay tanto pino aquí, hay que hablar del agua.
La riada de 1907 y el origen de la repoblación
La riada que llegó sin lluviaLo que tienes enfrente son laderas repobladas de bosque, y entre los árboles quedan en pie ruinas de antiguos lagares, junto a olivos y almendros que crecen sin que nadie los cuide.
En septiembre de 1907, una riada golpeó Málaga procedente de la cuenca del Guadalmedina. Las lluvias intensas se habían registrado aguas arriba, en esa cuenca. El agua bajó por el cauce hasta la ciudad.
Cuando el rey Alfonso decimotercero visitó Málaga después de aquello, acompañado del presidente Antonio Maura, la hemeroteca recordó su reacción ante los daños. Pero lo que cambió las cosas no fue una visita. Fue la insistencia. En 1919, malagueños de instituciones, comercios y entidades salieron a reclamar soluciones a las inundaciones. El debate sobre cómo proteger la ciudad venía de lejos, y aquel año se hizo ruidoso.
Ese mismo año se redactó el proyecto de corrección hidrológico-forestal, obra de Miguel Bermejo Durán. La idea era que el bosque sujetara la tierra y frenara el agua. Décadas después, el decreto de gestión del parque de 2003 sigue atribuyendo a la masa forestal esa función protectora frente a inundaciones y erosión.
Hay un detalle político. La repoblación se aprobó en 1927, bajo el mandato de Rafael Benjumea, conde de Guadalhorce y ministro de Fomento. Así que lo que tienes delante, en estas laderas, empezó como una respuesta de ciudad a un susto muy concreto.
Pero un proyecto sobre el papel no planta un solo árbol. ¿Quién lo hizo realidad en el terreno?
Mirador Martínez Falero y los 26 millones de pinos
Veintiséis millones de pinosSigues en el mismo mirador, de cara a las laderas. Vamos a recorrerlas de abajo arriba: primero la cuenca del arroyo Chaperas, y luego las laderas que suben desde ella, pobladas de pinos carrascos. Entre los pinos hay otros árboles: encinas, alcornoques, quejigos y madroños.
La cifra cuesta creerla. La repoblación plantó veintiséis millones de pinos carrascos y 300.000 ejemplares de otras especies, según la interpretación oficial de este mirador. El proyecto se redactó en 1919 y empezó a ejecutarse en 1930.
El mirador lleva el apellido de quien dirigió las actuaciones en el terreno. José Martínez-Falero y Arregui era ingeniero de montes y concejal. Los apellidos de Bermejo, el del proyecto, y de Martínez-Falero, el de la obra, quedaron unidos para siempre a este lugar.
Un estudio académico comparó fotografías aéreas de 1956 y de 1999. Estimó que el pinar pasó de unas 1824 hectáreas a unas 3346. Es el crecimiento de un bosque visto desde el aire.
Ahora el giro. Presta atención a lo que hay entre los pinos. Hay encinas, alcornoques, quejigos y madroños, señal de que las especies mediterráneas están volviendo. Y si te lo describe quien te acompaña, entre el verde asoman ruinas de antiguos lagares, olivos y almendros asilvestrados que quedaron dentro del nuevo bosque. Antes de ser monte protegido, esto fue campo de labor.
Y de aquel campo de labor queda una casa entera, con su prensa, su molino y su horno. Está un poco más adelante.
Lagar de Torrijos: qué es y dónde está
Lagar de Torrijos: casa de trabajo, vino y aceiteEstás en el núcleo recreativo de Torrijos, junto al arroyo Chaperas, que divide el área recreativa en dos pendientes. Delante de ti está el Lagar de Torrijos, un edificio con planta en forma de ele. Al entrar en el patio, las dependencias quedan a su alrededor. En origen, la vivienda estaba en la planta de arriba y el trabajo del campo en la de abajo. Detrás, en el patio trasero, hay dos alas más, añadidas después para la prensa de la aceituna, el molino de aceite y las bodegas. Hay pocos elementos decorativos: es una casa pensada para trabajar.
Esta casa no se hizo para presumir. Se hizo para trabajar. El Lagar de Torrijos es un ejemplo de arquitectura rural ligada a la expansión agrícola y burguesa de la primera mitad del siglo XIX. Fue creciendo según cambiaban los cultivos. El espacio responde, sobre todo, a las tareas de transformar la uva y el aceite, no a la vida de una casa señorial.
Los propietarios o arrendatarios no llevaban el vino al consumidor. Lo vendían a las grandes bodegas de Málaga, donde se comercializaba. Y en una misma construcción podían convivir la vivienda, el lagar, el molino de aceite y el horno de pan.
Entonces llegó la filoxera, que acabó con las viñas en el siglo XIX. Quien vivía de la vid tuvo que reinventarse. Ganaron peso el olivo, el almendro y el trigo, y se añadieron espacios para la prensa y el molino de aceite.
Busca en el interior esa maquinaria. El molino de tres rodillos funcionaba con tracción animal y se fecha a mediados del siglo XIX. La prensa, posterior, está construida en hierro y acero y salió de la fábrica de Ruperto Heaton, en el barrio malagueño de Huelin. Es decir, una pieza de la industria de la ciudad acabó trabajando monte adentro.
Hoy el lagar funciona como ecomuseo. Desde las terrazas del área recreativa, entre la casa y el mirador del Palomar, tienes también el arroyo y los equipamientos del núcleo, no solo el edificio.
El mismo golpe de la filoxera que cambió esta casa cambió también el monte entero. Sigue el sendero de Pocopán y lo entenderás.
Sendero de Pocopán y el bosque mediterráneo de Málaga
Sendero de Pocopán: del bosque a la viña y vueltaCaminas por el sendero de Pocopán, dentro de un pinar. Los pinos te rodean y, de vez en cuando, el bosque se abre en un claro. Desde esos claros se ve la ladera y, entre los pinos, el Aula de la Naturaleza Las Contadoras. A lo largo del recorrido quedan restos de construcciones tradicionales.
Este monte ha cambiado de cara más de una vez. Desde finales del siglo XV se extendieron cultivos de almendros, olivos y viñas en terrenos que antes tenían especies del bosque mediterráneo. El campo fue ganándole terreno al bosque durante siglos.
Luego vino el golpe. La filoxera acabó con las viñas en el siglo XIX. Tras el abandono agrícola, los suelos quedaron expuestos a las avenidas que inundaban Málaga. Es la misma historia de agua que has escuchado antes, contada desde la ladera.
La respuesta fue plantar pino carrasco, elegido por su rápido crecimiento. Fue una decisión técnica y dejó una huella que hoy sigue presente: ese pinar por el que caminas.
Hay detalles que hacen el paseo más humano. La ficha oficial describe restos de construcciones tradicionales a lo largo del recorrido. Y pasarás junto a la Casa de las Contadoras, hoy dedicada a la educación ambiental, el Aula de la Naturaleza Las Contadoras.
Un aviso práctico: en el sendero se cruzan carriles con tráfico hacia fincas privadas. Atención, porque el monte sigue siendo un territorio habitado y trabajado.
Ya queda poco. El sendero termina en lo alto de un cerro, y desde allí se entiende todo.
Mirador de Pocopán: vistas de 360 grados
Mirador de Pocopán: la cuenca y el arco de sierrasEstás en lo más alto del cerro de Pocopán, en el mirador, sobre el arroyo de los Frailes. Es un punto elevado desde el que se abre una vista de 360 grados: a tu alrededor, en cualquier dirección, hay paisaje. Al sur queda la ciudad de Málaga. Alrededor se extienden sierras y relieves del arco calizo de la provincia. Si giras despacio, de norte a oeste y luego hacia el sur, recorres ese arco hasta llegar a la ciudad.
Aquí se acaba el camino, y es buen sitio para que acabe. El sendero termina aquí y se regresa por el mismo camino.
Con los nombres del mapa del mirador, pide a quien te acompaña que te señale tres de los hitos que indica la guía. Vistos de izquierda a derecha, son la Peña del Águila, la Sierra de Camarolos y el Chamizo.
Ahora un truco para orientarte. En los claros del sendero se ve Las Contadoras inmersa en el pinar. Aquel monte productivo es hoy un espacio de aprendizaje. Y quienes recorrían estos caminos antes dependían de referencias como lagares, casas y poblaciones para orientarse. El monolito de Contadoras conserva esa lógica de orientación rural.
El giro está en los árboles. La recuperación de encinas y alcornoques recuerda que la repoblación de pinos no eliminó para siempre la vegetación mediterránea original.
Lo que tienes alrededor es resultado de siglos de usos humanos y de la repoblación forestal. La guía invita a entender desde la cumbre por qué se protege este paisaje. Cultivos, fuego, riadas y pinos han pasado por estas laderas, y la ciudad está ahí abajo, al sur.
Vuelve por donde has venido y recorre el bosque otra vez, ahora sabiendo quién lo plantó.
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Créditos de las fotos
- Triptosia · CC BY-SA 4.0
- Holger Uwe Schmitt · CC BY-SA 4.0
- Diego Delso · CC BY-SA 4.0
- Daniel Capilla · CC BY-SA 4.0
- Marcos cortes troman · CC BY-SA 4.0
Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.