Málaga · Audiodescrita

Corralones de La Trinidad y El Perchel: historia y patios vivos de Málaga

Versión audiodescrita de esta audioguía, para personas ciegas o con baja visión: en cada parada te decimos dónde estás, qué tienes delante y cómo es, de lo general a lo particular.

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Las paradas

Parada 1

Por qué existen los corralones: industria y El Perchel junto al Guadalmedina

Por qué existen los corralones: del Guadalmedina a El Perchel
Ponte aquí: Si estás en El Perchel, colócate en cualquier calle del barrio, a poca distancia del Guadalmedina, y escucha con calma lo que te rodea. Si no, escucha esta parada donde estés, antes de ir a La Trinidad. Aquí no hay un edificio concreto que visitar: es el contexto del recorrido.

Si estás en El Perchel, estás en un barrio cercano al cauce del río Guadalmedina, a poca distancia de él. Antes de entrar en ningún patio, conviene saber por qué hay patios. Los corralones surgieron entre los siglos XIX y XX como viviendas agrupadas en torno a un patio, pensadas para alojar a las clases trabajadoras. Eran una forma barata de dar techo a mucha gente.

¿Y de dónde salía esa gente? De la industrialización. Cuando Málaga se llenó de industria, la expansión obrera se fue hacia la orilla oeste del Guadalmedina. El Perchel fue zona industrial y obrera junto al río, con fábricas, ferrerías y destilerías. Pegado a las fábricas, había que alojar a quienes trabajaban en ellas.

Esa Málaga cambió mucho. En las últimas décadas del siglo XX, en El Perchel se derribaron corralones y almacenes y se abrieron nuevas vías. Esta guía no incluye ninguno de aquellos patios en pie, y por eso el recorrido sigue en La Trinidad, donde sí podemos acercarnos a dos de ellos.

Hubo además un plan de por medio. El plan de recuperación de Trinidad y Perchel se aprobó en 1981 y empezó a ejecutarse en 1985. Muchos edificios se derribaron y se sustituyeron; algunos, como Santa Sofía, se rehabilitaron. Esa diferencia, entre lo que se tiró y lo que se rehabilitó, explica por qué hoy quedan tan pocos corralones.

Vamos a ver uno de los que se salvaron.

Parada 2

Corralón de Santa Sofía en Málaga: historia y fachada

Santa Sofía, la puerta de un corralón
Ponte aquí: Colócate en la calle Montes de Oca, frente al acceso del corralón de Santa Sofía, y quédate un momento ante la fachada, sin entrar en zonas privadas.

Orientación: estás en la calle Montes de Oca, de pie ante el acceso del corralón de Santa Sofía. Es un espacio de calle de barrio, con viviendas actuales en los alrededores.

Descripción: lo que tienes delante es un conjunto grande, de 2900 metros cuadrados, con planta baja y una planta primera. Es decir, tiene dos alturas. Se trata de un edificio de viviendas organizadas de forma alineada y adosada, en buen estado de conservación. Si recorres la fachada de izquierda a derecha, la escala del conjunto es mucho mayor que la de una casa corriente. Frente a las viviendas actuales de alrededor, esa diferencia de tamaño es lo que más se nota.

Aquí hay un detalle que conviene aclarar desde el principio: esto no es una corrala sevillana. Lo dijo un vecino de La Trinidad, con toda la razón del mundo, a quienes hacían la comparación. Aquí se llaman corralones. Y el nombre no es un capricho: es identidad.

Lo que tienes delante es uno de los corralones históricos más conocidos de Málaga. Se fecha en 1884, aunque el catálogo municipal lo sitúa a finales del siglo XIX. Dos fechas, una misma época. Hoy forma parte del ámbito del plan especial de reforma interior Trinidad-Perchel, aquel plan de recuperación del que hablábamos.

Ahora viene lo que cambia la mirada. Esta casa no es un interior intacto del siglo XIX. Fue rehabilitada a fondo para recuperarla como viviendas sociales. La memoria del proyecto identifica a la Junta de Andalucía como promotora y a Salvador Moreno Peralta como arquitecto. Las obras se hicieron entre 1991 y 1993, y dieron 56 viviendas. Lo que tienes delante conserva la tipología de siempre, pero por dentro se ha renovado para que se pueda vivir en ella hoy.

Fíjate en la escala del conjunto frente a las viviendas actuales de alrededor. Ahí está todo el contraste.

Si la fachada es la cara pública, el patio es el corazón. Vamos a verlo.

Parada 3

Patio central y galerías del corralón de Santa Sofía

El patio donde se lavaba
Ponte aquí: Si el patio está abierto, asómate al espacio central y dirige la atención hacia las galerías de arriba. Si no, quédate en el acceso, sin entrar en viviendas ni zonas privadas.

Orientación: si el patio está abierto y te asomas a él, estás en un espacio central a cielo abierto, así que sobre tu cabeza no hay techo, sino cielo. A tu alrededor se distribuyen las viviendas. Si te quedas en el acceso, el patio queda delante de ti.

Descripción: vamos de abajo arriba. En el centro hay un gran espacio común, abierto al cielo, y en torno a él se reparten las viviendas. Subiendo, en la primera planta, corren las galerías. Tienen una balaustrada sencilla de madera, con pilares y zapatas que sostienen el dintel y una cubierta de tejas. Esas galerías conectan las puertas de las viviendas de la planta alta.

María Victoria Vera recuerda un pozo grande justo donde hoy se coloca el escenario. Según ella, allí se lavaba. Imagina el cambio: donde antes había agua y ropa, ahora hay música y vecinos sentados.

Este es el modelo del corralón: viviendas alrededor de un patio abierto.

Los baños eran comunitarios y estaban en el patio. La misma vecina contrapone aquel baño compartido con los apartamentos individuales de después de la reforma. Ella recuerda una reforma posterior, en 2006 o 2007; la rehabilitación de las viviendas sociales se hizo entre 1991 y 1993.

Ana Guerrero cuenta que vivir aquí le permite participar en actividades comunes, como ir a la feria con otros residentes. Felipe Ruiz, otro vecino, lo compara con un monumento y subraya algo que me gusta: sus puertas también se abren en Navidad y en agosto, no solo cuando hay visitas.

Hay otro testimonio que sirve de contrapunto. Antonia Reyes recordó que, tras la inundación de 1989, que dañó viviendas vecinales, las casas nuevas se parecían a las antiguas, pero tenían más comodidades. Es, sencillamente, una definición honesta de lo que significa conservar un lugar donde la gente sigue durmiendo.

Piensa en cómo conviven las galerías antiguas con las mejoras de ahora, como el baño dentro de cada casa. Esa es la historia entera, en una sola imagen.

Y si Santa Sofía es el corralón grande, hay otro patio donde lo que manda no es la piedra, sino las plantas.

Parada 4

Corralón de Jaboneros y la Semana de los Corralones

Seiscientas plantas en Jaboneros
Ponte aquí: Ve al número 14 de la calle Jaboneros, en La Trinidad. Consulta las condiciones de acceso en «Prepara tu visita»; si está cerrado, quédate en la puerta.

Orientación: estás en la calle Jaboneros, en La Trinidad, ante el número 14. Es un patio residencial: si está cerrado, te quedas en la puerta, en la calle. Si hay visita autorizada y entras, te encuentras en un patio con plantas y macetas, donde cuidan las plantas los propios vecinos.

Descripción: lo que sabemos de este patio es lo esencial. Está lleno de macetas y plantas, cerca de 600, y hay también piezas decorativas hechas a mano por los vecinos, con materiales reciclados. Entre ellas hay maceteros con forma de cerdito. No tengo más medidas ni detalles de su forma, así que prefiero no inventarlos: lo que importa aquí es la cantidad de plantas y que todo está cuidado a mano.

En diciembre de 1994 José Rosado llegó a este patio. Había 12 naranjos. Calculaba cerca de 600 plantas cuidadas por los residentes.

Pasa de 12 a 600, y el trabajo lo hacen los propios vecinos. Rosado se ocupa de la jardinería y describe una preparación colectiva antes de recibir visitas: unos limpian, otros recortan, otros pintan. Isabel Clemente, otra residente, enseña a quienes llegan las floraciones, el cuidado de las plantas, el reciclaje y las piezas hechas a mano. Las macetas y los objetos decorativos no son un decorado, son trabajo diario.

Y aquí viene lo que no se ve. Según Rosado, el mantenimiento del patio incluye gastos de riego, abonos, fumigación y reposición de plantas. La ayuda municipal que citaba no cubría los gastos básicos. Es su opinión, y la cuenta como vecino que lo vive.

También estimaba que los corralones que quedan pasaron de unos 35 a apenas 14. Es su recuento vecinal, no un censo oficial. Pero como señal, dice mucho.

Cada mayo se celebra la Semana Popular de los Corralones, que incluye un certamen de engalanamiento floral y tradicional de patios. Las fechas cambian cada año, así que conviene confirmarlas antes de ir.

Cuando salgas a la calle, vuelve la atención hacia atrás. Cada puerta que se cierra es un patio que alguien riega esta noche.

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Créditos de las fotos

Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.