Granada · Audiodescrita
Romería de San Cecilio en Granada: historia, recorrido y tradición
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Las paradas
Quién fue San Cecilio y cuándo es la romería
San Cecilio, el voto de la peste y una plaza llena de genteDelante de ti queda la salida que sigue hacia la Carrera del Darro, por donde arranca la ruta peatonal hacia el Sacromonte.
Empecemos por el homenajeado. San Cecilio es el patrón de Granada. Según la tradición, fue el primer obispo de Iliberis, la Granada antigua, y uno de los siete Varones Apostólicos. Cada febrero, la ciudad sube a visitarlo a su monte.
La fiesta se mueve de fecha para que quepa en domingo. La festividad de San Cecilio es el uno de febrero, pero la romería se celebra el primer domingo de febrero. Así la ciudad puede subir toda junta.
¿Y por qué se sube? La tradición más conocida lo vincula a un voto municipal de 1599, hecho durante una epidemia de peste. La ciudad prometió, y desde entonces la promesa se cumple cada año.
La comitiva municipal oficial, en cambio, parte del Ayuntamiento. Hay, pues, dos romerías a la vez: la oficial y la popular. El estudio de la Universidad de Granada añade que muchos asistentes se quedan fuera de la misa, por la distancia o por el aforo. La fiesta es una, pero cada cual la vive a su manera.
Un ejemplo de la parte oficial, según la crónica de la edición del uno de febrero de 2026: la alcaldesa subió con su bastón de mando, precedida por el Pertiguero, con un atuendo descrito como del siglo XVII. Son detalles de aquella edición, no un protocolo fijo.
Empieza a andar hacia la Carrera del Darro. La cuesta no avisa, pero está ahí.
Recorrido de la romería: de la Carrera del Darro al Sacromonte
Siete cuestas y una Alhambra de fondoCuando el camino se abre en los tramos despejados, el valle del Darro queda a un lado y, al otro lado del valle, en la otra ladera, está la Alhambra. Si la persona que te acompaña la ve, puede describírtela. Y si hay música de fanfarrias, la oirás acompañando la subida.
Se dice que la subida tiene siete cuestas. La tradición las asocia con los siete Varones Apostólicos vinculados a San Cecilio. La Archidiócesis invita a acordarse de esos siete compañeros en cada cuesta. Es una lectura devocional del esfuerzo: cuando las piernas protestan, el camino te da una razón para seguir.
Por el camino suena música. En la edición de 2026 la prensa registró fanfarrias de la Casa de las Chirimías mientras la gente subía por la Carrera del Darro. Es una forma muy buena de que nadie piense en sus rodillas.
Lo que acompaña todo el rato es la Alhambra. Un grupo local que contó su experiencia en 2017 recordaba que iba apareciendo a la vista según caminaban hacia la abadía. En los tramos abiertos, está al otro lado del Darro. Subes hacia un santo, pero lo que tienes enfrente es un palacio.
También conviene saber por dónde pisas. El Valle del Darro, que incluye el entorno de esta subida, está inscrito como Bien de Interés Cultural desde el 27 de febrero de 2024. Hace menos tiempo que ese título que cualquiera de las fiestas que se celebran en él.
Y el tiempo, claro, también cuenta. En 2026 hizo frío y amenazó lluvia, y algunos romeros sacaron el paraguas, aunque al final no llovió. Los granadinos suben igual.
Sigue ascendiendo. Arriba hay una explanada, y huele a algo que no es incienso.
Qué se reparte en la romería de San Cecilio: habas y salaíllas
Habas, salaíllas y una cola que llega a la cuestaHas llegado a la explanada, un espacio abierto bajo la Abadía. Delante de ti, y por encima de ti, queda la fachada del templo, que domina el lugar de reunión; en la edición de 2026 la crónica la describe engalanada para recibir a los granadinos y a las autoridades. A tu espalda está la zona del reparto de comida. Si quien te acompaña lo desea, puede describirte lo que ve de la fachada.
Aquí se ve que la romería es dos cosas a la vez. Es un voto con actos religiosos, y es una celebración popular con comida, música y baile. El estudio académico lo dice así: los dos mundos conviven en la misma explanada. Miles de granadinos y visitantes llenaron la Abadía y sus explanadas en la edición de 2026.
Hablemos de lo importante: la comida. Como ejemplo de la escala, en 2024 el Ayuntamiento anunció 3500 kilos de salaíllas, mil kilos de habas y 180 kilos de bacalao. Y una crónica del uno de febrero de 2026 habló de 3500 tortas de pan, 180 kilos de bacalao y una tonelada de habas. Las cifras cambian cada año; el menú, no. Ana Torres y Eduardo Moles recordaban en 2017 ese almuerzo junto a bailes populares como La Reja.
Y aquí viene lo bueno: la cola. Puede crecer hasta la cuesta. En 2026 hubo largas esperas y no alcanzaron las viandas para todos.
Una precisión útil: el reparto y el escenario que hay son instalaciones de la fiesta, no elementos antiguos permanentes. Tampoco hay documentación para decir que la comida, la música o el vestuario ceremonial sean copia exacta de un modelo histórico único. La fiesta se ha ido haciendo con los años.
Dirige ahora la atención hacia el edificio que domina la explanada: es la Abadía del Sacromonte, de la que hablaremos en la parada siguiente.
Santas Cuevas del Sacromonte y Libros Plúmbeos: la historia de los hallazgos
Las Santas Cuevas: los hallazgos que dieron origen a la AbadíaEl recorrido interior enlaza varias capillas pequeñas, una tras otra. En la primera, el Bautisterio, destaca una gran pila o fuente, y según los visitantes locales hay un cirio pascual. Mi descripción llega hasta aquí, porque el material no detalla las medidas ni los acabados de estas salas.
Las cuevas forman un conjunto visitable con espacios devocionales: el Bautisterio, el Horno de San Hiscio y el Horno de San Cecilio. En la romería de 2017, los visitantes describieron una cola y una secuencia de pequeñas capillas, cada una con su memoria.
Fíjate en el Bautisterio, con su pila y su cirio pascual. Luego busca el Horno de San Cecilio. Se presenta como lugar del martirio del santo, pero conviene saber de dónde sale esa idea: la localización se apoya en la inscripción de una lámina hallada en los hallazgos de estas cuevas, que forma parte de los Libros Plúmbeos. No es una tradición independiente de ellos. Por eso no hay una prueba arqueológica que demuestre que San Cecilio murió allí.
La Archidiócesis atribuye a una niña, Isabel Ruiz, el hallazgo de esa lámina, y habla de 22 libros de plomo. Es la versión de la Archidiócesis; los relatos históricos mencionan otros descubridores, y en ellos aparece Ambrosio de Vico, maestro mayor de las obras de la Catedral, como testigo de uno de los descubrimientos.
Para profundizar
La controversia sobre los Libros Plúmbeos es histórica, y está cerrada. Dejó de estar abierta en 1682, cuando la Santa Sede, con Inocencio Undécimo, los declaró falsos. Su historia, resumida, es esta. En 1588, en la Torre Turpiana, apareció un pergamino con reliquias, origen de toda la serie. Siguieron las láminas y los libros de plomo del Sacromonte. El arzobispo Pedro de Castro, a raíz de esos hallazgos, impulsó a comienzos del siglo XVII la fundación de la Abadía del Sacromonte. La crónica de Ana Torres y Eduardo Moles cuenta que tuvo aquí una visión de la Virgen en 1607; es un testimonio devocional, no una prueba independiente. La investigación atribuye la autoría a moriscos granadinos, y habitualmente se citan Miguel de Luna y Alonso del Castillo. Son textos de apariencia cristiana, escritos en un árabe peculiar, con una intención sincrética: conciliar el cristianismo con la cultura árabe. No son textos islámicos. Los libros viajaron a Roma y volvieron a Granada en el año 2000, con destino a la Abadía del Sacromonte.
Abadía del Sacromonte: qué ver fuera de la romería
La Abadía del Sacromonte y una piedra casamenteraDelante de ti queda de nuevo la fachada de la Abadía, sobre la explanada que ya conoces. Si quien te acompaña lo desea, puede describirte lo que ve de ella.
La Abadía es el edificio que has tenido sobre la explanada, y es el fruto directo de aquellos hallazgos: la fundó Pedro de Castro tras ellos. No es solo el escenario de la misa de la romería. Forma parte de un conjunto visitable junto a las Santas Cuevas, con museo, y puedes recorrerlo fuera del día de la fiesta. Antes de ir, confirma qué partes están abiertas.
Entre los Libros Plúmbeos, que volvieron a Granada en el año 2000 y se destinaron a la Abadía, y el culto al santo, queda una enseñanza: una cosa es lo que se pueda demostrar, y otra lo que una ciudad lleva siglos celebrando. La romería continúa, y no hace falta creer en las láminas para entender por qué.
Un último detalle de tradición. Un estudio de la Universidad de Granada recoge la creencia de que una piedra de las cuevas servía de talismán amoroso: las jóvenes la besaban buscando suerte para casarse o descasarse. Cada cual, como se ve, sube con su petición.
Baja despacio. La ciudad está ahí abajo, y la habrás ganado a pulso.
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Créditos de las fotos
- Jebulon · Public domain
- Antonio Periago Miñarro from Murcia, España · CC BY-SA 2.0
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- Benjamin Smith · CC BY-SA 4.0
- Samuel López Pérez · CC BY-SA 4.0
- Mohamed Sherif (Mys23 at en.wikipedia) · Public domain
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