Granada · Audiodescrita

Hospital Real de Granada: historia, patios y audioguía

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Las paradas

Parada 1

Fachada del Hospital Real de Granada: fundación, Enrique Egas y portada

Fachada: una fundación real y una portada barroca
Ponte aquí: Sube por la Cuesta del Hospicio hasta situarte frente a la fachada principal, con el edificio entero delante.

Estás en la Cuesta del Hospicio, una calle en pendiente: notarás la inclinación en las piernas. A tu espalda queda la calle por la que has subido. El material no detalla cómo es la fachada en cuanto a medidas, color o materiales, así que te la describo solo en lo que consta. En el centro está la portada. A los lados de la portada, la fachada tiene ventanas platerescas.

La portada es barroca y responde a un diseño de Alonso de Mena. En ella aparecen la Virgen de la Antigua y las figuras orantes de los Reyes Católicos, de rodillas, como vigilando la entrada.

Este edificio lo fundaron los Reyes Católicos en 1504. Carlos quinto lo inauguró en 1526, pero la fundación es anterior. Nació para atender a enfermos y dar asilo a personas pobres. Entre sus pacientes hubo enfermos de sífilis, las llamadas bubas, y desde 1536 también personas a las que entonces se llamaba «locos» o «inocentes».

La traza se atribuye a Enrique Egas, el mismo maestro que intervino en el plan hospitalario de Santiago de Compostela y en el Hospital de Santa Cruz de Toledo. De ahí viene su planta: un cuadrado combinado con una cruz griega, con cuatro patios. Dos de ellos, el de los Mármoles y el del Archivo, están junto a esta fachada. Los otros dos, el de la Capilla y el de los Inocentes, quedan en el lado opuesto.

No todo lo que hay aquí nació en el siglo XVI. En una restauración posterior, el arquitecto Francisco Prieto-Moreno dirigió la adaptación del edificio a usos universitarios, mediante intervenciones por fases.

Cruza la puerta y busca el primer patio. Allí hay una galería que parece completa y no lo es.

Para profundizar

La restauración y adaptación dirigida por Francisco Prieto-Moreno se extendió entre 1961 y 1980. La función del edificio también cambió con el tiempo. En 1835 pasó a depender de la Diputación y acogió, entre otros usos, la Casa de dementes. Los dementes se trasladaron al nuevo Manicomio Provincial en 1955, y la función asistencial del Hospital Real cesó en 1964. En 2026 se cumplen 500 años de la inauguración; desde la fundación han pasado 522.

Parada 2

Patio de los Mármoles del Hospital Real: arcos, galería alta y obras

Patio de los Mármoles: el patio que tardó siglos en acabarse
Ponte aquí: Colócate en el centro del Patio de los Mármoles. El acceso principal queda a tu espalda.

El acceso principal queda a tu espalda. Delante, a tu izquierda y a tu derecha tienes los otros tres lados, y contigo, el cuarto, el de la entrada. Los cuatro lados son iguales en lo esencial: una galería baja de cinco arcos de medio punto cada uno, apoyados en columnas de mármol. Te lo describo recorriendo el patio de izquierda a derecha, lado por lado, y de abajo arriba. Abajo, los arcos y las columnas, esbeltas, de mármol. Sobre ellos, una galería alta de otros materiales. Cuenta los arcos de cualquier lado: salen cinco.

El proyecto contemplaba dos alturas, pero la galería histórica que se conserva es solo la baja. La obra la dirigió el cantero Martín de Bolívar, discípulo de Diego de Siloé. Bolívar había trabajado junto a Siloé en Íllora.

Cuando Carlos quinto inauguró el hospital, el patio quedó incompleto, y en 1549 un incendio agravó los daños. Un testimonio antiguo atribuyó el fuego a un banquete: al asar una ternera rellena, las brasas prendieron en el hospital. Que cada cual crea lo que quiera, pero cuesta no sonreír.

Ahora, sube la atención a la galería superior. La galería alta, la que parece completar el patio, se terminó mucho después. Sus materiales se distinguen de la piedra antigua. Esa diferencia, según la ficha de Patrimonio de la Universidad, ayuda a conservar la galería baja histórica.

Para profundizar

La galería alta se terminó en la segunda mitad del siglo XX. Las intervenciones modernas incluyeron proyectos de Francisco Prieto-Moreno, de 1972, y de Francisco Jiménez Robles, de 1978. La restauración del conjunto recibió en 1982 el Premio Hispania Nostra.

Ahora busca el patio de la capilla. Allí hay una fecha escrita en lo alto.

Parada 3

Patio de la Capilla: inscripción de 1536, fuente y pozo

Patio de la Capilla: la fecha y la memoria
Ponte aquí: Párate en el centro del Patio de la Capilla. Mira alrededor y después hacia arriba.

Estás en el centro del Patio de la Capilla, al aire libre. Las columnas de cada piso son de órdenes distintos, uno para cada nivel. Tienes cuatro puertas, una centrada en cada lado. En la esquina noroeste hay un pozo.

Te lo describo de abajo arriba. Abajo, la fuente en medio del suelo del patio. Alrededor, el primer piso de arcos. Arriba, el segundo piso, y en lo alto una inscripción que dice algo muy concreto: que en 1536 el patio estaba terminado. Una fecha escrita en piedra, algo poco habitual en un edificio que tardó tanto en acabarse.

El pozo es de época desconocida. La fuente y el pozo quedan como dos presencias silenciosas.

El nombre del patio recuerda que aquí estuvo la capilla del hospital. Un retablo de 1647 guardaba una reliquia vinculada a San Juan de Dios. Y cuenta la tradición que San Juan de Dios ayudó a sacar enfermos durante el incendio de 1549. Es una historia transmitida de generación en generación.

Para profundizar

En 2023, el equipo responsable de la restauración describió reparaciones de solerías, vigas deformadas y añadidos de cemento en la piedra. Se retiraron esos añadidos y se recompusieron piezas para que la arquitectura histórica se lea mejor. Las deformaciones de la madera, según el proyecto, se debían a filtraciones prolongadas y a movimientos sísmicos y reológicos.

Ahora sigue hacia el crucero, el corazón de la cruz.

Parada 4

Crucero del Hospital Real: bóveda, cubierta reconstruida y biblioteca

Crucero: la cruz del hospital y su cubierta rehecha
Ponte aquí: Colócate en el crucero bajo. Si el acceso al crucero alto está permitido, sube y mira hacia arriba.

Estás en el crucero bajo, el punto donde se cruzan los brazos de la cruz sobre la que se organiza todo el edificio. Sobre tu cabeza se extiende una bóveda de nervios. Más arriba, en la planta alta, está el crucero alto, con una cubierta de madera.

Te lo describo de abajo arriba: el suelo bajo tus pies, la bóveda de nervios sobre tu cabeza y, por encima, la cubierta de madera del crucero alto. El material no detalla colores, medidas ni texturas de este espacio.

Estás en el centro de la cruz sobre la que se organiza todo el edificio. El espacio se divide en planta baja y alta. Abajo hay una bóveda de nervios. Arriba, el crucero alto luce una cubierta de madera. Esa cubierta merece una pausa: no es la primera, fue reconstruida tras el incendio de 1549, que llegó desde el cimborrio hasta las cubiertas. Una obra aún inacabada y las llamas subiendo por el punto más alto.

Hoy el crucero alto alberga la Biblioteca General de la Universidad de Granada. Es un espacio de uso restringido, de modo que no siempre se puede visitar. Si la puerta está cerrada, es porque la biblioteca está en funcionamiento.

Lo que hay aquí son, pues, varias épocas superpuestas: la traza hospitalaria del siglo XVI, una cubierta rehecha tras el fuego y los usos universitarios del siglo XX.

Quedan dos espacios, rescatados hace poco: una sala que casi se viene abajo y un friso de yeso que ha vuelto a la luz.

Parada 5

Sala de Convalecientes y Salón de Rectores: restauraciones recientes

Convalecientes y Salón de Rectores: rescates recientes
Ponte aquí: Si la visita está permitida, entra en la Sala de Convalecientes, en la planta alta. Después, si es posible, pasa al Salón de Rectores.

Si has podido entrar, estás en la Sala de Convalecientes, en la planta alta. Es una sala con una arcada de columnas, y en uno de sus lados, el noroeste, se encuentra la fachada que fue reparada. Las columnas dañadas se restauraron con arenisca Vereda; el material no indica su color ni sus medidas. Por eso te describo solo lo que consta: una arcada sobre columnas, reforzada con una armadura de madera laminada.

El Salón de Rectores es otro espacio, al que se pasa después. Te lo describo de arriba abajo. Arriba, una armadura de madera. Debajo, el friso de yeso, formado por placas con relieves: medallones, motivos vegetales y figuras infantiles. El material no da medidas ni colores.

Tras el enjambre sísmico de 2021 se detectó en un pilar de la fachada noroeste de la Sala de Convalecientes un desplome de más de 23 centímetros, casi un palmo. La Universidad señaló además daños históricos del incendio de 1549. El riesgo venía de dos épocas distintas.

En 2025 concluyó una intervención de emergencia. Se desmontó de forma controlada la arcada afectada y se reforzó la estructura con una nueva armadura de madera laminada. La proyectó el arquitecto Diego Garzón Osuna y la ejecutó Dávila Restauración de Monumentos. Las columnas dañadas se restauraron con arenisca Vereda, de Porcuna, en Jaén: una pieza contemporánea con materiales identificados, no una pieza original intacta.

La sala es de uso restringido y retomó su actividad institucional. El espacio se destina a reuniones.

Y en el Salón de Rectores hay otra restauración. Conserva una armadura de madera del siglo XVI, atribuida a Juan de Plasencia y Melchor de Arroyo. La segunda y última fase de restauración del friso comenzó con la limpieza y consolidación de placas de yeso decoradas, y la recuperación de detalles ocultos por intervenciones posteriores. Los medallones los sostienen figuras infantiles.

Un hospital que ha pasado por un incendio, por un enjambre sísmico y por siglos de reformas. Lo más sorprendente quizá no es que siga en pie, sino que alguien siga empeñado en cuidarlo.

Aviso práctico: el acceso a estos espacios depende de la actividad universitaria.

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Créditos de las fotos

Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.