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El Bañuelo de Granada: historia y qué ver en sus baños árabes
Una puerta discreta junto al río Darro da paso a un baño público de la Granada andalusí. Dentro te esperan columnas de tres épocas distintas, bóvedas agujereadas por estrellas y un sistema de calefacción que aún se puede ver bajo el suelo. Tardarás poco en recorrerlo, pero saldrás con más preguntas de las que traías.
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Las paradas

El Bañuelo en la Carrera del Darro: nombre y fecha
Un baño con apodo¿Cuántos baños públicos conoces con tres nombres y dos siglos posibles? Este tiene exactamente eso. Lo llaman El Bañuelo, pero también Hammam al-Yawza, o Baño del Nogal. Fue un baño público de la Granada andalusí, y lo tienes delante, con una fachada tan discreta que podrías pasar de largo sin notarlo.
El apodo actual, hay que reconocerlo, tiene su gracia. El Patronato de la Alhambra lo explica por comparación: allá arriba, en la Alhambra, estaban los baños reales, mucho mayores. Comparado con ellos, este era el bañito.
Y ahora, la intriga. ¿De cuándo es? La datación tradicional lo sitúa en el siglo XI, en la etapa zirí. Torres Balbás defendió esa fecha. Pero otros investigadores señalan técnicas constructivas que apuntarían al siglo XII. Los expertos aún discuten.
La discusión viene de lejos. En 1918, el propietario, Gonzalo Enríquez, pidió que el edificio fuera protegido. La solicitud pasó por la Comisión de Monumentos y las Reales Academias. Y el dictamen de aquel año ya hablaba de los siglos XI o 12, y registraba además una disputa sobre los nombres históricos. Han pasado más de 100 años y seguimos en las mismas.
Antes de entrar, mira hacia el río. Al otro lado de la vía quedan los restos del Puente del Cadí.
Entra: el recorrido empieza por una casa que no es el baño.

Casa de acceso y patio del hammam
La casa que guarda el bañoLo primero que te recibe no es un baño medieval, sino un patio con una alberca. Y aquí va el detalle que descoloca: esta entrada no pertenece al baño original. Es una casa remodelada en época cristiana, adaptada para convivir con el baño antiguo. Hoy sigue funcionando como portería.
Mira las puertas que separan la casa de las salas termales. Ese umbral es una frontera entre dos épocas.
Un bañista medieval tampoco entraba directamente al vapor. El recorrido comenzaba por el espacio de acceso, que hacía de recepción y vestuario, y seguía una secuencia de estancias. Aquí se dejaba la ropa, y de aquí se salía hacia el agua.
Con el suelo hay que tener cuidado. Los arqueólogos que lo estudiaron documentan fases anteriores a la restauración de Torres Balbás, y también intervenciones posteriores. Advierten además que los pavimentos son difíciles de fechar, porque podían remodelarse con facilidad a lo largo del tiempo. Es decir: lo que pisas es un palimpsesto.
En el siglo XIX, Girault de Prangey dibujó este conjunto. Una imagen suya permite comparar aquel estado romántico con lo que ves hoy.
Sigue adelante. Toca la primera sala, la del agua fría.

Sala fría de los baños árabes de Granada
Sala fría: el primer pasoAquí empieza de verdad el baño, y empieza con el agua fría. Es un espacio alargado, cubierto por bóveda de cañón, con alcobas en los extremos. Si miras a los lados, verás las alcobas laterales separadas por arcos de herradura sobre columnas.
Ahora, una idea que quizá traes equivocada. Un hammam andalusí no era una piscina romana. No se sumergían como en una alberca: usaban pilas y se echaban el agua encima. Era un baño de irrigación, no de inmersión.
Lo que sí tomaron de los romanos es la lógica. El arquitecto organizó una progresión térmica reconocible también en las termas romanas, aunque adaptada a un baño andalusí. Es una interpretación, pero explica bien lo que tienes delante.
El itinerario estaba pautado: fría, templada y caliente. Los bañistas empezaban por aquí y avanzaban hacia espacios cada vez más cálidos. Nadie elegía las habitaciones al azar.
Y el suelo vuelve a dar sorpresas. Los arqueólogos que estudiaron los pavimentos encontraron restos anteriores a la restauración de Torres Balbás, también en la sala templada y la caliente.
Sigue el camino de los bañistas.

Sala templada: columnas romanas, visigodas y califales
Sala templada: el corazón del hammamCuenta las columnas. Son 10, y sobre ellas se apoyan arcos de herradura que rodean un espacio central. Los bañistas pasaban aquí más tiempo que en las otras salas, y por eso domina toda la composición.
Ahora viene lo bueno. Fíjate en los capiteles, esas piezas que coronan cada columna. No son iguales, y no por descuido. Varias columnas y capiteles fueron reutilizados de edificios anteriores. El catálogo local identifica un capitel romano corintio, otro visigodo y varios califales. Los constructores reaprovecharon piezas antiguas en lugar de hacerlas todas nuevas.
Es decir, tienes delante una mezcla de épocas. Es como una biblioteca de siglos, con las piezas colocadas una junto a otra.
Busca también en los muros. En las enjutas, los espacios triangulares sobre los arcos, se conservan restos de pintura mural y decoración vegetal.
Los investigadores documentaron distintas fases de suelo en esta sala. Una estancia puede guardar huellas de épocas diferentes, y esta lo hace.
Camina hacia el fondo. Falta la sala donde el calor es más intenso.

Sala caliente y caldera del hammam
Sala caliente: el calor que no se veAquí el aire pesaba. La sala caliente, al-bayt al-sajun, era el último espacio del recorrido termal. Tiene bóveda de cañón con lumbreras y alcobas en los extremos. En los pequeños cuartos contiguos, los bañistas podían usar pilas individuales de agua caliente.
El truco estaba debajo. El calor no dependía solo del agua: el sistema enviaba aire caliente bajo el suelo, como un hipocausto inspirado en soluciones romanas. Bajo el pavimento se conserva la estructura del horno y de las conducciones vinculadas al calentamiento. Cuando el Patronato restauró el monumento en 2014, destacó que todavía podían verse las conducciones que calentaban las habitaciones.
Más allá de esta sala se situaba la caldera, que calentaba el agua y el aire conducido bajo el suelo. Observa los arcos del fondo: comunican con los cuartos laterales y con esa zona.
Y aquí queda un giro. Si lo piensas, estás recorriendo el baño en sentido contrario al del trabajo oculto del sistema de calor. Tú vas de lo frío a lo caliente; el calor venía desde el fondo, desde detrás de la última sala. Es una interpretación, pero cambia cómo miras el recorrido.
Este sistema necesitaba muros gruesos y aberturas para ventilar y regular el ambiente. Y esas aberturas, ahora, están sobre tu cabeza.

Tragaluces y obras de 2014
Levanta la vista: estrellas para el vaporLevanta la cabeza y busca los agujeros. Las bóvedas tienen tragaluces con forma octogonal y de estrella. Parecen un adorno, pero trabajaban doble: dejaban entrar la luz y permitían salir el vapor. Una abertura, dos oficios.
Mira cómo cae la luz a través de ellos. Esos puntos luminosos sobre las salas son lo que el baño tiene de más hermoso, y eran, a la vez, una cuestión práctica.
Nada de esto se conserva sin esfuerzo. En 2014 el monumento volvió a abrir tras unas obras motivadas por su estado de conservación. La intervención atendió humedades en la fachada. Se repararon las cubiertas de teja y se impermeabilizaron las bóvedas.
Así que cuando salgas a la Carrera del Darro, piensa en esto. Un baño con dos siglos posibles, columnas de tres épocas y un horno bajo el suelo sigue en pie porque alguien, una y otra vez, ha decidido repararlo.
Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta audioguía · Actualizado el 18/10/2026
Preguntas frecuentes
¿Qué es El Bañuelo de Granada?
Es un baño público de la Granada andalusí, también llamado Hammam al-Yawza o Baño del Nogal. Se encuentra en la Carrera del Darro. Conserva sus salas fría, templada y caliente, y hoy se puede visitar.
¿De qué siglo son sus baños árabes?
La datación tradicional lo sitúa en el siglo 11, en la etapa zirí, defendida por Torres Balbás. Otros investigadores señalan técnicas que apuntarían al siglo 12. Ya el dictamen académico de 1918 reconocía esa duda entre ambos siglos.
¿Cómo se organizaba un hammam?
Se entraba por un vestíbulo que servía de recepción y vestuario. Después se pasaba por tres salas: fría, templada y caliente. Se usaban pilas y agua echada por encima, no baños de inmersión. La caldera quedaba tras la sala caliente.
¿Qué significan los tragaluces del Bañuelo?
Son aberturas octogonales y estrelladas en las bóvedas. Cumplían dos funciones a la vez: dejaban entrar la luz natural y permitían evacuar el vapor de las salas.
¿Dónde está El Bañuelo?
Está en la Carrera del Darro, en Granada, junto al río Darro. Al otro lado de la vía se ven los restos del Puente del Cadí. El acceso se hace por una casa con patio y alberca.
¿Por qué se llama El Bañuelo?
El Patronato de la Alhambra explica el apodo por comparación con los baños reales de la Alhambra, mucho mayores. También se le llama Hammam al-Yawza o Baño del Nogal.
¿Qué se restauró en 2014?
Se repararon cubiertas de teja y se impermeabilizaron bóvedas. La obra respondió al estado de conservación del monumento y atendió humedades en la fachada.
Fuentes consultadas
Cada dato de esta guía lleva una cita comprobada en su fuente. Las principales:
- albaicin-granada.com · voz local · 28 datos
- alhambra-patronato.es · registro oficial · 9 datos
- es.wikipedia.org · divulgación · 8 datos
- juntadeandalucia.es · estudio · 4 datos
- oppidumeleberis.blogspot.com · voz local · 1 dato
- realacademiabellasartessanfernando.com · hemeroteca · 1 dato
Visitas guiadas y experiencias que pasan por aquí



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