Donostia-San Sebastián · museo

San Telmo Museoa, Donostia-San Sebastián: historia y qué ver

Un convento dominico a los pies del monte Urgull, 11 lienzos gigantes de Sert, la tumba de un secretario del emperador y un pabellón nuevo de fachada vegetal. San Telmo Museoa, en Donostia-San Sebastián, es hoy el museo de la sociedad vasca: un edificio de cinco siglos que guarda estelas, lienzos y memoria de la ciudadanía.

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Las paradas

Fachada del antiguo convento dominico de San Telmo Museoa en Donostia junto al monte Urgull
Parada 1

Antiguo convento dominico de San Telmo: fundación y fachada

Un secretario del emperador y un convento
Ponte aquí: Colócate frente a la fachada del edificio histórico, de modo que el monte Urgull quede detrás del edificio, y veas juntos el convento antiguo y el pabellón nuevo.

¿Quién paga un convento entero? Aquí lo pagó un hombre que pasaba los días junto al emperador. Alonso de Idiáquez era secretario de Estado de Carlos primero de España, el mismo monarca al que el resto de Europa conocía como Carlos quinto del Sacro Imperio. Junto a su esposa, Gracia de Olazábal, promovió este convento dominico en el siglo XVI.

Los planos se encargaron en 1544 a fray Martín de Santiago. Las obras se alargaron hasta 1562, el año en que se consagró la iglesia, aunque todavía quedaban partes del conjunto sin terminar. Casi dos décadas de andamios dan para mucha paciencia.

El convento se dedicó a San Telmo, patrón de los hombres del mar. Aquí se le identifica con Pedro González, fraile dominico. Es un santo marinero en una ciudad con el mar a un paso.

Ahora fíjate en lo que tienes delante, porque son dos edificios en uno. A la izquierda o a la derecha del convento rehabilitado se añadió un pabellón nuevo, diseñado por Nieto Sobejano Arquitectos e inaugurado en 2011. Lo antiguo y lo reciente conviven sin disimularse.

El patio, el claustro y los anejos fueron declarados Monumento Nacional. Mucho después, un dictamen propuso declarar monumento histórico la iglesia.

Y el edificio no siempre fue un lugar de recogimiento. Tras la desamortización, el convento se convirtió en cuartel de artillería. Ese uso militar enlaza la destrucción con su recuperación, ya en el siglo XX, para ser museo.

Hoy es el museo de la sociedad vasca. Y su iglesia guarda una sorpresa en las paredes.

Iglesia de San Telmo Museoa con los lienzos de Sert sobre fondo dorado
Parada 2

La iglesia de San Telmo y las pinturas de Sert

La iglesia vestida por Sert
Ponte aquí: Entra en la iglesia, quédate en la nave y mira hacia el ábside.

Las paredes de esta iglesia estuvieron desnudas, y a alguien le pareció un problema. Ese alguien fue Ignacio Zuloaga, que aconsejó cubrirlas con pinturas históricas y recomendó encargárselas a José María Sert.

La iglesia tiene planta de cruz latina, nave única, capillas laterales y un coro elevado sobre la entrada. Combina bóvedas góticas con elementos renacentistas. Es también donde empieza el recorrido permanente del museo: aquí se cuenta la historia del propio edificio y de la institución.

En 1930, Sert aceptó pintar 11 grandes obras. Las telas cubrían 748 metros cuadrados y costaron 300.000 pesetas. El pintor trabajaba desde París y firmó el contrato en el Hotel Ritz de Madrid con el alcalde, José Antonio Beguiristain.

Y aquí viene lo bueno. Lo que ves no son frescos pintados sobre el muro. Son lienzos que imitan tapices y se instalaron sobre las paredes, pintados sobre fondo dorado. En agosto de 1932, el propio Sert dirigió su colocación. Es decoración del siglo XX creada para el museo, no del convento original.

Las escenas componen un relato heroico de Gipuzkoa: ferrerías, navegación, pesca, fueros y leyendas. Busca el akelarre, que representa a un pueblo de leyendas.

La ceremonia de inauguración fue el tres de septiembre de 1932 y se vincula a un concierto de Manuel de Falla. Aquella víspera, Falla dirigió a la Orquesta Sinfónica en El retablo de Maese Pedro. No lo confundas con otro concierto, el del 24 de septiembre, con la Orquesta Sinfónica de San Sebastián y el Orfeón Donostiarra.

Durante la rehabilitación se descubrieron pinturas murales del siglo XVI en las bóvedas, además de restos de varias criptas. Una cripta se recuperó y puede visitarse dentro del museo, en el apartado dedicado a la iglesia. La iglesia fue también panteón de los Idiáquez-Olazábal.

Y hablando de los Idiáquez, su tumba te espera delante del altar.

Sepulcro de Alonso de Idiáquez y Gracia de Olazábal en San Telmo Museoa
Parada 3

Sepulcro de Alonso de Idiáquez y Gracia de Olazábal

La tumba de los fundadores
Ponte aquí: Acércate al altar mayor y mira las dos figuras yacentes que tienes delante.

Alonso de Idiáquez no llegó a ver terminado su convento. Murió en 1547, al servicio de Carlos quinto, a manos de soldados protestantes alemanes.

Treinta años después, en 1577, su hijo Juan encargó en Italia el sepulcro familiar al escultor genovés Taddeo Carlone. Juan de Idiáquez sería después consejero y secretario de Felipe segundo: un hombre de la corte, con medios y gusto para encargar una tumba a un escultor italiano. La obra seguía una moda funeraria de la nobleza española del Renacimiento.

Compara a los dos. Alonso lleva armadura y capa de Santiago. Gracia viste ropa y toca de viuda. Son dos retratos funerarios deliberadamente distintos: él, el servidor del emperador; ella, la viuda.

La historia posterior fue menos tranquila. El saqueo dañó el monumento, y solo se conservaron las figuras yacentes y los dos escudos. Las figuras fueron separadas y colocadas por separado en la iglesia. Y los restos de los fundadores pasaron un tiempo en el cementerio de Polloe; las esculturas, no.

Lo que ves como lecho es una reproducción reversible, no mármol del siglo XVI.

El último giro llegó en 2025. El museo trasladó el sepulcro desde una capilla lateral hasta el altar mayor. Allí estaba originalmente: el patronazgo permitía a los fundadores una tumba exenta sobre el pavimento, delante del altar mayor.

Los fundadores vuelven a mirar al altar desde donde empezaron. Sal ahora al claustro.

Claustro de dos niveles del antiguo convento de San Telmo Museoa en Donostia
Parada 4

El claustro de San Telmo, el torreón y las estelas

El claustro que empujó la montaña
Ponte aquí: Sal al claustro y colócate en el centro del patio, mirando las dos alturas de galerías.

Un claustro suele estar al lado de la iglesia. Este no. Está a los pies. ¿Por qué? Por culpa del monte Urgull, cuya proximidad impedía ubicarlo en el lateral habitual. La distribución entera del convento responde a la topografía.

Mira las dos alturas. En el piso inferior se conservan bóvedas con tracería gótica. En ambos niveles hay arcos de medio punto sobre columnas de órdenes distintos. Es un diálogo entre la Edad Media que se despide y el Renacimiento que llega.

Ahora, lo que es antiguo y lo que no. La rehabilitación saneó, consolidó o restauró elementos originales del claustro y abrió tres huecos nuevos. En el torreón construyó un nuevo tramo de escalera. La escalera de caracol que sube al mirador es histórica, recuperada; que hoy sirva de acceso museográfico no la convierte en obra nueva.

En la planta baja del claustro está la sección «Signos de espiritualidad». Allí verás argizaiolas y la colección de estelas funerarias, los hilarriak: más de 80 piedras que son uno de los rostros más reconocibles de la cultura vasca.

El claustro también tuvo vida administrativa. En 1922, la Comisión Provincial de Monumentos hizo del convento su sede. El arquitecto Urcola habilitó un espacio del claustro para archivo y biblioteca.

El monte que empujó el claustro sigue ahí fuera, y la ampliación moderna lo tiene muy presente.

Fachada vegetal de la ampliación de San Telmo Museoa junto al monte Urgull
Parada 5

La ampliación y el museo de cultura vasca

Un museo que se renueva
Ponte aquí: Sal al exterior y colócate junto al pabellón nuevo, con Urgull al fondo.

Este museo empezó pidiendo ayuda. Nació en 1900 a propuesta de la Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País, y abrió su primera sede el cinco de octubre de 1902. Tenía pocos fondos y poco presupuesto, así que el alcalde José Machimbarrena pidió ayuda a la ciudadanía. Las donaciones y los depósitos formaron la primera colección.

La Comisión de Monumentos propuso convertir el exconvento en museo. Se financió con un crédito municipal y el legado de Marino Tabuyo. El museo se instaló aquí en 1932, con la restauración dirigida por Francisco Urcola, con Juan Alday e Ignacio Zuloaga.

Ahora mira el pabellón. Su fachada vegetal es obra de Nieto Sobejano y de los artistas Leopoldo Ferrán y Agustina Otero. Se concibió para evocar el monte mediante láminas perforadas y vegetación emergente. Es una interpretación, pero con Urgull delante cuesta no verlo. La ampliación recuperó, además, volúmenes históricos del convento.

Por dentro, el museo se presenta como un lugar para conocer la sociedad vasca desde sus orígenes hasta hoy. El recorrido permanente arranca en la iglesia, con los lienzos de Sert, y sigue en el claustro con sus signos de espiritualidad. Las salas de arte también se renuevan: la renovación llegó a la creación vasca contemporánea y rompió el límite de los años 80. La selección se renueva: no es una colección fija.

Un convento, una colección pedida a los vecinos y un monte que vuelve a crecer en la fachada. Aquí el pasado nunca termina de cerrarse.

Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta audioguía · Actualizado el 18/10/2026

Preguntas frecuentes

¿Qué era antes el Museo San Telmo?

Un convento dominico del siglo XVI. Tras la desamortización de 1836 fue cuartel de artillería, y en 1932 pasó a ser museo.

¿Qué se puede ver en San Telmo Museoa?

La iglesia con los lienzos de Sert, el sepulcro de los fundadores, el claustro con argizaiolas y más de ochenta estelas, el torreón y las salas de arte vasco, que se renuevan.

¿Quién fue Alonso de Idiáquez?

Secretario de Estado de Carlos I, también conocido como Carlos V del Sacro Imperio, y patrocinador del convento. Su hijo Juan fue consejero y secretario de Felipe II.

¿Dónde está el Museo San Telmo?

En la Parte Vieja de Donostia-San Sebastián, en la plaza Zuloaga, al pie del monte Urgull.

¿Por qué el claustro está a los pies de la iglesia?

Porque la proximidad de Urgull impedía colocarlo en el lateral habitual.

¿Son originales las pinturas de la iglesia?

Los lienzos de Sert son del siglo XX, creados para el museo. Las pinturas murales del XVI halladas en las bóvedas son anteriores.

¿Dónde está hoy el sepulcro de los Idiáquez?

Desde febrero de 2025, ante el altar mayor de la iglesia. El lecho es una reproducción de 2010.

Fuentes consultadas

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