Donostia-San Sebastián · Audiodescrita
Euskal Jaiak y Bandera de la Concha en Donostia-San Sebastián
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Las paradas
Bandera de la Concha: regata de traineras y Euskal Jaiak
La Bandera de la Concha y las Euskal JaiakEstás en el paseo que sigue el borde de la bahía de La Concha. Delante de ti está el mar, y se extiende abierto hasta el horizonte.
Esta es la Bandera de la Concha, una regata de traineras que se celebra desde 1879.
Una trainera nació como embarcación de pesca. La tripulación tradicional se compone de 13 remeros y un patrón, es decir, 14 personas por barca. La prueba enfrenta a esas tripulaciones remando contra el reloj y contra las rivales. También hay regata femenina. La clave está en la ciaboga: el giro de la embarcación en el extremo del recorrido para regresar hacia la meta.
Un matiz importante. El recorrido no transcurre íntegramente dentro de la bahía: parte queda fuera, en mar abierto, y desde este paseo no se alcanza a ver la ciaboga. Para seguir la regata desde tierra, los lugares destacados son el Paseo Nuevo y el muelle.
Y la Bandera da nombre al marco de todo lo demás. Las Euskal Jaiak, las fiestas vascas de la ciudad, se celebran en septiembre y se articulan en torno a la regata. Su programa mezcla deporte rural, romerías, feria de artesanía y música, y cambia cada año. Esta ruta recorre los lugares donde se vive esa fiesta. Empezamos por una plaza de la Parte Vieja con números en los balcones.
Plaza de la Constitución: balcones numerados y antiguo Ayuntamiento
Balcones con númeroEstás en la plaza de la Constitución, en pleno centro de la Parte Vieja. Las fachadas rodean la plaza, de modo que estás en un espacio cerrado por edificios. Uno de esos frentes lo ocupa la antigua casa consistorial, hoy biblioteca central.
Para recorrer lo que tienes alrededor, sigue las fachadas de abajo arriba. En lo alto de cada una están los balcones, y todos llevan un número. Esta plaza tiene los balcones numerados, como las butacas de un teatro. Y eso es justo lo que fueron. La plaza se usó como coso taurino, y los vecinos asistían a los espectáculos desde sus propios balcones. La huella ha llegado hasta hoy.
La plaza desapareció en el incendio de 1813, y el conjunto actual se construyó en los años siguientes. Durante siglos fue un punto principal de la ciudad, y sigue acogiendo celebraciones. Es una plaza que no se ha jubilado.
Ahora dirige tu atención al frente que ocupa la antigua casa consistorial. Ahí estuvo el Ayuntamiento, y hoy es la biblioteca central. Desde su balcón se iza cada año la bandera de la ciudad.
El Ayuntamiento permaneció aquí hasta mudarse a su sede actual, el antiguo Gran Casino frente a Alderdi Eder, inaugurada como Casa Consistorial el 20 de enero de 1947. Hacia allí iremos al final de la ruta.
El conjunto actual se construyó entre 1817 y 1824.
La plaza figura como bien cultural calificado en el catálogo urbanístico municipal, con referencia al Decreto 265 de 1984. Es decir, esos balcones numerados y el conjunto que los rodea están reconocidos oficialmente como patrimonio que cuidar.
Sal de la plaza y dirígete a la calle Loiola, en el Centro, fuera de la Parte Vieja. Desde allí parte una marcha en la que no hace falta saber cantar.
La Kantujira de Donostia: origen y recorrido desde la calle Loiola
Cantar por la calleEstás en la calle Loiola, en el Centro, el ensanche que queda junto a la Parte Vieja. Delante de ti está la Parte Vieja, y se entra en ella desde aquí.
Una de las costumbres más queridas de estas fiestas nació de un cierre. En febrero de 2003, el diario Euskaldunon Egunkaria fue clausurado por orden judicial: el 19 de febrero se ordenó su clausura cautelar y precinto temporal, por decisión del Juzgado Central de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional. La respuesta de mucha gente fue salir a la calle a cantar. Así nació la Kantujira donostiarra: una protesta convertida en acto colectivo de canto.
Como ejemplo, el programa de las Euskal Jaiak de 2026 anunció una Kantujira desde esta calle Loiola hacia la Parte Vieja. Salida, hora y recorrido pueden variar cada año, así que confírmalos en el programa de la edición. Imagina de todos modos el flujo de gente avanzando entre las fachadas, con la calle de escenario.
La antropóloga Mari Luz Esteban explicó que la Kantujira puede ser una forma de resistencia y de reivindicación. Y añadió algo más cotidiano: que el canto compartido da a las personas mayores una ocasión de hacerse visibles en la calle.
No hace falta ser intérprete ni acudir a un concierto formal. Se puede cantar o simplemente escuchar. La costumbre salió de Donostia y se extendió a otras localidades. La cita habitual dura alrededor de hora y media por calles de la Parte Vieja.
En el vigésimo aniversario, la convocatoria conmemorativa partió de Fermin Calbeton y llegó a la plaza de la Constitución, la que acabas de visitar. En el acto intervino Martxelo Otamendi, antiguo director de Euskaldunon Egunkaria.
Sigue hacia el borde de Urgull, donde otra plaza mezcla ciudad y monte.
Plaza de la Trinidad: romería y juegos populares
La plaza entre la ciudad y la rocaEstás en el centro de la plaza de la Trinidad, ya en la Parte Vieja. Alrededor de la plaza se acumulan edificios históricos de distintas épocas, junto con restos de la muralla. En el extremo donde la plaza toca la ladera, la roca del monte emerge en el borde del espacio.
Antes de que existiera esta plaza, aquí había un vacío: un hueco sobrante entre edificios históricos y la ladera de Urgull. Los vecinos no lo dejaron vacío mucho tiempo: lo usaban de manera improvisada como frontón y bolatoki, el lugar donde se juega a los bolos.
El arquitecto Luis Peña Ganchegui proyectó la plaza en 1963, y fue una plaza proyectada y construida con motivo del centenario del derribo de las murallas. Su planteamiento era convertir ese solar en un espacio público articulado alrededor de los juegos populares, aprovechando el encuentro entre lo construido y el monte. El archivo del Ayuntamiento conserva una referencia a su inauguración el nueve de septiembre de 1963.
Fíjate en lo que incorporó: un frontón, una bolera y un espacio para el arrastre de piedra, además de varios graderíos. Por eso la plaza está vinculada al deporte rural vasco y es escenario del herri kirolak en las Euskal Jaiak, además de uno de los escenarios históricos del Jazzaldia. El programa de fiestas puede incluir aquí romerías: la de 2026 fue la del grupo Zatekeen, con música y baile.
Camina hasta el extremo que toca la ladera y percibe el contraste: de un lado el tejido de la Parte Vieja, del otro la roca que emerge sin pedir permiso.
El solar procedía del derribo, en 1890, de restos del antiguo Colegio de la Compañía de Jesús. Esta plaza nació de un lugar heredado de derribos, con construcciones históricas diversas y la roca del monte como borde.
Baja hacia el mar, hacia unos jardines con árboles de tronco retorcido.
Alderdi Eder: feria de artesanía y jardines frente a la bahía
La parte bellaEstás en los jardines de Alderdi Eder. Se abren ante la fachada del Ayuntamiento y ante la bahía de La Concha, así que tienes un espacio ajardinado entre el edificio y el mar. Ocupan 6584 metros cuadrados, y los recorren paseos y parterres.
Para describirlos, de lo general a lo particular: primero los árboles, que son los más característicos, tamarices de tronco retorcido, ramas flexibles y flores de un rosa pálido. Después, en un rincón ajardinado, las pérgolas y un estanque azulejado con un surtidor en forma de figura femenina. Un grupo escultórico de leones parece custodiar ese estanque. Por último, junto a la zona de juegos infantiles, un tiovivo.
Alderdi Eder significa «la parte bella». Lo curioso es que el nombre ya lo usaba la gente antes de que nadie lo oficializara. Antes de ser parque, esto era un campo de maniobras. Tras el derribo de las murallas, el vecindario ya lo llamaba así.
En 1879 el Ayuntamiento acordó darle oficialmente ese nombre. La corporación explicó que aludía a la posición panorámica del parque. Y la aprobación exigió gestiones ante el gobernador civil y el Ministerio de Fomento. Es lo que tiene la burocracia: hasta lo bello necesita sellos.
Los jardines fueron diseñados originalmente por Pierre Ducasse en 1885, aunque han experimentado variaciones. Se abren ante el Ayuntamiento, el antiguo Gran Casino del que hablamos en la plaza de la Constitución, y ante la bahía.
En las Euskal Jaiak, aquí se instala la feria de artesanía. Es una instalación temporal, no parte del mobiliario del parque.
Esos árboles son tamarices, que aquí llaman popularmente «tamarindos» aunque no son ese árbol. Se introdujeron por su resistencia a los temporales.
En 1913 se inauguró aquí el monumento del centenario de la reedificación de la ciudad. El escultor Piqué talló las figuras, y hubo suscripción pública.
Al terminar, vuelve a orientarte hacia la bahía. Las fiestas pasan, y el mar sigue ahí.
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Créditos de las fotos
- Antonio de la Mano · CC BY-SA 3.0 es
- Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz) · CC BY-SA 4.0
- Phillip Maiwald (Nikopol) · CC BY-SA 3.0
- Phillip Maiwald (Nikopol) · CC BY-SA 3.0
- Zarateman · CC0
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