Donostia-San Sebastián · museo

Aquarium Donostia-San Sebastián: historia y qué ver

Un edificio de 1928 junto al puerto guarda el esqueleto de una ballena cazada en 1878, maquetas de barcos y un túnel de cristal acrílico por donde pasean los peces sobre tu cabeza. Esta audioguía te cuenta qué es original, qué se añadió después y por qué el Aquarium es mucho más que un lugar para ver peces.

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Las paradas

Recreación ilustrativa: Fachada histórica del Aquarium Donostia junto al puerto y el Paseo Nuevo
Parada 1

Aquarium San Sebastián: fachada de 1928 en el puerto

Un palacio al final del muelle
Ponte aquí: Colócate frente a la puerta principal del Aquarium, en el extremo del muelle, con el edificio delante y el Paseo Nuevo a un lado.

¿Quién se pone a discutir durante cinco años dónde construir un acuario? Pues los donostiarras. Se sopesaron varias ubicaciones, algunas en el monte Urgull, hasta que el solar quedó fijado aquí, en el extremo del muelle, junto al Paseo Nuevo.

El edificio lo proyectó Juan Carlos Guerra. Las obras empezaron en 1925 y terminaron en 1928. Lo que ves delante es esa fachada histórica, distinta de las ampliaciones que el Aquarium tuvo después.

Ahora mira la entrada. Hay dos cañones, un escudo de piedra y un relieve de ballena. Son las señas de identidad marinera de la casa, y ya te dicen a qué viene uno aquí.

Detrás de todo esto estaba la Sociedad Oceanográfica, que nació de intereses muy distintos: la ciencia, la pesca, la historia marítima y la afición europea, entonces nueva, por la oceanografía.

Rodea ahora la fachada hacia el Paseo Nuevo. Mira cómo el edificio se apoya en la roca, con mampostería y taludes que parecen continuar el borde de la costa. Quizá el Aquarium se pensó menos como un palacio aislado en una plaza y más como una pieza del puerto y del paseo. Visualmente hace de muro de contención y remata el paseo con una terraza mirador.

Un edificio que parece nacido de la propia roca. Ahora toca entrar, y verás que dentro no solo hay peces.

Maquetas de barcos en las salas del museo marítimo de Donostia
Parada 2

Museo marítimo Donostia: salas de patrimonio naval

Cuando el Aquarium también era escuela
Ponte aquí: Ya dentro, en las salas de patrimonio marítimo, junto a las maquetas de barcos.

El 1 de octubre de 1928, a la entrada de este edificio, esperaba Vicente Laffitte, presidente de la Sociedad Oceanográfica. Delante tenía nada menos que a Alfonso 13 y a Victoria Eugenia. Se inauguraba el Palacio del Mar, y la visita fue real en el sentido más literal.

Pero hay un detalle que descoloca. Este lugar no se pensó solo para mirar peces. En sus primeros años acogió también la Escuela de Fogoneros y Patrones de Pesca. Es decir, aquí se aprendía el oficio del mar, además de admirarlo.

Esa mezcla explica lo que tienes alrededor. Las salas superiores están dedicadas a exposiciones sobre la vida marinera del golfo de Bizkaia, y los acuarios ocupan los sótanos. Mira las maquetas y los objetos que conectan la navegación, la pesca y la vida de los antiguos pescadores.

Muchas maquetas tienen su propia historia. La sección de Historia y Modelismo Naval se creó en 1976, y sus modelos a escala nutrieron la planta dedicada a la historia naval. Hay modelistas que llevan décadas construyendo barcos pequeños para que tú entiendas los grandes.

Para profundizar

La Sociedad Oceanográfica siguió creciendo como institución. En 1945, José María Navaz asumió la dirección del laboratorio y dejó documentos importantes de sus investigaciones. Y en 1984 la Sociedad recibió la medalla de oro de la ciudad, reconocimiento a una casa que combinaba museo, formación e investigación.

Si abajo están los acuarios, arriba tiene que haber algo grande esperando. Sigue buscando la sala principal.

Recreación ilustrativa: Esqueleto de ballena del Aquarium de San Sebastián
Parada 3

Ballena del Aquarium: esqueleto de 1878

La ballena que no es una réplica
Ponte aquí: En la sala principal, justo debajo del esqueleto de la ballena.

Lo que cuelga sobre ti es un esqueleto auténtico. Nada de réplicas. Pertenece a una ballena franca cazada en la costa guipuzcoana en 1878, y el registro fotográfico de Eusko Ikaskuntza le calcula 11 metros de largo, más o menos lo que mide un autobús urbano.

La Sociedad Oceanográfica la instaló en esta planta, donde sigue desde entonces.

Mira la composición. La mandíbula está abierta y un casco de barco queda suspendido sobre ella. Es una imagen pensada, parece, para que imagines la escala del animal frente a quienes lo cazaban.

Y aquí viene lo bueno. Puede que hayas leído algo sobre otro gran cetáceo ligado al Aquarium, y conviene distinguirlos. La ballena que ves es la franca de 1878. El otro es un cachalote de 15 metros que quedó varado en Zarautz en 2011. En 2023, 12 años después, se recuperaron sus huesos, y en la excavación participó el historiador del Aquarium Alex Larrodé, hueso por hueso. Se recuperó cerca del 80 por 100 del esqueleto, enterrado en Hernani, y está pensado para una futura restauración y exhibición.

Para profundizar

La ballena franca llegó a su ubicación definitiva en esta planta en 1934. El cachalote se había enterrado bajo grava en lugar de solo arena, para facilitar la excavación futura. Y era joven: sus dientes todavía no estaban desgastados.

Después de tanto hueso, toca bajar a ver animales vivos.

Recreación ilustrativa: Acuarios con medusas y caballitos de mar en el Aquarium Donostia
Parada 4

Acuarios del Cantábrico y especies tropicales

Medusas, caballitos de mar y ciencia
Ponte aquí: En la zona de acuarios pequeños, en los sótanos, ante los tanques de medusas y caballitos de mar.

Aquí abajo cambia la luz y cambia el ritmo. Hay una decena de acuarios con medusas, caballitos de mar y otros peces, además de un acuario táctil. Encontrarás especies del mar Cantábrico y una selección de tropicales.

El acuario táctil invita a acercarse a algunas especies, una experiencia muy distinta de verlas tras el cristal.

Pero esta casa no se limita a mostrar. La Sociedad Oceanográfica combina la visita pública con investigación científica marina en Euskadi y otros lugares. En 2024, el Aquarium atendió a tres tortugas bobas con infecciones y las devolvió al mar tras meses de cuidados. Participaron tres barcos en la operación. Llevaban un chip para que los investigadores pudieran seguir sus movimientos y aprender de su comportamiento.

Para profundizar

En abril de 2025, la Sala Nautilus acogió una exposición de microalgas de la costa, con imágenes de microscopía óptica y electrónica. Permitía ver detalles invisibles a simple vista, como las cubiertas de sílice de las diatomeas. La colección vasca de cultivos citada por la EHU superaba los 700 ejemplares, y sus organismos también se usan en procesos biotecnológicos.

Y ahora, el momento más esperado: un túnel donde el agua pasa por encima de tu cabeza.

Recreación ilustrativa: Túnel 360 del Aquarium Donostia con peces alrededor
Parada 5

Túnel 360 del Aquarium: el oceanario

Bajo el agua en el túnel de 360 grados
Ponte aquí: Al entrar en el túnel acrílico del oceanario; mira hacia arriba y a los lados.

Lo que tienes sobre la cabeza es una lámina curva de metacrilato de 16 centímetros de espesor, más o menos el largo de un bolígrafo, y es lo único que te separa del agua.

Este túnel no viene de 1928. Pertenece a la ampliación inaugurada en 1998. Lo diseñó la empresa australiana Oceanis y lo construyó la japonesa Nippura. El agua venía de la bahía donostiarra, tratada antes de entrar en contacto con los animales.

Y aquí está la historia con más carácter. Antes de incorporar tiburones, la Sociedad Oceanográfica retrasó su llegada para asegurar que sobrevivieran en el tanque. La gerente, Carmen Arrazola, defendió públicamente que no se introducirían por satisfacer el morbo del público. En los primeros días, los visitantes veían tollas mientras se preparaba la adaptación de los escualos.

Para profundizar

La instalación de 1998 se amplió y el Aquarium se remodeló de nuevo en 2008. Por eso la visita actual reúne elementos de distintas épocas: una fachada de 1928, un esqueleto de 1878 y un túnel de 1998.

Sales del túnel con el mar todavía en los ojos. Fuera te espera el puerto, de donde vino todo esto.

Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta audioguía · Actualizado el 18/10/2026

Preguntas frecuentes

¿Qué se puede ver en el Aquarium de San Sebastián?

Salas de patrimonio marítimo con maquetas y objetos de pesca, el esqueleto de una ballena franca de 1878, una decena de acuarios con medusas, caballitos de mar y peces, un acuario táctil y el oceanario con túnel acrílico.

¿Dónde está el esqueleto de ballena?

En la sala principal, en la planta principal del edificio. Es una ballena franca cazada en la costa guipuzcoana en 1878, colocada en su lugar definitivo en 1934, con la mandíbula abierta y un casco de barco suspendido encima.

¿Cuántas plantas tiene el Aquarium?

Las salas superiores acogen exposiciones sobre la vida marinera del golfo de Bizkaia y los acuarios ocupan los sótanos. Además hay una planta dedicada a la historia naval y una planta principal donde está la ballena.

¿Qué es el túnel de 360 grados?

Es un túnel de metacrilato curvo, de 16 centímetros de espesor, que atraviesa el oceanario y permite ver los animales a tu alrededor. Pertenece a la ampliación inaugurada en 1998, no al edificio original de 1928.

¿Qué relación tiene el Aquarium con la historia marítima de Donostia?

El edificio se inauguró en 1928 como Palacio del Mar de la Sociedad Oceanográfica y acogió la Escuela de Fogoneros y Patrones de Pesca. Hoy conserva maquetas, objetos de pesca y exposiciones sobre la vida marinera.

¿Cuándo se construyó el Aquarium de San Sebastián?

Juan Carlos Guerra proyectó el edificio. Las obras comenzaron en 1925 y terminaron en 1928. Se inauguró el 1 de octubre de 1928 con la visita de Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

¿Está expuesto el cachalote de Zarautz?

Las noticias consultadas no lo confirman. En 2023 se recuperó cerca del 80 % de los huesos del cachalote de 15 metros varado en Zarautz en 2011, con vistas a una futura restauración y exhibición.

Fuentes consultadas

Cada dato de esta guía lleva una cita comprobada en su fuente. Las principales:

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