Cádiz · Audiodescrita
Casa de Iberoamérica de Cádiz: la antigua Cárcel Real
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Las paradas
Fachada de la antigua Cárcel Real de Cádiz y Torcuato Benjumeda
Una fachada ilustrada, con partes rehechasEstás en la acera, de pie ante la antigua cárcel. El edificio se extiende a tu izquierda y a tu derecha, y es perfectamente simétrico: lo que hay a un lado se repite en el otro. Te lo describo de abajo arriba. En el centro, justo frente a ti, el cuerpo principal sale hacia delante, como un pórtico. A cada lado, la fachada se articula con pilastras, que son como columnas planas pegadas al muro. Sobre las columnas corre una banda horizontal que las une, el entablamento. Y encima de todo, coronando ese cuerpo adelantado, hay un remate rectangular, el ático. Todo el edificio ocupa unos 67 metros de largo por unos 33 de fondo.
En algún momento de 1763, alguien propuso en Cádiz organizar corridas de toros para sacar dinero y reparar la cárcel. Así de apurada estaba la ciudad. La cárcel vieja se caía a pedazos, y el edificio que tienes delante nació de décadas de apuros.
Ya había quejas por el abandono de la enfermería, que atendía la orden de San Juan de Dios. Después llegó el hacinamiento: hubo presos trasladados a presidios de África y a distintos castillos de Cádiz. Se llegó a proyectar un subterráneo hasta la Academia de Guardias Marinas para alojar a 200 presos. Un túnel, para meter gente.
Al final, la ciudad decidió sustituir la cárcel. Se barajó reutilizar el castillo de Guardias Marinas, pero se descartó por viejo y porque no se podía rehacer con una planta nueva. Y en 1794 Torcuato Benjumeda proyectó este edificio. Las obras empezaron en febrero.
Vuelve al cuerpo central, el adelantado, con sus columnas toscanas: sobrias, sin adorno. Es una fachada pensada para imponer orden. Pero ahora sigue hacia arriba con la atención, porque lo que tienes delante no es todo del siglo XVIII. La última crujía, el ático y el remate se completaron en la rehabilitación de 1990. Y la portada volvió a restaurarse tras desprendimientos en el entablamento y las columnas. Parte de esa fachada tan serena es muy reciente.
La cárcel no entró en uso penitenciario hasta 1836, después de la intervención de Juan Daura. Más de 40 años desde la primera piedra.
¿Qué había dentro de ese orden tan limpio? Cruza la puerta y lo vemos.
Para profundizar
Los planos llevan fecha de 1794, pero hay indicios de que pudieron fecharse después: Benjumeda los firmó con un título que recibió en 1807. El Ayuntamiento incluye el inmueble en su relación de edificios monumentales. Otras fechas del expediente: en 1737 ya había quejas por la enfermería; en 1768 se proyectó el subterráneo; en 1792 la ciudad decidió sustituir la cárcel; en 2024 se restauró la portada.
Patios de la Casa de Iberoamérica: saetas y último garrote
Patios, saetas y un garroteEstás en el acceso interior, mirando hacia dentro del edificio. Delante de ti se abre el patio central, un espacio cuadrado y el más grande de los tres que hay. A tu izquierda y a tu derecha, a los lados, se encuentran los dos patios laterales, rectangulares y más pequeños. Alrededor de los tres corren las dependencias, repartidas en dos plantas de altura. Como el edificio es simétrico, ambos lados son iguales. Del material no consta qué suelo pisas ni cómo es la luz, así que déjate guiar por el eco y por el aire de este espacio abierto entre muros.
Esta madrugada de Viernes Santo, durante generaciones, alguien cantaba desde dentro. La procesión de Jesús Nazareno pasaba por la cárcel y se cantaban saetas. La tradición de las saetas carceleras duró hasta que la prisión dejó de serlo. Cuentan que Enrique el Mellizo también las cantaba, desde su casa cercana: la saeta salía de la cárcel y entraba en el barrio.
El edificio se organiza alrededor de este patio central cuadrado y de dos patios laterales rectangulares, más pequeños. En torno a ellos se repartían celdas y dependencias, en dos plantas. Es una escala pensada para vigilar.
Aquí estuvo preso Fermín Salvochea, figura política gaditana, y ya había conocido la vida carcelaria tras la revuelta de 1868. De aquella revuelta queda una escena curiosa: algunos presos volvieron por voluntad propia, y a otros hubo que localizarlos y capturarlos.
También hay una leyenda, y que quede como leyenda: unos piratas condenados estarían ligados al tesoro de monedas que explicaría los famosos duros antiguos hallados en la playa.
Y hay una historia que pide silencio. En 1909 Juan Pedro Ciberio Sepúlveda fue ejecutado por garrote vil en esta cárcel, el último allí. Autoridades, vecinos y comerciantes pidieron el indulto, y no sirvió: la sentencia se cumplió. Ese día cerraron colegios y centros docentes en señal de protesta, y se suspendieron los espectáculos teatrales.
Después el edificio quedó abandonado, se rehabilitó para albergar los juzgados y, más tarde, se convirtió en centro cultural. En lo que fue un lugar de encierro, hoy hay arte. Sube a descubrirlo.
Para profundizar
La prisión dejó de serlo en 1966, y las saetas carceleras duraron hasta ese año. Salvochea estuvo preso aquí en 1891. Los piratas de la leyenda fueron condenados en 1830.
Colección José Félix Llopis en la Casa de Iberoamérica
La sala LlopisEstás en una sala de exposiciones, la sala José Félix Llopis, dentro de un edificio que antes encerraba a personas. Entre las piezas hay esculturas contemporáneas, molas panameñas, que son telas cosidas, y arte naif brasileño. Del material no consta el tamaño de la sala ni cómo están colocadas las obras, así que te acompañará mejor quien te guíe en el recorrido concreto. No se indica que se puedan tocar las piezas, por lo que te pido que las respetes sin tocarlas.
Grabados, cuadros, esculturas contemporáneas, molas panameñas y arte naif brasileño: bajo un mismo techo que antes cerraba puertas. La Casa de Iberoamérica es hoy un centro cultural con exposiciones, y el Ayuntamiento destaca aquí la colección de José Félix Llopis entre sus muestras permanentes.
Llopis reunió esas obras a lo largo del tiempo, y su familia y la Fundación acordaron que la ciudad las recibiera como patrimonio público. El 18 de noviembre de 2022 se formalizó la donación de 101 piezas, con la presidenta de la Fundación, Patricia Llopis, junto al alcalde José María González. Pasaron a formar parte del inventario de bienes de la ciudad.
El concejal Paco Cano explicó que esta colección privilegia lo identitario y lo popular. Se planteó, además, como una manera de construir otra relación cultural entre Cádiz y Latinoamérica a través del arte.
En 2023 se presentó una colección municipal de arte iberoamericano que suma las piezas donadas y obras de fondos municipales, con nombres como Costus y el mexicano Sergio Hernández.
Detente en la variedad de técnicas: telas cosidas, grabados, esculturas. Muchas tradiciones en una sola sala.
Un aviso: en mayo de 2026 la prensa informó de que parte de la sala estaba acordonada por humedades y mantenimiento, así que conviene comprobar qué zonas están abiertas.
Un edificio construido para encerrar acaba mostrando medio continente. No es mal final para una cárcel.
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Créditos de las fotos
- Diego Delso · CC BY-SA 4.0
- Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 2.0
- Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 2.0
- Diego Delso · CC BY-SA 4.0
- Axel Cotón Gutiérrez · CC BY-SA 4.0
- Emilio J. Rodríguez Posada · CC BY-SA 4.0
- Luis Rogelio HM · CC BY-SA 2.0
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