Cáceres · Audiodescrita

Judería Vieja de Cáceres: historia, qué ver y audioguía

Versión audiodescrita de esta audioguía, para personas ciegas o con baja visión: en cada parada te decimos dónde estás, qué tienes delante y cómo es, de lo general a lo particular.

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Las paradas

Parada 1

Plaza de San Jorge: un umbral del siglo XX y una obra con indicios romanos

La plaza que nació para los visitantes
Ponte aquí: Colócate en el centro de la plaza de San Jorge, de cara a la iglesia de San Francisco Javier.

Estás en el centro de la plaza de San Jorge, que a su vez está en el centro del recinto amurallado. Es un espacio abierto, un respiro entre las plazas de Santa María y de San Mateo. Delante de ti se alza el conjunto que domina la plaza: la iglesia de San Francisco Javier y, junto a ella, el antiguo colegio de la Compañía de Jesús. Los dos edificios son barrocos y dan a la plaza su escala y su carácter. A la derecha de ese conjunto, según las fuentes, está la casa de los Becerra. En el entorno inmediato de la ermita de San Jorge hay obras de restauración recientes, que no hay que confundir con fábrica antigua.

Este espacio abierto parece llevar aquí desde siempre, y sin embargo es de ayer: se abrió entre 1963 y 1966. La idea fue de Álvaro Cavestany. Quería abrir aquí un espacio para que los turistas no tuvieran que atravesar un callejón entre plazas. Es decir, la plaza nació como sala de espera con escenario.

Y qué escenario. Delante tienes la iglesia de San Francisco Javier y el antiguo colegio de la Compañía de Jesús, barrocos los dos, que dan a la plaza su escala y su carácter. La inauguración fue el día de San Jorge, patrón de Cáceres. Allí estuvieron las autoridades locales y provinciales y el obispo Manuel Llopis Ivorra.

Una precisión para no confundirse: la plaza está en Intramuros, pero no es la Judería Vieja. La información municipal sitúa esta en el entorno del barrio de San Antonio, y hacia allí nos dirigimos. Aquí estamos en el umbral.

Las excavaciones asociadas a la ermita de San Jorge han sacado indicios de una infraestructura hidráulica romana junto a un manantial.

Una plaza del siglo XX y, debajo, quizá, el agua de los romanos.

Parada 2

Casa-Museo Árabe Yusuf Al-Burch en la Cuesta del Marqués

Un museo sobre una casa árabe
Ponte aquí: Baja por la Cuesta del Marqués y detente frente al número cuatro, la puerta de la Casa-Museo Árabe Yusuf Al-Burch.

Has llegado por una calle en pendiente, la Cuesta del Marqués, y te has detenido frente al número cuatro, el acceso a la Casa-Museo Árabe Yusuf Al-Burch. El material no detalla cómo es la puerta, así que te quedas con lo esencial: estás ante la entrada de un museo que ocupa un edificio antiguo. Dentro se visitan unas salas acondicionadas con rigor histórico. Hay un aljibe, una bodega y un hamán, y la bodega se mantiene fresca todo el año.

A los 50 años, mucha gente piensa en bajar el ritmo. José de la Torre Gentil compró este edificio y empezó unas obras que dejaron al descubierto restos atribuidos a una casa árabe del siglo XII, levantada sobre una construcción romana. Podría haberlo dejado ahí. En lugar de eso se puso a estudiar.

Viajó buscando información, recursos y asesoramiento para entender lo que había aparecido bajo su casa. Cuentan que en un viaje a Irak el director del Museo Nacional de Bagdad le transmitió conocimientos que apoyaron el proyecto. Tras unos 15 años de investigación y preparación, el museo abrió en 1976.

Conviene tener claro al entrar qué es qué. Son originales la fábrica y los restos arquitectónicos atribuidos al siglo XII. Es ambientación museográfica la decoración: las salas se acondicionaron para evocar un interior histórico, así que no todo lo que hay dentro es resto arqueológico. El museo muestra además piezas originales donadas. No es una casa medieval intacta.

Dentro se visitan los espacios que el museo identifica como aljibe, bodega y hamán. El hamán es el baño de vapor: el agua se calentaba en una caldera bajo el patio y el vapor circulaba por un canal. La bodega, por su parte, se mantiene fresca todo el año porque comparte la roca del suelo con el aljibe. Una nevera de piedra, sin enchufe y sin factura de la luz.

Un hombre, una casa y 15 años de deberes. Sigue la cuesta y llegarás a un palacio con aspecto de fortaleza.

Parada 3

Casa del Sol: el escudo del sol y el palacio de los Solís

Casa del Sol: el escudo y la fortuna que se esfumó
Ponte aquí: Sitúate frente al ángulo donde se juntan la fachada principal y la torre de la Casa del Sol.

Tienes delante el ángulo del edificio, donde la fachada principal se encuentra con la torre. Te lo describo de lo general a lo particular. Primero, el conjunto: es una fachada de sillería, de piedra labrada en bloques regulares, con aspecto defensivo, como el de una casa fuerte. Después, el detalle: aún se conservan en ella elementos defensivos. Y por último, el escudo.

Empieza por el escudo, que es lo que da nombre a la casa. Representa un sol con rostro humano y rayos ondulantes. Cuatro de esos rayos terminan en cabezas de serpiente que los muerden, y todo el conjunto lo corona un yelmo. De ahí que todos la conozcan como Casa del Sol, aunque su nombre es Casa de los Solís.

La casa tiene aspecto de fortaleza, con sillería y elementos defensivos que aún se conservan en la fachada. Es un palacio y una solución híbrida entre lo gótico y lo renacentista, de los siglos XV y XVI. Hay referencias escritas y un contrato en el que un cantero, Pedro Gómez, recibió el encargo de hacer una escalera y una puerta de cantería para Francisco Solís.

Detrás del apellido hay una historia de ascenso y caída. Gómez de Solís, nacido hacia 1410, buscó fortuna en Madrid y el rey Enrique cuarto de Castilla lo recompensó nombrándolo privado. En 1458 el papa Pío segundo le concedió el maestrazgo de la Orden de Alcántara. Subió muy alto. Pero sus guerras y maniobras políticas consumieron su capital, y murió pobre en el castillo de Magacela en 1473.

Sí sabemos cómo acaba la historia de la casa en manos de la familia: Hoy está protegida dentro del conjunto monumental. El BOE documenta la incoación de su expediente de Bien de Interés Cultural.

Un maestre que murió sin dinero y una casa que sigue en pie. Ahora conviene dejar los escudos y entrar en el callejón, donde la historia es de gente corriente.

Parada 4

Calles de la judería de Cáceres: el barrio judío y su historia

Callejón de Don Álvaro: el barrio que ya no está
Ponte aquí: Entra por el callejón de Don Álvaro y avanza despacio por las calles interiores del barrio de San Antonio.

Estás en las calles interiores del barrio de San Antonio. Es una parte accidentada del recinto amurallado, así que el terreno no es llano: pisa con calma. Junto a ti, pegadas a la muralla, hay casas bajas, de dos plantas como máximo, y todavía hay huertos que acompañan a algunas viviendas.

Aquí vivió una de las comunidades judías más destacadas de Castilla. El barrio ocupaba la zona que hoy se conoce como San Antonio de la Quebrada, una parte accidentada del recinto amurallado.

La presencia judía en Cáceres está documentada desde muy pronto: el Fuero de Cáceres contiene capítulos dedicados a los judíos. En 1474, la aljama, que así se llamaba la comunidad, aportó 8200 maravedíes, una cifra que la situaba entre las más importantes de Castilla.

Tenemos también nombres propios. Santos Benítez Floriano, cronista oficial de Cáceres, cita a Moshé Cohen, sastre, y a otros vecinos como gente de prestigio en la comunidad. Y sabemos que, en sus visitas a Cáceres, Isabel la Católica recibió quejas de judíos cacereños por el reparto de impuestos.

Lo que cambió el barrio llegó en 1478: se ordenó que los judíos se trasladaran fuera de las murallas, al espacio que formaría la Judería Nueva. Por eso este es el barrio de la Judería Vieja, el que quedó atrás.

Camina hasta el final de la calle. Allí te espera la ermita sobre la que se discute dónde estuvo la sinagoga.

Parada 5

Ermita de San Antonio de Cáceres y la ubicación tradicional de la sinagoga

La ermita de San Antonio y la sinagoga que se busca
Ponte aquí: Ponte frente a la ermita de San Antonio, en el corazón del barrio.

Tienes delante la ermita de San Antonio, una construcción pequeña, en el corazón del barrio. Es un lugar de culto pequeño, y es mucho más importante por lo que cuenta que por su tamaño.

Esta pequeña ermita guarda una pregunta que en Cáceres se repite: ¿estuvo aquí la sinagoga? La tradición sitúa la sinagoga de la Judería Vieja en este solar, y los expertos aún discuten dónde estuvo exactamente. Según el cronista Santos Benítez, Alonso Golfín la destruyó y construyó la ermita en 1470.

Esa versión tiene una dificultad. Si la sinagoga hubiera desaparecido en 1470, cuesta casarlo con que la comunidad siguiera en el barrio hasta el traslado ordenado en 1478. Por eso conviene tomar la fecha como la versión del cronista y no como un hecho probado. Lo seguro es que tienes delante una ermita.

Lo que sí es seguro es el cariño que despierta. La ermita se conoce también como San Antonio de la Quebrada, por el terreno angosto y accidentado del barrio. La devoción no quedó limitada a los habitantes de la antigua judería: el santo atrae fieles de distintos barrios.

Durante el siglo XX y los comienzos del 21, la familia Floriano se encargó del culto, la novena, la fiesta y la procesión. La tradición es sacar la imagen en procesión y ofrecer los llamados panes del santo.

Un lugar donde la memoria de una comunidad y la devoción de otra se han ido superponiendo durante siglos. Para terminar, solo falta salir por la puerta oriental del barrio.

Parada 6

Arco del Cristo, puerta de origen romano y acceso oriental a la Judería Vieja

Arco del Cristo: puerta romana y relatos de frontera
Ponte aquí: Termina el paseo ante el Arco del Cristo, cerca de la Rivera del Marco.

Estás ante el Arco del Cristo, una puerta de la antigua ciudad. Detrás de ti, a tu espalda, queda el barrio que has recorrido. Un arco es un paso: al cruzarlo pasas del interior del barrio al exterior.

Esta puerta es el acceso oriental a la Judería Vieja, y es además el dato que la hace especial: Era un antiguo acceso de Norba Caesarina, también llamado Puerta del Río. Cerca queda la Rivera del Marco.

Desde aquí el barrio que has recorrido queda a tu espalda: la ermita, el callejón, la Casa del Sol, ese conjunto de casas, palacios y calles. Cruza el arco y vuelve el rostro hacia el barrio. Una puerta que ya estaba aquí antes que el barrio judío, antes que los palacios y antes que la plaza con que empezamos.

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Una indicación confusa, un dato que no cuadra, un sitio que ha cambiado… Cuéntanoslo: cada sugerencia se revisa y mejora la guía para el siguiente que venga.

Créditos de las fotos

Fotos con licencia libre (Wikimedia Commons y otros archivos), publicadas sin retocar.