Ávila · Audiodescrita
Jardín de Sefarad en Ávila: historia del cementerio judío y qué ver
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Las paradas
Mirador norte: «Ávila-Sefarad» y la necrópolis judía medieval
Palabras de aceroEstás en el mirador norte del jardín, de cara a la ciudad. Delante de ti tienes el muro del jardín y, más allá de él, al fondo, las murallas de Ávila. El mirador es una gran losa de granito, una pieza de piedra de grandes dimensiones, colocada en un extremo del jardín.
Sobre esa piedra, y en otros elementos del jardín, hay palabras hebreas recortadas en acero inoxidable. Dicen «Ávila» y «Sefarad». Son letras vaciadas en el metal, de modo que el acero forma el contorno de cada palabra. Las palabras te sitúan en el lugar. Más allá del muro, el perfil de las murallas queda enmarcado desde aquí, como si el jardín incorporara a la ciudad a su propio espacio.
Las palabras de acero no estaban aquí en la Edad Media. Son hebreas, dicen «Ávila» y «Sefarad», y las puso el proyecto del memorial. Conviene saberlo desde el primer paso: el jardín que pisas es una obra contemporánea, terminada en julio de 2013. No es un cementerio medieval conservado intacto.
Lo que sí es antiguo está debajo. En 2012, durante las obras del Colector Norte Dos, detrás del convento de la Encarnación, aparecieron tumbas. Era una necrópolis judía que, según las referencias documentales, se usó entre el siglo XII y el siglo XV.
Después llegó el encargo. La Junta de Castilla y León y SOMACYL pidieron un espacio que protegiera el hallazgo. Lo diseñaron Darío Álvarez y Miguel Ángel de la Iglesia. Álvarez lo describió como un paisaje que se construye mirando hacia la ciudad antigua y sus murallas. Alza el rostro hacia delante, más allá del muro: ahí está esa silueta, enmarcada a propósito, como si el jardín la hubiera invitado a entrar.
El especialista en memoria judía Natan Sznaider describió el lugar con una imagen de ausencia, no como una reconstrucción arqueológica literal. Es una buena clave para todo lo que sigue. Aquí no se ha fingido que nada ha cambiado. Se ha señalado, con cuidado, lo que falta.
Ahora date la vuelta y acércate al centro del jardín, donde descansan los que fueron hallados.
El túmulo del Jardín de Sefarad: restos reinhumados en 2013
El túmuloEstás en el centro del jardín, junto al túmulo. Hacia el norte, a un lado del jardín, queda el mirador norte desde el que vienes, y hacia el oeste, en el extremo opuesto, el mirador oeste. Repartidas por el espacio hay losas y estelas de granito.
Lo que tienes delante es una forma sencilla y rectangular, y debajo hay personas. Los restos recuperados en las excavaciones volvieron a enterrarse aquí en julio de 2013, siguiendo el ritual judío. El túmulo es una forma conmemorativa levantada por el proyecto actual. Contiene restos reinhumados, así que no conserva las tumbas en su posición original.
El siete de julio de 2013 se reinhumaron los restos; la visita de representantes de comunidades judías tuvo lugar meses después. La ceremonia y el diseño se hicieron con asesoramiento y conforme a ritos judíos.
Meses después, representantes de comunidades judías visitaron el jardín. El rabino Abraham Guinzburg ofreció oraciones en hebreo junto al memorial. Isaac Querub, presidente de la Federación de Comunidades Judías de España, relacionó la recuperación de este espacio con la expulsión de los judíos. Habló también de reparación y de asumir la identidad plural de Ávila, donde vivieron judíos, musulmanes y cristianos.
Quédate un momento en silencio. Aquí hubo un cementerio, y las obras de 2012 sacaron a la luz sus tumbas. Ahora, en cambio, hay un lugar donde detenerse.
Para profundizar
La Junta y SOMACYL promovieron la intervención, y la prensa informó de una inversión de 60.000 euros. El túmulo señala el lugar de reinhumación de los restos exhumados en 2012.
Losas y estelas: tumbas judías de Ávila evocadas
Piedras que no son lápidasTe encuentras en la zona del jardín que queda entre los miradores y el túmulo. A tu alrededor, repartidas por el espacio, hay piezas de granito: unas tendidas sobre el suelo, que son las losas, y otras en pie, que son las estelas. Para no perderte, ten presente que el túmulo rectangular queda en el centro del jardín y los miradores en sus extremos, al norte y al oeste.
Estas losas y estelas parecen lápidas, pero no lo son. Son recursos conmemorativos del diseño de 2013. Las señales exteriores originales de las tumbas no se conservaron. Tras la expulsión de 1492 el antiguo cementerio fue desmantelado y sus señales funerarias desaparecieron. Por eso las estelas actuales evocan lo perdido y no recuperan nada.
Cuenta la ficha patrimonial que hacia 1494 los Reyes Católicos cedieron estos terrenos a los dominicos del monasterio de Santo Tomás. El cementerio pasó así de lugar de entierro a terreno que cambiaba de manos.
Bajo tus pies, la arqueología sí encontró cosas muy concretas. Las tumbas estaban alineadas y orientadas, en general, de oeste a este, con la cabeza al este. Y el ajuar fue excepcionalmente escaso: un colgante de plata en una tumba y dos aretes en otra. Casi nada, y quizá por eso cada pieza cuenta tanto.
Si recorres el trazado de granito, es otra forma de leerlo: el jardín no intenta dibujar el cementerio como era, sino recordar que existió.
Para profundizar
Se identificaron fosas simples y tumbas escalonadas, excavadas en el granito descompuesto local. En 33 fosas aparecieron clavos asociados a posibles ataúdes, una singularidad del cementerio abulense frente a la práctica habitual de inhumar directamente en tierra.
Mirador oeste: dónde está el cementerio judío de Ávila
El horizonte de la ciudadEstás en el mirador oeste, en el otro extremo del jardín respecto al mirador norte. Igual que el mirador norte, este es una gran losa de granito.
El jardín está en la calle de los Canteros, fuera de las murallas y junto al convento de la Encarnación. Desde aquí la ciudad se ve a distancia. Los miradores son grandes losas de granito contemporáneas que organizan la mirada, y el muro y la silueta urbana forman una composición pensada, según los estudiosos del proyecto.
Esa distancia puede tener una historia. La Junta considera posible que los cortejos funerarios judíos llegaran desde los barrios del lienzo norte porque no podían atravesar barrios cristianos. Es una hipótesis, pero ayuda a imaginar el camino.
Los muertos de este cementerio pertenecían a una comunidad con peso. La ficha patrimonial estima que superaba el millar de habitantes en el último cuarto del siglo XV. La ficha turística recuerda, entre las figuras intelectuales de la Ávila judía medieval, a Moséh de León, autor del Zohar. Y la tradición local vincula la ciudad con Nissim ben Abraham, conocido como el profeta de Ávila.
Antes de irte, vuelve el rostro una vez más hacia las murallas. Entre ellas y este muro queda la distancia que el jardín convierte en mirada.
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Créditos de las fotos
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