Ruta a pie · Antequera
La vida romana de Antikaria
Ruta histórica por la villa romana y el legado romano de Antequera
Ruta histórica por la villa romana y el legado romano de Antequera. Empieza en Villa Romana de la Estación.
De qué va esta ruta
Te habla la voz de Dovoya, y te acompaña durante todo el paseo. Estás en la Villa Romana de la Estación, al noroeste del casco urbano de Antequera, en la ladera de un cerro que domina la Vega. Desde aquí vamos a seguir una pregunta sencilla: de dónde salía el dinero de la Antikaria romana y cómo se vivía con él. La respuesta empieza en una casa de campo con patio porticado, baja hacia el centro y termina en un museo donde esa vida se puede tocar.
La ciudad se ha construido por capas, y cada una tiene nombres propios. En el siglo II d. C. vivió Acilia Plecusa, una romana de Singilia Barba, cuyo mausoleo monumental se conserva hoy en el Museo de Antequera y permite poner nombre a los restos funerarios de esa ciudad. Muchos siglos después, en el siglo XVII, el escultor Pedro de Mena talló un San Francisco de Asís que figura entre las obras destacadas de la colección municipal. Y en 1908, el Ayuntamiento acordó crear el Museo Arqueológico Municipal, una idea que impulsó Rodrigo Amador de los Ríos. Gracias a ese acuerdo, hoy se pueden ver piezas de unas y otras épocas bajo un mismo techo.
Ahora, cómo funciona la ruta. Son 1,8 kilómetros, unos 21 minutos a pie y cuatro paradas. En la calle, cada parada se abre sola cuando llegas, y la voz te lleva hasta la siguiente. Dentro de los edificios sigues los números. Los interiores con entrada, como la villa o el museo, son opcionales y cada uno tiene su propio tiempo: puedes verlos ahora o dejarlos para el final. Los horarios y los precios cambian, así que mira la web de cada monumento antes de ir. La ruta, además, es elástica: lo que aparece como «Para profundizar» es opcional, y si vas justo de tiempo, la página de la ruta tiene puntos de salida marcados.
Un consejo práctico que no caduca: en días de calor, haz el tramo exterior temprano. La villa y las plazas dan poco resguardo, mientras que el museo y el mercado ofrecen espacios cubiertos. Lleva agua contigo.
Antes de moverte, mira las cubiertas modernas que protegen el yacimiento. Cuando estés listo, echa a andar hacia la primera parada.
Antes de salir
- La ruta por la calle: 40 min · gratis
- Visitas por dentro (opcionales; cada una con su entrada y su horario): Villa Romana de la Estación; Mercado Municipal de Abastos; Museo de la Ciudad de Antequera (MVCA). Consulta precios y horarios en la web de cada monumento antes de ir.
- Mejor hora: en días calurosos, conviene hacer el tramo exterior temprano y dejar las visitas interiores para las horas de más sol.
- Sombra y agua en verano: la villa y la Plaza del Coso Viejo tienen exposición exterior; el museo y el mercado ofrecen espacios cubiertos. Es prudente llevar agua.
- Aseos: el MVCA dispone de servicios sanitarios; también hay aseos en la Plaza de Abastos.
El recorrido
Villa Romana de la Estación: la villa de la fuente con amorcillo
La villa de la fuente con amorcilloMás sobre este lugar: Villa Romana de la Estación de Antequera: historia y qué ver
Lo que tienes debajo es romano: una residencia rural de lujo, con un suelo de hace casi 2000 años, en la ladera de un cerro que domina la Vega de Antequera. Las cubiertas y las pasarelas, en cambio, son de ahora, hechas para proteger los mosaicos de la lluvia y para que puedas mirarlos desde arriba.
Aquí vivió alguien con mucho dinero, y la Vega, con sus campos, es la pista de dónde salía. Esta era una villa semiurbana: una casa de campo con comodidades de ciudad, pensada para vivir bien. Su origen está en la segunda mitad del siglo I, y entre finales del siglo II y comienzos del III se remodeló a fondo, señal de que la fortuna familiar seguía en pie.
Su existencia se supo a trompicones. Pero la sacudida de verdad llegó en 1998: al construir la circunvalación norte apareció tanto que hubo que desviar la carretera. Es raro que una obra pública se rinda ante unos mosaicos, y aquí lo hizo. En 2006 el lugar fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica.
Ahora mira al patio que tienes delante. Es el peristilo, un patio rodeado de pórtico que organizaba toda la zona residencial; sus columnas habrían sido corintias. El mosaico del suelo mide 13 metros y medio por lado. Fíjate en las franjas que lo rodean: combinan motivos geométricos y vegetales, con rombos, peltas, guiloches y rosetas. Es decir, un catálogo de dibujos que el dueño quería que vieran sus invitados.
En el centro había una fuente cuadrada revestida de opus signinum, un mortero impermeable, con al menos cuatro tazas, dentro de un estanque de unos 250 metros cuadrados. Y el agua no solo estaba quieta: se interpreta que una escultura de un amorcillo montado sobre un animal marino funcionaba como surtidor. Esa escultura ya no está aquí, pero se conserva en el Museo de la Ciudad de Antequera.
La pieza más recordada de la villa es la máscara de Melpómene, la musa de la tragedia. Apareció con restos de policromía y con un grado de integridad poco frecuente en hallazgos arqueológicos españoles: una cara de mármol que todavía conservaba color. También se halló un retrato marmóreo del propietario, y hay quien piensa que otra pieza, un clípeo, un medallón con relieve, podría representarlo también.
Y la casa aún crece. En una intervención arqueológica se documentaron nuevas galerías al oeste de las habitaciones y un cubiculum, un dormitorio, junto al atrio, de modo que el plano que ves es más pequeño que el de la residencia entera.
Desde el acceso, antes o después de la visita, mira hacia la ladera y la Vega: ahí está el territorio que sostenía todo esto.
Para seguir la pista de la Vega, la ruta baja ahora hacia el casco urbano, hasta el Mercado de Abastos, donde hoy se compra lo que la Vega sigue dando. Por el camino pasarás por calles del casco antiguo.
Cómo llegar a la siguiente parada · 1140 m · 15 minVer en el mapaSal del recinto por la carretera de acceso
- 1Sal del recinto por la carretera de acceso; en el casco antiguo te esperan calles estrechas y el mercado como destino.
- 2Sigue el paseo y la zona peatonal que baja hacia el casco, con las casas blancas como referencia.
- 3Continúa por la calle Cruz Blanca, sin desviarte, hasta que se abra una esquina a tu izquierda.
- 4Gira a la izquierda por la calle Pajeros, una calle corta entre fachadas encaladas.
- 5Gira a la izquierda por la calle Hornos y sigue las casas hasta la siguiente esquina.
- 6Gira a la derecha por la calle Cambrón, un tramo muy breve.
- 7Gira a la izquierda por la calle Toril. Para en la fachada del edificio histórico reformado del Mercado de Abastos, con la plaza delante.
Mercado Municipal de Abastos de Antequera: el mercado que se hundió antes de abrir
Un mercado que se hundió antes de abrirMás sobre este lugar: Mercado de Abastos de Antequera: historia y qué ver
El 3 de diciembre de 1881, con la obra casi acabada, la gran cúpula central de hierro y cristal de este mercado se vino abajo, y con ella parte de los cerramientos. Lo que tienes delante es un edificio que ya tuvo un tropiezo antes de abrir sus puertas. Y esa es la mejor entrada a su historia: aquí no vas a ver nada romano, pero sí la respuesta de una ciudad a una pregunta que también se hicieron los romanos, cómo dar de comer cada día a todos sus vecinos.
Hasta entonces, la venta se hacía en la calle. Los restos de los puestos atraían moscas, cucarachas y ratas, y trasladar el comercio a un recinto cubierto era también una cuestión de salubridad. Quien lo impulsó fue el alcalde Francisco Guerrero Muñoz. Guerrero Muñoz levantó primero el mercado en San Francisco, donde estás, y después transformó el Coso Viejo en un espacio abierto y saneado. Ese es precisamente el sitio al que te dirigirás dentro de un rato.
El proyecto es de Fernando de la Torriente y lleva fecha de 1878. Las primeras obras empezaron el 29 de marzo de 1879. Preveía una pieza central octogonal de 35 por 17,60 metros, con estructura de hierro y cristal: casi el largo de tres autobuses urbanos puestos en fila, cubierto con una cúpula ligera. Tras el desplome de 1881 las obras se detuvieron mientras se tramitaban las responsabilidades, se reanudaron más tarde y el mercado quedó terminado en 1885.
Mira ahora la fachada, de frente. La fachada es de marcada factura neoclásica. Pero no te dejes engañar: lo que ves es un edificio histórico reformado, no una obra intacta desde 1885. La estructura central actual combina el hierro con elementos añadidos, y existe un volumen posterior, más bajo, para las pescaderías. Ese añadido se distingue del cuerpo principal por su menor altura.
Gírate hacia la plaza y su forma irregular, pegada al mercado y abierta hacia las calles Toril y Duranes. Durante siglos este entorno fue escenario de actos públicos. Desde los Miradores de Fiestas, la nobleza observaba celebraciones, corridas de toros y ejecuciones. Esos miradores ya no se conservan: el espacio que hoy te parece una plaza más fue un gran escenario.
Y aquí está lo humano. Los comerciantes recuerdan el mercado por sus puestos y sus oficios. Junto a la entrada principal estaban los puestos de frutas y verduras. Había un vigilante, en un puesto elevado junto a la entrada, que atendía las reclamaciones cuando alguien denunciaba que le habían dado mal el peso. Esos pequeños negocios familiares sostuvieron el edificio mucho después de que se fuera la polémica de la cúpula.
El mercado sigue vivo. En diciembre de 2024 el Ayuntamiento anunció una inversión para modernizarlo, con nueva rotulación, iluminación LED en los puestos y climatización.
Si quieres saber más, su audioguía dura 7 minutos: puedes escucharla ahora o al final.
Seguimos hacia la plaza que Guerrero Muñoz abrió y saneó, el Coso Viejo, donde te esperan un infante a caballo, una fuente con cuatro elementos y un palacio.
Cómo llegar a la siguiente parada · 460 m · 6 minVer en el mapaSal del mercado por la plaza de San Francisco
- 1Sal del mercado por la plaza de San Francisco; en el Coso Viejo verás lo que Guerrero Muñoz abrió y saneó.
- 2Gira a la izquierda por la calle Calzada y sigue recto.
- 3Gira a la derecha por la calle Barrero.
- 4Gira a la izquierda por la calle los Tintes.
- 5Gira a la izquierda por Coso Viejo. Para en la estatua ecuestre del Infante don Fernando, junto a la Fuente de los Cuatro Elementos, frente al Palacio de Nájera.
Plaza del Coso Viejo: del mercado al caballo
Coso Viejo: del mercado al caballoMás sobre este lugar: Plaza del Coso Viejo de Antequera: qué ver
Un hombre a caballo domina esta plaza, y hace siglos aquí se vendían lechugas. Desde el siglo XVIII también se la conocía como plaza de las Verduras, por los mercados que se montaban aquí. Vienes del Mercado de Abastos, así que en el fondo sigues en terreno de tenderos, aunque ahora el sitio de honor lo ocupe un infante.
Ese jinete es don Fernando, el Infante don Fernando, y su estatua ecuestre está aquí por un motivo muy concreto: en 1410 conquistó Antequera. Para la ciudad fue un cambio enorme: la Antikaria romana que recorres en esta ruta pasó a ser, siglos después, una plaza fuerte con otro dueño. Con las verduras y el caballo en la misma plaza, la historia de Antequera cabe entera en un solo vistazo.
Mira la fuente. Es la Fuente de los Cuatro Elementos, también llamada Pilar de los Cuatro Elementos, y representa el agua, el fuego, el aire y la tierra. Parece antiquísima, pero es de 2002. La diseñó Jesús Romero Benítez, y los relieves de los elementos y de otras figuras son obra de Antonio García Herrero.
Pasa ahora a la fachada del Palacio de Nájera, delante de ti. Es sede del Museo de la Ciudad de Antequera, y se lee como un libro de dos capítulos. Las plantas baja y principal son las más antiguas. Por encima de ellas suben la torre-mirador y el ático, que se levantaron en la segunda mitad del siglo XVIII. La torre se atribuye al alarife antequerano Nicolás Mejías. Alarife era el maestro de obras de entonces: el que trazaba, levantaba y remataba con su propia mano, sin necesidad de un gran título. Levanta la vista y busca esa torre, porque desde la plaza se ve bien y es la mejor pista de que el edificio fue creciendo por etapas.
Y es que esta plaza funciona como bisagra. Hasta aquí has caminado por la ciudad de hoy, con sus mercados y sus fuentes. Lo que viene es la colección arqueológica del museo, la que ayuda a reconstruir cómo vivían los romanos de Antikaria y de dónde salía su riqueza.
Así que cruza el último tramo hacia el palacio: la puerta del museo está a un minuto, y dentro te espera la Antikaria que los verduleros de esta plaza ni sospechaban.
Cómo llegar a la siguiente parada · 70 m · 1 minVer en el mapaSal por Coso Viejo hacia el palacio de la torre-mirador: dentro empieza la Antikaria romana
- 1Sal por Coso Viejo hacia el palacio de la torre-mirador: dentro empieza la Antikaria romana. Para en la puerta del Museo de la Ciudad de Antequera.
Efebo de Antequera y sala romana del MVCA
El Efebo que Madrid quiso llevarseMás sobre este lugar: MVCA Antequera: Museo de la Ciudad de Antequera en el Palacio de Nájera
Esa estatua es el Efebo, una figura romana del siglo I que hoy te espera dentro de este palacio.
Este es el cierre natural de la ruta. Has visto cómo era una residencia rural romana, con su patio, sus mosaicos, la vegetación y el agua de la fuente del peristilo. Dentro están algunas de las piezas que ayudan a reconstruir aquel lujo. Y el lujo, aquí, era sobre todo una experiencia: caminar entre columnas, pisar mosaico y oír correr el agua.
La historia del museo es más larga que la del edificio. El Museo Arqueológico Municipal se inauguró en 1908 por iniciativa del arqueólogo Rodrigo Amador de los Ríos, y su primera sede fue un corredor bajo del Palacio Municipal. Allí se fue juntando durante más de 50 años una colección de piezas históricas, en un pasillo, como quien guarda tesoros en el recibidor. El Palacio de Nájera es la sede desde mediados de los años 60. Tras la rehabilitación, las obras se prolongaron hasta comienzos de los 70, y el museo se inauguró oficialmente el 15 de marzo de 1972, con los entonces Príncipes de España, Juan Carlos y Sofía. En 2010 hubo una nueva rehabilitación y el museo tomó su nombre actual, Museo de la Ciudad de Antequera.
Al cruzar la puerta llegas al patio, con 12 columnas toscanas que sostienen arcos de ladrillo. La escalera principal se cubre con una cúpula decorada con yeserías. Conviene detenerse un momento, porque el palacio también es una pieza del museo.
El recorrido es cronológico, desde la prehistoria hasta hoy, repartido en 20 salas permanentes. A ti te interesan las salas III, IV y V, las romanas.
Un columbario era un monumento funerario, y este lleva el nombre de una mujer. Detente ante él antes de seguir, porque te sirve de referencia para distinguir las piezas de las salas contiguas.
En la Sala IV, dedicada a Roma II, está el Efebo. Ponte delante y piensa en lo que supuso para Antequera: una estatua que movió a una ciudad a plantarle cara a Madrid. La sala siguiente reúne la colección epigráfica romana, un mosaico y pintura parietal. Son restos de lo que cubría suelos y paredes en una casa rica. El bronce llamado «Antiocheia sobre el Orontes», del siglo II, también figura entre las piezas destacadas de la sección arqueológica. Esa sección incluye además piezas relacionadas con el Arco de los Gigantes y hallazgos de Singilia Barba, Nescania e Iluro. Son ciudades vecinas de Antikaria, y te recuerdan que esta no vivía aislada: formaba parte de un territorio con otras ciudades.
Si te queda tiempo, las plantas superiores del palacio guardan la sección de bellas artes, con una sala monográfica dedicada a la obra de Cristóbal Toral.
Aquí, en el Palacio de Nájera, termina la ruta.
Epílogo
Empezaste con un suelo de casi 2000 años bajo unas cubiertas modernas, y eso ya decía lo esencial: Antikaria fue una ciudad donde se vivía bien, con casas de campo que tenían fuentes, mosaicos y un amorcillo. La riqueza venía de la tierra y del agua, y esa mezcla es la que has ido siguiendo, parada a parada.
Luego el hilo se volvió más humano. El mercado que se hundió el 3 de diciembre de 1881, antes de abrir, te recordó que en esta ciudad siempre se ha comprado y vendido en el mismo sitio, por mucho que cambien los nombres. En el Coso Viejo, donde antes había lechugas, hoy hay un jinete. Y el Efebo, que Madrid quiso llevarse y Antequera no soltó, demuestra que los vecinos saben bien qué piezas son suyas.
Cada parada tiene además su propia audioguía: unos 10 minutos la Villa Romana de la Estación, 7 el Mercado Municipal de Abastos y 4 el Museo de la Ciudad de Antequera, donde termina la ruta. Ahora que lo sabes, no hace falta correr a ningún sitio. Siéntate un rato donde estás y mira la plaza como la miraría alguien de hace 2000 años: con ganas de saber qué se vende hoy.
Al terminar: dónde comer, qué más hacer
- Para comer o tomar algo cerca: Mesón Coso Viejo, mesón y restaurante en el entorno inmediato del final de ruta, una opción cómoda para sentarte nada más terminar.
- Siguientes rutas: por ahora no hay otras rutas publicadas en la ciudad.
Si te has quedado con ganas
Villa Romana de la Estación, Mercado Municipal de Abastos de Antequera, Museo de la Ciudad de Antequera (MVCA)
Editado por Manuel García Solís, editor responsable · Cómo hemos hecho esta ruta · Actualizado el 20/10/2026
Lo que has dejado para el final
Los interiores que has apuntado durante la ruta, con su audioguía. Están a pocos minutos del final.
Preguntas frecuentes
de dónde salía el dinero de la ciudad romana y cómo se vivía con él. Pasa por una villa con mosaicos, el Mercado de Abastos y el Coso Viejo, y acaba ante el Efebo. - H2 parada 1: Villa Romana de la Estación: la villa de la fuente con amorcillo - H2 parada 2: Mercado Municipal de Abastos de Antequera: el mercado que se hundió antes de abrir - H2 parada 3: Plaza del Coso Viejo: del mercado al caballo - H2 parada 4: Efebo de Antequera y sala romana del MVCA - Pregunta: ¿Dónde está la Villa Romana de la Estación?
Está al noroeste del casco urbano de Antequera, en la ladera de un cerro que domina la Vega. Es el punto de inicio de esta ruta. Salió a la luz en 1998, durante la construcción de la circunvalación norte, y desde 2006 es Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica.
¿Qué se puede ver en el MVCA?
El Museo de la Ciudad de Antequera ocupa el Palacio de Nájera y tiene veinte salas permanentes en orden cronológico. Las salas III, IV y V son las romanas: el columbario de Acilia Plecusa, el Efebo, epigrafía, un mosaico y pintura parietal. Arriba hay una sección de bellas artes.
¿Quién era el Efebo de Antequera?
Es una estatua romana del siglo I que se muestra en la Sala IV del museo. Su descubrimiento empujó a crear el museo municipal. Cuando el Museo Nacional de Arqueología pidió llevárselo, los vecinos se movilizaron para que siguiera en Antequera, y allí se quedó.
¿Cómo era una villa romana en Antequera?
La de la Estación era una villa semiurbana: una casa de campo con comodidades de ciudad. Tenía un peristilo, patio porticado con mosaico de 13,5 metros por lado, y una fuente central con al menos cuatro tazas. Empezó a levantarse en la segunda mitad del siglo I y se reformó entre finales del II y comienzos del III.
¿Qué es la Carnicería de los Moros?
Esta ruta no incluye ese edificio, así que no lo trata. Lo que sí recorre es el legado romano de Antequera, con la villa, el museo y el Efebo, además de un contraste urbano en el Mercado de Abastos, que se terminó en 1885, y la plaza del Coso Viejo.
¿Cuánto se tarda en hacer la ruta de la Antikaria romana?
El paseo mide 1,8 km y lleva unos 21 minutos andando. Con los 23 minutos de audio, el total es de 43 minutos. Las visitas por dentro a la villa, al mercado y al museo son opcionales y tienen su propia audioguía de interior.
¿Qué pasó con la cúpula del Mercado de Abastos de Antequera?
El 3 de diciembre de 1881, con la obra casi acabada, la cúpula central de hierro y cristal se desplomó. Las obras se detuvieron mientras se tramitaban responsabilidades y el mercado quedó terminado en 1885. El proyecto era de Fernando de la Torriente, fechado en 1878.
¿Qué mosaicos y piezas tenía la villa romana de la Estación?
Destaca la máscara de Melpómene, musa de la tragedia, hallada con restos de policromía. También apareció un retrato marmóreo del propietario, cuyo nombre se desconoce. Un amorcillo sobre un animal marino, que hacía de surtidor, se conserva hoy en el Museo de la Ciudad.
Fuentes consultadas
Cada dato de esta guía lleva una cita comprobada en su fuente. Las principales:
- turismo.antequera.es · divulgación · 4 datos
- elsoldeantequera.com · hemeroteca · 3 datos
- antequera.es · registro oficial · 2 datos
- juntadeandalucia.es · estudio · 2 datos
- revistas.um.es · estudio · 2 datos
- digibug.ugr.es · 2 datos
¿Algo que mejorar en esta ruta?
Una indicación confusa, un dato que no cuadra, un sitio que ha cambiado… Cuéntanoslo: cada sugerencia se revisa y mejora la guía para el siguiente que venga.